sábado, 19 de mayo de 2012

De jueces, fiscales y registradores, que son desiguales no sólo por naturaleza sino también por su propio esfuerzo y el de sus padres, naturalmente


 Por las misma razones que dije cuando comenzó el asunto Garzón que éste era hombre muerto, digo ahora que no hay que preocuparse por Dívar.

 A Dívar no es que no se le pueda condenar por malversación de caudales públicos es que ni siquiera se le va a enjuiciar porque el Ministerio Fiscal no hallará causa para ello.

 En mi lucha, perdida, con el lenguaje intentando decir todo lo que pienso, siento como se agolpan en mi cabeza y en los dedos de mis manos, sobre el teclado, montones de palabras, la mayoría de las cuales desecho porque me parece que no sirven para nada. O sea, aquello de “quién supiera escribir” porque el tema exige el dominio del lenguaje de un Cicerón.

 El caso es que yo he pasado los mejores años de mi vida, en el sentido de la madurez del conocimiento, rodeado de jueces. Y creo que, por ello, es el sector profesional que mejor conozco. Lo he dicho ya muchas veces y de mil maneras pero no me satisface lo que escribo.Lo intentaré otra vez. 

 Un juez es un contrasentido viviente. Cualquier persona con una mínima capacidad de reflexión ha comprobado en sí misma que el ser humano tiene una capacidad casi infinita de autocomplacencia y una absoluta incapacidad de autocrítica y tal vez tenga que ser así porque, si no, casi todas nuestras vidas acabarían en el suicidio, de tanto asco como sentiríamos.

 Un día, en el chat de Saco, escribí que todos nosotros, absolutamente todos, nos prostituimos varias veces al día y la reacción que se produjo fue unánime, nadie lo admitió, todo el mundo se autoconsideró absolutamente impoluto. Joder, qué cinismo.

 Prostituirse, para mí, es algo más que vender sexo por dinero, es mucho más que eso y mucho peor. Prostituirse, para mí, es cometer toda esa serie de pequeñas grandes canalladas que nos permiten sobrevivir con el mínimo esfuerzo.

 No atender debidamente a los que acuden a nosotros con motivo del ejercicio de nuestra profesión, abusar continuamente de la misma para enriquecernos ilícitamente, sobrepasarlos cuando acudimos a un servicio público de mala manera, despreciarlos olímpicamente cuando nos solicitan ayuda, cerrarle la puerta en las narices cuando da la hora, etc., tantas y tantas desatenciones diarias a tantos y tantos congéneres nuestros que nos convierten cada día más, sin que nos demos cuenta,  en una especie de bestias insensibles.

 Para qué hablar de esos otros grandes actos de prostitución como es, por ejemplo notorio, el de ser registrador cuasi efectivo de la propiedad, cobrando de una manera absolutamente indebida la mitad de los honorarios de tu registro y dedicarte libremente al ejercicio de la política consiguiendo de esta manera no sólo un enriquecimiento fabuloso absolutamente indebido sino también induciendo con tu presión política a que dicha situación abusiva no sólo se permita sino que prolifere, convirtiendo de esta manera el ejercicio de la función pública en una verdadero acto de latrocinio.

 Pues lo que hace un juez todos los días es mucho peor de tal manera que podría ser ejemplo del peor de los cinismos. Un juez es un señor que no sólo juzga a los otros sino que, además, los condena. He convivido profesionalmente con jueces que iban a su juzgado a las 12 del mediodía sólo para recoger al secretario e irse a jugar al casino.Y este mismo señor, a la sazón magistrado del trabajo, declaraba procedente el despido de un obrero por llegar tarde a su puesto varias veces.

 Este juez podría ser muy bien el padre del mejor defensor de la desigualdad que yo haya visto nunca, que era precisamente no ya  juez sino presidente de otros jueces, el hijo es ese tipo que sostiene que los hombres no sólo no son iguales por naturaleza sino que no deben de serlo de ninguna manera, porque la igualdad es la muerte de la justicia y del estímulo no sólo para el desarrollo personal, individual, sino de toda la comunidad social.

 Y a este tipo, no al juez padre, sino al registrador hijo, lo hemos hecho el jefe supremo, de tal manera que se considera absolutamente autorizado para tomar todas las medidas necesarias para que él y los suyos sean completamente desiguales a todos nosotros, los que no hemos sido hijos de jueces, registradores, abogados del Estado, notarios, diplomáticos, de tal manera que cada uno de ellos, por ser él, precisamente él, se considera autorizado a ir de larguísimas vacaciones semanales absolutamente suntuosas, pagadas por todos nosotros, mientras que en los enormes suburbios de nuestras ciudades y en los surcos improductivos de nuestros campos, la gente desigual se muere absolutamente de puñetera hambre.

 Y ambos, el juez supremo y el jefe supremo de todos nosotros, son esencialmente religiosos, cofrades de una religión que ellos han ido conformando cuidadosamente a través de los siglos para que les permita pacificar sus asquerosas, sus canallescas conciencias, si es que tienen acaso puñetera idea de lo que es eso.

No quiero terminar este maldito post sin avanzar cómo se va a resolver el asunto Dívar: éste, por su condición de Presidente del Consejo General del Poder Judicial, tiene facultades inspectoras sobre todos los Tribunales de España, de modo que puede muy bien suceder que no sólo no sea un malversador de fondos cualquiera que se iba todos los fines de semana de suntuosas vacaciones a Marbella sino que acudía a la provincia malagueña en viajes de inspección a los distintos juzgados que él consideraba pertinente, por lo que, en realidad, lo que hacía es echar un montón de horas extraordinarias a favor del mejor funcionamiento de los juzgados de aquella región.

8 comentarios:

Futbolín dijo...

El post tuyo de hoy Pepe es CUM LAUDE, en cuanto tenga un rato, vuelvo a entrar para abundar en el tema. Un abrazo

Futbolín dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lisistrata dijo...

Arcángel, me estoy aficionando a leerte porque le pones mucho picante al guiso. Sospechaba que estos sujetos podían ser asquerosamente inmorales pero tu descripción no deja ninguna duda. Dicen que la juscia es ciega, pero yo añadiría, y bastarda. Y es una pena que gente así envilezca la profesión, que seguramente ¿muchos?, pocos, algunos, practican con honestidad.
Por si te confundes con los otros nombres. Puedes llamarme Lucía.

Saludos.

Futbolín dijo...

Con este fragmento estoy bastante de acuerdo, luego el periodista ya empieza a desvariar:
Tras unos días particularmente turbulentos, con esa indeseable “prima” que nos ha salido a los españoles escapándose por encima de los 500 puntos básicos (507), marcando máximo histórico desde que existe el euro, y la Bolsa enfrascada en su particular viacrucis, con Bankia encabezando el pelotón de los despeñados, el viernes amaneció un día tranquilo, preludio de un fin de semana de cierto relax, albricias, después de que la dichosa parienta se relajara hasta los 484 puntos, Bankia protagonizara un repentino subidón del 24% y Sáenz de Santamaría compareciera a la hora de la comida no para endiñarnos un nuevo plan de ajuste, as usual, sino para vendernos las bondades del acuerdo alcanzado con las CCAA para recortar el déficit regional en 18.000 millones, “un gran pacto de Estado”, aseguró la vicepresidenta, “que demuestra que el Estado de las autonomías es viable”. ¿Cabía mayor felicidad? Pues no. Tan poco dura la alegría en casa del pobre que, a última hora de la tarde, por los medios corrió como la pólvora la especie de que Madrid y Valencia se habían destapado con un déficit conjunto superior en 4.000 millones, 4 décimas de PIB, a lo previamente anunciado. Madrid y Valencia nos habían engañado.
La sorpresa del nuevo guarismo (8,9%), que deberá corregir el remitido a Bruselas hace unas semanas (8,5%), supone un duro golpe a la credibilidad de nuestras cuentas públicas. El descubrimiento, además, ha venido aderezado por las versiones contradictorias ofrecidas por Hacienda y las CCAA aludidas en cuanto a las razones del “hallazgo”, lo que añade un sentimiento de vergüenza ajena al oprobio de este nuevo burdo engaño. El mismo jueves, el ministro Montoro había asegurado que la presentación de las nuevas cifras suponía “un paso fundamental en la credibilidad de España” y que los planes autonómicos iban a ser "fundamentales para recuperar la confianza de nuestros socios europeos y los mercados".
A la espera del veredicto de los mercados mañana lunes, un sentimiento de resignada indignación campaba ayer a sus anchas entre millones de españoles de toda condición e ideología. “No tenemos remedio”, era el comentario extendido. La sorpresa ha venido, además, incrementada por la personalidad de los responsables de esta nueva estafa. Nadie aguarda nada bueno de Valencia, convertida hace tiempo en el gran Puerto de Arrebatacapas ibérico, pero la aparición en escena de la Comunidad que preside Esperanza Aguirre, sedicente capitana del ala liberal-conservadora del PP y campeona del déficit cero, ha sorprendido a casi todos. Durísimo golpe para Aguirre, cuya credibilidad ha quedado malparada, casi tanto como la del propio Gobierno del PP. ¿Para cuándo una explicación cabal de lo ocurrido, señora? ¿Para cuándo alguna dimisión? Razón tiene, por una vez, Pérez Rubalcaba: “¿Pero no había engañado Zapatero a Rajoy?”
continua.....

Futbolín dijo...

sigue...
Entre los vendedores de miserias colectivas hay profusión de políticos, economistas y periodistas, algunos de larga trayectoria en las filas del PP
Por desgracia, lo ocurrido a última hora del viernes viene a apuntalar las posiciones de esa banda de cenizos que, en apretada formación y acogidos a la bandera del catastrofismo más radical, vienen sembrando día tras día la simiente del “desastre sin paliativos” para España y el futuro de los españoles. Entre los vendedores de miserias colectivas, auténticos profesionales del “de lo mío, ¿qué?” hay profusión de políticos, economistas y periodistas, algunos de larga trayectoria en las filas de la derecha, que parecen haber abrazado la teoría del caos después de que el Gobierno Rajoy no haya respondido a sus expectativas de medro personal. Esta “quinta columna” del derrotismo está haciendo tanto daño a España como las dudas de los mercados sobre la sanidad de nuestros bancos, porque ellos se encargan de expandir una percepción de la realidad española mucho peor que la realidad.
Ocurre que los propios españoles, o una parte de ellos, son los peores enemigos de sí mismos, como tantas veces quedó demostrado a lo largo de nuestra Historia. Pendientes siempre de ayudas ajenas, los españoles nos olvidamos de que nuestro futuro no se juega en Bruselas ni en Berlín, sino en Madrid. Nuestro futuro depende de nosotros mismos, de nuestra voluntad por superar la crisis y de los sacrificios que estemos dispuestos a arrostrar para resolver nuestros problemas sin esperar milagros, ni implorar regalos ajenos. Más allá de las críticas a Alemania y al paso de la oca de un dogmatismo que tan buenos resultados le está dando en términos macroeconómicos, la pura verdad es que la solución a los problemas de España está en España y la respuesta a las angustias que estamos viviendo la tienen los españoles.
http://vozpopuli.com/economia/3380-espana-y-su-futuro-la-solucion-en-nuestra-mano

Futbolín dijo...

Mas madera:
El Peor Enemigo de España...
Written by XSiM
A ver. Pensemos. Si el peor enemigo de un país diseñara un plan para destruir su economía, ¿qué haría? Supongo que intentaría destruir sus instituciones más importantes para sembrar la desconfianza entre los ciudadanos. De esta manera, éstos dejarían de consumir e invertir y la economía entraría en proceso de depresión profunda.
La estrategia podría empezar por desprestigiar a la primera autoridad del país (sea rey o presidente de la república) llevándole a cazar elefantes con una señorita alemana mientras su esposa se dedica a buscar huevos de pascua en Grecia. En medio de la cacería le obligaría a resbalar y a romperse la cadera para que tuviera que volver con urgencia a su país y así todo el mundo se enteraría de cómo se gasta decenas de miles de euros en un momento sus conciudadanos se hunden en la miseria. Eso, además de convertirle en la mofa de todos los programas cómicos de televisión y de radio, empezaría a sembrar dudas sobre la conveniencia de tener ese tipo de jefe del estado. Muchos pensarían en la abdicación.
Luego pondría a un gobierno sin la menor idea de cómo solucionar los problemas económicos de su país. De hecho, yo haría eso durante dos legislaturas seguidas y con partido distinto en cada una de ellas. Eso demostraría que la incompetencia no es de un solo partido sino de la clase política en su globalidad. Los sucesivos gobiernos negarían las crisis económicas y se quitarían de encima las responsabilidades dándole la culpa de todo a los extranjeros malignos. En lugar de anunciar un plan de acción global que diera confianza a los ciudadanos sobre su capacidad de sacarles del atolladero, marcando un rumbo claro y una estrategia sensata, anunciaría reformas a cuentagotas (por ejemplo una cada semana) y sin una coherencia de conjunto. Incluso se podría anunciar, sin que a nadie se le escape la risa, que se va a luchar contra la evasión fiscal en la misma rueda de prensa en la que se anuncia una amnistía fiscal para los evasores a gran escala. Ah! Y sería importante violar constantemente las promesas electorales que le llevaron al gobierno. Para destrozar el país, la gente tiene que perder la confianza en la democracia y en los políticos y la mejor manera de conseguirlo es el incumplimiento sistemático y patológico de todas las promesas electorales.
A continuación exigiría que todos los partidos del parlamento siguieran una regla simple: "vota siempre lo contrario de tu adversario incluso cuando tu adversario tiene razón", es más, "vota contra tu adversario, incluso cuando propone lo mismo que proponías tu en la anterior legislatura cuando los papeles de gobierno y oposición estaban cambiados". Es crucial que la ciudadanía pierda la confianza en la posibilidad de que los que mandan tienen algún tipo de principio que no sea "mantenerse en el poder y destruir al adversario a toda costa".
Sigue:

Futbolín dijo...

Continua:
Seguiría por poner en cuestión a los más altos órganos del poder judicial. Suspendería de su puesto por espionaje al juez más mediático del país evidenciando la relación entre jueces e ideologías políticas. Y acto seguido, haría que el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial se gastara dinero público para financiar sus vacaciones privadas justo en el momento en que alcaldes, presidentes de comunidades, presidentes del parlamento y altos cargos de todas las administraciones del estado están siendo juzgados por corrupción, precisamente por esos tribunales. La desconfianza en la justicia es el mecanismo más seguro para hundir a un país.
Una vez desacreditado el jefe del estado, las altas esferas de la política y la justicia, iría a por las élites económicas. En este sentido, lanzaría un ataque contra uno de los empresarios más prestigiosos del país, posiblemente un banquero, y después de descubrirle cuentas de miles de millones de euros en paraísos fiscales, no le castigaría públicamente. Es más, haría que el gobierno indultara a uno de sus altos ejecutivos de unos cargos de los que había sido condenado en sentencia firme. Eso demostraría a todos los ciudadanos cazados y castigados por evadir unos cuantos euros de IVA cuando contrataron al fontanero para que arreglara sus cañerías, de que en este país todavía hay clases.
El siguiente paso consistiría en meter decenas de miles de euros de dinero público para evitar la quiebra de unos bancos y cajas que gestionaron pésimamente una burbuja inmobiliaria, justo en el momento en que pidiera sacrificios de miles de millones de euros a los ciudadanos. Es esencial que la gente confunda mercado con amiguismo a la hora de sembrar la desconfianza en las instituciones económicas.
Sin abandonar el terreno económico, pondría a un secretario de estado del partido del gobierno a controlar el Banco Central. Hay que demostrar que la entidad supervisora independiente es, en realidad, dependiente de los partidos políticos. Es más, obligaría al gobernador del Banco Central a hacer un tour por el mundo sacando pecho y explicando que el sistema financiero de ese país es el más robusto del mundo. Una vez hecho el bocazas, le obligaría a quedarse en su puesto para que asistiera a la descomposición en cámara lenta de ese "magnífico" sistema.
Tampoco pasaría por alto la oportunidad de obligar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores a colaborar con el Banco Central para impedir que se publicaran las cuentas de una de los mayores Bankios del país, cosa que hubiera impedido que miles de ahorradores perdieran su dinero comprando acciones y preferentes de un animal que hace tiempo que está muerto por culpa de su mala gestión. Hay que conseguir que los ciudadanos de a pie pierdan sus ahorros si se quiere hundir al país y no hay que dejar pasar la oportunidad de que las entidades supervisoras que en teoría los protegen como el Banco Central y la CNMV, contribuyan a arruinarlos.
sigue:

Futbolín dijo...

Final:
Y finalmente, impediría a toda costa que el capitán del navío saliera en la televisión, en horario prime time, a explicar a sus ciudadanos qué está pasando. Impediría que explicara por qué todas las instituciones del país se están deteriorando. Impediría que convenciera a los ciudadanos que los sacrificios que se están haciendo van a tener su recompensa. Impediría que animara a los que lo pasan mal y que diera confianza sobre el futuro de todos. Impediría que hiciera público su plan y el de sus socios europeos sobre cómo van a sacar al país del borde del abismo. Eso sería la puya definitiva: no hay nada que provoque más pánico a los pacientes que el silencio de los malos médicos. El doctor que crea confianza no es el que se esconde y calla sino el que sale a la palestra y, tras explicar claramente el diagnóstico, le revela al paciente la solución.
¡Si! Ese sería el plan que diseñaría el peor enemigo de uno. Curiosamente, y sin que tenga nada que ver, mientras escribía esta nota me ha venido a la mente un país aleatorio: España. Y releyendo la nota, creo que debo llegar a la siguiente conclusión: el peor enemigo de España... es España.
http://www.salaimartin.com/randomthoughts/item/302-el-peor-enemigo-de-espa%C3%B1a.html

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