martes, 19 de julio de 2011

Liberalismo "versus" comunismo, de los derechos adquiridos por el mero nacimiento como el origen de todos los males.




 “Fernando Mora dijo...
Según estoy leyendo, el liberalismo emprendió esta cruzada al, dando por enterrada la ideología comunista, es la islamista la única que queda que puede enfrentar su triunfo en las conciencias del ser humano y por ende en la sociedad. Por eso se la ataca con el poder militar que la primera tiene.

18 de julio de 2011 22:59".

Hay personas que tienen un instinto infalible para encontrar el centro neurálgico de las cosas. Una de ellas es F. Mora, el puñetero pone siempre el dedo en plena llaga, de tal modo que a mí, por lo menos, me conduce en volandas adonde llevo toda mi vida queriendo ir. 

Porque lo que yo he tratado, y trato, siempre es de acabar comprendiendo cómo y por qué el mundo funciona así y creo que este “outsider” me ha llevado de la mano al corazón del problema cuando me ha   planteado, los últimos días, con una machacona insistencia que volviera a releer aquel post que escribí un día bajo el título del “liberalismo es el nuevo fascismo”, o así.

Como hemos visto, la última o la penúltima cosa que me ha dicho Mora es que los usa creen que el islamismo es su máximo enemigo. Yo no lo creo así.

No creo que el liberalismo usaniano piense que su principal enemigo a batir sea el islamismo.

Más bien, se me antoja que el grano en el culo que padecen se llama China y los países emergentes, cuya base iniciática es precisamente el marxismo.  

Lo que ocurre con esto es algo parecido a lo que me sucede a mí con el chat de saco. Los de Saco se han conjurado para ni siquiera nombrarme porque consideran que ésta es la mejor manera de silenciarme.

Todo los fieles seguidores de Goebbels, príncipe de los fascistas, han asumido como el más efectivo de sus principios el de la reducción del enemigo principal al más absoluto de los silencios, de este modo, en lugar de seguir admitiendo no ya sólo como el principal enemigo de su liberalismo capitalista imperialista al marxismo que, además, es su enemigo natural: liberalismo=libertad económica absoluta “versus” marxismo=sometimiento inexorable de toda actividad a la economía, quieren enfrentar, fraudulentamente, a sus bases al antagonismo contra un tigre de papel, el islamismo.

El islamismo no tiene ninguna base científica, es decir que, desde el punto de vista lógico, ni siquiera existe, es sólo una superstición más y, como tal, pertenece al dominio de lo irracional y no preocupa demasiado a los estudiosos defensores del liberalismo, aparte de una simple cuestión de policía, que tiene por objeto prevenir nuevos atentados como los de la torres gemelas.

Fuera de esto, no es un fenómeno siquiera considerable, es decir que sea digno siquiera de tenerse en cuenta desde la perspectiva del enfoque general de la política decisiva del futuro.

Entonces, desde un punto de vista rigurosamente  goebbelsiano de la cuestión, no sólo no es un fenómeno a silenciar como la plena y excluyente vigencia del marxismo chino, sino precisamente todo lo contrario: se trata de un fantoche a agitar ante los aturdidos ojos de los ingenuos espectadores para que sigan pensando que ése es realmente el enemigo, una superstición como ya hemos dicho, esquivando así la consideración del enemigo auténtico, del enemigo real, ése que les está ganando la batalla a una velocidad mucho mayor de la que ellos, los Usa, preveían.

Ahí es donde está su auténtico problema, si el liberalismo es su palabra mágica, su tótem, el marxismo-comunismo es su moloch,  lo que al final de la historia, si es que la historia puede tener final, prevalecerá es esa idea incrustada para siempre en el fondo del corazón del hombre, de que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos por el mero hecho de haber nacido sobre la misma Tierra, que no es un sitio diferente para cada uno sino el mismo y puñetero sitio por mucho que les pese a los canallescos usurpadores.

E igual como todos los hijos que nacen en una misma familia tienen igualdad de derechos en los países debidamente civilizados, todo los hijos nacidos en esta inmensa familia que constituye la humanidad tienen igualdad de derechos y cualquier situación que contradiga este elemental principio  no sólo es injusto por naturaleza sino también abominable.

Así de sencillas son las cosas.

Pero entonces ¿qué es lo que falla?

La idea política que impera en el mundo. Una serie de canallas intelectuales ha empeñado toda su vida en implantar una teoría política no solo malvada sino también aberrante.

Ahora, la llaman liberalismo pero antes ha tenido infinitos nombres: soberanía, de soberano o rey, derecho de propiedad, de propietario, derecho de conquista, derecho de apropiación, derecho de ocupación originaria, derecho de descubrimiento, derecho de invención o de propiedad intelectual, etc. todos ellos, como se ve, basados en una concepción del hombre y de la vida esencialmente egoísta que ha tendido siempre a sobreproteger al individuo en contra del verdadero ser social, el hombre concebido sobre todo en aras de los otros, o sea de la alteridad  frente al más asqueroso de los egoísmos.

El problema, el auténtico, el verdadero problema que tiene, ha tenido y tendrá la humanidad es precisamente éste: desmontar de una puñetera vez esa nefasta idea de que el hombre, en sí mismo, en su egoísmo perverso,  es el eje alrededor del cual debe de girar todo, cuando es precisamente al revés, son “los otros”, ésos que se oponen radicalmente al “yo” los que realmente deben de ser protegidos frente a éste.

Lo común frente a lo único. Lo social frente al monstruoso y canallesco imperio del yoismo, la victoria del socialismo frente al egoísmo liberalizante que no es sino el más falso de los  señuelos para imponer la más absoluta esclavitud.

Esto es precisamente lo que me asombra más de este asunto, como siglos y siglos de oscurantismo, de perversión no sólo de las ideas sino de todo el lenguaje nos ha llevado a que nos hablen de liberar al hombre los que sólo quieren esclavizarlo cada día más.

Y, así, hemos tenido que soportar, y soportamos, pero de qué modo, que nos hablen de libertad tipos como Aguirre y  Rajoy, que no son sino la mejor reproducción de la Thatcher y el Reagan, gente que se opone con todas sus fuerzas a que todos los hombres seamos iguales, que es la única manera de que todos los hombres, a la vez, seamos libres, porque tengamos las mismas y reales oportunidades de abrirnos paso en esa encarnizada lucha que es la vida, sin que las condiciones familiares o sociales privilegien o favorezcan a unos sobre los otros por el mero hecho de la familia o del grupo social en el que han nacido.




7 comentarios:

Anónimo dijo...

Tampoco yo creo que el islamismo sea el mayor enemigo de los USA, si no China, más adelante Brasil, Rusia y la India.
Saludos.
Camarada

Fernando Mora dijo...

Uf. Mucha tela. A ver si consigo no liarme mucho.
Creo que desde un punto de vista del digamos, poder geostratégico de los USA, el islamismo, hoy por hoy, no representa una amenaza en sí misma, no digamos ya si se compara con la que representa China.
Es más y como bien apuntas utiliza el miedo que genera el terrorismo islámico para agitarlo como un fantoche y hacer creer que es el enemigo a batir además de enmascarar sus querencias imperialistas utilizándolo para justificarse ante el mundo. La lucha contra el terror y tal.
Cuando me refiero a que el islamismo es la "ideología", que no es tal, desde luego, pues no pasa de ser una superstición más, que se enfrenta al liberalismo, es como idea, no como poder, lo es en tanto en cuanto a que en el mundo, la "idea" de Occidente, la cultura de consumo y ¿bienestar? occidental ha acabado por triunfar en las conciencias humanas. Hace poco el amigo bemsalgado nos contaba sus impresiones sobre el consumismo que se había adueñado precisamente en China y ahí radica que se pueda decir que China no es un competidor del liberalismo, de USA sí, no cabe duda, que lo haga para ganar la partida usando las armas del contrario, no digo que no, pero, si en las conciencias la idea que triunfa es la liberal, más tarde o más temprano, creo, acabará por tener su reflejo en el mundo real.
Hoy, según tengo entendido, decenas de miles de chinos cursan sus estudios en universidades occidentales, la mayoría hijos de las élites que ahora gobiernan en China. Cuando regresen ya formados y el relevo generacional se produzca, me temo que los principios marxistas que rigen en su constitución, por hacer el chiste fácil, les va a sonar a chino y acabarán por no sólo profundizar en la economía liberal sino que lo arrostrarán también al plano político. En definitiva, que según lo veo yo, al final, la evolución, entendida como desarrollo de los acontecimientos, será la de llegar a un Estado a imagen y semejanza de lo que puedan ser los propios USA o los de Europa ya no sólo occidental.
(Sigue)

Fernando Mora dijo...

Y aquí creo que es el islamismo, como el cristianismo o el judaísmo también aunque estos se adaptan mejor, se contrapone absolutamente al liberalismo en tanto en cuanto llena un vacío digamos espiritual a la vacuidad que pueda haber en las sociedades consumistas liberales y lo hace además formando estados teocráticos que si bien ahora, no representan una amenaza a los USA, sí que creo que con el tiempo puede pasar de ser la amenaza a la "idea" liberal a una amenaza al "poder" liberal personificado en los USA o en su momento, quizá, China.
El interés, por ejemplo, que muestra el mundo occidental en las revoluciones del norte de África, es, en mi opinión, y por supuesto, sin soltar ni una gota del petróleo en el que nadan, el de ganar las conciencias de todas aquellas gentes para la cultura de consumo occidental y de ahí que no hagan más que repetir que allí tienen todo el derecho del mundo en reclamar reformas democráticas( pervirtiendo el lenguaje como acertadamente decías ) pues y aquí creo que radica buena parte de su éxito en las gentes, asocian de manera inequívoca la idea de democracia, el Estado de derecho etc etc. a la economía liberal. Sí, lo hacen una y otra vez y siempre lo consiguen. Asombroso. Quizá por eso tanta munición gastan en todo lo que suene a recuperar la memoria. Bien lo sabemos por aquí.

Un último apunte por mi parte. No sé si en todos los llamados países emergentes se puede considerar que su base iniciática es el marxismo. Lo que sí creo que es indudable es que en muchos países de América del Sur y del sudeste asiático, que ya sufrieron en sus carnes el azote liberal y acabaron arruinados, y no como nos está pasando por aquí con dictaduras de los mercados mediante, sino a través de dictaduras puras y duras, están dando un giro a la izquierda de manera clara, rechazando absolutamente los dogmas liberales y quién sabe si acabarán por llegar a ser una muy seria amenaza.

Fernando Mora dijo...

Por cierto, tu post de hoy me lo guardo (también) Se me antoja de una calidad y profundidad grandiosa y reveladora. Y casi que pido disculpas por mancharlo con mis superficiales comentarios. Dicho queda.

Anónimo dijo...

De superficiales nada, Fernando. Es muy interesante, nos hace reflexionar y hace mucho más interesante el blog del Sr. Palazón.
Un abrazo.

Y en el aniversario de la Revolución Sandinista, ¡Viva Nicaragua Libre!
Camarada

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

suscribo íntegramente, Fernando, lo que dice nuestro buen amigo Camarada.

Fernando Mora dijo...

Gracias a ambos.

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