miércoles, 7 de noviembre de 2012

La cuestión catalana (I)


 Vaya por delante que a mí, particularmente, aún me parece más repugnante Mas que Rajoy, si es que eso es metafísicamente posible.
Rajoy es el tipo más rastrero que yo he conocido. Pero me parece mucho más astuto que el otro y hace como que no hace lo que, en realidad, está haciendo.
 Porque, en el fondo, no es ya sólo que ambos quieren, pretenden lo mismo sino que son lo mismo, la misma cosa repugnante y canallesca, el ansia avariciosa de hacerse, sólo para ellos, con toda la riqueza del mundo.
 Es una simple cuestión de egotismos. De los más bajos de los bajísimos instintos del hombre, se trata de robar a los desheredados de la fortuna, de cualquier clase de fortuna, no el dinero, que no lo tienen, que nunca lo han tenido, que nunca lo tendrán, sino hasta la última posibilidad de vivir con alguna dignidad.
 Ahora, lo están viendo claro hasta los más profundos de los ciegos, aquellos imbéciles, esos degenerados idiotas que se niegan a ver lo que sucede en los mismos orificios de sus puñeteras narices.
 Ahora, viene un jodido tipo y le dice al periodista: “Me siento estafado porque yo voté al PP”.
 Joder, pero ¿cómo se puede votar al PP, aunque estés ciego del todo, aunque no sepas dónde tienes cada una de tus manos, aunque no sepas leer, aunque seas tonto de nacimiento, aunque no te hayan, ellos precisamente, permitido ir a una escuela y aprender a leer y a escribir, aunque tengas dentro de tu alma, clavado para siempre, el puñal de la más canallesca de las envidias, aunque odies a muerte a esos otros desheredados de la fortuna como tú, pero que no se sabe cómo ni por qué han llegado a comprender a golpe de canalladas quiénes son y por qué tus enemigos naturales sempiternos, hagas lo que hagas y votes a quien votes, porque, por muy tonto que sea uno, por muy poco que se haya instruido, aunque sus posibilidades de formación e instrucción hayan sido abiertamente pisoteadas por los  innumerables Werts de turno, uno no ha tenido más remedio que vivir y sufrir, en cada momento de su puñetera vida, todas y cada una de esas putadas que ellos nos hacen cada día, a cada minuto,todas esas injurias, todas esas ofensas que nos infieren a cada instante todos esos hijos de puta que se consideran con derecho a ello por decreto divino.
 Pero las siglas PP son absolutamente equivalentes a las CDC tal como Rajoy lo es a Artur Mas, no es que sean los mismos perros con diferentes collares, son los mismos perros con los mismos collares que, ahora, parece como que se pelean sólo por ver quién se sienta en el más alto de esa serie de sillones que ocupan los estrados de la injusticia, la infamia y la canallería.
 Si acaso, Artur Mas es peor porque tiene menos dinero, menos poder, en fin, que el otro, porque no es el registrador vitalicio de la propiedad de Santapola, o sea, porque no saca sin dar un jodido palo al agua 2 o 3 millones de las antiguas pesetas al mes, porque su banda de ladrones, su gang,  no es tan grande ni está tan bien organizada, porque su territorio mafioso no es tan extenso como el del otro y, en fin, porque el capo de capi gran mafioso se empeña en que, de todo lo que el jodido mafioso catalán gana, le dé su tributo.
 De modo que el mafioso menor se apresuró a establecer sus abusivos  estipendios antes que el capo de capi impusiera los suyos, o sea, que ha sido Mas el primero que cerró centros médicos y hospitales, el primero que impuso el copago por receta, el primero que inició todos esos abusos que ya casi han acabado con el maldito Estado del bienestar que se oponía a que sus centros médicos, sus hospitales, sus compañías famacéuticas, sus médicos y enfermeros particulares, privados, sus colegios privados, todas esas empresas de cualquier clase que, al fin y a la postre, constituyen el primer capítulo que comprende su inmensa riqueza pero que, como todo lo que divisa la avaricia humana, es susceptible de aumentar y se puso a ello antes que el mafioso centralista, perezoso de por sí, se le adelantara, pero las cosas de palacio van despacio pero, quieras que no, llegan, y ahora se trata de repartir una tarta que se les antoja escasa porque la coyuntura económica no da más de sí y los ladrones han comenzado  a pelearse, como siempre, por el reparto del botín.
 Y el abusivo ladrón catalán lo quiere todo para sí y los suyos y para embarcar a todos esos estúpidos de que hablábamos antes en un barco construido para los incautos se ha aferrado con el más repugnante de los oportunismos a la bandera de la independencia, pero  independencia ¿de quién, coño?, si los Lara, Godó, Asensio "et alteri" preferirán siempre a la metrópoli que a la colonia porque allí hay muchas más posibilidades de mercado y éste es el paraíso de los mercaderes. 
 Es por eso que Mas me parece mucho más repugnante aún que Rajoy, porque ha echado mano a un sentimiento no sólo legítimo sino también honrado, el sentimiento de constituirse, al fin, como un país independiente que deja de ser no sólo sojuzgado sino también insultado, injuriado, menospreciado, agredido, esquilmado, al propio tiempo que se le exige que sea su particular locomotora.
 Pero no sólo en el fondo sino también en la forma Rajoy es igual a Mas, como éste lo es al infinito y canallesco propósito de esquilmar a sus pueblos.




3 comentarios:

Futbolín dijo...

Fragmento:
EL NACIONALISMO ESPAÑOLISTA
Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 5 de octubre de 2012
Este artículo describe las características de la ideología dominante del establishment español basado en Madrid, que se opone al desarrollo de una España plurinacional, mediante su control del Estado español.
Durante los Juegos Olímpicos pudimos oír como la BBC presentaba con toda naturalidad a Gran Bretaña como un Estado de varias naciones, Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales, que tienen sus propios derechos claramente diferenciados. Sería impensable, sin embargo, que la televisión pública española diera un informe semejante sobre España. Y sería también impensable que el establishment español, basado en Madrid, admitiera que España es un Estado de varias naciones, cada una con su pleno derecho de autodeterminación, incluyendo su poder de escisión, si así lo desean, como ocurre en Gran Bretaña con Escocia o en Canadá con Quebec. Lo máximo que se llega a admitir es que España ya es, en realidad, un Estado federal, pues el gasto de las autonomías es mayor que el gasto gestionado por algunos Estados en un sistema federal.
http://www.vnavarro.org/?p=7914

Lisistrata dijo...

Las huelgas de médicos y personal sanitario se extienden Asturias y Madrid a la cabeza.

http://www.diario-octubre.com/2012/11/08/medicos-de-madrid-convocan-una-huelga-general-indefinida-desde-finales-de-noviembre/

MÉDICOS DE MADRID CONVOCAN UNA HUELGA INDEFINIDA DESDE FINALES DE NOVIEMBRE.
La Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid insta a toda la comunidad sanitaria a secundar el paro hasta que el Gobierno regional retire las nuevas medidas de privatización de hospitales y el euro por receta

Aún son pocos, pero tienen ganas de luchar contra las nuevas medidas del Gobierno de la Comunidad de Madrid, contra el euro por receta, contra la privatización de seis hospitales de la región y contra la remodelación de La Princesa. Por todos esos motivos, la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (Afem) ha acordado hoy, en asamblea, convocar una huelga general indefinida que comenzará a finales de noviembre y no cesará hasta que el presidente Ignacio González y su consejero de Sanidad, Javier Fernández Lasquetty, retiren su Plan para la sostenibilidad del sistema sanitario público.

El acto ha tenido lugar en el salón de actos del Colegio de Médicos de Madrid, cuyo aforo es de 500 personas. “El 99% votamos sí a la huelga general”, señala Antonio Gómez, portavoz de la Coordinadora Antiprivatización de las Sanidad (CAS Madrid), presente en el acto.

De poco ha servido la actitud dialogante que el departamento de Lasquetty ha adoptado hoy, al crear un grupo de trabajo con los profesionales de La Princesa, quienes -a pesar de valorar el acercamiento del consejero- mantienen el encierro. “Por supuesto que estamos con La Princesa, pero incluso aunque su situación llegue a arreglarse, La Princesa es sólo uno de los puntos del problema”, señala Mónica García, vocal de la junta directiva de Afem.

“Las medidas de la Comunidad son un ataque y un desmantelamiento de la sanidad pública, una vía de privatización planeada desde hace años y, además, un ataque a los médicos, con quienes no han contado para nada”, lamenta García. “Claro que sabemos que hay deficiencias en este sistema, pero porque lo conocemos mejor que quienes lo gestionan y ahora dicen que lo público es caro porque hay un problema de gestión”, denuncia.

Además, según la vocal de Afem, la historia y numerosos estudios demuestran que “cuando el lucro entra en el sistema, lo primero que sale de él es la calidad asistencial”, escenifica. “Hoy es un problema laboral del personal sanitario, pero mañana serán los pacientes los perjudicados por estas medidas”, advierte.

Por este motivo, Afem -que ya ha recibido el apoyo de otras organizaciones como CAS Madrid-, insta al resto de colectivos: médicos, enfermeras, técnicos, etc. y a la propia
ciudadanía a apoyar la huelga indefinida. ¿Por qué? “Porque tenemos una importante responsabilidad como facultativos: Somos médicos y somos pacientes”, responden en su cuenta de Twitter.

Lisistrata dijo...

Esta es la reseña de un magnífico libro de FABRICE D’ALMEIDA, catedrático y doctor en Historia por la École Normale Supérieure de París.

EL PECADO DE LOS DIOSES: la alta sociedad y el nazismo de Fabrice d’Almeida:
Hasta ahora el nazismo nunca había sido estudiado desde la óptica de la alta sociedad. Archivos inéditos, diarios íntimos, fotografías y documentos diplomáticos nos llevan hasta los entresijos del poder nazi, donde se intercambian entre «amigos» ventajas fiscales o propiedades usurpadas.

Las antiguas élites —incluidos los hijos del Kaiser— salen de fiesta con los nuevos ricos y los aprovechados, a quienes procuran no denunciar. La gente distinguida se lanza a una carrera por acercarse a Hitler, y las mujeres, también presentes en este teatro de poder, creen haber ganado en dignidad lo que habían perdido en derechos civiles.

Fabrice d’Almeida pinta el fascinante y perturbador fresco, desde el ascenso de Hitler hasta su caída, de un grupo cuyo cinismo y ocio son inalterables. Ni el saqueo de Europa, ni el genocidio de judíos y gitanos ni la guerra impiden las partidas de caza, los bailes y las grandes cenas. El lector puede distinguir los grupos e individuos que formaban parte de los círculos privilegiados, los motivos que llevaron a tantas personas instruidas a seguir al führer, así como el modo en que estas personas aceptaron servir a un régimen criminal. Este libro revela el misterio de una sociedad para la que hasta ahora el secretismo era la barrera más eficaz.

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