viernes, 8 de julio de 2011

El nuevo paradigma chino.




En el desolado panorama de mi blog en WordPress, un amable comentarista ha introducido el siguiente texto:

“earen On julio 7, 2011 at 9:18: “¿Y el paradigma que debemos seguir es China?? Madre mía, no sé qué indicador envidia más, si el hecho que sea el país con más desigualdad del mundo, la explotación de los trabajadores al más puro estilo decimonónico, o las masas de campesinos empobrecidos que viven más o menos como los que le cortaron la cabeza a Luis XVI. El modelo Chino no es extrapolable a Occidente, para crecer como ellos las renuncias que debería asumir nuestra sociedad serían inimaginables e inabarcables por la clase media actual, por no hablar de derechos y libertades, que también habría que recortar radicalmente.
China sólo puede ser paradigma de China, porque sus circunstancias son muy, muy especiales y únicas”.

El éxito no es un concepto moral sino pragmático, quiero decir que, en economía, como en cualquier otra ciencia, no se trata de moralizar sino tan sólo de triunfar.

Y eso es lo que yo trataba de aprender mientas leía "La estructura de las revoluciones científicas", de Thomas S. Kuhn.

Smith y sus secuaces nos han dicho que hay que dejar al hombre en plena libertad porque eso nos llevará indefectiblemente a la riqueza, gracias a la segura mano, no de Dios, sino de los mercados. Y eso parece que era totalmente cierto menos ahora, que hemos llegado a un estadio de la evolución del liberalismo en el que sólo hay miseria y horror económico por todas partes y en que lo que nos repartimos todos, siguiendo a Felipe González, no es más que el miedo al futuro, sumidos en la miseria.

Entonces, a mí, por lo menos, no me cabe la menor duda de que el liberalismo ha sido falsado, según la celebre teoría de Popper, y, por lo tanto, no me sirve como paradigma, y tú me preguntas razonablemente si el paradigma es China, en donde la gente dicen que sufre todo género de calamidades personales, y yo te respondo que tu pregunta no tiene nada que ver con el asunto porque no se trata, desde el punto de vista rigurosamente, estrictamente técnico, de lograr la felicidad personal sino tan sólo el éxito económico político estable.

¿Es o no una revolución científica que China, un país con 1.400 millones de habitantes, no sólo no haya sufrido ninguna clase de recesión en plena vorágine, cuando todo el mundo supercivilizado se caía a pedazos, sino que haya sido capaz de seguir creciendo al 8%?

Y, si admitimos esto, tenemos necesariamente que preguntarnos por qué. Y la respuesta, terrible, pero es la respuesta, es precisamente que por la falta de libertad. En China, es uno de los dogmas actuales, no hay libertad y yo creo firmemente que es precisamente por eso por lo que han triunfado económicamente, cuando todo el mundo se hunde en la miseria y esto lo admite hasta forges, cuando, ayer, en su chiste diario de El País, nos muestra a un padre que le enseña el mundo a su hijo y le dice: “todo esto que ves, mañana, será China”, o algo más o menos así.

De modo que los chinos le han devuelto la pelota a FG cuando dijo aquello de que el comunismo no es sino la mejor manera de repartir la miseria.

Si el mundo, según forges, va a ser indefectiblemente chino, y China, según su carta de naturaleza, su carnet de identidad, su constitución, es comunista parece, al menos, parece, que ese sabio un tanto diletante que es FG se ha equivocado un poco.

Los chinos han hecho todo lo contrario que proponían ni más ni menos que Thatcher y Reagan, no sólo no han repudiado al Estado sino que lo han metido hasta en la sopa, porque el Estado es el elemento  que introduce el equilibrio y la mesura en las relaciones humanas.

Y la solución que le han dado al problema económico, como no podía ser de otra manera, es radicalmente ecléctica: junto al intervencionismos estatal para regularlo todo con la más firme de las manos, mercados, todos los mercados que ustedes quieran, pero bajo nuestra omnipresente vigilancia.

Por eso, yo hablaba el otro día de un nuevo paradigma porque esto que acabo de escribir es una absoluta herejía desde el punto de vista liberal pero no desde la óptica china: para vender, o sea, para competir con pleno éxito en los mercados internacionales, hay que hacerlo con los precios más bajos del mundo-economía pura y dura-, y para conseguir esto hay que ordenar la producción nacional como sea necesario, pero desde arriba, o sea que de libertad en la producción, nada-antiliberalismo puro y duro-.

Y esto no es sino un razonamiento matemático, en modo alguno, moral. O sea, ciencia, ciencia, pura, por consiguiente como diría FG, nos hallamos en presencia, indudablemente, de un nuevo paradigma económico.

Ah, otro día hablaremos de moral, lo prometo.

3 comentarios:

bemsalgado dijo...

El mercado de artículos de lujo de China se está expandiendo a un ritmo vertiginoso y está ayudando a impulsar la recuperación global de la industria. Sin embargo, es una cuestión en la que existen diferentes opiniones. Conoceremos lo que significa el lujo para los chinos de a pie.

China es actualmente el segundo consumidor de productos de lujo del mundo. Los chinos de clase acomodada están jugando un papel clave en el cambio de China, que está pasando de ser la fábrica del mundo al mercado mundial. Tomemos como ejemplo los bolsos. Los accesorios de diseño son mucho más caros en China que en el extranjero, pero muchos chinos no son conscientes, o simplemente no les preocupa. La señora Zhou ha elegido una cartera de la marca Coach, que en la página web de Coach China costaba unos 5 mil yuanes. Pero en la web estadounidense de la compañía, la misma cartera costaba 400 dólares, unos 2 mil 700 yuanes, casi la mitad.

La consumidora Sra. Zhou expresa: "estos artículos son mucho más caros en China. Por ese precio puedes comprar 2 en el extranjero."

Pero a pesar del margen de beneficio que obtienen las empresas, todavía existe en China una floreciente demanda de productos de gama alta. Sólo el año pasado, los consumidores chinos gastaron 9 mil 400 millones de dólares en productos de lujo, más de una cuarta parte del total del mundo. Sun Yafei es una joven empresaria que abrió una tienda online de artículos de lujo en China, incluidos bolsos y cosméticos. Asegura que el mercado está en expansión, pero señala que los consumidores chinos están todavía en una fase de menor madurez en su patrón de consumo.

Sun Yafei, directora ejecutiva dice: "mucha gente presume de artículos de lujo pero en realidad no entienden la cultura ni la historia de esta moda, de manera que la compra de artículos de lujo se encuentra sencillamente en una primera etapa".

Bruno Lannes trabaja como asesor dentro del sector minorista. Según él, existen algunas diferentes motivaciones entre los chinos y otros consumidores a la hora de comprar. En China, muchos adquieren artículos de lujo para regalarlos, ya sea de parte de una compañía o como obsequio personal.

Bruno Lannes, socio de Compañía Bain dice: "hay una porción de la venta de estos artículos que son regalos que son un importante segmento del mercado que llega incluso a suponer en China el 20 por ciento. En un principio se tratan de regalos de empresa y principalmente orientados hacia los hombres. Aunque también hay una porción de regalos de hombres a mujeres y mujeres a hombres, lo que sería una forma más tradicional del concepto de regalar. Lo importante de estos regalos es que se compran para agradar a alguien."

La creciente demanda proporciona un importante impulso a los minoristas que tratan de recuperarse de la crisis financiera. Sin embargo, a la hora de hablar de los productos de lujo, los consumidores chinos muestran opiniones muy diferentes.

Sra. Li expresa: "no creo que estos productos valgan su precio. La mayoría de las personas sólo los compran por vanidad. No me parece que sea algo bueno".

Sr. Huang dice: "la demanda indica que los chinos se están enriqueciendo pero no saben qué hacer con el dinero. Creo que sería mejor que lo donaran a las personas con menos recursos".

Sra. Qin dice: "creo que es algo bueno. Necesitamos productos de moda. China necesita renovar su patrón de consumo para convertirse en un país más moderno".

La economía china se desarrolla a toda velocidad y los consumidores tienen más poder adquisitivo que nunca. Para quienes los compran, los artículos de lujo representan varias cosas: un mejor nivel de vida, un estatus social más elevado y una mayor sofisticación. Sin embargo, para los que sólo pueden soñar con un bolso de unos 700 dólares, simbolizan la eterna brecha entre la clase acomodada y la gente con menos recursos económicos.

En mi blog:
http://concorno.blogspot.com/2010/05/el-sueno-chino-desde-hong-kong.html

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

No sabes, querido bem, cómo me alegra ese cúmulo de noticias que sobre el consumo de lujo en China, me transmites, porque yo que vivo aislado en mi caparazón, no tenía otra noticia del auge del consumo en China que la venta de 15 millones de coches allí, el año pasado o el otro, lo que provocó una diferencia mía con otro comentarista del chat de Saco.

Si hay más consumo es porque aumenta el nivel de vida y si éste aumenta es porque ha comenzando a repartirse algo más de la miseria que decía González.

Me alegro, me alego muchísimo, porque eso significa que el nuevo paradigma económico funciona.

Gracias y un abrazo,

bemsalgado dijo...

Hola José, para que cupiese el anterior comentario he tenido que omitir incluso las fórmulas de cortesía, además de los enlaces de procedencia.

Esta información la he visto por la CCTV por satélite en francés el pasado fin de semana. Luego de leer tu artículo he procurado dicha información por Internet y esto es lo que he encontrado, en castellano:

http://espanol.cntv.cn/20110617/104556.shtml
http://espanol.cntv.cn/20101008/101451.shtml
http://www.chinatoday.com.cn/ctspanish/se/txt/2010-03/16/content_255124.htm
http://espanol.cntv.cn/program/BizChina/20101008/101981.shtml

Por tanto, toda la información procede de un canal de TV oficial china, aunque los datos estadísticos que maneja me imagino que son de dominio internacional. Por lo demás, es algo que cualquiera que haya viajado a China en los últimos años ha podido apreciarlo. No recuerdo haber visto, salvo París y Roma quizás, la concentración de tiendas de marcas de lujo existentes en algunas de las ciudades chinas que visité, todas enormes, como Chongqing, Xian, o Beijing, y Shangai, donde cuentan es todavía más exagerado.

China es, para mí, demasiado grande, demasiado compleja, demasiado distante, y como yo, no siempre, conservo un cierto sentido de la prudencia me abstengo de opinar sobre ese país globalmente. Pero, aún así, puedo afirmar que desde mi primer viaje en 1992 al siguiente en 2009, la transformación y el desarrollo de China en lo que es más fácil de percibir para un viajero, infraestructuras y medios de transporte, es espectacular y visible, en consonancia con un crecimiento continuado de 2 cifras en los últimos 15-20 años. Decir esto no es ningún descubrimiento.
Además, también me ha parecido advertir que la población vive, en términos generales, satisfecha y gusta y disfruta de su país. Cualquiera sabe que la enorme concentración de turistas en los principales focos de turismo chino, está compuesta mayoritariamente de chinos, en torno al 90%.

En todo caso, José, este dato referido al consumo de artículos de lujo, junto a otros signos externos que he podido percibir en mis viajes a China, no son, en mi opinión, indicios de un aumento del nivel de vida, sino de la aparición de una casta social rápidamente enriquecida, bajo el paraguas del poder político, o sea del PCC, porque el maná no ha vuelto a caer más pese al éxito de aquella primera precipitación en el desierto. Y si esto fuera así como digo, no parece que sea lo que cabría esperar de un régimen, un partido y un gobierno comunistas.

Personalmente me asombró el ver ese despliegue de las marcas más famosas de relojes, joyería, perfumería, marroquinería y moda de vestir, y grandes galerías y centros comerciales, pero más aún acercarme a una muestra de relojes de hombre y comprobar los precios de relojes de pulsera entre 10 y 30 mil euros. Y si los salarios base rondan los 200$ y la renta per cápita es de 3000$, queda bien evidente las enormes diferencias sociales existentes.

Solo que cuando, por aquí, en nuestros medios de prensa y demás se critica a China no parece que lo hagan por ser China insuficientemente comunista, ni por que sean defensores del reparto igualitario o equitativo de las riquezas.

Un abrazo

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