miércoles, 10 de agosto de 2011

Libertad, unas cuantas reflexiones sobre ella.


He dicho miles de veces que la libertad no existe, que se trata de una bandera de colorines con la que los poderosos engañan a los débiles.A v. le dicen que es libre y v. es tan tonto que se lo cree. ¿Para qué coño es v. libre? Y se revuelve indignado y me dice: “para hacer todo lo que me salga de los cojones”. Y el pobre se queda tan ancho y tan fresco, pero, al día siguiente, tiene que ir a trabajar a un sitio que aborrece y que le pilla tan lejos que se pasa todo el día yendo y viniendo,  o sea que, si computamos el tiempo que trabaja, las 8 horas reglamentarias, sin contar las extras, y las 3 o 4 horas de ir y de volver a la factoría, 8 y 8, 16, al tío sólo le quedan para ser libre otras 8 horas, en las que por cierto tiene que dormir para poder trabajar al día siguiente.


Pero ¿qué es lo que puede hacer realmente durante esas 8 horas, en las que, además, tiene que dormir? Escuchar el Larguero, Al primer toque, etc. si tiene mala suerte y no hay partido, si lo hay, se cumple la plenitud de sus sueños, independientemente de que su equipo gane o pierda, la cuestión es ver jugar a esos dioses maleducados y prepotentes que van de chulos de putas por la vida.

Esta es la cochina libertad de la que goza ese individuo que a lo peor lleva una muñequera con los colores nacionales y una camiseta de su equipo, mientras cuatro viejos desdentados y apestosos, en el Consejo de Administración de la empresa donde trabaja, si es que es tan afortunado, que lo hace, deciden hechos tan importantes en su vida como las condiciones esenciales en las que él va a prestarles sus inevitables servicios si es que él, el hombre libre, quiere que sus hijos, si no otra cosa, tengan algo para comer, un techo donde guarecerse y puedan acudir a esa escuela que todavía es gratuita.

Pero no quiero que nadie se acompleje. Tampoco el emperador Jones, quiero decir  Obama, es libre, si no que se lo pregunten al pobre con lo que ha tenido que aguantar esta semana, a los tíos y tías del The Party dándole la tabarra con lo de hay que dejar a esos tiparracos del Bronx y semejantes sin ningún tipo de seguridad social para que no haya que tocarles ni un céntimo a los grandes empresarios, y el emperador de todos los imperios no tuvo más remedio que aceptar porque, si no, los del The no le servían la merienda, o sea, no le aprobaban las condiciones necesarias para que él pudiera seguir emitiendo deuda soberana, esa que compra casi en su integridad China.

Entonces, ¿qué clase de libertad es la que tiene el emperador?, él sabe mejor que nadie que, en realidad, está desnudo, que no sólo son los del The Party, están también los del lobby judío y los Rockefeller, los Rotschild, los Morgan, los Ford, son tantos los que pueden llamarle para darle órdenes que pensar tan sólo que él es libre, en algún momento, le llena de una ira silenciosa que no puede compartir con nadie.

Pero el currito que, a las 5 de la mañana, espera en una esquina de Entrevías, en Madrid, muriéndose de frío, sin poder siquiera respirar de tan rápido que corre aquel maldito aire, sí que es libre, si no, que se lo pregunten a él, porque puede elegir entre el Madrid, el Atletic y, ahora, incluso el Rayo, joder, ¿qué más se puede pedir?

Ah, y que no se nos olvide, cada 4 años, puede elegir entre la derecha A) que representa el PP y la derecha B), que es el PSOE, ¿puede alguien imaginar una mayor libertad?

Bien, todo eso es verdad, pero a ver quien me niega a mí que yo soy libre para pensar lo que quiera, para decir lo que quiera, que, por supuesto, éstas son las únicas libertades que en este jodido mundo puede uno permitirse.

Libertad para pensar, y lo dice un tipo que, desde que nació, ha ido a una escuela en la que el maestro ha infiltrado en su pequeño cerebro una serie de ideas completamente falsas sobre los elementos esenciales de lo que va a ser su existencia, o sea, que este elemento que se considera libre no sabrá nunca ya la verdadera realidad que se esconde detrás de todo eso que él elige tan libremente, porque él no ha tenido la ocasión de estudiar a los clásicos y aprender aquello de “nihil volitur qui precognitur”, no se puede querer libremente algo que previamente no se conoce, o sea, que él, pobre jodido esclavo, no sabrá nunca, para su eterna desgracia, realmente qué hay detrás de todo lo que elige en su puñetera vida.

Y por si fuera poco, este jodido pobre hombre, lastrado para siempre por una instrucción que predispone a aceptar pacíficamente la peor de las servidumbres, luego, cuando sea mayor, no tendrá otro acceso a la  información que aquellos medios que le proporcionen gentes tales como los Murdoch, los Aznar, los Luca de Tena, los Lara, los Berlusconi, los condes de Godó y todas esas otras familias que lo que quieren es que los pobres curritos estén siempre tan bien informados que sepan siempre muy bien lo que eligen, que no otra cosa es la verdadera libertad.

De modo que, como acabamos de comprobar, todos somos absolutamente libres en el mejor de los mundos posibles. Enhorabuena.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Decir lo que quiera, tampoco.Ni en familia, no sea que se enfade ese facha que todos tenemos en las reuniones de verano o en navidad.Eso, si no te cuesta el puesto de trabajo, como me sucedió a mi.
Un saludo.

Fernando Mora dijo...

A mí no llegaron a tanto pero muchísimo mejor me hubiera ido de haber mantenido la puta boca cerrada.
Uf, como mola lo de ir a votar.

calificacion de las entradas