lunes, 5 de diciembre de 2011

15M y DRY, "Ser o no ser, he aquí el problema", a quién deberíamos de haber votado

Decía mi madre, q.e.d, “pero qué docilico eres”.

Y es verdad, pero si bien siempre hago lo que se me ordena, hay algo, dentro de mí, que me impulsa a pensar y repensar lo que hago.

Hoy, he leído 3 comentarios en mi blog, “arcángeles”, que se refieren a mi actual batalla contra la actitud de las izquierdas teóricodoctrinales representadas por el 15M y DRY, y terminan ordenándome que vaya y lea a http://www.attac.es/el-movimien0to-15m-como-cortafuegos/.-5, y yo, obedientemente,fui a allí: y,desde allí, se me remitió a http://www.agarzon.net/?p=1020, donde, a las primeras de cambio, pude leer:

A)”...En ese momento nosotros comenzamos en ATTAC a escribir nuestro primer libro de divulgación gratuito sobre la crisis (“La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla”), esperando que la gente pudiera comprender que la crisis tenía unos culpables de carne y hueso y que había que exigir responsabilidades....”. 

Casi he estado a punto de detenerme aquí y no leer absolutamente una palabra más, porque este párrafo concreto, esta expresión, estas pocas palabras resumen, compendian, comprenden todo mi ideario al respecto.

La historia, no sé si alguien la ha definido alguna vez así, es una puta muy puñetera. Los movimientos 15M y DRY, entre otros, dieron la cara, como indica la propia denominación del primero de ellos, el 15 de mayo del 2.011, 7 días justos antes del 22 de los mismos mes y año, en el que se iban a celebrar quizá las elecciones más importantes de los últimos tiempos, no se olvide que el advenimiento de la República, contra la que se sublevó Franco, se produjo merced también a una elecciones locales.

Coincido con Garzón en que la situación que atraviesa no sólo España sino el mundo en su integridad es exactamente la misma que provocó la aparición de los fascismos. Cuando la política tradicional, ésa que tiene lugar en los Parlamentos y que se conoce como política democrática, falla, es universal la proliferación de la especie de que para solucionar un problema gravísimo e inaplazable, que la democracia ha demostrado ya que no puede resolver, es necesaria la intervención de un “cirujano de hierro”, que ponga a cada uno en su sitio y a Dios en el de todos. Amén.

Todo esto ya nos lo explico, muy bien por cierto, hace miles de años, un tío que nació en Estagira y al que llamaron Aristóteles. El tío jodido nos vino a decir que la sociología(no la mencionó así porque entonces todavía no existía con este nombre) y la política no son sino como las demás ciencias, tienen sus leyes que se cumplen con el mismo rigor que las de las ciencias naturales.

Los grupos políticos, las sociedades, las comunidades políticas no son entes muertos sino que se hallan permanentemente vivos y en continua evolución, él todavía no lo sabía pero es seguro que lo intuía, el motor de esa dinámica incontenible es, ahora sí que lo sabemos gracias a otro ilustre cientifico, Marx, la economía.Algo bueno iba a tener esta terrible crisis que nos acosa, que, a partir de este momento, sólo los hipócritas o los imbéciles se negarán a admitir el primer teorema del pensamiento marxista: todo  no es sino economía, la filosofía, el arte, la ciencia, la religión, etc., no son más que superestructuras económicas.

La evolución de los elementos intervinientes en la producción de bienes y servicios determina de manera inexorable la constitución y el funcionamiento de las entidades políticas. No otra cosa es lo que nos está sucediendo a todos nosotros ahora. La sofistificación hasta extremos inimaginables de los factores de financiación de la producción provoca que hayan proliferado, en las tareas económicas de unas sociedades superindustrializadas, una serie de elementos cuasi institucionales que distorsionan de tal manera el fenómeno productivo en sí mismo que lo sitúan en condiciones que algunas modernas doctrinas políticas lo consideran totalmente ingobernable por los medios tradicionales, habiendo, por tanto, que recurrir a medidas excepcionalísimas desde el punto de vista de la economía política tradicional.

En un contexto internacional como éste, venir ahora con la opinión, tan respetable como cualquier otra, de que el problema, la crisis económica universal de carácter sistémico, la vamos a resolver echando mano de los sistemas revolucionarios tradicionales es, por lo menos, incongruente.

El hombre, y las entidades en las que éste naturalmente se integra, son, hoy, más sociales, más colectivas, más plurales, si me apuran, yo me atrevería a decir más universales que nunca, es lo que ahora muchos se empeñan en llamar globalización, pero es cierto que intentar resolver el problema particular de un determinado país, echando mano tan sólo de instrumentos, por su naturaleza, esencialmente localistas, no es sólo que va contra el devenir natural de los tiempos sino que es un error en sí mismo.

Intentar resolver hoy los problemas políticoeconómicos de España sin tener en cuenta su ineluctable integración en la política económica universal es un contrasentido esencial que nos llevaría a retroceder no sólo política y socialmente sino incluso técnica y científicamente muchos años. Y esto no lo puede preconizar nadie que no esté realmente enajenado, o sea, exiliado mentalmente del mundo actual.

Así las cosas, sostener que la situación sociopolítica actual se puede y se debe resolver sólo mediante tácticas de revolución o agitación social es simplemente pueril.

Echarnos, ahora, a la calle, protestando contra los mercados y especuladores es, totalmente, infantil porque éstos no tienen existencia personalizada concreta, sería como protestar contra las mareas y las tormentas.

Lo que habría habido que hacer es decirle al conjunto de la ciudadanía que en el mundo de hoy no podemos echarnos a la calle para tomar la Bastilla o el Palacio de Invierno y, después de masacrar a María Antonieta y su ridículo marido y a los Zares, iniciar una nueva revolución sangrienta, entre otras cosas porque, hoy, cargarse físicamente a los Reyes no modificaría ni en una milésima de milímetro ninguno de nuestros problemas, como tampoco lo harían, lo harán, lo están haciendo esas justificadísimas manifestaciones que se están produciendo universalmente: Grecia, EE.UU., Inglaterra, etc., porque ni el mal ni la solución están en las calles, por más que nos pese, sino en esos jodidos y denostados parlamentos, que lo queramos o no, están ahí, los puñeteros, para quedarse mucho tiempo y es con ellos con los que, a fuer de seres racionales, tenemos que contar, contra los que hemos de luchar, porque ésta es nuestra situación, nuestra circunstancia, en términos orteguianos, y no podemos escapar a ella porque no nos lo permite, entre otras cosas, el propio materialismo histórico.


Y la historia, otra vez la jodida prostituta, nos enseña que mi tesis es posible, véase, si no, Venezuela, allí, Chávez, ese gorila rojo,como le llaman, los que le odian visceralmente, ha demostrado universalmente que hoy, sí, hoy, pueden hacerse las revoluciones marxistas si se intentan desde arriba.

Resumiendo, si es que puedo, lo que habría habido que hacer, como comienza indicando el propio Garzón, en el texto que comentamos, es  que los propios 15M y DRY, como vigías sociales, como catalizadores políticos, le hubieran dicho a los electores: “Ojo, amigos míos, no nos dejemos engañar por la realidad aparente, la tragedia que nos aflige no ha sido originada por las teorías sociales que dieron origen al Estado del Bienestar sino por el jodido, puñetero liberalismo que en estas elecciones a las que nos enfrentamos está representado no por el Psoe sino por el PP, aunque sea el Psoe el que, al gobernar, no tiene más remedio que dar la cara, ergo, la ideología que hay que combatir, con nuestro voto,  no es la del Psoe, por mucho que sea éste el que gobierne, sino la de esa extrema derecha ultraliberal, capitalista, cuyo pensamiento dominante es el que realmente ha originado el problema; no nos engañemos, pues, por las simples apariencias, no votemos PP o no nos alejemos del Psoe porque coyunturalmente haga la nefasta política que está haciendo,  todo lo contrario, intentemos que obtenga los mejores resultados electorales posibles para que, así, pueda llevar a cabo, dentro de estas circunstancias, una política más acorde con su ideología socialdemócrata, que, entre paréntesis, no es la mía, que es la marxista, pero cuya pretensión directa, hoy no es más que un futurible, en las actuales circunstancias”.

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