sábado, 21 de enero de 2012

Fascismo y mafia

 ¿Es todo el universo fascista?

Sí.

Un poder dentro de otro poder que aspira a ser el poder más absoluto del mundo.

La tendencia al fascismo, la tendencia a adquirir todo el poder, como sea y a mantenerlo por la pura fuerza es universal, lo que sucede es que ha habido a lo largo de la historia diversos intentos para conseguirlo y que la lucha, esta lucha ha sido como casi todas las humanas esencialmente hipócrita.

Uno de los principales escollos para mi teoría es que contra Hitler, el mayor fascista de la historia, se opusieron como un solo hombre la mayor parte del resto de las naciones. Pero esto lo he resuelto estableciendo que dichas guerras mundiales no eran sino lo que son las propias guerras mafiosas entre los diversos clanes, los Corleone contra los Prizzi.

Así las cosas, todo va ya como la seda. El fascismo y la mafia se manifiestan en cada país de acuerdo con sus peculiaridades.

El poder puro y duro, ostensible, y los métodos radicales son una gran torpeza y los italianos, tan suaves, tan dúctiles, siguen impartiendo doctrina, primero, Giulio Andreotti, que gobernó tropecientos años, nos dice a todos que “manca finezza”, que falta finura,  y luego, Lampedusa, como un Ortega italiano, nos dice aquello de “no es eso, no es eso, es preciso que todo cambie para que todo siga igual” y una ola de formidable hipocresía, como el más gigantesco de los tsunamis arrasa al mundo.

Y en los Usa gana las elecciones un tal Bush y en Italia, Berlusconi. En España quizá fuera mejor que no hubiera elecciones, tal como hacía Franco, porque, realmente no son necesarias ya que todo está atado para que gobiernen siempre los mismos, los mismos perros por muy distintos que pretendan ser sus collares.

O sea que el fascismo es único, pero sus manifestaciones parecen diversas, porque así es mucho más fácil camuflar que no existe más que un gran Imperio, el más grande de todos los siglos y que todos los demás países no somos más que o pequeñas provincias o lejanas colonias, pero si Obama descuelga el teléfono y habla con Merkel, ésta llama a Zapatero y éste se quita, para siempre, la máscara, de modo que el socialdemócrata de toda la vida se convierte en el más convencido de todos los liberales.

Coño, liberales, liberalismo, esta palabra parece que me estropea el discurso, porque ¿habrá algo más opuesto al fascismo y a la mafia que el jodido liberalismo?

Eso será en el mundo de las apariencias, en el de las realidades, el liberalismo no es sino la culminación del fascismo y las mafias. ¿Acaso Milton Friedman y todo su escuela no eran de Chicago y Chicago no es la patria original de todas las mafias?

Por supuesto que abolir las leyes y suprimir el Estado hasta que se le vuelva a necesitar porque se ha producido una de esas crisis cíclicas del puñetero capitalismo, parece, a 1ª vista, todo lo contrario que un fascismo, pero esto no es más que la necesaria mutación de la mafia para adecuarse a las nuevas circunstancias teóricas.

El mundo es ya tan ancho y está tan comunicado que no se puede ir ya por él exhibiendo los bíceps sino que la fuerza, la mayor fuerza coactiva de la historia, ha de esconderse bajo una buen disfraz y entonces aparecen la Otan y la Onu.

Y esos nuevos Vitos Corleone que fueron los  Bush pueden ir por ahí condenando al horror y a la sangre inocente a unos países cuyo único delito es residir sobre un inmenso mar de petróleo.

Y el fascio universal, la mafia total, sonríe complacida porque dicen, qué cínicos, que han expulsado a un tirano, mientras el pueblo liberado se desangra en las peores luchas intestinas, cumpliendo al pie de la letra el plan trazado por los jerifaltes de la Escuela de Chicago y la Academia Sueca se prepara para premiar a uno de sus nuevos economistas.

Fin del primer capitulo.

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