jueves, 26 de enero de 2012

Fascismo y mafia (VI). La metáfora pura y dura. Rebelión. El silencio de los borregos o el tambor del Bruch.

“Ahora mismo enhebro esta aguja
con el hilo de un propósito que no digo
y me pongo a remendar. Ninguno de los prodigios
que anunciaban taumaturgos insignes
se ha cumplido, y los años pasan de prisa.
De nada a poco, y siempre con el viento de cara,
qué largo camino de angustia y de silencios.
Y estamos donde estamos, más vale saberlo y decirlo
y asentar los pies en la tierra y proclamarnos
herederos de un tiempo de dudas y de renuncias
en que los ruidos ahogan las palabras
y con muchos espejos medio enmascaramos la vida.
De nada nos vale la añoranza o la queja,
ni el toque de displicente melancolía
que nos ponemos por jersey o corbata
cuando salimos a la calle. Tenemos a penas
lo que tenemos y basta: el espacio de historia
concreta que nos corresponde, y un minúsculo
territorio para vivirla. Pongámonos
de pie otra vez y que se sienta
la voz de todos solemne y claramente.
Gritemos quién somos y que todos lo oigan.
Y al acabar, que cada uno se vista
como buenamente le apetezca, y ¡adelante!
que todo está por hacer y todo es posible”. Marti i Pol.

A mí, francamente, no me entra en esta testaruda cabezota que un tío capaz de leer y admirar hasta el límite este poema, sea el mismo que decía ayer que si el Camp Nou repetía lo de Figo con ese asesino nato que es Pepe, es que los catalanes no habían entendido nada y que él, Guardiola, lo sentiría mucho más que si eran eliminados de la copa del Rey y resulta que el que no ha entendido nada es precisamente él, Guardiola, pero ¿en qué clase de puñetero mundo vive y ha vivido este hombre, qué clase de puñetero intelectual es él, cómo puede ir por la vida con responsabilidades evidentes un tipo que ni siquiera se ha enterado todavía, a los 40 y no sé cuántos años, de que el mundo y la vida van en serio, como le dijo Gil de Biedma, que no son uno de esos juegos de niños, que no son más que una lucha a muerte del bien contra el mal, contra el que, si sólo utilizas una arcangélica bondad como instrumento para tu defensa, no sólo es que vas a perder la partida es que, además, vas a hacer el ridículo más espantoso del mundo, el que cometen todos los idiotas que quieren vencer a los gigantes diciendo que sólo son molinos de viento, y todavía mucho más aún, habrás contribuido como colaborador necesario lo que, en realidad, te convierte en coautor del más asqueroso de todos los delitos, el de la cobardía total, en un juego eminentemente dialéctico en el que en cada partida hay que entrar a jugar con todas las armas posibles porque, si no, no sólo es que pierdes la batalla sino que, al final, has colaborado de la manera más eficiente en el triunfo más repugnante y asqueroso de la peor de todas las injusticias, el asesinato con premeditación y alevosía consiguiendo que, encima, todos acaben riéndose de ti?

Pero este tío, el tal Guardiola, ¿es que está totalmente ciego o es que es realmente tonto, como parece que son tontos todos esos otros tíos que constituyen la directiva del Barça y la dirigencia políticosocial de Cataluña así como toda su prensa?

Tú no puedes subir al cuadrilátero, al ring, en el que se decide el futuro definitivo de todo aquello por lo que luchas, en el que te espera sonriente, viéndote que actúas como el tonto más tonto de todos los tontos, un rival que no sólo porta la mejor de las armaduras protectoras, toda la prensa nacional, la central lechera como la llaman, sino que además se halla definitivamente protegido no sólo por los estamentos federativos competentes en la materia, cuyo juez único y supremo que tiene que enjuiciar una de las agresiones más flagrantes que han podido ver más de 400 millones de personas, el pisotón de Pepe, el asesino, al gilipollas de Messi, y se inhibe o abstiene de enjuiciar porque dice que a éste absoluto gilipollas no le han amputado los dedos que el criminal aquél le pisó, porque si así lo haces toda la lógica del mundo te escupirá a la cara, porque tú has colaborado decisivamente a que en todos los partidos que tú juegues contra el Real Madrid, éste  te trate a patadas y pisotones tal como está haciendo, pero, coño, ¿qué clase de lógica es la vuestra, qué espíritu tan miserablemente cobarde es el vuestro, no podéis decir que eso es actuar con educación, con urbanidad, porque éstas lo 1º que exigen es adoptar todas las medidas necesarias para que las salvajes agresiones no se reproduzcan y, si lo hacen, actuar dónde y cuándo proceda para que se procure su represión?

¿O es que lo que queréis realmente es perder, es que sólo aspiráis verdaderamente a dar lástima, es esta jodida estupidez la que pretendéis, qué clase de masoquismo es éste, porque los resultados NO PUEDEN YA ESTAR MÁS A LA VISTA:

1) todos los árbitros, que, por supuesto, no son tontos, han comprobado ya que meterse con el Barça, es decir, no pitarle un penalti ni a tiros, pitar sistemáticamente contra él, no sólo sale gratis sino que es DECISIVAMENTE alabado por esa canallesca prensa nacional nazifascista franquista madrileña, de modo que si quieren vivir tranquilos y que su mujer y sus hijos puedan ir al supermercado y al colegio sin que nadie se meta con ellos, sin que los maltrate, como ellos, los árbitros no sólo no son héroes sino que tampoco tienen por qué serlo, hacen como haríamos tú y yo, lo que les es ya absolutamente necesario para sobrevivir, pitar a favor del Real Madrid, que no es, por otra parte, sino lo mismo que haríamos nosotros, porque el heroísmo es patrimonio de muy pocos, casi de nadie?

2) y, para llegar a esta conclusión de que la actitud del entorno del Barça y del propio Barça en sí mismo no conduce sino al más seguro de los suicidios, no hay que ser un marxista esencial, como lo soy yo, no hay que haber sufrido durante 83 años en toda mi puñetera carne este asqueroso nazifascismo franquista que nos asola y que nos empeñamos en no ver, pretendiendo como el avestruz, que si no vemos al monstruo éste dejará de existir, sino una persona normal, con las luces intelectivas normales, que está comprobando experimentalmente, que es precisamente como se comprueban las verdades elementales en todas las ciencias, que las cosas son como son, como no tienen más remedio que ser, que si a tu enemigo mortal, que ha hecho objeto de su vida matarte, le ofreces tu pecho, tu corazón inerme, acabará indefectiblemente matándote y que, si no lo ha hecho todavía es porque una racha, increíble y absolutamente improbable respecto a su continuación, de suerte te está favoreciendo injustamente, porque a la suerte no debe de tentársela tanto descarada y gratuitamente, porque, ante las agresiones, el que no se defiende con todas las armas a su alcance, no sólo es tonto del culo sino, además, el más miserable , repugnante y despreciable de todos los cobardes;

3) de modo que basta ya de ingenuas tonterías que el mundo no es  sino  la más dura de las luchas para sobrevivir y el que no se defiende no sólo está traicionándose a sí mismo, y a sus hijos y a los hijos de sus puñeteros hijos, sino que también está traicionando a todos los que, en este mundo, cumpliendo a rajatabla con esa función dialéctica que nos ha encomendado la historia,  luchamos en pos de la verdad y para el establecimiento o el imperio de la justicia, de modo que ni Guardiola, ni el Barça ni la prensa catalana ni las autoridades catalanas, ni la sociedad catalana, pueden inhibirse, abstenerse,  abdicar, traicionar, incumplir  ese derecho de defensa que, además, es una obligación, o sea, que no les pertenece a ellos solos sino que es patrimonio de toda la humanidad y que exige la autodefensa antes los criminales ataques de la injusticia y que, de no hacerlo efectivo, lo que realmente se hace es colaborar con dicha injusticia, lo que los convierte ni más ni menos que no ya en cómplices sino en coautores de dichos crímenes, de dichos asesinatos que permiten que un juez, un juez deportivo pero un juez, pueda incluso cachondearse de ellos y decir que intervendrá de oficio en el caso Pepe/Messi cuando a éste tengan que amputarle los dedos por el canallesco, alevoso y criminal pisotón de aquél y esto ante un hecho que han presenciado en directo, a través de la Tv, ni más ni menos que 400 millones de telespectadores, y, ante esto, adoptar la actitud del gentelman, del caballero de la triste figura, no sólo es una gilipollez descomunal sino un auténtico crimen contra la humanidad, porque está contribuyendo directamente a que la injusticia siga propalándose impunemente en el mundo.

Porque frente al atropello por parte de ese Estado central que actúa como el más puro heredero del nazifascismo franquista más recalcitrante, ese Barça, que pregona ser más que un club, puede hacer lo que realmente debería de hacer, predicar con los hechos y  no con las palabras, darse de baja en la Liga de fútbol española y causar alta en la francesa, pero, claro, esto supondría una drástica reducción de sus ingresos, de modo que, como la pela es la pela, continuarán por siempre y para siempre, aquí, en este asqueroso valle de lágrimas que es este canallesco país. Pues, amigo, con su pan se lo coman todos ustedes.

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