viernes, 30 de septiembre de 2011

Carta abierta a Fernando Mora.



 La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio – Marco Tulio Ciceron.

 Fernando Mora dijo...
“Antes de nada decir que estando como estoy suscrito a tu blog en Wordpress, leo en mi dirección de e-mail todos los posts que allí cuelgas, que si no me equivoco, son los mismos que aquí.

La forma en que has tratado a bemsalgado es, a mi juicio, radicalmente injusta además de equivocada y no te asiste un ápice de razón. Podías, tal como él mismo te indicó, haberle puesto un mail para que te aclarase aquel comentario que "originó" todo. La comparación que llegaste a hacer entre él y otra persona es absolutamente odiosa.

¿Por qué te muestras en ocasiones, con gente que además te aprecia, tan agresivo? Sí, tú aquí no has venido a hacer amigos, vale. A lo que se ve, José, has venido a perderlos. Y el problema no es que digas lo que piensas, el problema, a mi entender, estriba en porqué lo piensas. Yo no lo se. Tú que eres alguien muy sabio a lo mejor podrías contestarlo. Y ojala hubiera y encontrases respuesta porque con ella, creo, que también lograrías mucha paz para tu alma. Aunque quizá lo único que buscas es precisamente lo contrario. En la disputa te encuentras no ya a gusto, tienes detrás toda tu inteligencia y experiencia para sentirte muy seguro, sino plenamente vivo. Bueno, me parece bien, pero luego, si ofendes, no puedes extrañarte de que la gente pueda decirte adios y, encima, reprocharselo.

Y el dichoso blog de Público, claro. No puedo dejar de tener la impresión de que todo o buena parte de lo que escribes no sólo está condicionado por lo que allí se dice sino que además es realmente lo único que te importa. Supongo que por eso no te has alejado de Blogger y todos esos anónimos.
Lo siento, a mí, no me interesan. 

Seguiré viendo los posts que cuelgas en wordpress. Aunque desde lo relatado en mi segundo párrafo, la verdad, con ninguna gana de comentar nada. Tampoco pierdes demasiado colorido por ello.

29 de septiembre de 2011 22:38".


Soy demasiado viejo y he pensado sobre mí mismo tanto que creo saber cuáles son mis defectos esenciales, ésos que me privan de conservar mis “amigos”. Siento verdadera vergüenza de escribirlo otra vez: he hecho objeto de mi vida defender la verdad e intentar realizar siempre la justicia, no por nada sino para poder vivir en paz conmigo mismo.

Mi principal problema es la sinceridad. Amo a la verdad por encima de cualquier otra cosa y entonces, estúpidamente, llego a pensar que a todo el mundo le ocurre lo mismo, y, desgraciadamente, no es así, la gente lo 1º que se plantea, en cualquier momento, es quedar bien, que nadie pueda contemplar sus desnudeces, por eso aborrecen la verdad, porque es realmente difícil vivir dandote la cara a ti mismo, porque el peor, el más duro de los jueces es aquél que se refugia en el fondo de nuestro corazón.

De modo que lo 1º que hace el hombre es engañarse a sí mismo y lo realiza a conciencia, no deja espacio alguno para que, a través de su espesa coraza de hipocresía, penetre la verdad.

Últimamente, he recibido muchos comentarios que dicen que debo de estar muy amargado puesto que soy tan duro con todo lo que me rodea. Todo lo contrario. Si vivo tan a gusto, sólo, claro, en el aspecto personalísimo de mi propia convivencia, si asumo como si tal cosa esta soledad que me rodea es porque cumplo al pie de la letra la magnífica expresión de Lope de Vega: “a mis soledades voy, de mis soledades vengo, porque para estar conmigo me bastan mis pensamientos”.

He apostado toda mi vida, de la que ya tan poco queda, en luchar a muerte por la verdad y esto significa que nada ni nadie, y mucho menos ahora, al final, me va a apartar un ápice de mi camino porque este servicio incuestionable y permanente a la verdad y a la justicia es el único patrimonio que tengo y estimo.

Y, ahora, Fernando, quizá voy a darte la explicación fundamental de mi soledad. Dirigía yo entonces, hace casi 60 años, Radio Popular de Alicante, de la cadena de ondas de la Cope y la persona que me había buscado para iniciar aquella aventura, Mari Carmen Pitarque, misionera seglar, me invitó a una cena con una serie de personalidades, a cuyo término, no recuerdo por qué yo dije esto que motivó que nunca más me invitaran a cenar con nadie y muy poco después mi cese en el cargo de aquella emisora que yo lancé al aire: “si ahora mismo cada uno de nosotros pudiera penetrar en las mentes de los otros y leer su pensamiento, esta amigable reunión acabaría a bofetadas”.

Si bien te fijas, Fernando, esta frase casi es la misma que esa otra que ya he traído a aquí varias veces, pronunciada ante todos los jueces de mi región, que me habían invitado a su cena de fin de año: “creo que llegará un tiempo, si la humanidad sigue avanzando, en que considerarán demencial que el hombre haya ejercido tanto tiempo la facultad de juzgar a los otros, y lo creerán tan pernicioso como la admisión por el venerable derecho romano de la esclavitud”.

Cuando un compañero de curso en la facultad, me llevaba a casa en su coche, dijo: “Sólo a ti se te ocurre decir esa barbaridad delante de todos los jueces de la Comunidad”.

Y si sigues fijándote, Fernando, eso mismo es lo que hice con bem y estoy haciendo contigo. Si yo le hago una broma a bem, sin la más remota sospecha de que va a molestarle y éste me suelta un durísimo comentario en el que hace memoria de una serie de agravios totalmente imaginarios y aprovecha la ocasión, a mi juicio por los pelos, para reprenderme más allá de los límites y pronunciar su terrible condena de excomunión: “yo por aquí no vuelvo” e inmediatamente va a su blog y borra el nombre del mío de sus lista de blogs para que nadie pueda volver a leerme allí, haciendo caso omiso de: 1) mis excusas: le juré por mi salud, regular, y por la de mi mujer, pésima, que ni remotamente había podido imaginar que aprovechar yo una ocasión para hablar del galleguismo y de los gallegos iba a molestarle, tratándose de una sarta de tópicos absolutamente risibles, y 2) en cualquier caso, mi solicitud de perdón.


Todos venimos a aquí a exponer nuestra verdad personal o leer la de los otros, o sea, que es por puro deseo de publicitar lo que sentimos y pensamos por lo que aparecemos por aquí todos los días, entonces, hay como un pacto implícito: todo lo que se aporta por aquí no sólo es publicable sino que debe de ser publicado, porque no se trata realmente de otra cosa. 

Entonces, adoptar melindres de novicia o cogérsela con papel de fumar, es absolutamente hipócrita, sobre todo cuando nosotros mismos somos insuperablemente crueles cuando criticamos a los demás con más o menos motivo.

Después del transcurso de un tiempo razonable de  mi solicitud de perdón por algo que yo no creí que fuera siquiera perdonable y en un desesperado intento de no perder mi buena relación con bem, le escribí una carta abierta en la que, como siempre, dije lo que sentía y pensaba.

Tú ahora dices que mi conducta fue no sólo injusta sino también odiosa. Vale. Respeto al máximo tu opinión, pero permíteme que no la comparta. Injusto fue él, precisamente, cuando no admitió mis excusas por algo de lo que no tenía que excusarme y se negó de plano a discutir siquiera qué es lo que había sucedido y por qué, adoptando una actitud insuperablemente soberbia, como si se hallara por encima del bien y del mal, lo que provocó inmediatamente en mi memoria el acto reflejo de acordarme de ese otro que actúa siempre también como si se tratara de un dios. Y como todo lo que pienso y siento, lo dije tal como lo pensaba y creo que sois, precisamente, tú o él, los que deberíais de venir a aquí, a internet, en el sitio que más os plazca a debatir por qué es él precisamente y no yo el que tiene razón, por qué soy yo el culpable de lo que ha sucedido si lo que dije no lo consideré capaz y no lo considero aún susceptible no ya de ofender a nadie sino tan siquiera molestarlo y, ADEMAS, había solicitado el más humilde de los perdones por ello.

Parece, pues, Fernando, que el crimen radica en la publicidad dada al asunto en aras de que todo el mundo que anda por estos nuestros vericuetos pueda saber la verdad total, escueta, brutal y desnuda, para que pueda formarse la mejor opinión sobre todo lo sucedido, pero eso, para ti,  no es correcto, la verdad, si puede ser ofensiva para alguien no debe decirse, sino, todo lo contrario, ha de ocultarse bajo siete mil llaves, de tal modo que la indefinición pueda seguir campando por estos mundos virtuales.

No, yo digo que no, que no estoy dispuesto a no decir, a ocultar la verdad por ningún motivo. En realidad, respecto al contencioso, yo hice lo mismo que bem, sólo que él recurrió al medio de los comentarios que, a lo peor, no lee nadie o casi nadie, y yo utilicé la 1ª página, luz y taquígrafos, para que estuviera al alcance de todos.

Ahora, vienes tú y dices que la exposición de lo que yo considero la verdad no sólo es injusta sino también odiosa.

Supongo que en tu cabeza rebotó el proverbio ése de “todas las comparaciones son odiosas” cuando leíste como yo metía a  bem, en esa lista en la que incluyo desde hace mucho a Saco y a MB.

Si tú hubieras ejercido, como yo, el derecho antes los tribunales, sabrías que la verdad no sólo es nuestro derecho sino también nuestro deber de tal modo que su ocultación o falseamiento es castigada con severas penas, lo que yo perseguía incluyendo a bem en tan odiosa lista es que él comprendiera que había hecho algo tan execrable como lo que a veces criticaba a Saco, por ejemplo. Pretendía hacerle reflexionar sobre la barbaridad que suponía yugular una voz como la mía, allí, en su blog, y hacerle ver que su conducta era exactamente igual, por lo menos, creo yo, que la de dicho señor.

Todos los días, tanto en el blog de Saco, como en el de bem, hay gente que acude a beber la verdad sobre lo que está ocurriendo en el mundo, mostrada bajo el prisma de ambos. Uno de los comentaristas del día en que bem mostraba su radical disconfomidad conmigo y anunciaba que no volvería a pasar por mi blog, se dirigía a él en una súplica que a mí me parecíó desesperada para que no se fuera.

Ésta es precisamente la razón por la que yo doy publicidad, combatiéndolo en la 1ª página de este mi blog,  no sólo a lo que dice Saco sino también a lo que aquel día dijo bem, porque es absolutamente necesario que toda esta gente que nos lee cotidianamente, buscando seguramente un poco de luz, sepa de verdad cómo somos, que no es sino lo que hacemos y no lo que decimos una y otra vez, por qué les exigimos, por ejemplo, a los del PP que sean magníficos en su comportamiento mientras que nosotros, en nuestra esfera de acción, hacemos lo que nos da la gana, contrariando flagrantemente esos maravillosos principios en los que, luego, se demuestra que no creemos porque no se puede defender frente al PP la libertad de expresión mientras yugulamos para siempre la de ése que decíamos era nuestro amigo, sólo porque, por un momento, ha parecido que no piensa como nosotros.

Si esta conducta te parece no sólo injusta sino también odiosa, lo siento mucho, Fernando, sobre todo por ti, porque hay algo en tu fuero interno que no funciona tal como debería porque la verdad es la verdad, la sustente Agamenón, bem, o su porquero, yo, y no hay por qué escondérsela a nadie, y la justicia, coño, la justicia, que deberíamos de lavarnos todos la boca antes de mencionarla, no es sino dar a cada uno lo que es suyo, de modo que si tiene razón bem, démosela lo más públicamente que sea posible, para que todo el mundo la sancione y respete, y no la ocultemos con siete llaves como si fuera algo despreciable, en lugar de lo más hermoso del mundo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

...porque hay algo en tu fuero interno que no funciona tal como deberia...
¡manda huevos! eutiquio, que decir la verdad, no es insultar.
Vd ya lo sabe, decir la verdad no es decir todo lo que se piensa, sino, no decir lo contrario.
Esa mala hostia.
Saludos a bemsalgado y Fernando Mora

Anónimo dijo...

Hubo alguien que dijo qué los abogados no deberían nunca gobernar, porque “sus” intereses los defienden como si fuese un pleito…Y como todos estamos viendo, “nuestros” gobernantes, muchos de ellos abogados ( creo que la mayoría y si no corríjame), saben muy bien defender “sus” intereses y muy mal los “nuestros” ya que no coinciden…A pesar de que les votamos no para que haya coincidencia de intereses ( en el mejor de los casos), si no para que DEFIENDAN los nuestros, sin tener para nada en cuenta los suyos.
Pues usted lo mismo Eutiquio, defiende “su” verdad como si fuera la UNICA (cosas de “locos” u de “mesías”) y como en un pleito…Cuando la Verdad no solo no es inaprensible como un TODO, sino que además es “poliédrica” (con muchas aristas), polisémica ( con muchos significados) y polimórfica, con muchas formas ( según las culturas por ejemplo). Y por si fuera poco un/a comentarista le ha dado una definición de la verdad (una de las muchas, además de la suya) que en su caso viene al pelo: “la verdad no es decir todo lo que se piensa, sino, no decir lo contrario.”
Usted ha sido “injusto” con mucha gente, como con el Sr. Saco y conmigo ( Sí, lo ha sido, esa es “mi” verdad) solo por defender “su verdad”, como si de un pleito se tratara, sin tener en cuenta la desventaja que significa para otros pleitear con un abogado ( profesionales del pleito) sin serlo uno mismo.
El Sr. Saco no le baneo a usted por sus “justas opiniones”, sino por “Trollear” en su blog y estar más pendiente de su “verdad” (que, yo no dudo que en algunas cosas la tenga, más que nada porque no soy “juez” y no tengo pruebas de quien la tiene) que de opinar sobre los temas del Blog. Y ya le había dado varios avisos y quien avisa no es traidor.
Y de mí que quiere que le diga que usted no sepa… Qué lleva “años” diciendo “su” verdad (ofuscadamente ofensiva, e injusta sobre mí, desde mi punto de vista), sin ni siquiera conocerme en persona. Solo porque después de advertirle ( y el que avisa no es traidor) que dejara de pelearse con “molinos de viento” y se dedicase a opinar y analizar los temas del blog, decidí un día, como Fernando Mora, que quizás no valía la pena jugarme “amistades personales” ( como las que tengo en dicho Blog), por alguien que ni siquiera era capaz de hacer caso a mi “verdad”, al que ni siquiera conocía ( era solo virtual) y que a las primeras de cambio y sin provocación previa por mi parte, usted puso de “chupa de dómine”, solo porque después de unas vacaciones, “tardaba” en entrar en su blog, sin darme ni el tiempo ni la oportunidad de reflexionar sobre qué es lo que debía de hacer…Usted me decidió con sus “ultrajes”: Separarme de usted como tantos/as otros. Por si acaso. La experiencia me ha demostrado que hice bien.
Y le digo esto para que reflexione, no como ataque personal. Exponiéndome al ataque de sus ”perros rabiosos” habituales que me odian porque su verdad ( la de ellos) les dice que deben de odiarme, por no “pensar” como ellos.
En fin Eutiquio, cuídese ya que aunque no lo parezca nunca le he deseado ningún mal (solo me he defendido, como me defendí de sus “perros”) y recuerde que en este “mundo virtual”, la “verdad” no es lo que parece, como ya le he dicho desde hace mucho…Y creemos luchar contra “gigantes”, cuando solo son “molinos”…
Por cierto dígales a sus perros habituales que yo sé que solo son molinos y que no se las den de gigantes…U sea que lo de qué no existe mayor desprecio que no hacer aprecio, sigue vigente para ellos, ladren lo que ladren. Ya sabe usted eso de “ladran luego cabalgamos, amigo Sancho” que se le atribuye al Quijote aunque no aparezca en ninguna de sus páginas si no recuerdo mal…Lo que hace la “literatura” que también es “virtual”, por cierto.
Salud.
MB.

Fernando Mora dijo...

Yo no he dicho nada de ninguna amargura, y si estás a gusto en tu soledad no entiendo que lamentes y te ofenda que borren tu blog de una lista de preferidos, quizas incluso deberías agradecerlo puesto que así, menos tráfico que te llega.
"Mi principal problema es la sinceridad. Amo a la verdad..." . Que seas sincero y digas lo que piensas no significa que eso sea "la verdad". Nadie duda que sea verdad que lo piensas pero eso no significa que sea dicho pensamiento sea "la verdad". Puedes estar equivocado, que una, dos o mil veces pudieras tener razón no creo que eso signifique que puedas tenerla siempre, por mucho que se ha podido repetir eso de que has dicho sinceramente lo que te ha venido a la cabeza.
Si repasas la respuesta de Bem, verás que no es cierto eso que dices de "Yo por aquí no vuelvo" pues lo que escribió después de una larga y detallada argumentación a la que por cierto, si la memoria o el entendimiento no me falla no diste la más mínima respuesta, fue "Yo así, no sigo", que, creo, no es lo mismo.
Tampoco es cierto que inmediatamente a su respuesta, esa que dices durísima ¿? y llena de "agravios imaginarios" (él mismo de te dice haber ocupado unas cuantas horas de su tiempo buscando las pruebas, que aporta, que sostienen su respuesta y que creo deshechan cualquier tipo de supuesta ensoñación ) vaya a su blog y borre el tuyo de su lista de preferidos. A lo mejor me equivoco pero creo que eso más bien ocurrió después de leer tu respuesta en la que decías que todo era una pequeña broma y algo así como que es una especie de lugares comunes y no se qué de arcanos. Suena poco menos que a burla.
Por cierto, me consta que ahí lo dejó. Por lo que tus disculpas, simplemente, no fueron leídas. Además de dar ese plazo de tres días podías haber consultado esa herramienta que comentabas tienes, en la que ves si este o aquel ha visitado tu blog. Parece que funciona puesto que has confirmado que yo he estado unos cuantos días sin pasar. De haber comprobado que Bem tampoco lo hizo salvo la última vez en la que como te comento sólo leyó eso que te digo de la pequeña broma, antes de lanzarte a escribir lo que escribiste ( algo que sin entrar en comparaciones de ningún tipo, a mí me resulta injusto y odioso de por si) podías haberte asegurado de que tu respuesta a la suya fuera realmente leída.
¿Cuál es la verdad, José? Aquella en la que en ese gran post que le dedicabas para evitar su marcha de internet y le decías algo así como que era el mejor soldado del ejercito de las buenas personas o aquella otra en el que le calificabas de mala persona, ultraderechista y unas cuantas cosas más?
¿qué ha cambiado entre un y otro momento? ¿que al sentirse ofendido en dos ocasiones casi consecutivas haya preferido pasar página y olvidar el asunto?
¿es eso un definitivo ataque contra la verdad y la justicia que justifica tal cambio en la opinión que tienes de él? ¿eras sincero cuando decías lo primero y/o lo eres cuando lo segundo? ¿era verdad lo primero y también lo es ahora lo segundo? ¿te equivocabas la primera vez o lo haces en la segunda?
Muy buenos tus últimos párrafos, sinceramente. Estoy contigo. Al estar errado, en mi opinión, claro, y que a lo mejor lo escrito arriba puede demostrar, calificar a Bem como alguien que se dice de izquierdas pero que actúa y por tanto es, como todo lo contrario, cuando lo único que ha hecho ha sido intentar vivir más tranquilo y evitar una discusión en la que a lo mejor no tiene ni tiempo ni ganas de enfangarse y que tampoco va a solucionar nada en el mundo, no son en absoluto, aplicables a él.

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