lunes, 23 de julio de 2012

Desnudo y solitario





Desnudo y solitario
Por: Lluís Bassets | 23 de julio de 2012.-El PAÍS.-
Lucía su mayoría absoluta ante esos gobiernos débiles obligados a consensuar cualquier legislación. Exhibía sus cuatro años por delante para ir aplicando su programa sin respiro. Se regocijaba con la oposición ausente, calcinada tras sus siete años de gestión caótica y de incapacidad para verlas venir. Señalaba la calle, plácida y tranquila todavía, a pesar de los recortes desgranados lentamente desde el primer día. Merkel le sonreía. Aun. Por eso se atrevía a mantener su agenda demagógica, esperar al resultado de unas elecciones, alimentar la fiera populista dentro de su partido. No digamos ya de su desprecio hacia las manos tendidas, las ofertas de pactos y alianzas. Dejadme solo: Rubalcaba lo clava. Así es Rajoy: una vocación de soledad y desnudez frente a un vendaval.
Hay una verdad profunda en esta psicología que le lleva a la autodestrucción. El gobernante, por bien asesorado que esté, es un individuo a la intemperie, finalmente enfrentado con sus solas fuerzas a todo el peso de la decisión. Requiere la máxima concentración y responsabilidad, sin que sirvan excusas de mal pagador. Es una soberbia imprudencia confiar en la suerte, creer en la fuerza que otorgará la sola asunción del poder. Muchos son los que piensan que tienen el poder porque lo merecen, sin darse cuenta de que, una vez obtenido, solo se mantendrán si lo merecen. Llegar a obtenerlo es una oportunidad, un medio; no un mérito que proporcione carisma, un fin. La condena que cae sobre quien confunde los términos es terrible. Su carisma se convierte en maldición, que troca el poder en destrucción, un carisma inverso.
Rajoy se dibujó a sí mismo como mano de santo. Sería llegar y triunfar. Desmentida la superstición popular, los nervios desatados exigen la búsqueda de culpables exteriores y anteriores. Tres son los chivos designados, a utilizar según convenga. Uno es Angela Merkel: gracias a la imprudencia de esta exhibición se atascan muchos canales de comunicación con Berlín y declinan las simpatías de los alemanes hacia los populares españoles. Otro, naturalmente, es el PSOE, origen y señor de la intervención europea ahora, como lo fue antaño de la corrupción, el paro y el crimen de Estado: error prospectivo también, porque necesitará su auxilio, ya lo necesita en realidad, y le conviene más una oposición fiable que las fuerzas desatadas del populismo; al menos a Rajoy, aunque quizás no a otros populares menos responsables y más extremistas. Y el tercero, el Estado autonómico y, digámoslo claramente, los catalanes, que son los que reclamaron y obtuvieron esta fiesta declarada ahora insostenible: pero este es un error tan irresponsable o más que los anteriores.
Nada completa mejor una mayoría absoluta ante la crisis que una fuerza de signo similar aunque distinta. Eso es CiU, el partido al que tenía cogido por su mayoría precaria en el parlamento catalán y al que está castigando más de la cuenta para seguir alimentando la fiera centralista y anticatalana que tiene en su seno. Ahora el PP lo ha despreciado y perdido. Cierto es que CiU confiaba en que fueran sus votos los que completaran una mayoría popular insuficiente, y se encontraron con que toda su estrategia de reivindicación fiscal se venía abajo.
Las inercias producen desperfectos irreparables. La arrogancia con que Rajoy obtuvo la victoria corroe ahora su carácter. Zapatero no fue finalmente intervenido. Sabe que la miseria del hundimiento quedará entera para él y por eso todos se alejan. Pronto prenderá la repulsa dentro del partido. En vez de agarrarse a quienes todavía pueden ayudarle, utiliza repelentes como Montoro para seguir disgregando su base. Se ha convertido en el presidente centrífugo. Aprovecha la crisis para recentralizar y dividir, separar, en vez de unir y pactar, que es lo que se hizo en nuestra anterior gran crisis política, en la transición. Nadie trabaja tanto y tan bien para los intereses de los independentistas, los catalanes sobre todo. El soberanismo tiene mérito. Lo tiene también Artur Mas, que se ha procurado con el pacto fiscal un escudo anticrisis ante la opinión catalana. Pero el mérito mayor de esta deriva es entero de Rajoy. Solo y desnudo, su poder destructivo amenaza incluso a esa unidad española que la Constitución sacraliza.

16 comentarios:

Futbolín dijo...

SABEMOS DÓNDE TIENEN EL DINERO Y QUIÉNES LO ROBARON(Carlos Enrique Bayo)

No hacía falta que el ex economista jefe de la consultora McKinsey, James Henry, elaborase el más exhaustivo informe hasta la fecha sobre los paraísos fiscales para que nos oliésemos adónde han ido a parar las astronómicas cantidades que se han ido sustrayendo de las arcas públicas durante los últimos años, hasta que Montoro ha podido decir aquello de “no hay dinero”… para los pobres, claro. Pero esa investigación, encargada por Tax Justice Network (Red de Justicia Fiscal) nos ha dejado de piedra al descubrir que el monto total de la defraudación fiscal de las grandes fortunas, y las aún mayores compañías y entidades financieras, ascendió en cinco años (2005-2010) a una escalofriante cifra que supera ampliamente la suma de los PIB de EEUU y de Japón juntos.
Tampoco nos sorprende que Suiza y las Islas Caimán sean las guaridas preferidas por esos piratas para enterrar su botín, pero una vez más indigna la absoluta impunidad otorgada por nuestros gobiernos a la gran banca internacional cuyos abusos nos han precipitado al abismo: los diez mayores bancos privados del mundo (y no sólo los suizos, como UBS, sino también los de cabecera del Gobierno Rajoy, como Goldman Sachs, al que ha confiado el diagnóstico de Bankia) participan tan activamente en la administración de ese fraude global que sólo en 2010 gestionaron el equivalente a cuatro veces el PIB de España, es decir casi el triple que cinco años antes cuando aún no había estallado la crisis económica planetaria.
Vamos, que mientras el mundo entero se sumía en una recesión acelerada, las sociedades se empobrecían, los trabajadores perdían prestaciones sociales y derechos laborales, los gobiernos clamaban que sus ciudadanos habían vivido por encima de sus posibilidades, y en sólo ocho países occidentales (incluida España) se esquilmaba a los contribuyentes para entregar 1,2 billones de dinero público a la banca, esta última estaba multiplicando su negocio por tres. Claro que después declaraba pérdidas insostenibles, pero vistos los tejemanejes que van saliendo a la luz a medida que nos arruinan es más que difícil creerse sus cuentos… quiero decir, cuentas.
Una vez más, el caso español es diferente… para peor. Es de dominio público que España bate récords de manejo de dinero negro, puesto que casi las dos terceras partes de todo el efectivo en manos de los españoles está en billetes de 500 euros; precisamente los que jamás vemos circular en la economía real cotidiana de esos mismos ciudadanos. Ni más ni menos que 111 millones de billetes de 500… que nadie ve nunca. Bueno, seguro que alguien los ve, pero no creo que sea usted, querido lector.
Así que el Parlamento Europeo no hace más que lamentarse de que nuestro Gobierno no facilite datos fiables sobre la economía sumergida y el fraude fiscal en España. En suinforme de julio de 2008, la Eurocámara estimó que las pérdidas globales (directas e indirectas) de ingresos fiscales originadas por el fraude fiscal se sitúan en Europa entre los 200.000 y los 250.000 millones de euros anuales. Pero no pudo dar datos precisos sobre nuestro país.
Eso sí, los eurodiputados concluyeron que en esa liga España también es campeona: el dinero en metálico supone el 10% del PIB (el doble del nivel medio en la UE) y las transacciones que evaden el control del fisco ascienden a entre el 20% y el 25% del PIB, nuevamente duplicando la media europea. Una sencilla ecuación, empleando los datos conocidos de Producto Interior Bruto y presión fiscal media, permite calcular que las cantidades no ingresadas por Hacienda cada año suman alrededor de 70.000 millones de euros.
¡Qué casualidad que esa cifra sea casi igual que la cantidad de dinero que ahora el Gobierno del PP quiere quitar a los contribuyentes para “sanear” a la banca!
http://blogs.publico.es/eltableroglobal/sabemos-donde-tienen-el-dinero-y-quienes-lo-robaron/324

Futbolín dijo...

Buen artículo has traído Pepe, seré de los primeros en felicitarte, por traerlo y por otro motivo: cumpleaños feliz y que cumplas muchos mas, te necesitamos, así que cuídate al máximo viejo y lúcido gruñón cargado de razón. Un abrazo

Patrick Bateman dijo...

http://sociologoirreverente.wordpress.com/2010/05/26/%C2%BFquien-diablos-le-hace-las-encuestas-a-la-razon/

La empresa que SUPUESTAMENTE hace las encuestas para La Razón NO EXISTE.

Patrick Bateman dijo...

http://elpais.com/elpais/2012/07/19/opinion/1342710838_352755.html

Hace poco más de un decenio, el llamado milagro español nos exaltaba y provocaba la admiración del mundo entero. Nuestro presidente del Gobierno, el héroe de la reconquista del islote de Perejil y miembro del famoso trío de las Azores que emprendió la noble y fructuosa (¡cifras cantan!) cruzada de liberación de Irak y la neutralización de sus armas mortíferas, aseguraba a quien quisiera oírle que España se había zafado de la funesta influencia francesa y había recuperado la grandeza perdida desde la época del emperador Carlos V. Los hechos o, por mejor decir, la información de los hechos, le daban la razón. España era la octava potencia mundial en términos económicos, los mercados alentaban nuestro imparable crecimiento y la marca España no era solo, como hoy, la de Nadal, el Real y el Barça, sino la de todo un país que caminaba con paso firme y resuelto por la recta vía del progreso y de la prosperidad.

Eran los tiempos del ladrillo y del crédito fácil, de la feliz llegada del euro, de la culminación gloriosa de una transición democrática que servía de modelo urbi et orbi, de proyectos y obras faraónicas y de dinero derramado a espuertas.

Pero los milagros —con excepción de los científicamente demostrables por cámaras ultrasensibles en Lourdes y Fátima, según su Santidad Benedicto— no existen y en 2008, tras la quiebra de Lehman Brothers, inesperada para los accionistas crédulos, pero no para sus directores ni para las hoy célebres agencias de notación, aquellos apresuraron a privatizar los beneficios de la venta de sus activos tóxicos en favor de los responsables de la bancarrota y a “socializar” las ingentes pérdidas a costa de los estafados. Después de una sarta de noticias funestas a los largo de 2009 y 2010, abrimos finalmente los ojos y, como dicen en Cuba, “caímos del altarito”. El sueño se había desvanecido y el despertar fue amargo.

Lo de un país rico pero pueblo pobre es una constante de nuestra historia. En la época imperial evocada por José María Aznar, el oro de las Indias recalaba en España. No obstante, lo que no era invertido en la construcción de palacios e iglesias y en gastos suntuarios pasaba directamente a manos de los negociantes y banqueros de Génova y Ámsterdam. A diferencia del pragmatismo luterano, calvinista o anglicano forjador del moderno capitalismo según señaló Werner Sombart, el catolicismo hispano acumulaba sin medida fincas rústicas y heredades inmobiliarias y rechazaba por razones de hidalguía el comercio y la fabricación de bienes útiles. España, pese a los esfuerzos de los ilustrados y regeneracionistas y las actividades productivas de los llamados indianos, se descolgó del progreso europeo y quedó rezagada en su furgón de cola. A fines de los cincuenta y comienzos de los sesenta del pasado siglo, la conjunción de la salida masiva de emigrantes a una Europa a la que política y económicamente aun no pertenecíamos, con la entrada igualmente masiva de turistas procedentes del todo el Viejo Continente, y la llegada al Gobierno de los ministros tecnócratas del Opus Dei, cambiaron las cosas. Estos últimos fueron nuestros calvinistas: desculpabilizaron al catolicismo de sus siempre ambiguas relaciones con el sistema de producción y espíritu de empresa del capitalismo, y asumieron el lema de “por el dinero hacia Dios”. Como previmos algunos en fecha tan temprana como 1964, el régimen franquista se desplomaría a la muerte del Caudillo no por la acción de una izquierda aferrada al recuerdo de su lucha heroica durante la Guerra civil, sino por la transformación de una sociedad que nada tenía que ver con la que se había alzado a poder por la fuerza de las armas 25 antes.

Patrick Bateman dijo...

Los logros de la transición que acabó con el ciclo de revoluciones, guerras civiles y dictaduras de espadones están a la vista de todos y recibieron el aplauso unánime de una Unión Europea que no tardaría en acogernos con los brazos abiertos y favorecernos con sus fondos de ayuda para el desarrollo. Pero sus limitaciones no tardarían en manifestarse mientras los sueños de grandeza se nos subían a la cabeza. Hubo una transición política de “borrón y cuento nuevo”, pero no educativa ni cultural. Los hábitos mentales creados por la rutina y el temor a las ideas frescas pero desestabilizadoras de las verdades consagradas se perpetuaron. Los sucesivos gobiernos de las tres últimas décadas no tuvieron unos la voluntad y otros el valor de denunciar el Concordato, de abolir las exorbitantes partidas presupuestarias y privilegios fiscales eclesiásticos y de crear un Estado verdaderamente laico, liberándose así de las recurrentes presiones y chantajes de una jerarquía ideológicamente retrógrada. Convertidos ya en nuevos ricos, nuevos libres y nuevos europeos, nuestra clase política, surgida al socaire de la bonanza económica y de un optimismo sin mácula, fundó sus criterios de la gestión pública en el clientelismo con el aplauso de unos ciudadanos que, confortados por el acceso a un crédito fácil, asumieron que este era un pozo sin fondo. El paso de una pobreza real a una riqueza ficticia no se produjo gradualmente sino con una brusquedad que no permitió la creación de una cultura amortiguadora de tan vertiginosa mutación. De ser un país de emigrantes en busca del pan que no ganaban en casa nos convertimos en otro que acogía a millones de fugitivos de la pobreza oriundos de Iberoamérica, Magreb y África subsahariana.

El ejemplo más extremo pero sintomático de lo que ocurría en nuestras “enladrilladas” costas mediterráneas, lo hallé en El Ejido. El país misérrimo que visité hace poco más de medio siglo saltó de un brinco a ser uno de los municipios más ricos de Europa. En medio del mar refulgente del plástico de los invernaderos bajo el que se apiñaban en condiciones indignas millares de magrebíes y subsaharianos, la ciudad improvisada sin planificación alguna albergaba según un informe del Foro Cívico Europeo que cito de memoria, una cuarentena de agencias bancarias, ciento y pico prostíbulos y una librería a todas luces superflua a ojos de una comunidad para la que la educación era algo inútil de cara al logro y al manejo del dinero. ¿Quién iba a decir en 1997 que esta sociedad derrochadora y caciquil, fruto de la megalomanía de especuladores de toda laya a cargo de las Autonomías y Diputaciones —verdaderos reinos de Taifa— iba a convertirse de pronto en el nuevo “hombre enfermo de Europa”, como lo fue hace un siglo el imperio otomano?

Al despilfarro y delirio de grandeza de la época de Aznar —el de la boda principesca en El Escorial, con un yernísimo que a diferencia del esposo de la infanta Cristina ha dejado misteriosamente de ser noticia— sucedió para alivio de muchos la llegada al poder de un joven y prometedor José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Sabía este en marzo 2004 la envenenada herencia que recibía en manos? Quienes creíamos que no, dado su tenaz optimismo y negación obstinada de la crisis que se nos venía encima después de la quiebra fatídica de Lehman Brothers, nos equivocamos de medio a medio.

Patrick Bateman dijo...

Un reciente artículo de Francesc de Carreras (La razón moral del indignado, La Vanguardia, 29-5-2012) me puso sobre la pista del libro de Mariano Guindal, El declive de los dioses, cuya lectura aconsejo vivamente, en la que su autor entrevista a quien pronto sería ministro de Industria de Zapatero en vísperas de las elecciones de 2004, y en la que Miguel Sebastián declara: “Menos mal que no vamos a ganar porque la que viene sobre España es gorda […]Tenemos una burbuja inmobiliaria y es inevitable que estalle y cuando esto ocurra se lo va a llevar todo por delante incluyendo los bancos”. Si, como admite el entrevistado, Zapatero y su equipo no estaban preparados para empuñar el timón en la tempestad que se avecinaba, cabía esperar al menos que dieran a conocer la “tremenda” situación que heredaban. La culpa no era suya, y lo razonable hubiera sido coger el toro por los cuernos y afrontar con urgencia la previsible catástrofe.

Por desgracia no lo hicieron y al desmadre especulativo y saqueo del erario público sucedió su incomprensible ocultación. Todo iba bien, seguíamos en el mejor de los mundos, hasta el momento (abril 2011) en el que ya resultó imposible negar la vorágine en la que nos anegábamos y, con dicho reconocimiento tardío, Zapatero cavó su propia tumba.

Hoy, en el vertiginoso salto atrás a la pobreza, paro y ladronería bancaria, cuando los españoles vuelven a emigrar a Inglaterra, Norteamérica, Suiza o Alemania y másters en mano se ven obligados a asirse al empleo que sea en medio del naufragio; cuando liberados de la influencia francesa (¡ah, el sublime Aznar!) dependemos enteramente de la Dama de acero alemana y de las voraces agencias de notación; cuando los mineros de Asturias en huelga marchan a pie hasta Madrid y sacuden con sus justas reclamaciones los fundamentos éticos de un Estado presuntamente democrático, ¿que hacen Rajoy y su flamante Gobierno? Negar ya no la crisis sino el rescate hasta el último momento y presentar luego la capitulación como una victoria; aclarar que “donde digo digo, digo Diego”; sostener que si accedió a agarrarse al salvavidas fue cediendo a las súplicas de quienes se lo arrojaban; imponer los recortes brutales a la educación y asistencia sanitaria y dejar impunes a los causantes de la ruina y a quienes se aprovecharon desvergonzadamente de ella.

El rechazo casi general a la clase política e instituciones estatales, incluido el Poder judicial encarnado por el Dívar de los fines de semana marbellenses —por cierto, ¿por qué y por quién fue nombrado a tan alto cargo en tiempos de Zapatero?— traduce la perplejidad de unos ciudadanos que, desbordados por la magnitud de los problemas que les acucian, no distinguen ya entre los dos partidos políticos, el que originó la ruina y el que la tapó y, a falta de expresar su cólera a gritos, se refugian en la fatalista resignación. Estamos al cabo de un ciclo histórico y una crisis de civilización, y habrá que exigir responsabilidades como claman los indignados. Como se pregunta Josep Ramoneda en un reciente artículo en estas mismas páginas (Poco pan y peor circo, EL PAÍS, 14-6-12), “¿hasta cuando aguantarán los ciudadanos que nadie defienda sus intereses?”

Patrick Bateman dijo...

http://www.agarzon.net/?p=1040

Las ventas a corto y su regulación

En estos últimos días algunos países europeos (entre ellos España) han prohibido de forma temporal -en el caso español por quince días- las operaciones de venta a corto. Como se trata de otro de esos conceptos financieros “oscuros” y complejos, he decidido escribir esta nota con la intención de explicar de una forma lo más clara posible qué son, cómo funcionan y por qué deberían estar reguladas este tipo de operaciones.

Para ver cómo funcionan vamos a utilizar el ejemplo del mercado de deuda pública, que como ya hemos explicado en otros artículos es el espacio donde se encuentran los países que necesitan financiación y los inversores que están dispuestos a prestarle dinero a dichos Estados. No obstante hay que tener en cuenta que este tipo de operaciones pueden realizarse en cualquier mercado financiero (acciones, futuros, materias primas, etc.).

Ventas a corto (short selling)

Como sabemos, en el mercado de deuda pública deben participar un mínimo de dos agentes: el Estado y el inversor. El Estado emite y vende unos títulos que le permiten obtener el dinero que necesita para acometer sus planes de gasto público, y los inversores se quedan con esos títulos que le dan derecho a recibir al cabo de un tiempo (establecido en el contrato) la devolución del dinero más un porcentaje de intereses (ver aquí y aquí explicaciones más completas).

Ahora nosotros vamos a introducir un tercer agente: el especulador. El especulador en realidad es un inversor más, pero aquí vamos a suponer que ambos tienen motivaciones distintas (el inversor presta dinero y es recompensado por ello; el especulador hace todo lo posible por modificar el mercado para sacar más y más dinero).

A diferencia del proceso especulativo normal donde el beneficio se obtiene vendiendo más caro algo que compramos más barato, una operación de venta a corto es técnicamente una estrategia que permite sacar beneficio de la bajada de precios de un determinado activo financiero. Es decir, exactamente lo contrario: lo que nos interesará si estamos llevando a cabo esa estrategia es que los precios bajen. Por eso se denomina en economía operación corta o bajista (pues espera bajadas de precio) y no larga o alcista (que espera subidas de precios).

Vamos a ver la operativa suponiendo que nosotros somos el especulador. Digamos que ayer se llevó a cabo una subasta de deuda pública donde el Estado vendió 1.000 títulos a los inversores por valor total de 10.000 euros (cada título tiene un precio de 10 euros).

La primera fase de nuestra estrategia es pedir prestados parte de esos títulos, por ejemplo, 500 títulos valorados en 5.000 euros. Lo que hemos hecho es ir a los inversores y pedirles que nos prestaran 500 títulos de deuda pública, cosa que harán a cambio de un interés o comisión que deberemos pagar a la hora de devolver los títulos.

La segunda fase de nuestra estrategia es vender esos títulos de deuda pública. Sí, los teníamos prestados (no son nuestros) pero legalmente podemos venderlos. La venta tiene que ser lo suficientemente importante como para que desestabilicemos el mercado, es decir, para que el mercado vea que hay muchos títulos vendiéndose a la vez (lo que envía la señal de que algo va mal y que esos títulos no son de fiar). Podemos complementar nuestra operación con la difusión de rumores, todo con el objetivo de que los participantes en el mercado comiencen a desconfiar y vendan también ellos sus títulos de deuda pública.

Patrick Bateman dijo...

La tercera fase de nuestra estrategia es comprar los títulos. Si todo ha salido bien la venta de nuestros títulos prestados, los rumores y la venta de los títulos de otros inversores asustados habrá producido el efecto deseado: habrá bajado el precio de los bonos (hay que recordar que si hay decisiones de venta significa que baja la demanda). Y si antes 500 títulos valían 5.000 euros ahora pueden valer perfectamente 2.500 euros. Eso nos permite comprar 500 títulos por 2.500 euros… los mismos títulos que vendimos por 5.000 euros. Finalmente devolvemos los 500 títulos a los inversores que nos lo prestaron y les pagamos una comisión (pongamos que de 500 euros).

En total habremos obtenido 5.000 – 2.500 – 500 = 2.000 euros de ganancias. Hemos especulado pero apostando no a que los precios subieran (como sucede cuando se especula por ejemplo con una vivienda) sino apostando a que los precios caían.

Ventas a corto al descubierto (short naked selling)

Una variante de este tipo de operaciones son las ventas al descubierto. El procedimiento es el mismo, con la salvedad de que ahora podemos vender los títulos pero sin tenerlos que pedir prestados. Es decir, nos saltamos la fase de pedir prestados los títulos y por lo tanto tampoco tenemos que pagar comisión. Lo que hacemos es vender títulos de deuda pública directamente (sin tenerlos ni en propiedad ni prestados), y esperamos que nuestra operación provoque que los precios bajen.

Eso significa que si nuestra estrategia sale bien tendríamos un beneficio de 5.000 – 2.500 = 2.500. Es decir, es una operación más rentable.

Las consecuencias

Dependiendo del mercado en el que se ejecuten estas operaciones habrá unas u otras consecuencias. Si hablamos del mercado de deuda pública la consecuencia directa es que el Estado tiene que pagar más por cada vez subsiguiente que se tenga que endeudar. Como los precios de los títulos caen (movidos y manipulados por los especuladores) entonces se da por hecho que los inversores no se fían de ver de vuelta el dinero prestado a los Estados, lo que obliga al Estado a tener que pagar más en concepto de intereses la próxima vez que pida prestado en una subasta.

Patrick Bateman dijo...

La regulación de las ventas a corto

Las operaciones de venta a corto pueden regularse de muchas formas. La prohibición de la misma ni siquiera tiene por qué ser permanente ni global, ya que puede ser válida sólo para determinados mercados. Como pueden llevarse a cabo en todos los mercados financieros los reguladores pueden decidir restringir su uso a determinados mercados y prohibirlos en el resto. También pueden los reguladores simplemente regular el uso de la práctica, imponiendo límites cuantitativos o incluso estableciendo condiciones de transparencia que permitan al regulador saber qué está pasando.

En general los economistas liberales no son partidarios de regular estas operaciones porque, según ellos, contribuyen a proporcionar liquidez a los mercados y permiten que los inversores puedan protegerse de las bajadas de precios de los activos que tienen en cartera. Eso quiere decir que si yo tengo acciones de Telefónica y quiero compensar la posible caída de las mismas puedo pedir prestadas más acciones y venderlas, y si finalmente bajan lo que he perdido por mis propias acciones lo he compensado por el beneficio de la operación a corto.

En la historia económica estas operaciones normalmente se han regulado después de que estallen crisis financieras, ya que si bien no son prácticas responsables en última instancia de la crisis sí que ayudan a extender el problema. Por decirlo coloquialmente: una vez estalla la crisis y se produce la avalancha de caídas financieras, las operaciones a corto contribuyen a hacer la bola de nieve más y más grande y por lo tanto la caída final es más profunda y dolorosa.

Las operaciones a corto se llevan regulando y desregulando desde el siglo XVII, ni más ni menos. En pleno apogeo de la burbuja de los tulipanes el gobierno holandés tuvo que prohibir las operaciones de venta a corto para evitar males mayores. En 1720 el parlamento inglés también prohibió este tipo de operaciones tras la burbuja del Mar del Sur. Alemania, en 1896 restringió las operaciones de venta a corto sobre materias primas cuando los precios de las mismas se desplomaron y causaron una gran crisis.

Pero como decía antes no siempre se prohíben sino que a veces simplemente se limita su uso o se establecen nuevas condiciones. Durante la I Guerra Mundial, por ejemplo, Estados Unidos obligó a todos los inversores a identificarse con todo lujo de detalles para evitar que “inversores enemigos” pudieran desestabilizar sus mercados financieros.

Y en la historia reciente las operaciones a corto fueron culpadas de gran parte de la crisis del 29, que dio lugar a la Gran Depresión de los años treinta, y fueron prohibidas y restringidas durante la posguerra y la llamada época dorada del capitalismo. En 1931 se prohibieron las operaciones en determinados mercados, en 1932 se exigió autorización previa de los reguladores a los brokers, e incluso en ese mismo año el Senado de Estados Unidos publicó la lista de los inversores que especulaban a corto con objeto de lincharlos públicamente como antipatriotas. Y en 1938 definitivamente se prohibieron con agresividad, algo que duraría hasta los años ochenta de nueva hegemonía liberal. Con la llegada de gobiernos neoliberales (Reagan en Estados Unidos) la desregulación sería un hecho y todo tipo de prácticas financieras hasta entonces bloqueadas o limitadas serían de nuevo autorizadas plenamente.

Patrick Bateman dijo...

Hasta esta crisis, que en julio de 2008 Estados Unidos volvió a prohibir las operaciones al descubierto en 19 bolsas financieras, para en septiembre ampliar esa prohibición a todas las bolsas. En cuanto a las operaciones a corto se incrementó la transparencia y la amenaza de agresividad regulatoria con quienes manipularan los mercados.

Y tras la crisis de deuda y el papel jugado por los derivados Credit Default Swap (que explicamos aquí) muchos gobiernos -como Alemania- prohibieron las operaciones al descubierto en esos mercados. Y el nuevo anuncio conjunto de España, Italia, Francia y Bélgica lo que persigue es proteger de la avalancha especulativa bajista a determinadas grandes empresas, y además de forma temporal -por quince días, ampliables-. Es una medida que trata de estabilizar unos mercados que en las condiciones actuales están siendo masacrados por rumores y especuladores (que pescan siempre más en aguas revueltas), pero absolutamente insuficiente.

Mi opinión personal es que estas operaciones, tanto las operaciones a corto como las operaciones a corto al descubierto deben ser prohibidas en todos los mercados y sin excepción. Es parte de la estrategia de domar a las finanzas y ponerlas al servicio de la economía productiva. Y sí, es posible que eso haga a los mercados más ineficientes (desde el punto de vista economicista), pero es que como dice Ha-Joon Chang en su último libro (“23 things they don’t tell you about capitalism”) los mercados no tienen que ser más eficientes sino menos.

Patrick Bateman dijo...

Feliz Cumpleaños,don José.
Hay que llegar a los tres dígitos con esta lucidez porque llegan años decisivos que tiene que vivir.
Un abrazo y toda la salud del mundo.
Que pase un gran día con los suyos.

Futbolín dijo...

Almunia y “el qué dirán”
PABLO SEBASTIÁN
El Gobierno lo tiene muy sencillo: solo debe hacer lo que dice el comisario español Joaquín Almunia, al que tanto gustan reñir los dirigentes del PP -empezando por Cospedal-, pero lo cierto es que Almunia, que habita en el corazón de la UE, ha acertado en todos sus pronósticos: dijo que España debía pedir el rescate de la banca, y Rajoy y su Gobierno se escandalizaron y lo descartaron; luego vaticinó el cierre o liquidación de bancos con problemas, y la Moncloa lo desmintió; y ahora nos acaba de decir que España debe solicitar la ayuda de los fondos de rescate de la UE, para frenar los problemas e intereses de la deuda español y Rajoy y sus ministros han guardado un sonoro silencio, porque saben que el comisario Almunia volverá a acertar.
Y conste que Almunia ni es mago, ni maneja información secreta o confidencial sino que con los datos en la mano aplica la lógica y ofrece soluciones de sentido común que están al alcance de todo el mundo. Pero el Gobierno sigue actuando muy por detrás de los acontecimientos, se niega a reconocer la realidad y sobre todo ha convertido su fracaso y sus diferentes etapas de rendición en algo dramático que se niega a reconocer y se empeña en disfrazar con unas inútiles máscaras de hielo que se derriten con facilidad.
Rajoy primero negó el rescate de la banca y lo disfrazó de “línea de crédito”, ahora niega el cierre de bancos y De Guindos ya lo llama “reestructuración”, y pronto pedirá a los fondos UE de una manera oficial el rescate de la deuda del Estado, y nos dirán que se abre una nueva línea de crédito que se añade a la de la banca y que eso no es un rescate sino una “facilidad”. Parece que lo que más le importa al Gobierno no es arreglar los graves problemas financieros de España sino “el qué dirán” de ellos dentro y fuera de España.
Sobre todo Rajoy no quiere que se compare a España con Grecia, Irlanda y Portugal, ni que se hable de rescate y mucho menos que se mencione la maldita palabra de intervención. Cuando los cierto es que ya tenemos rescate en la banca e intervención del sistema financiero y de las políticas monetaria y económica. Dos vocablos “rescate” e “intervención” que aumentarán en los próximos días su presencia en nuestro país mal que le pese al Gobierno y si no quieren que vayamos de cabeza y del ronzal al rescate total en la senda de Grecia, porque con dos ataques más de los mercados a la prima de riesgo y los intereses de España no sacan del circuito del dinero y se acabó la discusión con plena intervención del Estado español.
Y ¿por qué le preocupa tanto a Rajoy “el qué dirán”? Porque si se completa el aumento del rescate al Estado y la intervención de España, a Rajoy más de uno le va a decir o a pedir que se vaya. O que dimita, o adelante elecciones generales o que haga una crisis de Gobierno, porque su situación de España, adornada de una alta tensión social será políticamente difícil de controlar sin que nadie asuma responsabilidades por el fracaso en la gestión de la crisis y por meter a España en el rescate y bajo la tutela de la intervención de la UE. Y aunque, en cierta manera, Rajoy ya ha fracasado, aún no lo quiere reconocer y siempre piensa que se va a escapar y que le dará la vuelta a la tortilla al final de la legislatura, porque cree que España a partir de 2014 volverá a crecer, y entonces él será en las elecciones de 2015 salvador de la crisis y reformador del país.
Y todo eso está muy bien, pero -como diría el mismo- ahora hay que hacer lo que hay que hacer. Y decir la verdad y llamar a las cosas por su nombre, aunque duela. Además si en 2015 todo irá sobre ruedas el mérito salvador de Rajoy será mayor si ponemos desde ahora mucho más alto el listón.
http://www.republica.com/2012/07/23/almunia-y-el-que-diran_526037/

Anónimo dijo...

Querido eutiquio, quiero felicitarte y felicitarnos, por tu cumpleaños y siempre.
Gracias a la vida, que nos ha dado tu existencia y que te disfrutemos mucho más.
Un abrazo.
corazon rojo

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Ya lo habéis conseguido, puñeteros magníficos amigos, hacerme llorar como cuando iba al cine de niño y veia una de aquellas jodidas películas que hacía Frank Capra, Qué bello es vivir, Caballero sin espada, etc.

No sé, lo juro por todos mis muertos y también por los vivos qué puñetera cosa haría yo sin vosotros. Hoy he disfrutado como una enano viejo, pero enano, leyendo las magníficas aportaciones que habéis hecho a estos mis blogs que no sería nada sin vosotros.

En cuanto a mi cumpleaños, gracias por vuestra felicitación y a ver si el año que viene seguimos celebrándolo, vosotros ahí, dándome fuerzas con vuestro aliento para seguir trabajando y yo aquí, al pie del cañón, que es donde me gusta estar.

Besos para mi corazón rojo y abrazos para todos,

Futbolín dijo...

EDUARDO GALEANO: "A LA BASURA DOS SIGLOS DE CONQUISTAS”
Para Galeano, América Latina observa lo que ocurre en el mundo desarrollado
como una obra de teatro que ya conoce.
“Este es un mundo violento y mentiroso pero no podemos perder la esperanza y el entusiasmo por cambiarlo”, asegura Eduardo Galeano.
El escritor uruguayo, historiador literario de su continente a través de obras como “Las venas abiertas de América Latina” y la trilogía “Memorias del Fuego”, habló con BBC Mundo sobre los últimos acontecimientos de América Latina y la crisis económica mundial.
Desde su mesa de siempre en el céntrico Café Brasilero, dejando tras el ventanal el frío del invierno austral, insiste en que “la grandeza humana está en las cosas chiquitas, que se hace cotidianamente, día a día, la que hacen los anónimos sin saber que la hacen”.
Por eso, alterna las respuestas con episodios de su último libro, “Los hijos de los días”, en el que agrupa 366 historias reales, una para cada día del año, que contienen más verdad que hablar de la prima de riesgo.
La crisis europea se está manejando por los líderes políticos desde un discurso de sacrificio de la población.
Es igual al discurso de los oficiales cuando mandan a los reclutas a morir, con menos olor a pólvora pero no menos violento.
Esto es un plan sistemático a nivel mundial para arrojar al tacho de la basura dos siglos de conquistas obreras, para que la humanidad retroceda en nombre de la recuperación nacional.
Este es un mundo organizado y especializado en el exterminio del prójimo.
Y luego vienen a condenar la violencia del pobre, la de los muertos de hambre; la otra se aplaude, merece condecoraciones.
¿Se está presentando la ‘austeridad’ como única salida?
¿De quiénes? Si los banqueros que produjeron este desastre fueron y siguen siendo los principales asaltantes de bancos y son recompensados con millones de euros que les pagan como indemnización…
Es un mundo muy mentiroso y muy violento. Lo de la austeridad es un viejo discurso en América Latina. Asistimos a una obra de teatro que fue estrenada acá y que ya conocemos.
Sabemos todo: las fórmulas, las recetas mágicas, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial…
¿Considera que el empobrecimiento de la población es más violento?
Si la lucha contra el terrorismo fuera verdadera y no una coartada para otros fines, tendríamos que empapelar el mundo con carteles que dijeran ‘se buscan a los secuestradores de países, a los exterminadores de salarios, a los asesinos de empleo, a los traficantes del miedo’, que son los más peligrosos porque te condenan a la parálisis.
Este es un mundo que te doméstica para que desconfíes del prójimo, para que sea una amenaza y nunca una promesa.
"Éste es un mundo que te domestica para que desconfíes del prójimo, para que sea una amenaza y nunca una promesa. Es alguien que te va a hacer daño y para eso hay que defenderse."
Es alguien que te va a hacer daño y para eso hay que defenderse.
Así se justifica la industria militar, nombre poético de la industria criminal.
Eso es un ejemplo clarísimo de violencia.
sigue....

Futbolín dijo...

Pasando a la política latinoamericana, México continúa en las calles protestando por los resultados oficiales de las elecciones...
La diferencia de votos no fue tan grande y quizás sea difícil de demostrar que hubo fraude.
Sin embargo, hay otro fraude más profundo, más fino y que es el más dañino a la democracia: el que cometen los políticos que desde el llano prometen todo lo contrario de lo que después hacen desde el poder. Así están actuando contra la fe en la democracia de nuevas generaciones.
Respecto a la destitución de Fernando Lugo en Paraguay, ¿se puede hablar de golpe de Estado si se ha basado en las leyes del país?
Por supuesto que el de Paraguay es lisa y llanamente un golpe de Estado.
Han golpeado el gobierno del ‘cura progre’ no por lo que hubiera hecho sino por lo que podía hacer.
No había hecho gran cosa pero como se proponía una reforma agraria en un país que tiene el grado de concentración de poder de la tierra más alto de toda América Latina, y en consecuencia la desigualdad más injusta, había tenido algunas actitudes de dignidad nacional contra algunas empresas internacionales todopoderosas como Monsantos y prohibido el ingreso de algunas semillas transgénicas…
Fue un golpe de Estado preventivo, por si acaso, no por lo que eres sino por lo que puedes llegar a hacer.
¿Le sorprende que sigan dándose estas situaciones?
El mundo actual es muy sorprendente.
La mayoría de los países europeos que parecía que estaban vacunados de los golpes de Estado son ahora gobiernos gobernados a manos de tecnócratas designados a dedo por Goldman & Sachs y otras grandes empresas financieras que no han sido votadas por nadie.
Hasta el lenguaje lo refleja: los países, que se supone que son soberanos e independientes, tienen que hacer bien sus deberes como si fueran niños con tendencia a la mala conducta y los maestros son los tecnócratas que vienen a tirarte de las orejas.

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/07/120723_eduardo_galeano_crisis_mz.shtml

calificacion de las entradas