lunes, 11 de julio de 2011

¿Qué puede hacer realmente Rubalcaba en esta situación?



La situación me recuerda demasiado a la del PP en Marzo del 2004, cuando se enfrentó a un problema electoral absolutamente irresoluble, con 200 persona asesinadas y ellos trampeando con la información: el pueblo entero se rebeló contra una gente capaz de intentar un engaño así.

Ahora, la situación tiene una cierta semejanza con aquella: hoy, los mercados han dicho que van a por Italia y España, lo que queda de los PIGS, y la tasa de riesgo ha superado para ambos países los 300 puntos de diferencial con Alemania, a partir de este momento, todo puede pasar y si entonces, en marzo de 2004, la pregunta aplastante era ¿cómo vamos a votar a un gobierno que quiere engañarnos en medio de esta tragedia?, la pregunta de ahora no es, perdón, perdón, perdón, menos terrible: ¿cómo vamos a votar a un gobierno que vemos que no  sólo  no sale de la crisis sino que, cada día, no entierra un poco más en ella?

De modo que no es que el Psoe va, con toda seguridad a perder, es que,  en estas condiciones, es imposible que gane, la cuestión real es: en estas condiciones, ¿vale la pena que Rubalcaba siquiera lo intente?

Acabo de escuchar, en los telediarios de la noche, a  nuestra peculiarísima derecha exigiéndole al gobierno que convoque elecciones y, por 1ª vez, yo he bajado moralmente los brazos: en una situación así, no se puede luchar políticamente frente a una adversidad que, cada día, aprieta una tuerca más y, sin embargo, leyendo un artículo EL PAIS,"Rubalcaba", 11/07/2011 de Enrique Gil Calvo en el que éste dice algunas cosas dignas de tenerse en cuenta:

A)...“lo que el sábado se esperaba de Rubalcaba no era un mero resumen de reformas a plantear sino algo quizás más atrevido: un Relato capaz de imprimir un Rumbo (por seguir con el chiste de las erres rubalcabistas). Un relato creíble que hoy no existe en absoluto, pues lo que hay solo parece un cuento narrado por un idiota, lleno de ruina y de miseria, que carece de sentido (dicho sea parafraseando a Macbeth). Y un rumbo que se perdió hace bastante tiempo, cuando la brújula socialista se rompió con la irrupción de la crisis hace ya tres años, mucho antes del desastroso naufragio del 9 de mayo del año pasado. ¿Y qué rumbo podría haber relatado Rubalcaba?”.

B) “Cabía esperar un relato como el anunciado el pasado 29 de mayo cuando presentó su candidatura. Entonces planteó la necesidad de "hacer compatibles dos términos antagónicos: continuidad y cambio; continuidad de las reformas estructurales y cambio hacia otra forma de hacer las cosas". Y sentenció: "La crisis ha sido una tormenta perfecta en tres fases; primero resistimos su llegada, ahora empieza a amainar, y cuando por fin amaine, entonces cambiaremos de rumbo".

C) “Ahora bien, ¿qué rumbo será ese? Era anteayer cuando tenía que haberlo señalado, pero el vago giro a la izquierda que sugirió solo deja una frustrante sensación de marasmo, de navegar en círculos a la deriva, de seguir permaneciendo al pairo. Y entretanto el tiempo apremia, pues la tormenta perfecta prosigue arrastrando al navío socialista hacia un agujero negro electoral comparable al de 1982 (cuando la UCD de Suárez desapareció del mapa), lo que significaría un cambio de régimen político hacia un nuevo sistema de partido hegemónico: el PP”.

Y esto acabaría dándole toda la razón a ese genio maléfico de Lampedusa cuando ordenó a las fuerzas derechistas de todo el mundo aquello de que es preciso que todo cambie para que todo siga igual.

D) “En efecto, si no se le imprime un cambio de rumbo a tiempo, la trayectoria que por defecto seguirá el electorado español parece precipitarlo hacia el maëlstrom de la mayoría absoluta del PP. Todo, a causa de un depresivo clima de inseguridad colectiva que ha metido el miedo en el cuerpo a la ciudadanía, que aunque se sienta ideológicamente de centro-izquierda, se inclinará por votar al partido conservador como única forma de conjurar las aciagas fuerzas del capitalismo desatado. Y ello no solo porque la inseguridad favorece el voto a la derecha sino por un explicable instinto de conservación, que te lleva a entregarle tu cartera al atracador con tal de salvar la vida. De ahí que para congraciarse con el monstruo capitalista convenga votar a su representante político: el partido de los banqueros, los propietarios y los patronos”.

Y el fascismo franquista habrá vuelto a apoderarse de la sociedad, esta vez sin tener que disparar un sólo tiro como predijo el genio maléfico.

E) “Por eso hacía tanta falta que Rubalcaba fuese capaz de marcar un nuevo rumbo a la ciudadanía, con objeto de recuperar no solo la fidelidad de sus bases (lo que quizás haya conseguido con su discurso del sábado) sino la credibilidad de los votantes moderados que no están alineados (la mayoría del electorado), además de neutralizar el voto de castigo indignado de lo que Vallespín ha llamado la izquierda reactiva (IU + 15-M + Plataforma del Manifiesto). ¿Podrá lograrlo?”.

Yo no es que sea pesimista por naturaleza, es que, como decía al principio, la tarea es absolutamente imposible de tal modo que no creo que valga la pena siquiera intentarlo, porque lo que queda del partido socialdemócrata español puede desaparecer como lo hizo la UCD, engullida en el intento, y entonces no nos quedará otra cosa que el llanto eterno y el sempiterno crujir de dientes.


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