sábado, 13 de agosto de 2011

Londres, Madrid, Reino Unido, España.





Un amable comentarista de mi post, en Wordpress, “Londres y Madrid, historia simultánea en dos ciudades”, que firma Alberto, 9:54 am agosto 12, 2011, dice: “Hola,

He vivido dos años en Londres, y he de decirte que no tienes ni idea de lo que hablas respecto a Londres. Londres ultraconservadora? Ni de coña, aun ganando los conservadores en las elecciones, en la mayoria de councils de Londres ganaron los laboristas o los liberaldemocratas (que hasta que entraron en el gobierno eran la Izquierda Unida de Inglaterra). Para ultraconservadora Madrid, mira la que estan montando con el papa. El año pasado vino a Londres, y la gente ni se entero, solo fueon a verle polacos e irlandeses. Incivilizada, ultraliberaloide, capitalista cerrada, absolutamente neocons? Despues de los disturbios se han formado grupos vecinales en los barrios para limpiar las calles. Pasaría eso en Madrid? La gente se esta ofreciendo para trabajar gratuitamente en los negocios afectados. Pasaría eso en Madrid. Comparar Londres con Madrid, es como comparar Madrid con Teheran”.

Mi respuesta:

Mi querido amigo Alberto: Creo que la precipitación te ha llevado a cometer un error absolutamente perdonable: Yo no comparo ciudades sino partidos, digo: “Historia en 2 ciudades, historia de 2 derechas, una civilizada, socialdemócrata, el Psoe, en España y otra, incivilizada, ultraliberaloide, capitalista cerrada, absolutamente neocons, ultraconservadora, la del partido de Cameron (Rajoy) en Inglaterra”.

Pero en lo que se refiere a la cuestión que tu planteas, leyendo El País, me topo con el siguiente artículo de John Carlin, que sí que creo yo que trata el mismo tema que tú planteas y que, según parece, tiene una opinión completamente diferente a la tuya:

'Hooligans' 'versus' indignados

JOHN CARLIN 11/08/2011


Si hay una debilidad humana que nos define prácticamente a todos es nuestro apego a las ideas fijas. Buscamos pruebas que las apoyen en los lugares más recónditos o nos negamos ciegamente a aceptar los hechos que las refutan. Caemos todos en ello, los poderosos que deciden nuestros destinos y los que andamos por el mundo haciendo lo que podemos.

Una rígida opinión que yo alimento desde hace tiempo (y siempre que la oportunidad se presenta) es que la sociedad española es más sana que la inglesa. Esta misma semana he encontrado una nueva razón para consolidar mi prejuicio. Me refiero a los disturbios en Londres, que se han extendido por el resto de Inglaterra.

Evidentemente lo que hay de fondo aquí es un descontento social, una insatisfacción con el mundo como es. ¿Cómo responden los ingleses? Pues robando televisores de pantalla plana y zapatillas deportivas, e incendiando coches y casas. ¿Cómo responden los españoles? Pues como han hecho los indignados del movimiento 15-M.

Ahora, di lo que quieras de los indignados -que les falta coherencia, que carecen de propuestas realistas, que son unos quijotes- pero lo que les motiva es el deseo de que tengamos un mundo mejor. Sus impulsos son nobles; sus acciones, claramente políticas. Quieren ocupar la Puerta del Sol, no quemarla y saquear El Corte Inglés. El origen del movimiento está en el desempleo, en la injusticia social, en los grotescos bonus que reciben los primeros responsables de la crisis que sacude el mundo.

El origen de los disturbios ingleses fue la muerte a tiros a manos de la policía de un tipo que, según parece, no disparó antes, pero sí iba armado con pistola, y sí era un pandillero y un matón, y probablemente traficaba con drogas. Como mártires para la causa se me ocurre que debe de haber mejores candidatos. Eso sí, la reacción a su fallecimiento ha sido coherente. Los cabreados ingleses han imitado su ejemplo: violencia, criminalidad, hooliganismo. Pero idealismo político: ni pío.

Igual me equivoco, claro, o estoy siendo deshonestamente selectivo con las pruebas que aporto para apoyar mi tesis. (Por supuesto que hay muchas cosas buenas en Inglaterra: carecen de esa pomposa solemnidad que se da tanto en los españoles, los cultos son muy cultos, la tele es mejor, etcétera) Pero a día de hoy estoy más convencido que nunca de que la generalidad de la sociedad española -la generalidad, insisto- es mucho más civilizada que la generalidad de la inglesa”.

¿Qué te parece, Alberto? A lo peor es que John Carlin, no ha vivido lo suficiente en Inglaterra.



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