sábado, 3 de septiembre de 2011

"Deinde philosophari", después, pensar.


El gran problema de este país nuestro de todos nuestros pecados es la insuperable incultura que arrastra, fruto, en mi modesta opinión, de aquellos terribles años del franquismo, de ese franquismo que amenaza de aparecer de nuevo en nuestro horizonte.

Yo no considero en modo alguno la cultura como un almacén de conocimientos sino como el aprendizaje de una manera lógica de pensar.

Estoy tratando de decir que no es necesario pasar por una universidad para aprender a pensar, pero es absolutamente indispensable para ello  haber leído a los que indudablemente son los maestro de este dificilisimo arte del pensamiento.

Como es seguro que no se puede aprender a pensar es viendo los programas basura de televisión y leyendo las crónicas de los partidos de fútbol porque quien es capaz de soportar tanta estulticia no tiene la cabeza preparada para poder hacerlo.

Pero voy a tratar de ir al tema antes de que se me acabe el espacio. Este pueblo nuestro, entre en el que tan mal sobrevivimos, tiene la pésima costumbre de quedarse en el prólogo de los problemas.

Ayer escribí el post “Primum vivere”, primero, vivir, tratando de hacer una especie de confesión personal de por qué un tipo como yo profunda, esencialmente comunista, se alinea en este puñetero momento con las tesis de partidos tan de derechas como el PP y el Psoe, y lo hice seguramente tan mal que quedó sin explicitar la base del alegato: lo que yo, usted y usted también tenemos planteado en este momento no es una situación que ofrece varias salidas, sino un auténtico estado de necesidad, parecido si no igual, al del que ha naufragado y está en medio del mar y sólo tiene una asquerosa tabla a la que cogerse, una tabla llena de púas infectas que le va a destrozar las manos acaso para siempre pero que, si no la agarra ahora con todas las fuerzas, terminará por hundirse bajo las aguas y ahogarse.

Aborrezco a Sarkozy y siento una profunda antipatía por Merkel, creo que ambos son los mejores ejemplos de políticos egoístas y ambiciosos que anteponen sus propios intereses personales no ya sólo a los de los que los eligieron sino también incluso al bienestar de la pobre gente que hemos tenido la mala suerte de coincidir con ellos en esta mala época.

Pero son ese trozo de madera lleno de púas infectadas que nos van a contagiar el tétanos y otras enfermedades aún peores pero que, si no lo cogemos con todas nuestras fuerzas, nos iremos al fondo del mar en un par de minutos. Esto se llama jurídicamente “estado de necesidad” y se considera en todos los ordenamientos jurídicos como una eximente completa, yo diría que como la más completa de todas las eximentes.

Ellos representan, repito, todo lo que yo aborrezco, pero es lo único que puede salvarnos del desastre  de que nuestra economía nacional siga el espantoso camino de Grecia, Portugal e Irlanda. Porque tienen la llave del Banco Central Europeo de tal modo que si ellos le dicen a Trichet que compre esa deuda que nosotros necesitamos para pagar los sueldos de los funcionarios y las pensiones de la SS, Trichet compra nuestra deuda, burla a los mercados y a los tiburones financieros, y nuestro país sigue vivo unos días más.

Y esto es lo que no comprendo de la actitud de gente como Llamazares que sí tiene la cultura, o sea la capacidad de pensar para entenderlo, y el valor suficiente para arriesgarse a decir una verdad que no conviene a sus egoístas intereses políticos.

En fin, todo esto que yo estoy intentando decir ahora y aquí, lo ha escrito, mucho mejor que yo, Lola Galán en el artículo de El País cuyo enlace les cuelgo a continuación. Leanlo, vale la pena, sobre todo en su 1ª parte, cuando detalla nuestra puñetera situación, luego, la anécdota sobre cómo son y como actúan Merkel y Sarkozy, ya es otra cosa:



2 comentarios:

Anónimo dijo...

No estoy de acuerdo.
Al final, todo será lo mismo, nos seguirán quitando los derechos que tanto costó conseguir. Con nuestro consentimiento y sin el.
Y, lo que diga El Pais o cualquier otro medio, cuyo fin es el negocio, la manipulación y, no la denuncia de injusticias y la información, pues siempre pondré en cuestión lo que digan y quién lo diga. Es otra forma de doblegarnos. Para un nivel, la tv y el futbol y, para la intelectualidad, sesudos estudios de razonamiento de la economía.Lo que pasa, es que luego estamos los analfabetos que aún nos queda capacidad de análisis y no nos creemos todo lo que nos cuentan.
Saludos para todos.
Camarada.

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Mi querido amigo Camarada:

No sabes cuánto me entristece haberte decepcionado, por lo menos, un poco, que es lo que percibo en tu texto, a pesar de su corrección formal.

Como me ocurre siempre con los grandes temas, me falla la capacidad de expresión y me daría de hostias ante el espejo por ello.

Toda mi vida estudiando literatura y filosofía para esto: para intentar decirle a mis amigos que esta vez no se trata de una partida normal sino que está en juego la propia supervivencia física.

Y conste que lo he intentado de todas las formas: la confesión personal que, para otros, quizá hubiera sido humillante, para mí, no, desde luego, y después el razonamiento al límite, desesperado, tratando de trasladar no la idea sino la absoluta seguridad que me embarga de que esta vez no se trata de un juego político sino existencial.

Tú, con tu sentido común desbordante, no tienes siquiera que señalar con los dedos a nuestros enemigos, a nuestro enemigo, al que en ningún momento mencionas porque no hace puñetera falta.

Pero esta vez, lo repito, es una simple cuestión fisiológica, los jodidos mercados y los especuladores, ante la pasividad o complicidad de esta recua canallesca de políticos nos han llevado a su terreno en el que ya es imposible luchar de otra manera que no sea a la desesperada.

Pero, tal vez no me funciona ya bien la cabeza, pero yo lo veo tan simple: o dejamos que entre ellos mismos se calmen, Merkel y Sarko no son sino una parte de ellos mismos, sólo que juegan la misma partida en otra mesa, o les daremos la insuperable satisfacción de permitirles que nos devoren sin gastarse realmente un sólo duro.

Todavía no sé muy bien por qué, M y S, nos ofrecen, de vez en cuando, una deseperada tabla de salvación por mucho que esté llena de herrumbrosos clavos, pero yo que soy el más viejo luchador que conozco no quiero morirme quieto en un rincón y lucharé, estoy luchando ahora mismo, con esto que escribo, para morir matando hasta que cambién, si es que lo van a hacer, las tornas, y, entonces, exigir las cabezas no sólo de estos 2 tipos, la M y el S, sino también de nuestros Zp y Rajoy, que entre todos la mataron y ella sola se murió.

Siento haberte dado este disgusto.

Un abrazo,

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