miércoles, 30 de noviembre de 2011

El combate de boxeo de todos los siglos


Advertencia a todos los que se pasan de listos: yo, puedo ser y estar viejo, gordo, feo y, como Quevedo, cojo, pero no soy tonto, quiero por tanto decir que no soy socialista sino comunista pero de ningún modo soy tonto, o sea que sé muy bien cuando asisto a unos combates de boxeo como los que se celebraron el 22M y el 20N quiénes son realmente los púgiles que toman parte efectiva en el combate y, por lo tanto, no es que sea difícil es que resulta realmente imposible darme gato por liebre, o sea, que si los combates se celebraban entre Tyson, PP, y Holyfield, Psoe, a mí no me vengan todos ustedes, falsos izquierdistas, a decirme que el antagonista de Tyson era Casius Clay, Izquierda Unida,  por otro nombre también Mohamed Alí, porque yo no soy como esa caterva de imbéciles y no me lo creo.


Como todo el mundo, aficionado al boxeo, sabe, y, si no lo sabe, yo se lo digo: Mike Tyson, el púgil de los puños de hierro y el alma de acero,  anda por ahí, haciendo de las suyas, los hay que incluso le acusan de dedicarse a la venta de drogas y, si no es verdad, muy bien podría serlo porque es capaz de todo, desde pegarle a las mujeres, porque él las desprecia, hasta morderle la oreja hasta arrancarle el pedazo a Holyfield, su contrincante en el ring, donde los combates deberían de ser impolutos.

Evander Holyfield, Psoe, es un boxeador elegante, fino, estilista, poco contundente porque no puede serlo, porque no se puede ser y no ser una misma cosa al propio tiempo, trato decir que si uno quiere ser de izquierdas no puede al mismo tiempo querer ser de derechas porque eso es sencillamente imposible, ya que lo impide ese jodido principio de contradicción, y ahí es donde la vida política tiene cogido al Psoe, digo, a Holyfield, por los mismos testículos, ya que, el pobre, sube al ring y no puede lanzar contra el avieso Tyson ninguna clase de golpes porque todos los que pudiera utilizar, todos los que, al fin, se ve obligado a utilizar son precisamente los golpes no ya preferidos sino los típicos directos que desde siempre viene usando el taimado Tyson de modo que incluso podría decirse que son de su exclusiva propiedad, de tal manera que, cuando Holyield los usa, no hace otra cosa que llevar el agua al molino de Tyson o sea que le está entregando el combate sin ninguna clase de condiciones.

Pues, bien, en estas circunstancias, no sólo los jueces del combate sino el público en general se empeña absurdamente en que en este extraño combate participe un púgil más, el mejor de todos los tiempos, el único, el invencible, el inigualable Cassius Clay o Mohamed Alí, como quiera llamársele, que, como es lógico, si pudiera participar en igualdad de condiciones que los otros se llevaría el combate de calle, pero no puede hacerlo porque los jodidos empresarios, los canallescos árbitros, lo han situado absolutamente fuera de juego, pretextando que no está en condiciones físicas de competir porque sufre una terrible enfermedad, el parkinson, de modo que Alí o Clay no puede siquiera competir, subirse al ring porque está penalizado con un terrible handicap-¿saben lo que significa este término deportivo?, es la pena que se le impone a determinados deportistas por ser demasiado buenos en la práctica del mismo por lo que, cuando compiten con otros de inferior categoría, tienen que darle a éstos una serie de puntos de ventaja-en el caso que nos ocupa, Clay o Alí, el más grande de todos los boxeadores de la historia, tiene el handicap, terrible, verdaderamente insuperable, invencible, de que por cada voto que él consiga los otros 2 boxeadores se apuntarán 4 o 5, de modo que su victoria es radicalmente imposible.

En realidad, él ni siquiera participa en la pelea porque realmente no puede, su parkinson, o sea su handicap, su penalización, que fue establecida precisamente por los que hubieran podido ser sus rivales, se lo impide, Izquierda Unida, no puede siquiera subir al ring, a disputarles al PP, Tyson, y al Psoe, Holyfield, el codiciado trono del mejor boxeador del mundo, o sea de España, porque los traicioneros, taimados, y tramposos empresarios y jueces que realmente mandan en este cochino deporte, establecieron unas reglas absolutamente tramposas que se lo impiden, pero, OJO, eso no significa, ni mucho menos, que a las honradas gentes de la verdadera izquierda el resultado del combate del siglo les dé igual porque NO ES LO MISMO QUE GANE el taimado, tramposo y canallesco Tyson, que pega a las mujeres, las maltrata, que dicen que trafica con drogas, que hace lo que haya que hacer para seguir siendo el campeón del mundo, o sea de España, frente al otro, Holyfield, que, para poder participar en igualdad de condiciones que el otro boxeador, ha tenido que asimilarse a él todo lo que ha podido, de manera que ha aceptado las reglas del juego impuestas por esa mafia que gobierna el boxeo y es ya tan de derechas como el otro, pero que, en el fondo, no siempre ha  sido así e incluso es posible que en condiciones normales sin tener que enfrentarse a un tipo así, quizá algún día recobre la memoria de su pasado decente y, avergonzado de su caída, vuelva a practicar la decencia.

Dicho de otro modo, se trata de un combate de cuyo resultado depende todo el porvenir de los que forman parte de esa sociedad que pone no sólo el ring sino también la empresa, el país, que se verán arrastrados al bando del púgil que resulte vencedor en este combate, de tal manera que no es posible ni siquiera admisible la posibilidad de una actuación equidistante, imparcial, neutral porque no se puede permanecer equidistante, imparcial y neutral ante una lucha en la que se decide no sólo nuestro porvenir sino el de nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.


Por supuesto que si Clay o Alí participara en igualdad de condiciones que estos otros dos, todo el mundo decente, en masa, debería votarle a él, claro que sí, pero es que éste es un planteamiento absolutamente tramposo puesto que votarle a él, estando tan penalizado que necesita 5 votos para lograr un diputado, cuando los otros sólo precisa 5 menos, implica darle a los otros contendientes una enorme, una insalvable ventaja.

Entonces, ¿qué, no votar?, esto sería suicida, porque el combate se va a celebrar de cualquier manera, se trata de apostar por el menos malo de los otros dos, porque uno de ellos es seguro que nos va a gobernar y lo contrario no sería sino tirar piedras contra nuestro propio tejado.

Y esto lo deberían de saber muy bien los alegres muchachos del 15M o, a lo peor, resulta que lo saben, que lo sabían, que siempre lo han sabido demasiado bien, porque tan tontos no pueden ser por mucho que se esfuercen.

lunes, 28 de noviembre de 2011

La prensa es el primero de todos los poderes



Ugo Betti, Corrupción en el palacio de justicia, Oswald Spengler, La decadencia de Occidente, Orson Welles, Ciudadno Kane, pero, sobre todos, Marx, Karl Marx, El Capital, todo es economía, la religión, el arte, la filosofía, la cultura, la ciencia, la ética, la moral, todo no son más que superestructuras económicas, pero tampoco era manco Welles, Orson Welles y su enorme, gigantesco Ciudadano Kane: el poder puro y duro, el poder por excelencia no es ya otro que el poder de la prensa, al que eufimisticamente se ha situado en el cuarto lugar, cuando no sólo es el 1º sino que está muy por encima de cualesquiera de los otros.

Pero, en el fondo de todo, la esencial y profunda naturaleza podrida del hombre, El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. Si el hombre no estuviera podrido por naturaleza, todo esta larga serie de hombres, signados por el genio, no se hubiera dado nunca. Si todos los hombres que pisan la Tierra fueran capaces de servir, de respetar, de decir, de mantener siempre la verdad, ni la economía sería la base de todo, ni la prensa, o sea la facultad de contarle a la gente cómo es y cómo funciona este asqueroso mundo serían tan importantes, tan poderosas, en realidad he debido escribir omnipotentes.

Pero el hombre necesita comer varias veces al día y vestirse y guarecerse, necesita, pues, dinero, si quiere vivir con cierta normalidad y no lo tendría si no respetara las normas que rigen el comportamiento social, que se han establecido de tal manera que tiene que dedicar la mayor parte de su jornada a lo que hemos dado en llamar trabajo, es decir, acudir todos los días laborables, a un sitio en donde hará una tarea en el fondo de la cual está su necesidad de prostituirse, de corromperse para poder sobrevivir, porque no otra cosa es lo que hace todos los días en cualquier lugar en el que trabaje, vender una parte de su dignidad, de su integridad, de su honradez, para pode seguir viviendo.

Pongamos por ejemplo, sólo para ganar tiempo, la prensa, el periodista acude al diario, se planta frente al teletipo y recoge las que podríamos llamar noticias: Merkel y Sarkozy han decidido que el BCE no compre deuda soberana italiana ni española, esto es un hecho desnudo, escueto, helado y probablemente sería la verdad si ésta sólo fuera lo que ocurre pero es que es mucho más importante decirnos los motivos por los que las cosas ocurren porque, entonces, sabríamos realmente la verdad que no es otra que Merkel y Sarkozy, que dominan al puñetero Banco Central Europeo, no quieren salvar definitivamente a Italia y a España porque cuando los especuladores acaben con éstas, no tendrán más remedio que ir a por ellos, Francia y Alemania, porque, ya se ha dicho, la naturaleza del escorpión es matar y necesita imperiosamente  todos los días carne en la que clavar su aguijón y cuando no tenga otra, porque Italia y España ya se hayan hundido, irá a por ellos, o sea,  Francia y Alemania, en realidad, éstas ya saben cómo duele la picadura del escorpión.

¿Entonces? No hay otra cosa que el puñetero dinero, o sea, el capital, si queremos hablar en términos científicos, o sea, marxistas. Pero al capital puro y duro ¿qué es lo que le interesa, la producción real, que todas las fábricas del mundo fabriquen cada día la mayor cantidad de bienes al mejor precio?, no, ni mucho menos, éste es un procedimiento obsoleto para enriquecerse, es mucho más rápido el de la especulación, si las Bolsas de valores funcionan a pleno rendimiento, las grandes fortunas de la Tierra crecen de una manera tan exponencial que daría miedo, que si todos los que pueden sentirlo en sus pobres carnes pudieran saber realmente qué es lo que está ocurriendo ahora mismo en el mundo, se aterrorizarían y veríamos tal vez pavorosos espectáculos promovidos por ese irresistible miedo colectivo.

Y, aquí, es donde la prensa juega su decisivo papel, por eso nosotros la colocamos en la cumbre del poder que hoy gobierna el mundo. Si la gente supiera de verdad lo que ocurre, si los periódicos nos contaran realmente lo que está sucediendo, una locura colectiva absolutamente incontrolable recorrería el mundo. Pero ¿cómo va a contarnos lo que  tanto le perjudica el auténtico culpable de todo lo que está sucediendo?, sería de estúpidos, de locos, de auténticos suicidas, y el suicidio es, por ahora, un acto muy minoritario.

De modo que la prensa no nos dice nunca la verdad porque eso sería tirar piedras, enormes, destructoras, definitivamente destructoras, sobre su propio tejado. Lo hemos dicho muchas veces ya, no se puede publicar un diario, montar una emisora de radio o de televisión sin ingentes, casi inconcebibles cantidades de dinero, del famoso y puñetero capital, entonces, ¿cómo podemos imaginar siquiera que ese inmenso poder se revuelva contra sí mismo?

Voy a ponerles un ejemplo sencillo, elemental, para niños: el fútbol, y más concretamente, el fútbol español. Desde los emperadores romanos se sabe que el pueblo, esa masa gregaria que sólo se preocupa de lo superficial, precisa todos los días algo que la distraiga, que la abstraiga de sus propias miserias, que son muchas y por su propia estulticia, irremediables, el famoso “panem et circenses”, pan y circo, hoy, pan y fútbol.

 El dinero, el capital, se ha encontrado casi sin comerlo ni beberlo con este extraordinario embaucador de masas y lo está aprovechando, digo que si lo está aprovechando. En el circo había un gladiador bueno y otro, malo. En el fútbol, hay un equipo bueno y otro, malo, muy malo, tan malo que lo merece todo, incluso el castigo divino, que se concreta en esa serie de cánceres que ahora afligen a su plantilla, incluso  a ese pobre hombre al que el otro le metió el dedo en el ojo, tal como tan acertadamente han puesto de manifiesto los seguidores blancos con sus comentarios en todos los foros. 

Y todo el entramado, la parafernalia, se ha montado para que la cosa funcione a tope. El gladiador bueno tiene que ganar siempre porque, si no, el público, la masa se encabrita y embiste, por eso cuando los equipos de 2 grandes ciudades españolas iban a bajar al infierno de la 2ª división, por causas administrativas,  no hubo reaños suficientes para ello y la 1ª división se amplió para que no descendieran.

En este mismo orden de cosas, si el equipo bueno, el equipo blanco, el equipo que Franco hizo todo lo necesario para que fuera el de la mayor parte de todos los españoles, no gana, el pueblo se encabrita y rebela, se vuelve hosco y desapacible, organiza tumultos y escándalos, que, convenientemente orquestados por la famosa prensa canallesca, se convierten, tal como conviene en una situación general tan esencialmente precaria, en el foco verdadero de la atención de un pueblo racionalmente castrado durante muchos, tal vez demasiados años para que su estulticia no haya pasado ya a formar parte de su verdadera naturaleza, de modo que se hace todo lo necesario para que la situación, esta situación absurda que, como decía uno de los integrantes de la plantilla blanca no puede seguir siendo así, y no sólo se financia fuera de los cauces normales al equipo blanco sino que se constituye todo un entramado sociopolítico tal que forzosamente acabará imponiéndose al hecho incontrolable de que el equipo contrario  halla encontrado, por casualidad, una de las mejores plantillas de la historia pero que, por muy bueno que sea, no podrá superar obstáculos tales como que toda la federación, toda la estructura oficial del fútbol español pero, sobre todo, toda la prensa nacional íntegramente colabore decisivamente para que el equipo blanco recupere cuanto antes su hegemonía, con una campaña ferocísima que el estamento arbitral no ha podido soportar por más tiempo, de modo que ha iniciado, subrepticiamente, una campaña que con el silencio y la tozudez de la estalactitas, ya está dando sus frutos y el equipo rival va cediendo terreno no por sus carencias técnicas relativas, que todavía no las tiene, sino porque los árbitros, aterrorizados por una terrible campaña en su contra, han terminado convenciéndose de que contra la prensa, una prensa debidamente orquestada, no se puede luchar de modo que ellos y sus familias no pueden exponerse a las iras de ese populacho que,  un día, le parte la cara a un linier con un paraguas y que otro ve como el entrenador del club blanco le mete el dedo en el ojo al del equipo contrario y no solo no pasa nada sino que la jauría de aquél instala una pancarta en la parte noble de su graderío en la que reza: “Mourinho, tu dedo nos muestra el camino”.

Y la prensa, toda la prensa madrileña, aplaude y la ínfima prensa rival, calla, porque el presidente de los blancos es igualmente el presidente de todas las empresas españolas y si la prensa local del equipo contrario protesta verá como se le cierra, tal vez, para siempre el grifo sagrado de la publicidad empresarial.

De modo que el viejo Pangloss pasea por los estadios españoles una pancarta que dice literalmente “vivimos en el mejor de los mundos posibles” y es que esto, que acabamos de escribir, es una ligera anécdota al lado de lo que realmente sucede en lo que atañe a los asuntos realmente importantes, los que afectan al capital en sí mismo.

domingo, 27 de noviembre de 2011

15M y 20N, divide y vencerás, caballos de Troya y quintas columnas


A los alegres muchachos del 15M y del 20N


Si no supiera que todavía no es eso, pensaría que el alzheimer ha terminado  conmigo su canallesca labor

De pronto, me salen por todas partes, como si estuvieran brotando espontáneamente, de la puñetera tierra, una serie de posturas políticas que sólo se caracterizan por su durísimo ataque a todo lo que huela a izquierda, no ya a esa izquierda pura y dura, radical que es el marxismo sino incluso a esa desnaturalizada pseudo izquierda que es el jodido psoe.

Comienzo a estar cansado de tanto escribirlo, en esto de la política como en la religión y en el arte, en todo lo que de verdad merece la pena que el hombre gaste, invierta, emplee lo mejor de su vida, lo mejor de su sangre, lo mejor de su fuerza, puede afirmarse con rotundidad que el que no está con nosotros, está contra nosotros, y sé perfectamente que la frase, así, no es literal.

Porque la vida, como decía aquel poeta homosexual y genial que se llamaba Gil de Biedma y que, qué contraste, era primo carnal de la Esperanza Aguirre, va en serio, no se trata de ningún juego, en el que sólo esté en la liza el triunfo deportivo o literario sino que nos estamos jugando la carne, la sangre, el sudor y la muerte. Y el porvenir de nuestros hijos, claro, y el de los hijos de ellos también.

Y a mí, por lo menos, no me valen pamplinas ni contemplaciones, no tolero que nadie me diga “es que ahora estoy velando realmente mis armas para cuando llegue el momento, o enseñando a los que no saben lo que nos jugamos con estas elecciones" que acabamos de perder y cuyo resultado representa millones y millones de niños, ancianos y mujeres hambrientos, millones de personas que van a perder sus humildes viviendas después de haberlas pagado varias veces, hay mucha sangre y mucha carne machacada, hay mucho llanto inconsolable de millones de seres detrás de esas banderas con las  gaviotas rampantes, todavía muchas más aún de la que sufrieron en sus paupérrimas carnes el ataque insuperablemente feroz de aquellas aguilas franquistas.

Yo pasé 20 años de un hambre inacabable, viví toda mi juventud sin saber cómo era una de aquellas monedas con la efigie de Franco, creí que iba a morirme sin saber qué sabor tenía la carne o un par de huevos fritos, dormía entre las cabras de mi abuelo, un pastor, apartándolas a ellas cuando tenía que hacer de vientre, o sea que sé muy bien lo que sienten ésos a los que desahucian.

Y no estoy conforme con que nadie venga ahora a hablarme de hábiles estrategias para ganar próximas elecciones porque sé que esos 4 años son toda una vida, una insoportable eternidad para el que sufre hambre y miseria, para el que no tiene ahora mismo donde caerse muerto, cerca de 20 millones aquí, en España, miles de millones, en todo el mundo, y por la misma razón.

Y menos aún estoy dispuesto a perdonarle a nadie que haya ahorrado su voto o lo haya empleado en castigar a los que realmente se enfrentaban a esa ultraderecha que nos va a machacar a todos.

Cuando se trata de la carne, de la sangre, del hambre y la miseria de los seres humanos, no hay, yo no admito, ninguna clase de contemplaciones, hay que luchar a muerte contra los que realmente son nuestros enemigos, así que no tolero que nadie adopte la actitud de las quintas columnas o de los caballos de Troya; el 20 de noviembre había que darlo todo o pegarse un tiro por la vergüenza que suponía, al día siguiente, mirarse en el espejo.

De modo que a todos esos que fueron a votar a los que llevan siglos y siglos esclavizándonos, a todos esos que no han aprendido la lección de la muerte, yo quiero decirles que están sucios de mierda y que yo, mientras viva, aunque me quede poco, les escupiré, cada día, en su asquerosa cara.

Ojalá sufran ellos, algún día, parte de lo que yo he sufrido, para que vayan siempre a votar contra los que han demostrado tantas veces ser unos asesinos.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Una imagen vale más que muchos millones de palabras


Ferreres en El Periódico de Catalunya, el 19-11-11.

Todo un tipo



Cada día entiendo menos cómo y por qué echaron de aquel chat a un tío de la ecuanimidad y dominio de sí mismo como el que tiene este neutrino de todos los demonios, que posee la inteligencia suficiente para comprender todo lo que hay en el fondo de mi postura ante todos estos personajes que cruzan por mis blogs.

No desprecio a nadie, ni siquiera a ese personaje, el mismísimo Maradona que se empecinó en pedir que se la mamaran todos aquellos millones de aficionados y periodistas que no estaban de acuerdo con su manera de dirigir a la selección de fútbol argentina.

Y no lo desprecio porque, en la base de mi concepción del mundo y de la vida, se halla ese firmísimo marxismo que lo impregna todo  con el imperio irresistible de la economía: Maradona  es lo que es, es como es y no puede, no ha podido ser de otra manera, dadas sus particulares circunstancias, ahora, Ortega, y así como sus correrías por los potreros argentinos hicieron de él, aprovechando sus magníficas condiciones naturales, quizá el mejor futbolista de todos los tiempos, también su alternancia con una turbamulta de muchachos que pelean noblemente por ver quién habla peor, le inculcaron para siempre el hábito de remitir a mamársela a cualquiera que de algún modo se metiera con él.

Pero, abandonando los famosos cerros, son realmente asombrosas 2 cosas: 

1) que neutrino no se enfadara conmigo y me mandara al carajo, cuando otros muchos lo han hecho con muchísimos menos motivos, cuando admití la crítica, dura crítica a pesar de la dulzura suramericana que transpira todo el texto, de esa señora excepcional donde las haya que es capaz de dominar aspectos tan variados de la cultura como la historia moderna de la presidencia de gobierno español y la reciente peripecia personal de un ilustrísimo luchador por las libertades del hombre brasileño del que yo no tenía puñetera idea a pesar de que su empeño total en esa lucha haya acabado con sus huesos en una cárcel de aquel hermoso país; mi admisión significaba, por lo menos, que yo no estoy seguro de quién es realmente ni menos todavía dónde está mi amigo neutrino, porque amigo mío sí que sé que es y, además, de los buenos;

2)que neutrino es un tipo que merece la pena se demuestra cuando es capa de aguantar a pie firme embates tales como cuando nuestra excepcional contertulia predica de él lo siguiente: a) "Notaron que hay gente, que se dice de izquierda, ¿pero que solo aparece para criticar a gente de izquierda? Nunca contra la derecha, lo que sea que esta haga. Son especialistas en lanzar gasolina en cualquier fueguito dentro de la izquierda.-Nunca reconocen victorias, conquistas, avances. Son solo preanuncios de derrotas, traiciones, giros a la derecha –cuya culpa será siempre denunciada como responsabilidad de la izquierda. Adoran las derrotas, cuánto mayor, mejor, porque la culpa es de los otros, no importa que el pueblo sea quién pague el precio.-Son excelentes para hacer balances de derrotas, pero nunca saben proponer alternativas y nunca consiguen dirigir proceso alguno. Son siempre críticos. Especies de buitres, especialistas en carroña. Cuervos, que auguran siempre catástrofes.-No da para tener respeto por alguien que se dice de izquierda, pero no está en todas las paradas de la lucha contra la derecha. Ahí se quedan quietos, acechando para atacar a la izquierda, sea porque no es suficientemente radical, sea porque no derrotó de forma radical y definitiva a la derecha. Ellos mismos, no son capaces de afectar el poder de la derecha, ni están centralmente preocupados con eso, les importa sobre todo las “traiciones” de la izquierda."

Ya lo decía antes, el lenguaje sudamericano es dulce, muy blando en las formas pero terriblemente duro en el fondo, lo que Emir Sader lanza con su peculiar anatema es la más dura de la condenas que yo haya leído nunca contra todos estos izquierdistas ¿de salón? que pululan por nuestros blogs y que parece que disfrutan sólo con zurrale la badana a su vecino porque a veces les tapa el sol.

Y, como decía, lo que me asombra es la parsimonia, el talento, la tranquilidad que derrocha neutrino a un ataque que, como digo, es “suaviter in forma, acriter in re”, suave en la forma pero acre, muy duro, en el fondo, cuando lo acepta siquiera sin pestañear, cuándo y cómo lo tuvieron que maltratar y ofender en aquel sitio para que se destemplara y defendiera con auténtica ferocidad.

En fin, que si mi anterior post lo titulé “una mujer excepcional”, éste no tengo más remedio que someterlo a la rúbrica de “todo un tipo”, ya que tiene la clase suficiente para aguantarlo todo a pie firme,

viernes, 25 de noviembre de 2011

Una mujer excepcional

Anónimo dijo...
Como a pesar de los pesares, en no pocas ocasiones, sigo estando de acuerdo con Ud. en muchos de sus planteamientos, voy a intervenir hoy porque me repugna infinitamente que haya gente que aprovechándose de su soledad, quiera enredarlo, como este "personaje" al que dedica su post de hoy. 
Le dejo unas palabras de Emir Sader, que pintan bien a tal individuo:
"Notaron que hay gente, que se dice de izquierda, ¿pero que solo aparece para criticar a gente de izquierda? Nunca contra la derecha, lo que sea que esta haga. Son especialistas en lanzar gasolina en cualquier fueguito dentro de la izquierda.
Nunca reconocen victorias, conquistas, avances. Son solo preanuncios de derrotas, traiciones, giros a la derecha –cuya culpa será siempre denunciada como responsabilidad de la izquierda. Adoran las derrotas, cuánto mayor, mejor, porque la culpa es de los otros, no importa que el pueblo sea quién pague el precio.
Son excelentes para hacer balances de derrotas, pero nunca saben proponer alternativas y nunca consiguen dirigir proceso alguno. Son siempre críticos. Especies de buitres, especialistas en carroña. Cuervos, que auguran siempre catástrofes.
No da para tener respeto por alguien que se dice de izquierda, pero no está en todas las paradas de la lucha contra la derecha. Ahí se quedan quietos, acechando para atacar a la izquierda, sea porque no es suficientemente radical, sea porque no derrotó de forma radical y definitiva a la derecha. Ellos mismos, no son capaces de afectar el poder de la derecha, ni están centralmente preocupados con eso, les importa sobre todo las “traiciones” de la izquierda."
No importa quien yo sea.
25 de noviembre de 2011 15:59".
Ya se me había olvidado esa cultura política tan gigantesca que, si yo hablo de revolución desde arriba, ella viene y me cita a Cánovas o a Sagasta u otro presidente español que ahora mismo no recuerdo, y, si ahora me enfrento, cariñosamente desde luego, con alguien tan inteligente como neutrino, que utiliza una táctica que yo no sé si lo que pretende es desconcertarme aún más, ella viene y me trae una cita de un filosofo brasileño, comunista, marxista, recientemente encarcelado en un país que dicen que es emergente, y que podría recoger, estoy escribiendo “podría”, al pie de la letra la posible conducta de neutrino,  suponiendo que neutrino pudiera ser capaz moralmente de actuar con una muy estudiada premeditación cuando interviene en debates realmente políticos. Y todo esto sin mencionar aquella ocasión en que me dio a conocer una obra de Sigmund Freud de la que yo no tenía ni idea: El malestar de la cultura.
Pero yo, como me han reprochado por aquí tantas veces, con toda la razón, soy una máquina de despedir amigo y juro por Dios y por todo lo que ustedes quieran que lo hago involuntariamente, ahora mismo pienso que, a pesar de su promesa de que nunca se iría de aquí, dando un portazo, neutrino se marche también al fin y mi querida y añorada amiga habrá sido la causante involuntaria de esa soledad mía a la que ella se refería en su comentario.
Siempre pensé, y lo dije, que era una de las personas más inteligentes que he conocido y una de las pocas también que me ha aportado datos necesarios para completar mi formación  pero, para mi desdicha, un día me sentí “engañado”, así, entre comillas, porque soy demasiado exigente, lo sé, con las personas a quienes quiero.
Desde que nos cruzamos en el blog de Saco, creo que nos sentimos atraídos mutuamente por el convencimiento de que el otro/a compartía nuestra inquietud intelectual, creíamos que nos preocupaban los mismos problemas, las mismas cosas y, para mayor suerte yo, por lo menos, pensé también que nuestra ideología política estaba lo suficientemente compartida, pero, sí, hubo un pero, desgraciadamente que se tornó muy importante.
Sufro una enfermedad que entra de lleno en el campo de su especialidad, no sé cómo denominarla pero sí que voy a intentar describirla.
No creo en la promiscuidad, no ya en la física sino tampoco, y mucho menos aún, en la intelectual. Lo he intentado pero he comprobado que no puedo compartir siquiera la amistad con personas que son proclives a confraternizar con gentes que, para mí, son abominables, y que conste que admito que el abominable, precisamente por esto, pueda ser yo, pero es una realidad.
Creo que no se trata de celos ni de envidia sino de algo mucho más profundo, soy muy sensible a todo lo que provoca repugnancia física pero todavía lo soy más aún a la repugnancia moral, no sé si ésta es precisamente la palabra, lo que trato de decir es que no puedo compartir el afecto o la consideración de una persona con un tipo que fuera como Maradona. Éste podrá haber sido el mejor futbolista de la historia pero, personalmente, es un personaje inadmisible porque se rebaja en el terreno del insulto aún más abajo del nivel de las bestias.
 Entonces, sintiéndolo mucho, yo no puedo compartir las mismas preocupaciones contigo, al propio tiempo que te veía tan contenta compartiendo con un tipo así, sentimientos que yo estaba seguro que no eran sinceros.
Seguramente, no tuve, no tengo, nadie tenga nunca derecho a exigirle a otro un tipo tal de fidelidad moral, pero es que yo es lo que siento,  en lo más profundo de mis entrañas, no puedo convivir con gente que va por ahí, ordenando a los demás que se la mamen, y tampoco puedo compartir escenario moral con gente que conviva con tipos así.
No es, pues, por casualidad que a mí tuvieran que echarme de un chat en el que la mayor parte del tiempo una serie de señores, aparentemente, los más inteligentes, los más preclaros, los jefes de manada, los ñus, se pasaban todo el día ordenándole a sus discrepantes que se la mamaran.
Y que una persona como ésta a la que ahora mismo me estoy refiriendo, con una cultura tan esmerada en todos los ordenes mostrara una especial predilección por tipos de esta clase, hizo caer todos palos de mi sombrajo particular y lo dije, quizá no debí decirlo, pero lo dije.  Y ella, lógicamente, se dolió.
Pero es tan grande, tan maravillosa, tan completa en todos los aspectos, que parece que ha perdonado mi intolerable intromisión en unos asuntos que son de su exclusiva incumbencia. 
Se lo agradezco infinitamente porque sé, estoy convencido de que no lo merezco.



Revoluciones auténticas, no hay ninguna posibilidad

 neutrino dijo...
“Ay Eutiquio, no te hagas de menos que más que no saber, yo creo que no quieres saber. No te daba lo de la ceja y ceja una buena pista? Por aquello del sindicato de la ceja!!
Estamos ya, y tú bien lo sabes, perdidos ante los mercados y ante el Imperio que, cada cual por su lado, van a hacer con nosotros lo que le salga del níspero, derecho de pernada inclusive.
No podemos luchar contra ellos, no somos suficientes ni tenemos los medios necesarios. Ellos son los de las ametralladoras. Pero al menos sí podemos resistir con dignidad hasta el final, hasta nuestro final. Con nuestra única bala. Con la esperanza de que si quiere el destino, el gigante Chino acabe por llevarse el gato al agua (recuerdo "es la economía, estúpido").
Y en España, el PSOE tenía en su mano la dignidad de resistir a los mercados y así, en el peor de los peores de los casos, plantear un referendum de salida del euro. Hasta el final, pero no rendidos.
Y qué ha hecho el PSOE? En mayo de 2010 de pronto se da la vuelta y nos pega un tiro en la rodilla. Pues bien, ahí están, llegado diciembre de 2011, con un tiro entre ceja y ceja. Sin Gobierno de España, ni de las autonomías, ni de ningún ayuntamiento grande. Los españoles hemos hecho lo que teníamos que hacer con el traidor: acabar con él.
23 de noviembre de 2011 12:05":
Ahora sí que lo entiendo, neutrino, tengo que darte toda la razón a ti y, lo que siento mucho más, quizá a algunos de nuestros comunes enemigos.
Tus últimas intervenciones en este blog, no sé si por ser intencionadamente oscuras o por esa falta de capacidad de comprensión que empieza a anunciar su llegada a mi pobre cerebro, me estaban llenando de dudas respecto a tu posición política real.
Ni por un momento hice, ni hago ni creo que haga nunca caso a esos impresentables residuos sáquicos que, de vez en cuando, vienen a aquí a afligirnos con su mera presencia. Ellos te acusan continuamente de ser fascista pero yo creo firmemente que los fascistas son precisamente ellos.
Pero, de pronto, con este asunto del hundimiento del psoe y consiguientemente de Zp, como tú, para tu ventura, no escribes tanto como yo, te me has desmarcado claramente no sé si con plena intención, pues me está sucediendo ahora contigo lo que me ocurrió con bemsalgado, que comenzó a escribirme en verso alternando con la prosa y todo ello adobándolo con una especie de ironía que a mí me resultó incomprensible de modo que yo, al final, como siempre, metí la pata y sin quererlo ni beberlo lo ofendí de tal manera que huyó de aquí dando el más estrepitoso de los portazos, acontecimiento que quizá sea el que más me ha dolido últimamente porque yo lo apreciaba mucho.
El caso es, neutrino, que yo, ahora, te juro por mis muertos que no sé concretamente dónde estás, si en esta extrema izquierda virulenta en los conceptos pero sumamente práctica en los comportamientos, que ha comprendido, creo, que es una suprema estupidez intentar ganar una guerra en la que, con las artimañas de la ley de D’Hont, ni siquiera puede participar, de modo que piensa que la única manera de hacer algo útil en esta tesitura es repetir lo de aquel personaje histórico que se hizo famoso por participar activamente en el asesinato de un hermano por otro y que dejó escrita para siempre una frase que los historiadores no han mencionado lo suficiente:
-Ni quito ni pongo Rey, sólo ayudo a mi señor-Bertrán Dugüesclin.
Por favor, hombre, que no se trataba de ganar nosotros, personalmente, la guerra, entre otras cosas porque esto es imposible, no podíamos, sino tan sólo, pero qué minúsculos somos, intentar que no la ganara del todo el otro, o sea que no fuéramos nosotros los Reyes que olímpicamente ganáramos la guerra e hiciéramos, como sería nuestro deseo, la revolución desde arriba, como está haciendo Chávez, perdón, no, qué más quisiéramos, sólo se trataba de evitar que ellos, la derecha, la extrema, la extremísima derecha ganara de una manera tan aplastante que se quedara con las manos limpias dispuesta a hacer todo lo que se le antojara sin ninguna clase de obstáculos.
Ésta es, neutrino, la puñetera cuestión. Ni tú, ni yo, ni IU, ni ningún otro de esos minúsculos partidos puede hacer en esta lucha por el dominio de la “res publica” otra cosa que no sea el ridículo.
Y esto que, al menos, para mí, estaba tan claro, no lo ha entendido así la inmensa muchachada que, según dicen, es ahora mayoría en el universo sociológico.
Y me niego a que esa otra solución que apuntan los desesperados de que la situación sea tan insostenible para el pueblo que no haya más remedio que rebelarse sea viable en el mundo actual porque el gran gendarme, el Tío Sam, con su formidable garrote atómico, firmemente ayudado por sus potentes y numerosos corifeos, permitirían nunca que prosperase una revolución de ninguna clase, mira, si no, al norte de Africa: “revoluciones de bolsillo, queridos rebeldes, todas las que queráis, que yo”-dicen Obama y Clinton-“incluso las apoyo, no por nada sino por eso de que es preciso que todo cambie para que todo siga igual, pero en cuanto al poder real, al poder esencial, mis queridos amigos, no ya tocarlo sino ni siquiera mencionarlo, porque, entonces, me pongo como un búfalo y no razono, embisto y monto una guerra en cualquier sitio, mejor dicho, en el sitio que más me interese y se acabó el juego”.
Y, ahora, me doy cuenta, neutrino, de que no he hecho sino lo que tú, he contestado a una metáfora, quizá fuera mejor decir parábola, con otra metáfora/parábola.
Pero, al final, creo que ha quedado lo suficientemente claro qué es lo que yo pienso: que, hoy día, es una locura o una solemne tontería pensar en soluciones maximalistas, no por nada sino porque son absolutamente inviables, que sólo nos queda como a las hormiguitas la humilde solución de luchar desesperadamente por cada grano de trigo, intentando de esta manera que nos quede algo para comer el día de mañana, porque no nos van a dejar, de ninguna de las maneras, que hagamos cualquier otra clase de revolución.
Esto, neutrino, es lo que yo creo. Ojalá me equivoque.
Un saludo, 

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Tito Vilanova, el increíble ataque de que es objeto

Lo han conseguido
'Marca', 'El Mundo' y 'Sport', obligados a cerrar sus foros por insultos a Tito Vilanova
Hace ya algún tiempo, dos años, más o menos, escribí un artículo que titulé “La sociedad podrida”, en que alertaba del nivel de corrupción y prostitución de una sociedad incurablemente enferma que se hallaba completamente dominada por una prensa, en sentido general, radio, tv, periódicos, revistas, etc., a la que el calificativo de canallesca no hace, ni con mucho, la menor justicia.
Ahora mismo, acabo de leer en El Confidencial, que el Mundo, Marca y Sport, han tenido que intervenir activamente en sus blogs de comentarios por los insoportables insultos, alusiones y referencias que en ellos se vertían en relación con la operación quirúrgica a que ha sido sometido Tito Vilanova, 2º entrenador del Barça, que adquirió notoriedad-“pero ¿quién es ese Pito Vilanova?, yo no lo conozco”, decía de él, Mourinho-cuando éste mismo lo agredió cobardemente, con toda la premeditación y alevosía posibles, metiéndole un dedo en el ojo, ante los cientos de millones de espectadores de todo el mundo, que contemplaba atónitos dicho suceso, a través de la televisión.
Todo lo que ha sucedido alrededor de aquel suceso inicial, explica mucho mejor que yo lo pudiera hacer nunca, el nivel de degeneración
canallesca y bestial al que nos hallamos sometidos en todos los frentes desde el momento en que hemos permitido que el maléfico genio de Joseph Goebbels nos poseyera.
No creo que sea ahora muy necesario escribir largo y tendido sobre quién y cómo era el tal Goebbels. Sólo unas cuantas palabras: este hombre, manejando canallesca y repugnantemente unos cuantos principios que, a partir de este momento, se denominaron “principios de Goebbels”, consiguió ni más ni menos que una mala bestia como Hitler, uno de los subproductos que desprestigiaron para siempre a la condición humana, lograra no sólo el triunfo político de este sujeto que yo dudo realmente de que perteneciera realmente a la raza humana y no fuera una de esas tan anunciadas encarnaciones del mismo Demonio, pasara a integrar el mito nacional, el prototipo ideal de unas de las naciones más cultas y trabajadoras de nuestra especie.
La semilla del Diablo estaba, pues, descubierta desde el advenimiento del tal Goebbels, a partir de ese momento, se generalizó el más exhaustivo de los estudios sobre los medios más o menos científicos de provocar el hundimiento moral total del ser humano mediante procedimientos tales como mentir constante y sistemáticamente sobre cualquier aspecto de la realidad cotidiana buscando, sobre todo, la supuesta justificación ética de los más execrables y repugnantes actos que este remedo de se humano que nos constituye es capaz de  cometer llegando incluso a la más perfecta de las deshumanizaciones. 
Algún día, cuando este proceso de deshumanización total concluya, al tal Goebbels, se le levantarán altares semejantes a los que ahora se elevan a personajes tan nefastos para la historia de la humanidad como a algunos de los Papas y otros personajes semejantes que han llevado al ser humano a los peores niveles de enajenación mental colectiva y, por favor, que nadie piense que exagero. 
No es tampoco casual que yo haya cogido por los pelos lo sucedido con estos execrables comentarios sobre un personaje afligido ni más ni menos que por la presencia de un cáncer porque es un caso absolutamente representativo de lo que está sucediendo en nuestra sociedad, donde vemos cómo personas consideradas de gran relieve social, político, e incluso cultural se ven arrastrados por un impulso declaradamente maléfico, absolutamente injustificable, que los impulsa a participar, si es necesario muy activamente, en estas tareas  que implican la más profunda descalificación de ellos como auténticos seres humanos.
Tengo también escrito por aquí que el madridismo no es sino un fascismo. Y no es un juicio baladí. Vengo observando cuidadosamente todo lo que sucede alrededor de este teóricamente sólo club de fútbol desde hace mucho tiempo.Y lo 1º que llamó decisivamente mi atención y que me disgregó rotundamente de continuar participando en su seguimiento, fue la total inversión de valores que implica dicha afección. Cuesta, me costaba muchísimo aceptar que personas aparentemente intachables pudieran pensar, cuando se trataba del Real Madrid, que las continuas canalladas fueran admitidas como faltas leves porque el fútbol, ya se sabe, es una especie de pasión, y las pasiones por su propia definición escapan a cualquier clase de razonamiento.
Y esto es lo que está sucediendo ahora mismo. Millones de personas han sido abducidas por una especie de encantador de serpientes, por un nuevo flautista de Hamelin, que les ha hecho creer que en el fútbol no sólo reina sino que debe de regir un código ético completamente distinto al que gobierna las demás actividades vitales.
Un código tal que no sólo admite que el dichoso encantador de serpientes establezca como base de sus conductas no sólo que se mienta sino que se constituya la mentira como base fundamental de la actuación de sus prosélitos. Y, a partir de aquí, ríanse ustedes del tal Goebbels y de sus más acérrimos seguidores. Todo lo que realmente sucede en el espectro del fútbol español es completamente distinto a como se nos cuenta por esa prensa canallesca a la que con tanta frecuencia hago referencia.
La perversión, la corrupción, la degeneración total, íntegra, del ecosistema que una conducta así provoca es tan increíble que nadie salvo algún loco como yo u otros, muy pocos, poquísimos, casi ninguno, se atreve a denunciarla tal como yo lo hago en estos momentos, porque el dominio de la mentira es total, ya que Goebbels y sus poderosos secuaces dominan todos los medios de comunicación sin ninguna clase de excepción, hasta el punto de que los que lo hacemos o somos reprimidos con el más feroz y absoluto de los silencios o hacen como que nos consideran una especie de locos que, por fortuna, no son nada peligrosos porque nadie, absolutamente nadie, los cree.
Aprovecho la ocasión, por los pelos, para destacarles que esto es exactamente lo mismo de lo que sucede también en política.

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