sábado, 6 de agosto de 2011

Rayoy, una vez màs


Creo que los que me siguen saben ya que mi opinión es radicalmente distinta a la de la inmensa mayoría que sostiene que Zp es el culpable de todo, incluso de los desastres económicos que se producen en la comunidades en las que gobierna autárquicamente el PP o la dichosa Ciu y de que todos, absolutamente todos los problemas que tenemos por todas partes se resolverán cuando comience a gobernar el PP.

Pero resulta que una institución económica de tantas garantías para la derecha como The Economist acaba de decir lo que yo no hago sino afirmar a cada minuto: que Rajoy, esa lumbrera en la que radica toda la esperanza no ya de España sino de todo el mundo, “es el hombre que no tiene nada que decir”.

Para mí, esta expresión de The Economist se ha quedado corta, Rajoy no es sólo que no tenga nada que decir, no, es mucho peor aún, es el hombre que no tiene nada que hacer porque ¿qué va a hacer para resolver el problema monstruoso que padecemos no sólo los españoles sino el mundo entero si él, Rayoy, precisamente, es uno de los culpables de que el problema exista porque él era precisamente el mejor, el más activo, el vicepresidente de confianza de ese otro genio mundial, Aznar, cuando se creó y se fundamentó, a base de cemento armado o mortero, esa burbuja inmobiliaria que los llenó de tal orgullo que llegaron a afirmar (Alvárez Cascos) que claro que los precios de las viviendas españolas eran los más altos del mundo precisamente porque los españoles ganábamos los sueldos suficientes para pagarlos.

O sea, que todo era una puñetera cuestión de mercado, la ley de la oferta y de la demanda, si construíamos más que nadie era porque nuestro mercado nos lo exigía a través de una demanda cada vez más creciente por el auge de ese milagro español que representaba el propio Aznar, o sea, si España era el país mejor gobernado del mundo, con la economía màs pujante de la historia, era completamente lógico, de acuerdo con las leyes de la mercadotecnia, que se construyera en ella sola más que en todo el resto de las naciones de Europa que no tenían la suerte de que en ellas gobernara el PP de Aznar, ¿o no?

Y si se construía tanto, lógicamente también, había que vender al mismo ritmo para que la rueda no se parara, de modo que el "capo di capi" dio las órdenes oportunas a todos los presidentes de los Bancos,  cuyo acceso él mismo había decretado, para que se promoviera el crédito, o sea, para que se le financiara la compra de viviendas de 1ª o 2ª residencia a todo aquel que acudiera a sus ventanillas, sin preocuparse en absoluto por su capacidad real de atender los pagos subsiguientes, es lo que ahora sabemos que constituyeron las llamadas "hipotecas subprime", cuyo auge se inició en aquel espléndido país, los Usa, en el que todos los eximios economistas del aznarismo hicieron sus masters.

El resultado aquí, en España, y allí, en los Usa, ha sido el mismo, hoy, la agencia Standard & Poor's  ha rebajado la calificación de la deuda usaniana, mientras los diarios españoles anuncian a bombo y platillo, intentando favorecer ese adelanto de las ya adelantadas elecciones que pide el PP, que España anda ya al filo del abismo como demuestra la caída ininterrumpida de nuestra Bolsa y el aumento imparable de la prima de riesgo española que parece estabilizarse por encima de los 400 puntos, lo que, de mantenerse así, efectivamente, motivará la intervención de nuestro país tal como se está haciendo ahora con Grecia.

Y The Economist se extraña, hasta el punto de comentarlo expresamente, de que Rajoy no diga nada. Es lo único congruente que hace este hombre porque cómo va a comentar algo sobre el problema que él y los suyos han creado y no son capaces de resolver. La cuerda no se mienta en casa del a horcado.

Sería el mayor de los ejercicios de cinismo que puede hacerse. Otra cosa es que sus voceros, que gozan del cinismo a raudales, no sólo se atrevan a hablar del monstruoso problema que sufrimos sino que, además, proclamen a los 4 vientos que dicho problema desaparecerá cuando los culpables de su existencia lleguen al gobierno, un gobierno fuera del cual realmente nunca han estado, porque, como muy bien dice la sabiduría popular que ahora se refugia en el 15M y en DRY, “PSOE y PP la misma mierda es”.

O sea que los verdaderos gobernantes de España, los Botín, los González, los Florentino Pérez, etc., seguirán dándole las órdenes oprtunas al gobierno que gane las elecciones, sea el que sea.

Porque, como no nos cansamos de decir, como decíamos ayer incluso: es preciso que todo cambie para que todo siga igual.

2 comentarios:

Fernando Mora dijo...

Yo tengo, si no plena, muchísima confianza en Rajoy. Ya ha demostrado sobradamente su capacidad y ahora se necesita imperiosamente que vuelva a hacerlo. Si le dejan, principalmente en su propio partido, no me cabe la menor duda de que logrará el objetivo. La situación es harto complicada y nadie creo que apostaría por ello estando las cosas como están, pero hoy más que nunca es necesario que vuelva a perder las elecciones. Tampoco es que fueran a cambiar demasiado las cosas porque mandan los que mandan, pero oye, que risas.

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Magnifico comentario, Fernando, aunque, al principio, no percibí la ironía.

Un abrazo,

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