sábado, 2 de junio de 2012

De “Tempestad sobre Washington” a Grande Marlasca

 La homosexualidad ¿es una neurosis o, al menos, una perversión? ¿Es natural la homosexualidad, son normales para la práctica del sexo los órganos  que utilizan los homosexuales?

 Aquilino Polaino, el psiquiatra del Opus, y los obispos, leñe, los obispos, que si no son homosexuales todos les falta poco, se empeñan en considerar la homosexualidad como una enfermedad y tratan, por lo tanto, de curarla, pero yo creo que es una postura esencialmente interesada porque ya se sabe que la principal finalidad expresa de la Iglesia es fomentar la natalidad y los homosexuales no pueden engendrar hijos con sus parejas.

 Truman Capote, Tennesee Williams, Lorca,  pero, sobre todo Leonardo, ¿hay gente más normal que Leonardo?

 El concepto de normalidad deriva de norma y, por tanto, deberíamos considerar normal todo aquello que es de uso corriente en cualquiera de las actividades humanas, en tal sentido, la homosexualidad no puede considerarse normal pero sí frecuente, pero tampoco es normal la genialidad y nunca se nos ocurriría perseguir a muerte a los genios.

 La pulsión sexual lo que realmente busca a través de la posesión del otro es la facultad de 
matar, de modo que el Eros tiende siempre a implicar al Tánatos

 ¿Se puede uno abstraer de la pulsión sexual? ¿Es la carencia de una definición sexual normal un elemento condicionante?

 Si uno regresa lo suficientemente en su infancia, a lo mejor se encuentra una sorpresa en relación con la sexualidad. Hay un momento en nuestras vidas en el que el sexo hace acto de presencia y en el que, ante cualquier tipo de dificultades para alcanzar su satisfacción, no es muy exigente en cuanto a la obtención de su pareja.

 Acaso sea éste el tema más complejo y peliagudo de todos los que he tratado literariamente en toda mi puñetera vida. El sexo, el sexo bueno y el sexo malo, normalidad sexual y anormalidad sexual, los supermachos árabes casados con innumerables parejas y esos 2 tipos del mismo sexo que se besan apasionadamente en la boca ante los fotógrafos de la prensa. El sexo, el sexo, siempre el sexo.

 Pero ¿qué dice de este problema el Sumo Pontífice, o sea, el puñetero Freud?

 ”La homosexualidad no es, desde luego, una ventaja, pero no hay nada en ella de lo cual avergonzarse: no es un vicio, ni un envilecimiento y no podría calificársela de enfermedad; nosotros la consideramos como una variación de la función sexual provocada por una interrupción del desarrollo sexual. Muchos individuos sumamente respetables, de los tiempos antiguos y modernos, fueron homosexuales, y entre ellos encontramos a algunos de los más grandes hombres (Platón, Miguel Angel, Leonardo da Vinci, etcétera). Perseguir la homosexualidad como un crimen es una gran injusticia, y también una crueldad.”

 "Con estas palabras, Sigmund Freud trataba de tranquilizar a una mujer norteamericana que le había enviado una carta en 1935, angustiada por la homosexualidad de su hijo, y a quien lejos de ilusionarla con la posibilidad de “desarrollar los marchitados gérmenes de heterosexualidad presentes en todo homosexual”, le dejaba en claro que si algo podía hacer el psicoanálisis por él era disipar las inhibiciones que pudiera tener en su vida social, pero no revertir una situación en la que no había nada que fuera de por sí patológico".

 Y, entonces, ¿por qué traumatizamos, significamos y separamos como auténticos apestados a todos los homosexuales aunque, socialmente, se vayan imponiendo poco a poco las ideas de Freud, que yo comparto absolutamente?

 Escribía yo el otro día de Freud versus Marx y hoy tengo que hacerlo al revés, Marx versus Freud, no es por casualidad que en los países oficialmente comunistas la homosexualidad haya sido perseguida.

 Un homosexual, sexualmente, es un tipo absolutamente distinto, no sigue la norma general y esto provoca una esencial alteración en su comportamiento al respecto.

 Y la esencia del marxismo, y, por ende, del comunismo es la tendencia a la más exigente de las igualdades: todos somos iguales sobre la faz de la Tierra y, entonces, viene un tipo y nos dice: “no, yo, no, yo no soy igual que tú ni mucho menos, a mí, a pesar de ser tan hombre como tú, lo que realmente me gusta, desde el punto de vista sexual, son los hombres”.

 Es evidente que una condición tal rompe, destruye, el concepto de igualdad puesto que exige admitir unas condiciones especiales para este tipo de hombres, o mujeres, que se sienten atraídos sexualmente por individuos de su mismo sexo. Y esta ruptura de la monotonía sexual implica lógicamente un cierto desorden puesto que habrá que admitir una serie de situaciones que escapan a la generalidad de las conductas sociales corrientes.

 Y, entonces, llega un juez como el tal Calamita y pospone, retrasa indefinidamente, sin ninguna razón legal la solicitud de autorización que le formularon 2 lesbianas para adoptar legalmente un niño y lo hace tan empecinadamente que el propio poder judicial  no tiene más remedio que separarle de la judicatura.

 Pero dentro del propio poder judicial tenemos el ejemplo contrario, el juez Grande Marlasca no sólo es homosexual y lo reconoce sino que incluso lo exhibe como una especie de bandera, ha contraído matrimonio con su pareja y aspira denodadamente a todo cargo que se le ponga a tiro en la carrera de la judicatura.

 Y, ahora, parece, sólo parece porque él no ha tenido el arrojo de Grande Marlasca, de reconocerlo, que Dívar es de la misma condición.

 ¿En donde queda entonces la raíz fundamental de aquella película que rodó Preminger, Tempestad sobre Washington, en la que un aspirante a Secretario de Estado se suicida porque se descubre su condición de homosexual?

 ¿Qué postura va a prevalecer, al fin, la de G. Marlasca, que hace ostentación de su homosexualidad o la de Dívar, que la esconde tenazmente, si es que la tiene?

 No parece que, hoy día, la condición homosexual, sea un gran obstáculo para ejercer cualquier clase de carrera, y el ejemplo lo tenemos con Rajoy, cuyas dudas sobre su condición sexual han sido aireadas por sus enemigos políticos, tanto más acerbamente cuando más cercanos eran a sus posiciones ideológicas: “maricom-plejines” le llamaban continuamente ese prodigio de periodista imparcial que es Jiménez Losantos, y ahí lo tenemos, como primera magistratura electa del Estado español.

3 comentarios:

Patrick Bateman dijo...

http://www.elconfidencial.com/opinion/tirando-a-dar/2012/06/02/un-grupo-de-granujas-hundio-bankia-9282/

Bankia declaró unos beneficios de 439 millones de euros en 2.011 que se han convertido en 3.000 millones de pérdidas cuando se han descubierto los enjuagues de un grupo de granujas que sirviéndose de artificios contables pretendían ocultar su pésima gestión, tal vez hasta delictiva.

Su indecencia va a costar 23.000 millones de euros que saldrán de los impuestos que pagamos y de los sacrificios sin fin que nos exigen para salir de la crisis. Para que se hagan una idea, la cifra es más del doble del recorte en educación y sanidad, y el doble del presupuesto del País Vasco.

El primer responsable de este desaguisado (no sé si los adjetivos me van a dar para terminar la columna) es Rodrigo Rato, presidente de Bankia, exministro de Economía de José María Aznar y exdirector general del Fondo Monetario Internacional (FMI), responsabilidades que, se supone, requieren profundos conocimientos que no ha demostrado.
También es responsable el consejo de administración, cooperador necesario de este enorme engaño.

Otro ejecutivo, Aurelio Izquierdo, en su caso de Bancaja, entidad integrada en la matriz de Bankia, el Banco Financiero y de Ahorro (BFA), se marcha también a casa ¡con 14 millones de euros! Lo sabemos porque lo ha denunciado la prensa, no porque nos lo cuente el ministro de Economía, Luis de Guindos, que ante la evidencia del escándalo se ha limitado a decir que le parece una indecencia. ¿Por qué no acude a los tribunales? ¿Por qué no pide al Fiscal General del Estado que intervenga? ¿Por qué no se sienta en el banquillo a tanto caradura de cuello blanco para que paguen sus comportamientos obscenos?

El pufo debe ser tal que el Gobierno ha encargado a dos consultoras internacionales de dudosa solvencia y honradez (vaya credibilidad le merece el Servicio de Inspección del Banco de España) que le diga este mismo mes a cuánto asciende. Cuando lo hagan a los 23.000 millones de Bankia se quedarán cortos. ¿Cuánto más vamos a tener que pagar? ¿40.000, 60.000 millones de euros? ¿De dónde va a salir este dinero?

Y pese a todo lo relatado hasta aquí, los responsables de Bankia no van a comparecer en el Congreso para explicar en sede parlamentaria sus tejemanejes. Lo impide el PP, para el que los ciudadanos no tienen derecho a conocer cómo y quiénes urdieron el engaño. La felonía del PP no queda ahí, porque también se ha negado a constituir una Comisión de Investigación con la excusa de que perjudicaría la imagen internacional de España, pero ¿de qué imagen hablan cuando estamos a punto de ser formalmente intervenidos?

El escándalo de Bankia, y por extensión del sistema financiero, requiere también de una mención a la inoperancia del Banco de España (BE), que ha dejado al país sin credibilidad internacional. Su gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que se ha pasado meses reclamando reformas laborales, rebajas salariales y sacrificios sin fin (él, que es el cargo público mejor remunerado del país, con un salario hasta 2,5 veces mayor que el presidente del Gobierno) se va a embolsar 11.000 euros mensuales durante los dos próximos años como compensación por su brillante gestión. ¿Por qué no se va al paro y cobra los 1.397,83 euros que recibe como máximo cualquier desempleado si tiene dos hijos o más?

Tampoco él va a explicar hacia dónde miraba cuando el sistema financiero maquillaba sus cuentas para presentar beneficios dónde solo había pérdidas y alababa su fortaleza. ¿Mentía o es un inútil? Esta misma semana ha comparecido en la Comisión de Presupuestos del Senado y se ha negado a dar la más mínima explicación sobre Bankia porque dice que se lo prohíbe el Gobierno, pero que ya hablará. ¿Qué pintan entonces las Cortes como órganos de representación popular?

Se me acabaron los adjetivos. Sigan ustedes."

Lisistrata dijo...

Panda de golfos y vividores. Embusteros de fuste. Están tan acostumbrados a mentir y salir indemnes que lo hacen "sin complejos". Es Bankia la que tiene el mayor pufo corrupto-financiero, pero los demás están ahí, esperando su turno para pedir ayudas. Llevamos la misma deriva de las predecesoras, Grecia, Portugal, Irlanda. Y ya sabemos como las han ayudado... a hundirse mas en el fango de la crisis y la falta de recursos. La solución de los bancos centrales y la UE también sabemos que pasa por empobrecer a la ciudadanía para salvar a los insaciables bancos que de todas formas tampoco funcionan.
Los políticos y responsables económicos españoles no tienen ni prestigio ni credibilidad. Lo mejor que pueden hacer es irse a casa con el salario mínimo y esperar el juicio final.

Por último, la homoxesualidad es tan legítima como cualquier otra tendencia sexual pero contrariamente sigue funcionando como sonoro insulto.
Saludos. Lucía.

Futbolín dijo...

Sálvense quien pueda¡¡¡

"La olla a presión de La Moncloa sigue hirviendo, pero Rajoy aguanta y apela a su estrategia favorita: ganar tiempo. Y por la tarde, en la despedida de La Roja, la selección de fútbol, les pidió que ganen la Eurocopa para “dar una alegría” y “un subidón” a los sentimientos de los españoles."
Carlos Cue en el Pais

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