lunes, 9 de enero de 2012

El nuevo paradigma político, según Mariano Rajoy, el Ausente. El regreso a la Edad Media.


Yo ya lo sé y creo que todos ustedes también deberían saberlo. Se trata de otro momento fundacional de la ultraderecha, sí, efectivamente, el último fue el del príncipe de Lampedusa y aquel formidable mandamiento que ha llevado en volandas a su gente a la cima de la pirámide del mando: es preciso que todo cambie para que todo siga igual.


Aquel terrible mandamiento, mucho más duro aún que aquellos otros diez clásicos juntos, nos ha traído directamente hasta a aquí, a lomos de la más feroz de todas las hipocresías: si el marxismo y sus concreciones históricas más o menos comunistas aterrorizaron de tal modo a los ultraderechistas que, por 1ª vez,  atisbaron una posibilidad de que el “statu quo” de lo que ellos llamaban y por desgracia siguen llamando “civilización” terminara con un estado de cosas imbuido de alguna pequeña dosis de justicia, y no pudieron soportar el temblor, de modo que pusieron todo su empeño, y todo su poder, que es precisamente todo el poder del mundo, en que aquella horrísona herejía no prosperara, y no lo hizo.

O sea que, efectivamente, claro que existe un materialismo histórico  pero da la casualidad que siempre se produce en sentido contrario, o sería mejor decir en el mismo sentido, en el que aquellos supremos hipócritas de la Thatcher y el Reagan decían que creían, que el Estado no era la solución sino precisamente el problema, cuando era precisamente el Estado el que los mantenía a ellos en pleno machito para que pudieran arrimar todas las ascuas a sus inmensas sardinas, quiero decir “fortunas”.

Pero como a todo puerco le llega su San Martín, resulta que al inefable canalla de Lampedusa también le ha llegado el suyo, o sea que ahora el mundo, aún estando sometido a una instrucción, a una enseñanza completamente falsaria, no ha tenido más remedio que aprender con sangre, porque es con sangre con lo que la sabiduría acaba por entrar en el consciente del pueblo, que no ha cambiado nada ni un átomo de nada, que todo sigue igual, tal  como estaba, de manera que al Lampedusa todo el mundo ha concluido viéndole sus malditos huevos, si es que los tiene.

De modo que no había más remedio que cambiar el cuento que se parecía demasiado al de la buena pipa y lo han cambiado, ahora, el cuento es que o machacamos cualquier atisbo por cualquier sitio de algo que huela ni de lejos a cualquier ventaja social de los trabajadores o el mundo, este asqueroso mundo que hemos dejado que ellos construyan, se irá a la mierda.

Y todas esas ingentes masas de cobardes integrales se han puesto a temblar, como si realmente tuvieran algo que perder, ¿qué es lo que temen ahora, pero si no les cabe porque hace ya millones de años que no defecan sólo por el simple hecho de que ya no  comen, de modo que se les ha cerrado totalmente el puñetero ano?

De modo que nadie piensa hacer nada contra el nuevo paradigma, ése que dice que la culpa de todas las miserias del mundo la tienen esos jodidos tipos que se empeñan en recibir un salario justo por su trabajo, a la mierda con todos ellos, ¿o es que ya nadie recuerda cuando se trabajaba sólo por la comida, y se dormía donde uno podía hacerlo, dándole siempre gracias al amo por su generosidad?

Hay que volver a aquellos hermosos viejos tiempo en los que comer una vez al día era motivo suficiente para la alegría y una maravillosa muestra del amor de los 2 señores, el de la gleba, y el Otro que tanto nos bendecía desde su altares.

Si el mundo, como está mandado, vuelve a ser así, las cosas volverán a transcurrir como se halla impreso en su propia naturaleza, y los amos volverán a ser los dueños y señores de todo, incluso de los vientres de sus siervas pues no otra cosa serán todas las que se hallen en no sé cuántos kilómetros a la redonda.

Y el mundo se reiniciará otra vez, sólo que ahora, no volverá a existir la posibilidad de que nadie se empeñe en predicar falsas teorías sobre la igualdad de los hombres, cosa que nunca ha existido porque realmente no puede existir, pues no hay dos cosas iguales en toda la naturaleza.

Y eso lo saben mejor que nadie todos ésos a los que nosotros, con nuestros votos, hemos puesto al frente de nuestro destino, entre ellos, Rajoy que dijo literalmente: “Recientemente, Luis Moure Mariño ha publicado un excelente libro sobre la igualdad humana que paradójicamente lleva por título “La desigualdad humana”. Y tal vez por ser un libro “desigual” y no sumarse al coro general, no ha tenido en lo que ahora llaman “medios intelectuales” el eco que merece. Creo que estamos ante uno de los libros más importantes que se han escrito en España en los últimos años. Constituye una prueba irrefutable de la falsedad de la afirmación de que todos los hombres son iguales, de las doctrinas basadas en la misma y por ende de las normas que son consecuencia de ellas”. Mariano Rajoy, El Faro de Vigo, 4 de marzo de 1983.-

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