jueves, 28 de julio de 2011

Ese tribunal llamado Constitucional




“EL PLURAL
28 DE JULIO DE 2011
Un juzgado de Sabadell planteó una cuestión de inconstitucionalidad por entender que afectaba a la tutela judicial efectiva
El Constitucional cree que embargar el piso por falta de pago no vulnera derechos fundamentales
        
El Tribunal Constitucional cree que las ejecuciones hipotecarias, que permiten a las entidades financieras quedarse con un inmueble tras el impago de la hipoteca, no vulneran los derechos fundamentales de los afectados y, por tanto, no son inconstitucionales”.

Quien crea sinceramente lo que dice la Constitución, que España se constituye como un Estado social y de Derecho es que es un menor de edad intelectual absoluto, además de desconocer la realidad que subyace debajo de todos los actos aparentes que conforman el andamiaje de la mentira y de la hipocresía reinantes en la política española de todos los tiempos.

Fraga y los demás constituyentes españoles no son más que unos malos aprendices de Lampedusa.

Cuando Franco murió estos señores constituyentes decidieron cumplir los rigurosos mandatos de sus 2 mayores:

1-el de Franco: “lo he dejado todo atado y bien atado”,

2 y, mucho más inteligente, por supuesto, ya que al Príncipe no le faltaba esa “finezza” que Giulio Andreotti echaba en falta en la política española: “es preciso que todo cambie para que todo siga igual”.

Efectivamente, en la política española “manca finezza”, falta finura, porque no se puede redactar una constitución como la española haciendo todo lo posible, con toda la evidencia del mundo, que se estaba redactando todo con las siguientes intenciones:

1ª) que no se pudiera cumplir nunca con ese espíritu que se consagraba en su principio: “España se constituye como un Estado social y de Derecho”;

2ª) y que este cerrojazo que se echaba sobre el futuro político de España estuviera siempre atado y tan bien atado que incluso la reforma de la dichosa Constitución fuera realmente imposible, o sea que todo quedaba atado “in eternum”.

Pero es verdaderamente indignante que se consigne la palabra “social” en un texto que es la consagración de la irrisión a las clases trabajadoras.

No tenemos espacio, tiempo ni intención de hacer ahora un repaso de este texto constitucional que es el “inri” que aquellos padres constitucionales pusieron sobre la cruz en la que se sacrificaba todo el porvenir político de un país tradicionalmente explotado por las peores derechas del mundo y que no iba ahora, precisamente, con tipos como los que lo redactaron a cambiar de signo.

Nos bastará con remitirnos a esa sentencia que acaba de dictar el Tribunal Constitucional (que no es sino el instrumento que utiliza el PP para cargarse todos los textos legales que salen del Parlamente que no lo satisfacen), sentencia que citábamos al principio de este post.

A este irrisorio tribunal, que tiene como misión esencial proteger a los que necesitan ese amparo tanto jurídico como social no le parece merecedor de tutela el derecho que tienen todos los desheredados por la fortuna, todos los explotados por los titulares del poder de nuestro país que van a perder su vivienda por una coyuntura económica que sí ha sido merecedora de que el Estado se empeñe hasta las cejas para salvar a la Banca, entender que podía incluirse dentro de ese mandato general de proteger o tutelar los derechos sociales de los españoles, ése que también consigna expresamente de tener acceso y conservar una vivienda digna.

Todas las leyes mínimamente sociales que yo estudié en la Facultad de Derecho en los modernos Estados se han preocupado sobremanera de salvaguardar el derechos de los miserables a un conjunto de pertenencias que pasaban a constituir lo que se llamó patrimonio familiar inembargable.

Parece evidente que si a un miserable no se le puede embargar ni el lecho, ni la mesa ni las sillas ni los instrumentos de trabajo o el menaje de hogar, mucho menos le será posible embargar el techo que los ha de preservar de la intemperie.

Pero este tribunal, que sólo es una rama inseparable de los partidos ultraderechistas que nos gobiernan, ha considerado que el techo que protege a los desheredados de la fortuna es absolutamente embargable y ejecutable mientras leíamos ayer que el ínclito Rajoy tenía ni más ni menos que 5 o 7 magnificas residencias donde refugiarse frente a las inclemencias de la intemperie.

De modo que hasta el gran Botín ha resuelto no ejecutar las hipotecas de aquellos menesterosos que pierdan su empleo concediéndoles una moratoria de sus préstamos durante 3 años.

Pero, eso sí, señores, España está constituida como un Estado social y de Derecho.

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