viernes, 13 de julio de 2012

"Primun vivere" otra puñetera vez


 En esta especie, mala especie, de diario de mi vida que ahora son estos puñeteros blogs, acabo de darme un trompazo morrocotudo con los límites de mi rojez.

 Ayer, como todos los días, fui al médico por lo de mi mujer y luego a la farmacia donde me cobraron 30 céntimos por una antialérgico que le mandaron. El problema será cuando en la farmacia me cobren el tanto por ciento equivalente a los 200 euros que cuesta el Exelon, el fármaco esencial de su tratamiento contra el alzheimer.

 No me atrevo siquiera a hacer los cálculos porque no me gusta desmayarme de buena mañana.

 Y todavía me acobardo más si pienso en que estos tíos están dispuestos a meterse con mi pensión de 1.485 euros.

 Teorías e ideologías políticas aparte, no tengo más cojones que recurrir al clásico: “primum vivere, deinde filosofare”, dejenme primero que viva y luego vengan ustedes a adoctrinarme.

 Yo, ahora mismo, estoy en medio del mar sin más apoyos para no ahogarme que esos jodidos 1.485 euros, si me los reducen, no quiero pensar siquiera en si me los quitan del todo, me iré al fondo sin remedio.

 Entonces, ¿qué coño debo de desear en esta situación de la más extrema necesidad, que todo se hunda, que la gente, toda la gente se eche a la calle y que los de fuera no nos presten más ni un sólo euro?

 Y que todo tenga que comenzar otra vez por ese larguísimo camino de la autarquía, sí, pero mientras ¿quién me va a pagar a mi la pensión, cuyo derecho me gané con más de 50 años de trabajo en varios sitios?

 A lo peor viene alguno de mis buenos, de mis excelentes amigos, y me dice: “no debes de preocuparte tanto, de hambre creo que se muere uno a los 60 días”. 

 Es lo mismo que yo le decía a mi mujer, cuando todavía razonaba, tratando de que no se preocupara tanto por el porvenir de nuestros hijos.

 Es el más triste de los razonamientos del mundo y se parece demasiado al que conduce al suicida a su tremenda decisión: si las cosas se ponen insostenibles, siempre queda esta solución.

 Pero el instinto de sobrevivir tal vez sea el más feroz de todos los que nos afligen, porque es una jodida aflicción este deseo de sobrevivir como sea, a costa de todo aquello en lo que creemos, por lo que luchamos, por lo que hemos luchado toda nuestra puñetera vida.

 Y es esto lo que nunca les perdonaría a ellos, si es que fuera capaz de perdonarles algo, a todos estos supremos hijos de puta que dicen que nos gobiernan pero que lo que realmente hacen es exprimirnos cada día más el poco jugo que ya nos queda como exhaustos limones.

 Y, entonces, llega uno de ellos, Ziegler, vicepresidente de la sección de derechos humanos de la Onu y nos incita a la rebelión cívica, nos dice el tío que no paguemos nuestra deuda soberana porque es ilegítima y se queda el tío tan fresco.

 Pero ¿cómo es posible que un tío con responsabilidades políticas ciertamente graves pueda actuar así?

 Si España dejara de pagar su Deuda, como no produce, como no producirá, a partir de ahora, nunca lo suficiente para autofinanciarse, ¿de qué coño íbamos a vivir todos los que ya no podemos salir a la calle a vender nuestro jodido, nuestro puñetero trabajo, porque somos como se dice unas miserables clases pasivas?

 Es muy bonito, es sensacional, lanzar alegres proclamas de liberación al mundo, desde una formidable atalaya, cuando se cobra, seguramente un magnífico sueldo por ahora intocable.

 Pero venga usted un sólo día por aquí, abajo, trate de vivir con lo que yo sobrevivo, y, luego, postule v. a voz en grito que los Estados dejen de pagar la Deuda soberana, lo que entrañaría que a mí, por ejemplo, dejaran de pagarme este mismo mes mi pensión.

 Baje v., aunque sólo sea por un breve momento, del cielo de la Onu al infierno en el que apenas si sobrevivimos los gilipollas hijos de la puta Eva y vea como un tipo como v. postula que dejemos de pagar la Deuda lo que significará que inmediatamente v. no tenga ni para un pedazo de pan, como esos 2 viejos de 80 años que el otro día detuvieron en un supermercado, por sustraer una lata de anchoas que valía sólo un puñetero euro.

 Menos faroles, amigo Ziegler, menos faroles, por favor.


4 comentarios:

Futbolín dijo...

EMBAJADOR DE ESPAÑA EN POLONIA VIVIENDO POR ENCIMA DE SUS POSIBILIDADES

Hay mucho que recortar, pero entre las piernas de algunos.


http://www.youtube.com/watch?v=_l0pLqnA9No

Futbolín dijo...

SÍ HAY DINERO
por Rosa María Artal
13 de julio de 2012 11
Rajoy no tiene fondos “ni para pagar las prestaciones por desempleo ni a los funcionarios, ni la sanidad, ni la educación”. Y el “no hay dinero” lo repite como un mantra un amplio sector de la sociedad. Según dicen, lo dilapidó Zapatero y no tuvo nada que ver ni la crisis financiera mundial, ni la burbuja inmobiliaria inflada por el PP y no pinchada por el socialista, ni el consecuente pufo de Bankia -que hunde sus raíces en las comunidades madrileña y valenciana, desde hace años comandadas por los populares-, ni el gasto de las autonomías, causantes del incremento del déficit en el último año y que, casualmente, estaban en manos del mismo partido en su mayoría.
El último recorte del Gobierno se lleva por delante subsidios de parados, derechos de empleados del sector público -ése al que Rajoy acusa, prácticamente, de ser el causante de la deuda- e incrementa el IVA para todos los ciudadanos 3 puntos. Con éstas y algunas partidas más, vamos a “ahorrar” 65.000 millones de euros… justo lo que necesita el sector bancario y que ha motivado su rescate. Lo que “no tenía contrapartidas”.
El tijeretazo llega después de drásticos recortes en sanidad, educación, cultura, ciencia e investigación, lucha contra el desempleo, la violencia de género o el SIDA, ayuda a la dependencia y al Desarrollo, todo lo que cercenaron los presupuestos generales del Estado. No fue suficiente: poco después el gobierno daba un golpe mortal a la sanidad y la educación públicas de nuevo, con el recorte de 10.000 millones más. Además de aprobar una reforma laboral que consagra el despido libre en la práctica, la bajada de sueldos o la movilidad arbitraria de los trabajadores.
“No lloremos sobre la leche derramada” como gusta decir el ministro De Guindos y busquemos el dinero que le falta ver a Rajoy, no vaya a ser que se nos vierta encima toda la producción mamaria de los ganados ovino y caprino.
Contamos en España con 143.000 personas (en datos de Merryl Linch), ricas de solemnidad, y a un número indeterminado de casi tan grandes fortunas, que no pagan los mismos impuestos que los demás. Y, entre ellas, a un selecto club de poco más de tres mil personas que reúnen un capital cercano a los 25.000 millones euros. Con diversos accionistas que amplían el conjunto hasta unos 400.000 millones de euros, atesoran ellos solos un capital mobiliario similar al que disponen, juntos, los 17 millones de hogares que existen en España. Agrupados en SICAV cotizan a un 1%. Una equiparación de impuestos de este grupo con el resto de los ciudadanos aportaría una gran inyección al fisco.
Se podría perseguir realmente el fraude fiscal y la economía sumergida que nos roban al conjunto de los españoles 240.000 millones de euros anuales, el 23,3% del PIB, según cálculos de GHESTA. El sindicato de los Técnicos de Hacienda, con modesto realismo, propone medidas para aflorar tan solo el 10% y recaudar 38.000 millones anuales.

Futbolín dijo...

Los paraísos fiscales son otro agujero negro de nuestra economía, de la europea, de la mundial. A ellos evaden con total impunidad una cantidad que ningún gobierno ha cifrado en un número concreto. Aquí, en lugar de perseguir el fraude, el PP ha decretado una amnistía para que estos delincuentes fiscales coticen entre un 8% y un 10%, sin intereses, ni sanciones, ni la menor publicidad. Una medida condenada, por otro lado, al fracaso recaudatorio como explica el economista Juan Fernández Vigueras.
El monto de la corrupción política y de sus beneficiarios es otra cifra insondable, aunque repasando sumarios judiciales intuímos que nos daría para “salir de pobres”. Cada partido debería reponer de forma subsidiaria lo que nos han sustraído las personas a las que, por su causa, entregamos la llave de la caja fuerte.
Tenemos esos 13.266.216,12 euros mensuales (casi 160 millones al año) que aprobó el primer consejo de ministros del PP para –como hicieron todos sus antecesores- sustentar a la Iglesia Católica en un país aconfesional, y que son solo una parte de las subvenciones que por otros conceptos recibe. O lo que, al menos, podría recaudarse por el pago del IBI del que está exonerada, cuya cuantía ha sido evaluada en 3.000 millones de euros anuales.
Prácticamente el único Ministerio que ha aumentado alguna partida en sus presupuestos ha sido el que dirige José Ignacio Wert. La inversión global se ha reducido drásticamente pero se ha dispuesto más dinero para el Consejo Superior de Deportes y para la promoción de los toros –ese muerto al que se intenta revivir por ser tan “español”-. ¿Es prioritario sobre las escuelas rurales o las becas universitarias?
Los clubes de fútbol deben a Hacienda 752 millones de euros. Aunque parece que sin ese deporte no podemos vivir –provocaría un cataclismo nacional superior a ningún otro- convendría que fueran saldando sus deudas.
La Casa Real, los asesores de libre designación, los coches oficiales, los viajes, la telefonía móvil, comidas y hasta los canapés del poder también podrían ajustarse. Y nadie sabe qué pinta el Senado en nuestro ordenamiento legislativo. Imprescindible tijera también aquí.
Sin ingresos directos pero como potente motor dinamizador de la economía -y por tanto de la creación de empleo-, tenemos precisamente a Bankia. Si está nacionalizada y va a recibir esa ingente cantidad de dinero, que actúe como banca pública y facilite créditos y sin usura.
La imposición de la TasaTobin a las transacciones financieras que otros gobiernos europeos empiezan a establecer sería otra importante fuente de ingresos. ATTAC –que nació con ese objetivo- argumenta que solo se refiere a la compra-venta de activos financieros utilizados fundamentalmente para la especulación. Su cuantía es únicamente del 0,1% de esas operaciones.
Dinero sí hay por tanto, y podríamos buscarle más a Mariano Rajoy (habremos de pensar también en resarcirnos de todo el inmenso patrimonio público que los gobiernos de los últimos años nos han enajenado sin expropiarnos como hacen con los propietarios privados). Con él, no solo no sería necesario aniquilar el Estado del Bienestar ni el derecho a una vida digna, sino que podríamos lograr mucho mayores cotas de prosperidad.

Futbolín dijo...

Lo que falla es la intención de base: los políticos neoliberales no buscan el bienestar de la sociedad a la que representan. Para ellos, los países no son un proyecto social, han de funcionar como empresas mercantiles y jerarquizadas. Las personas representan la variable económica con la que maximizar ganancias, de ahí que se las exprima en las pérdidas. Aunque seamos las que sustentamos todo el tinglado.
Lo asombroso es esa ciudadanía que hace dejación de serlo y a quien le parece lógico entregar sanidad, educación, servicios públicos, derechos, presente y futuro para que unos pocos incrementen sus privilegios. Esa rueda de molino al cuello con la que cargamos en España para intentar avanzar en el bien común.
http://www.eldiario.es/zonacritica/2012/07/13/si-hay-dinero/

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