martes, 12 de julio de 2011

¿Tormenta en una noche de verano?




La atracción por el abismo, síndrome de Estocolmo,....sólo estas patologías psicológicas me sirven para explicar lo que está ocurriendo.

Ayer, leíamos en El País, y su pesimismo esencial nos llenó el alma hasta pudrir cualquier atisbo de esperanza, este párrafo terrible:

“En efecto, si no se le imprime un cambio de rumbo a tiempo, la trayectoria que por defecto seguirá el electorado español parece precipitarlo hacia el maëlstrom de la mayoría absoluta del PP. Todo, a causa de un depresivo clima de inseguridad colectiva que ha metido el miedo en el cuerpo a la ciudadanía, que aunque se sienta ideológicamente de centro-izquierda, se inclinará por votar al partido conservador como única forma de conjurar las aciagas fuerzas del capitalismo desatado. Y ello no solo porque la inseguridad favorece el voto a la derecha sino por un explicable instinto de conservación, que te lleva a entregarle tu cartera al atracador con tal de salvar la vida. De ahí que para congraciarse con el monstruo capitalista convenga votar a su representante político: el partido de los banqueros, los propietarios y los patronos”. (Enrique Gil Calvo, "Rubalcaba, El País, 11-07-11).

O sea que aquella vieja táctica de asustar con la llegada del doberman: “que viene la derecha, que viene la derecha” no sólo se ha asumido como posibilidad sino que se ha transmutado en el deseo de ese enfermo de cáncer terminal que lo que quiere es acabar de una puñetera vez.

Y el puñetero suicida se pregunta: “¿y si resulta que el cambio no sólo es eso, acabar de una vez,  sino que , además, nos trae la resolución de la crisis, como en el caso de los enfermos que se tratan con medicina homeopática, en el que la enfermedad se combate con el mismo veneno en que ésta consiste?”.

A mí, personalmente, esto me parece el disparate máximo, pero algo debe de suceder en esa inmensa mente colectiva que contesta las preguntas de las terrible encuestas, que nos pronostican todos los días, la llegada del infierno, como los enfermos terminales piden a gritos la aprobación masiva de la eutanasia.

Y la pregunta que se impone con toda la fuerza de la suprema desesperación es: ¿acaso es seguro que no hay otra solución que nos gobiernen, quizá ya para siempre, los mismos que nos han metido en esta sima sin fondo, en la que no se hace, cada día, otra cosa que caer desde la prima de riesgo de 270 puntos, que parecía insuperable, hasta ésta de los 700 y pico que nos anuncian como la del ya sin retorno?

Seguida de esta otra: ¿pero es que todo esto es realmente tan complicado que uno no puede entender, por mucho que lo intenta, que lo que están haciendo los cochinos, los malditos mercados, unidos férreamente a los no menos canallescos especuladores, con el maléfico Soros a la cabeza, es matar  las gallinas de los huevos de oro, porque cuando Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España desaparezcan por el sumidero de la Europa económica, a quién coño van a atacar ahora, los jodidos lobos, a Francia, a Inglaterra, a Alemania, Usa?”.

Si esto sigue así, no cabrá ya la menor duda de que nos hallamos en presencia de la más suicida de las pulsiones, porque los especuladores y mercados se quedarán de repente sin campo, sin sujetos pasivos para su actuación porque ya no habrá nadie a quien atacar porque, a lo que parece, China es inatacable y los países emergentes todavía no tienen la entidad suficiente para merecer sus criminales agresiones.

Esto, ¿es, en cierto sentido, una esperanza de paz?

No sé, pero a mi me recuerda esa espantosa paz de los grandes cementerios, bajo la luna.

Ojalá sea que no y todo esto que acabo de escribir no sea sino una pesadilla en una tormentosa noche de verano.




6 comentarios:

Fernando Mora dijo...

Una auténtica pesadilla y además servida poco a poco pero de manera inexorable. Si no hay arrestos para primar el poder político sobre el económico nos vemos abocados a un auténtico infierno liberal. Pero tampoco hay que creer que estos ataques están basados en puros y fríos datos macroeconómicos.
Según parece y como más abajo enlazo la deuda de los propios USA está en unos niveles que, si el próximo 2 de agosto, no hay acuerdo en el congreso de aquel país, y los republicanos, tal cual PP no están por la labor, y se aumenta el límite de dicho endeudamiento o, anatema, se suben los impuestos, sería ni más ni menos que EE.UU. quien se tendría que declarar en suspensión de pagos.
Aquí lo explican bien:

http://www.elblogsalmon.com/entorno/estamos-a-un-mes-del-apocalipsis-financiero-eeuu-y-la-posible-suspension-de-pagos

Y, sin embargo, parece que con la deuda de allí los tiburones no andan especulando.

Yo creo que sí, cuando se les acabe la tarea por aquí comenzarán la mayor. Quieren privatizarlo absolutamente todo y quizás fundar un nuevo orden mundial en el que sean las corporaciones empresariales las que detenten todo el poder.

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Amigo Fernando:

Yo he traído ya un par de veces por aquí lo que John Kennet Galbraith dice en El nuevo Estado industrial y que coincide con la tesis que tú acabas de exponer más arriba: las grandes corporaciones norteamericanos son el sistema en sí mismo.

O sea que la diferencia entre Galbraith y tú es que tú esta realidad la prevés como futura y el economista de cabecera de los Kennedy la consideraba ya, entonces, como presente.

No sabes cuánto me alegra vee que mi mejor amigo ya ha empezado a dar grandes cuchilladas a sus maestros.

Un abrazo,

bemsalgado dijo...

Una pregunta para los dos, aprovechando que estáis juntos aquí.

Es público que China es la primera o segunda tenedora de deuda del país sin nombre, como bien decía Gabriela Mistral, y sus reservas en divisas están principalmente constituidas por dólares USA, deuda al fin, en ingentes cantidades ocupando también el primer lugar del ranking mundial. Japón parece no estar muy lejos de ello, además de geográficamente. Pero cualitativamente, en la adecuada proporción, seguramente podría decirse lo mismo del resto del planeta, ya sean países amigos, conocidos, ignorados o “malignos”. Y todos, obligados a vender, y comprar, a los del Norte Nuevo.

¿Qué pasará, si es que pasa, cuando pase, que esa deuda inmensa es tan basura como la que, literalmente, hace tiempo ya, vienen exportando en buques a terceros países, y esos dólares no sirvan para nada porque están descoloridos y Lincoln ha desaparecido del papel moneda emitido por Washington?

Como no sé nada, ni nadie necesita, ni me pide, que lo sepa o se lo diga, no quiero agobiarme pensando en ello, por mucho que me esté tocando, por todas partes, lo que ahora está ocurriendo, me está sucediendo, nos está pasando. Por eso creo que, aunque tardíamente, seguiré ese viejo y conocido consejo, de no se sabe quien, que si no es sabio, al menos tiene plena vigencia y validez contrastada, que me ordena dejar correr el agua que no he de beber. No sólo porque, en sentido ecológico está más indicado que nunca, sino también porque yo no podría detener ni desviar en lo más mínimo tan descomunal caudal líquido, a lo sumo, subirme a él acomodado en un flotador y dejar que me lleve a donde tenga predestinado ir, que seguramente será al mar. Y eso tampoco quiero hacerlo, porque está muy frío para mis huesos.

Por todo ello, coincidiendo con el aniversario de la Toma de la Bastille, echaré el candado a mi último blog, hace ya tres meses que pensaba hacerlo, y me dedicaré a leer poesía, si me corazón lo resiste, con más razón sabiendo como sé, desde siempre, que tengo todo por leer y nada por decir, ni dedos diestros para hacerlo.
Esto quería deciros a ambos, a quienes, como tantas veces os he repetido, estoy muy agradecido.

Un abrazo, amigos, compañeros.

Fernando Mora dijo...

Aquí ha sido, José, donde he tomado conocimiento de la existencia de este señor, además de tantas otras cosas. Así que de haber algo es porque tú descubres el camino.

Amigo Bem: Yo sólo puedo responder a tamaña cuestión desde la impresión personal, exenta esta, de todo argumento técnico. Y esta impresión, que seguramente está tan solo motivada por el deseo a que no pase lo que algunos cuentan , es que nada pasará y se adoptarán las medidas para que así suceda, al menos el apocalipsis. Otra cosa es que nos dejen casi sin el aire.

Por supuesto que respeto esa que dices decisión de echar el candado y dedicarte a leer poesía pero, aunque sea por puro egoísmo, que lo es, no estoy en absoluto de acuerdo, radicalmente. Y te pido que, al menos, reconsideres la cuestión.

Un fuerte abrazo a ambos,

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Por Dios, bemsalgado, o por cualquier otra cosa que tú quieras, no hagas tamaño disparate que no cuadra en absoluto con una personalidad como la tuya que tanto y tan bien ha luchado por lo que hay que luchar durante tanto tiempo.

No concibo, en un hombre como tú, una actuación semejante a no ser que medie una causa tan mayor como una enfermedad mortal, que Dios no lo quiera.

Yo ya también he tenido y os he contado a vosotros tentación semejante pero, claro, yo estoy realmente enfermo de varias dolencias mortales e inmediatas y aún así, me di cuenta inmediatamente que no tenía derecho a abandonar en una partida en la que no sólo lucho yo sino mis hijos y todos mis hermanos que son la inmensa humanidad que puebla el mundo.

De modo, bem, que insisto, no tienes derecho a dejarnos a todos así, por muy buena que sea esa tu decisión de leer poesía.

Si quieres, puedes seguir haciéndolo pero, al propio tiempo, que trabajar para mí, para Fernando, para todos esos amigos que pueblan tu blogs y, sobre todo, si los tienes, por tus hijos y los hijos de éstos.

No tienes, y yo no te lo reconozco, el derecho de irte así, por las buenas, sin que nada te obligue que no sea tu deseo de pasartelo bien leyendo la mejor poesía del mundo, como la que ayer introducías en tu blog de esa maravillosa poetisa cubana.

Si hay que exigirte tu continuidad, te la exijo, si hay que suplicártela, te la ruego, por favor, bem, no nos hagas eso, no tienes ningún derecho.

Anónimo dijo...

Bem, querido, no nos hagas esto, somos muchas las personas que esperamos tus reflexiones.
Aunque no te falta razón en este comentario, si dejamos de luchar, será todo mucho peor
Por quienes te seguimos, te lo pido.
Un abrazo.

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