lunes, 4 de julio de 2011

¿Puede existir un chavismo sin Chávez?


Tengo la deplorable impresión de que el cáncer del que ha sido operado 2 veces Chávez estaba ya generalizado, dado que se ha hablado de afectación de la próstata, de la vejiga de la orina, del colón e incluso del recto.


En estas condiciones y pese a la quimioterapia, Chávez tiene los días contados.

La pregunta que se impone es qué va a pasar en la Venezuela post Chávez, o lo que es lo mismo: ¿es posible el chavismo sin Chávez?

La figura de Chávez es un fenómeno casi increible: la aparición de un comunismo sociopolítico en un país que, además de hallarse machacado, como casi todos los de la América latina, por gobiernos seculares de las peores oligarquías, está tan cerca de los EE.UU. y gozaba ya del precedente de Cuba, hacía casi imposible que prosperara una revolución así y, sin embargo, lo hizo.

¿Por qué? Por un conjunto de circunstancias a las que no es en nada ajena la personalidad de Hugo.

Para el pueblo venezolano, Chávez es un líder carismático en el que confluyen dos vectores esenciales: su cristianismo, cree y se refiere constantemente a Dios, especialmente, al Cristo, y un comunismo rudimentario pero muy accesible, capaz de ser asimilado por un pueblo cuyo nivel cultural es muy escaso.

Y, luego, una serie de acontecimientos realmente afortunados propiciaron el triunfo de esa revolución que él se ha empeñado en llamar bolivariana y que de esta manera ha enlazado directamente con las ansias de redención de uno de los pueblos más explotados del mundo por las clases oligárquicas sudamericanas.

Por supuesto que sin la existencia de ese mar de petróleo en el que nada Venezuela, el fenómeno Chávez no hubiera sido posible nunca.

Porque, como dice la vieja sabiduría castellana, una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo, pero aquí coincidieron milagrosamente las 2 cosas, un predicador excepcional, capaz de conectar con el pueblo con una extraordinaria facilidad, y la posibilidad de revertir a favor de las inmensas clases desfavorecidas venezolanas la inmensa riqueza petrolífera del país.

Chávez es quizá un personaje único y también absolutamente irrepetible. No es fácil encontrar un hombre  totalmente convencido de la trascendencia sociopolítica de su misión al que las circunstancias ofrezcan tan fácilmente la posibilidad de llevar sus sueños a la práctica.

Y lo que actualmente le sucede, su enfermedad, hace que su destino se asemeje todavía más a uno de esos héroes de la tragedia griega pues parece que se atisba cómo esa revolución que él había conseguido implantar cuasi milagrosamente va a ser devorada ávidamente por sus muchos y poderosísimos enemigos.

Porque no creo que sea posible la supervivencia de un chavismo sin Chávez.

Los hombres milagrosos, los profetas, no suelen tener herederos.

Quiero decir que, con su muerte, desaparecerán los efectos físicos inmediatos de su labor. No es fácil que alguien de su entorno encarne, otra vez, los ideales de los parias venezolanos, porque el entorno sociopolítico  se halla ya lo suficientemente vacunado para que no prenda otra vez esta prodigiosa “enfermedad” que ha permitido hacer una revolución desde arriba, es decir, impulsada por quien había sido elegido democráticamente por un pueblo desesperado.

O sea que la "pax" imperial norteamericana volverá a extenderse incluso pacíficamente por esa otra Cuba que no podrá repetir esa milagrosa supervivencia tan cerca de los EE.UU. de Amériaca y tan lejos de Dios.

Ojalá que me equivoque y esto que acabo de escribir no sea más que un infundado presagio.

A  propósito, la imagen que ilustra este post, nos da una justa idea del tipo de vida que lleva esta gente, una austeridad monacal.

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