lunes, 19 de marzo de 2012

La conspiración


En Madrid, en la prensa de Madrid, gustan mucho las teorías conspiratorias  y yo me uno a esta postura alborozadamente: creo que tienen toda la razón.

En un mundo en el que todo se halla sometido al más rígido de los controles, en el que una señora, la Merkel, se atribuye el derecho de establecer, sin posibilidad de réplica, lo que yo puedo o no puedo hacer mañana, ¿cómo alguien se atreve a pensar siquiera que algo tan determinante para la salud de la república (“res, rei”: cosa, publica: referente al Estado, a la política) se va a abandonar al libérrimo ejercicio del azar y la necesidad (Jacques Monod), como es el fútbol, que, no lo olvidemos, ocupa, como tema central, el núcleo de la prensa que más se vende, y se lee, en el mundo?

El fútbol, en contra de lo que opinan todos esos gilipollas intelectuales, como decía el genial Bill Sankley, no es que sea la cosa más importante del mundo, es mucho más que eso.

Porque el pueblo, coño, es la jodida gente, o sea, la polis, es decir el puñetero mundo y éste es como es y no como 4 imbéciles quieren que sea. Para que todo vaya bien en el mejor de los mundos posibles, doctor Pangloss, ni más ni menos que Voltaire, hay que asegurarle a la plebe, al populacho, a la masa, lo que la puñetera masa quiere, coño, porque entre otras cosas ya no los dijo el que fue fénix de los ingenios españoles, Lope, “y, pues lo paga el pueblo, es justo hablarle en necio para darle gusto”, pero ahora viene, llega, un jodido intelectual , más falso que Judas, un tipo que ni siquiera él se lee a sí mismo, y nos dice, “joder, pero que asco de fútbol”, pero si será gilipollas el puñetero tío.

Los sociólogos de cabecera de todos los partidos políticos  han avisado a los poderes públicos de que el opio de las masas, (¿no es ésto, mis querido jodidos falsos intelectuales, porque intelectual es el que se ocupa y preocupa de entender con su puñetero intelecto todo lo que pasa en el mundo?) estaba perdiendo su narcótico efecto a marchas forzadas porque la curiosidad pública se estaba cansando ya de que el Barça haya ganado,  en los últimos 3 años, 13 de los 16 grandes campeonatos en los que ha intervenido, lo que indudablemente no sólo no estimula adecuadamente el interés del público sino que ha acabado por aburrir a la gente eso de que siempre gane el mismo jodido equipo. 

O sea que había que cambiar la tendencia fuera como fuera.

Dicen que el Real Madrid, RM en lo sucesivo, es la 2ª potencia económica futbolistica. No es verdad, porque si bien el Manchester United es posible que facture más, de lo que no cabe duda es de que la representatividad política del club inglés no puede siquiera compararse con la del español. En Inglaterra la democracia funciona mucho mejor que en España, perdón, en Inglaterra, bien que mal, funciona una jodida apariencia de democracia, en España, ni eso. 

Quiero decir que mientras allí, los poderes privados, el jodido capitalismo neoliberal,  mantienen al menos la farsa de que no intervienen decisivamente en todo lo que se mueve, aquí, no hay ese tipo de máscaras, y le dicen al pan, pan, y al vino, vino, o sea que le dicen a todo quisque “oiga que el fútbol es demasiado importante para que v., sr. Villar”, (sí, coño, el del Villarato), “pretenda mantener su independencia, usted no es sino una pieza más en la maquinaria del tinglado, así que no se distraiga porque puede echar a perder todo el invento: el Barça no puede ya volver a ganar una Liga más, tome las medidas necesarias al respecto”. 

Y las medidas se llaman, en román paladino, “árbitros”, para ganar cualquier partido hay que contar, por lo menos, con la imparcialidad del árbitro, si el árbitro de un partido no quiere, éste no lo puede ganar un equipo ya juegue en él no ya el famoso Messi sino el mismísimo Dios y no es proferir una blasfemia sino reconocer la realidad, porque un árbitro de fútbol es, no se sorprendan, el más absoluto de todos los poderes del mundo, si él dice que un gol es gol, no hay fuerza humana en todo el universo que pueda derogar esto que él ha dicho.

O sea, que mucho antes de que los bombos del sorteo de la Fifa empezaran a rodar, yo sabía ya, y lo decía públicamente, además, cuáles eran los equipos que le iban a tocar al Real Madrid en el sorteo de los cuartos de final de la Champion: Apoel, Marsella, Bayern, no por nada, sino porque teóricamente son los más flojos, ya que los 3 ni siquiera se hallan en este momento clasificados como primeros en sus respectivos campeonatos nacionales, lo que indica matemáticamente su inferioridad respecto a los otros.

En cambio, al Barça, el que todos llaman el enemigo a batir, qué casualidad, le han tocado, el Milán, el primer clasificado de la que es, sin duda, la competición más dura del mundo, la italiana, por lo que Guardiola dijo que no lo quería ver ni en pintura, y el que, al menos para mí, es el equipo más correoso del mundo, el Chelsea, con tal poderío aéreo que te puede resolver un partido, como hizo el otro día contra el Nápoles, que venía de ganarle por tres en su campo, con 3 jugadas a balón parado, lo más expeditivo que se puede dar en este jodido juego.

¿Que cómo se hacen las trampas en estos sorteos?

Desde hace siglos se dice que el RM es especialista en esto, porque siempre, siempre, siempre, le han tocado los equipos más flojos en el sorteo. Se someten las bolas  a una temperatura abrasiva y luego, la mano inocente sólo tiene que sacar en el momento justo las bolas calientes.

Es por eso que, luego, la prensa madridista bromea con lo de estas bolas, haciendo bueno eso de “excusatio non petita, accusatio manifesta” o, si lo prefieren, “algo debe de tener el agua cuando la bendicen”.

3 comentarios:

Futbolín dijo...

Siempre se ha dicho lo de las bolas calientes, es cierto, pero creo que eso es una leyenda, en realidad las bolas que se emparejan con las del Madrid cuya bola es cuadrada como cuadrados los tienen Arminio como los tuvo Plaza y los tuvo el juez Flores porque justo es decirlo hablando en pretérito.
Bien como decía la bola cuadrada del Madrid se empareja con otras bolas de los equipos que previamente han sido cubiertas de una fina capa aterciopelada para que se distingan de las otras mas ásperas que son las que se emparejan con la del Barça que lleva una bandera cuatribarrada impresa en la misma bola en tamaño pequeño para que no se vea por televisión.
Hasta hace poco al Madrid le daban lo mismo las bolas porque nunca pasaba de octavos, porque el Madrid era como el Caudillo que con jodernos de puertas adentro ya tenía suficiente y no le gustaba salir al extranjero.
Ahora el Madrid preso de la rabia de las embajadas catalanas(delegaciones comerciales para enchufados de la Generalitat) y de los triunfos del Barça allende nuestras fronteras ha decidido salir al extranjero, pero necesita competir con equipos flojitos pues no cuenta con el apoyo arbitral que aquí recibe y eso hay que compensárselo de alguna manera para que no sucumba a las primeras de cambio, ya que privados en Europa de la impunidad arbitral que goza en España con el juego sucio que acostumbra a practicar no rozaría la excelencia a que nos tiene acostumbrados.
Al parecer esa ha sido la única concesión que ha podido conseguir Mariano con el beneplácito de Alfredo P.Rubalcaba por parte de Angela Merkel, y es que los alemanes y sobre todo las alemanas son mas sentimentales de lo que muchos piensan, cosa que bien mirado debería de ser del dominio público teniendo en cuenta que las “alemanitas” forman parte inseparable de la educación sentimental española, tanto en su vertiente manual como en su faceta mental.

Lecturas Fáciles de Futbolín dijo...

No todos somos iguales... por JAVIER SABATÉ
El Barça se impuso sin problemas a un Sevilla que de la mano de Del Nido se convirtió en el mejor equipo del mundo, y que de la mano de Del Nido va camino de convertirse en un ex equipo.

El del Sánchez Pizjuán fue uno de aquellos partidos que no pasan a la historia, pero que sirven para mantener viva la historia de esta Liga.

El 0-2, con golazos de Xavi y Messi, mantiene las esperanzas de los pocos culés que aún creemos que la cuesta de abril será muy dura para el Real Madrid.

Aquellos que han convertido los diez puntos en uno de los hitos de la historia del fútbol, parece que esperaban nuevos tropiezos de un Barça que ha demostrado estar dispuesto a competir hasta el final.

Y ante esa persistencia en lo utópico, algunos de los que se excitaban con un pasillo en el Camp Nou, le han echado la vista al calendario y ahora parece extrañarles, incluso preocuparles, la misteriosa obstinación blaugrana en continuar disputando todos los partidos.

¿No sería más fácil que el Barça se centrase en la Champions? Al fin y al cabo, el Real Madrid ya ha conseguido eludir su mayor temor europeo: una eliminatoria a doble partido contra el Barça. A partido único, en una hipotética final, el madridismo se ve más capacitado para derrotar al mejor equipo del mundo. Y si no lo consiguiesen, siempre queda el desahogo del platinato.

Lo realmente grave, lo absolutamente insuperable, sería perder una Liga que ya dan por absolutamente ganada. Y para evitar cualquier sorpresa, para evitar la hecatombe, la caverna entiende que ha de animar a la culerada a bajar los brazos y echar tierra sobre cualquier atisbo de encabronamiento que pudiese conllevar una reacción que diese alas al sueño de la remontada.

Acostumbrados como están a lanzar mensajes manipulados de fácil digestión por parte de su público cautivo, los medios de propaganda blanca creen que la audiencia del otro lado de la trinchera es tan fácil de convencer, y se permiten el lujo de manejar las exhibiciones del Barça según sus necesidades.

De esta forma, si a Messi le anulan un gol por fuera de juego, Mediapro puede permitirse no ofrecer ninguna repetición de la jugada, no vaya a ser que pueda haber alguna duda y al final sea difícil ocultar el hecho de que al Barça se lo están poniendo muy difícil esta temporada.

Por supuesto, el tropezón de Reyes con Pedro dentro del área barcelonista si es repetida con todo tipo de detalles.

Deben creer, efectivamente, que el espectador culé, o es muy tonto o de muy buen conformar.

Pero no todas las aficiones son iguales...

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Bienvenido, Luis Sabaté.

Un abrazo,

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