martes, 10 de abril de 2012

"Sin perdón", ésta es la última crítica, lo prometo.



 Artista, crítico y espectador.

 El artista es un intuitivo, el crítico un racionalista, el espectador es un sentimental.

 Anoche, en TV1, vi por 3ª o 4ª vez “Sin perdón”, la obra en la que ese hombre de cine que es Clint Eastwood resume todo su ideario.

 Y, hoy, cumpliendo una palabra que di a no sé quién, voy a intentar yo, también, hacer una crítica definitiva de dicha película.

 La clave me la dio un colega y amigo, Joan Marti, que, refiriéndose a otro trabajo mío sobre el mismo asunto, me dijo que Clint se definía a sí mismo como un anarquista libertario y el tío, o sea, Clint, sabe muy bien lo que dice.

 Toda obra de arte, por muy sucinta que sea, encierra en sí misma, si es auténtica, si es sincera, toda la ideología de su autor. Tal vez,  el término a utilizar fuera mejor el de cosmología, de cosmos, mundo, logos, tratado, estudio, idea.

 La idea del mundo que tiene Clint es ésa que vemos en Sin perdón, la ciudad, el mundo, Big Whiskey, ese típico pueblo del Oeste, es una sociedad compuesta por individuos más gregarios que sociales, más unidos por el interés y el miedo que por un espíritu de clase y unión.

 Pero resulta que Big Whiskey, el poblado del Oeste que Clint apenas si bosqueja, no es ni más ni menos que Troya, una ciudad dominada por su odioso hegemón, Little Bill, Gene Hackman, oscar a la mejor actuacion masculina, que no duda en utilizar el látigo como medio de persuasión para que Patroclo, Morgan Freeman, confiese dónde está y qué hace Aquiles, Clint Eastwood, el viejo porquero de Agamenón, que se ha cansado de revolcarse en el estiercol de unos cerdos enfermos y ha desenterrado su vieja lanza para ir a liberar a Helena, a la que unos infames aqueos han secuestrado para siempre, rajándole la cara, con lo que el viejo y peleón Aquiles mata 2 pájaros de un tiro ya que cumple una tarea histórica por justa y altamente remuneradora puesto que le saca de la porqueriza y lo transforma en un floreciente empresario de lencería.

 Big Whiskey es el mejor microcosmos que yo haya visto nunca, hecho con esa escasez de medios que caracteriza a todo buen artista.

 El poder, Gene Hackman, Little Bill, es un personaje ya clásico en el Oeste puesto que actúa como legislador, juez y verdugo, en realidad no es ni más ni menos que Héctor, el antagonista de Aquiles, domina el estado-ciudad de Troya hasta unos límites inimaginables, podría muy bien ser Aznar o Rajoy, lo posee todo, lo domina todo, ha cercenado las libertades de sus conciudadanos hasta el  punto de que realmente ni siquiera existen, los hombres apenas si son sombras que la luz arroja contra la pared y la mujeres inteligentes prostitutas que, al final, como cualquier Helena, deciden el destino final de los hombres, que creen dominarlas, como ocurre con ese negociante, el dueño de la tasca que sigue llamándose billar a pesar de que hace ya mucho tiempo de que éste fue quemado en la hoguera, es eminentemente simbólico que el infame empresario del prostíbulo sea sacrificado por Aquiles/Clint antes incluso que al odioso matón que dirige al poderoso ejército que vela porque se cumplan unas leyes  que sólo tratan de que ellos mantengan para siempre el poder.

 Héctor, Hackman, Little Bill, es tan celoso de su exclusividad en el manejo de las armas, qué maravilloso trasunto de los ejércitos y de las policías, que persigue con una crueldad sin límites a todo aquel que se atreve siquiera a llevar una y para que no quepa duda alguna, Eastwood repite la misma secuencia 2 veces, una con el inglés, un prodigio de enfoque y resolución en los planos, y otra, en la que Little Bill vuelve a ensañarse con su víctima, en este 2º caso, William Munny, el protagonista, el prodigioso Aquiles de este nueva Ilíada, que está ya  sufriendo los primeros síntomas de una pulmonía y que es golpeado hasta el límite por Héctor/Hackman y expulsado a la puta calle, en donde diluvia.

 El resultado es que Munny/Clint enferma casi tan gravemente como Aquiles en la Ilíada y ha de venir a cuidarle, enviada invisiblemente por Zeus, ni más ni menos que la chica de la cara rajada y motivo de todo el conflicto y esta excelente samaritana no sólo le cura las heridas del cuerpo sino que trata de hacer lo mismo con las del alma, a lo que Aquiles/Munny se niega, convencido como está ya de la inevitabilidad de su destino.

 Desde el primer momento de la historia, Eastwood ha tenido sumo cuidado en remarcar que Munny es un borracho, ladrón y asesino que ha matado incluso a mujeres y a niños, se trata, pues, de un perfecto “unforgiven”, un tío que no es que no tenga perdón sino que es esencialmente imperdonable.

 Aquí es donde la estética y la ética de Eastwood y la mía coinciden absolutamente, los que me hayan leído algunas veces, cuando me pongo filosófico, saben que tengo la peor de las opiniones del ser humano, para mí, el hombre no es más que una mierda seca pinchada en un palo, algo que aprendí cuando sólo era un niño y que no han hecho sino confirmar estos devastadores 83 años.

 Somos imperdonables todos, incluso esos que a 1ª vista parecen tan buenos, los hipócritas, los famosos sepulcros blanqueados, pero lo que nos diferencia, a ellos, y a nosotros, a Clint y a mí y a lo que parece unos muy pocos más, es que no sólo lo sabemos sino que además lo admitimos públicamente: yo siempre que viene a cuento, como ahora, lo digo, soy tan repugnantemente imperdonable que cuando hube de elegir un nick para participar en aquel abominable chat del que luego me echaron a patadas, elegí el de “hijo de puta”.

 Y mi madre era una santa, casi tanto como esta inocente prostituta a la que un productor-esbirro de la organización empresarial ganadera del pueblo raja la cara porque se ríe de la escandalosa brevedad de su pene, lo que le hace perder productividad, según nos dice el abominable gestor del prostíbulo que, con tal motivo, la rebaja a la condición de sirvienta.

 A lo peor hay a los que le parece exagerado que yo vincule tan estrechamente Sin perdón con la Ilíada, están, sin duda, en un error.

 He aquí por qué:

 1º) porque la decisión de Aquiles/Munny de asaltar Troya/Big Whiskey, se produce porque su amigo Patroclo, Morgan Freeman,  no sólo ha muerto sino que su cadáver se exhibe públicamente: “Los aqueos tratan en varias ocasiones de conseguir que Aquiles abandone su pasividad y les ayude a obtener la victoria, pero él se mantiene en su postura hasta que su amado primo y ayudante, Patroclo, es muerto por Héctor, el líder troyano...Levántate y no yazcas más; avergüéncese tu corazón de que Patroclo llegue a ser juguete de los perros troyanos; pues debiera ser para ti motivo de afrenta que el cadáver sufra algún ultraje";

2º) porque detrás de esta historia de hombres, se halla otra de mujeres y diosas, Aquiles continuaba llorando a su amigo y sin probar bocado. Zeus se apiadó de él y envió a Atenea, su protectora, para que le alimentara con néctar y ambrosía, para evitar que desfalleciera durante el combate. Atenea, semejante a un halcón de desplegadas alas, descendió del cielo, a través del éter y las nubes, y alimentó a su protegido, sin que él lo advirtiera, para evitar que flaquearan sus rodillas;

  3º) El ingenioso Ulises, hijo de Laertes, pidió que se celebrara un gran desayuno para tomar fuerzas para la lucha:"...Ningún hombre puede combatir con Aquiles, pues a su lado siempre acude alguna deidad que le libra de la muerte. Si un dios me apoyara para igualar las condiciones del combate, Aquiles no me vencería". Es lo que dice el propio Munny: “siempre que se trata de matar, tengo mucha suerte”;

 4º) porque incluso existe una entrega de caballos como precio de parte de la redención:Se entregaron los presentes, entre los que figuraban siete doncellas expertas en intachables labores, doce caballos, diez talentos de oro (unos trescientos kilos) y la joven Briseida”;

 5º) "¡Alégrate, oh Patroclo, aunque estés en el Orco! Voy a cumplir cuanto te prometiera. He traído arrastrando el cuerpo de Héctor, que entregaré a los perros para que lo despedacen cruelmente; y degollaré, ante tu pira, doce hijos de troyanos ilustres por la cólera que me causó tu muerte";

 6º) porque Eastwood, como Homero, sabe que el hombre sólo puede redimirse, sin llegar por supuesto al perdón, volviendo a cometer hechos tan detestables como los que en otro tiempo realizó, sólo que ahora por una causa más noble; ahora, Munny no está siempre borracho, como cuando era el más temido de los pistoleros del Oeste, ahora, va a matar inmisericordemente a los infames sin el menor remordimiento ya que lo hace por una buena causa, castigar a todos los culpables: a) del salvaje crimen de la mutilación de la prostituta y de la esclavitud a que las clases dominantes, poderosas, Hackman, Little Bill, someten tiránicamente al pueblo entero.

 Pero el esfuerzo de Eastwood por actualizar el mito es enorme: Hay frases que encierran en su brevedad un compendio de filosofía política, como cuando Little Bill, el odioso poder, pregunta: "¿Inocente, inocente de qué?”. O esa otra, también formidable, "si se trata de asesinos, yo soy más asesino que él". O la advertencia del flagelador al flagelado, los torturadores de cualquier policía del mundo, a los torturados: "y la próxima vez no será tan suave". "Es terrible matar a un hombre, no sólo le quitas todo lo que tiene sino también todo lo que podría tener". "Y no se os ocurra nunca maltratar de nuevo a otra puta porque volveré y os mataré a todos, hijos de perra".

 Las citas de la Iliada han sido tomadas de Wikipedia.

3 comentarios:

Futbolín dijo...

Y el biógrafo redescubriendo la verdadera historia, también es una alegoría cojonuda, nada es como nos lo habían contado, de hecho todo es mucho mas simple,o sea que todo es una puta mentira, lo sabemos, lo intuimos, pero aguantamos porque pensamos que no tiene remedio y si lo tiene no disfrutaremos de verlo arreglado en el espacio de nuestras vidas,por tanto no puede ser y ademas es imposible,ergo ¿cuando nos tomamos una caña para celebrar que aun así todo podía haber sido muchísimo peor.?

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Cuando tú quieras, puñetero.

Tenía muy, pero que muy pensado escribir un rato sobre el biógrafo, sobre el jodido homero de la película, pero se me ha quedado en el teclado y tú, pero qué increiblemente acertado eres, has encontrado el único punto débil de la crítica que he hecho, la mejor de todas las que hice en mi vida, que son miles, 15 años viviendo de eso, de la crítica cinematográfica, y es que, estoy seguro, de que nadie en este puñetero mundo ha visto que "Sin perdón" es una versión eastwooderna de la Ilíada, anoche, cuando me asosté, después de visionarla, comencé a pensar y me dije: Coño, Pepe, pero si es la Ilíada otra vez, y, esta mañana, comencé las comparaciones de los distintos pasajes y ahí está.

Bueno, lo celebraremos con unas cañas o una comida, cuando quieras, vente "pacá", llámame al teléfono, o ven directamente a casa, te espero.

Un abrazo,

Futbolín dijo...

Bueno que conste que yo tampoco lo había pensado comparar Sin Perdón con la Iliada ya que la tenía además un poco olvidada, pero es que el biógrafo me hizo mucha gracia porque yo de pequeñín cuando jugaba al futbolín, también leía alguna que otra novelucha del Oeste escrita por el gran Marcial Lafuente Estefanía, que también por eso me castigó mi padre y bien que hizo.Te mandé un correo con mis teléfonos, mándame el tuyo y te llamo para quedar un día en Cartagena.

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