miércoles, 30 de enero de 2013

Réprobos

 No hay que ser Teresa de Calcuta ni Ramón Casaldáliga, ni Gandhi ni Martin Luther King, ni Ignacio Ellacuría,  no hay que formar parte de una de esas Ongs que se van a los peores sitios del mundo no sólo a ayudar a soportar sus sufrimientos a los más necesitados sino también  a sufrir con ellos sus mismas calamidades, no, no hay que ser uno de estos seres extraordinarios llamados vocacionalmente a prestar a sus hermanos o, por lo menos, a sus semejantes una ayuda absolutamente indispensable para sobrevivir, no, no, sólo hay que ser personas normales de carne y hueso y no tener el seso absorbido por esas canallescas campañas de alienación a las que nos tienen sometidos, a todos, sin ninguna clase de excepción, estos lamentables medios de comunicación que nos dan nuestro alimento de pseudoinformación todos los días, en que el mayor de los diarios del país se atreve a publicar impresionantes noticias falsas con el mayor de los descaros, no, no.
 No, no, yo no le voy a pedir a nadie un grado extraordinario en su au-toexigencia, héroes sociales hay muy pocos y tal vez los eminentes psicólogos y psiquiatras del Opus salgan a demostrarnos que no son seres normales sino enfermos mentales o emocionales.
 Porque lo normal, nos dirán, es ese culto exacerbado al becerro de oro que hace que todos los puestos en los que se adoptan las decisiones económicas y financieras esenciales acaben siendo ocupados por sus miembros que han hecho objeto de sus vidas acceder a la santidad a través del enriquecimiento.
 Porque, dicen los muy cínicos, para llevar la buena nueva hasta el último de los confines del mundo hace falta dinero, mucho dinero, todo el dinero del mundo y en eso están y por ello Juan Pablo II elevó a los altares a su fundador. ¿Acaso hay en el inmenso santoral católico alguien con más mérito que él?
 El caso es que de una u otra forma la atención a los más necesitados siempre ha suscitado el interés de los mejores de entre nosotros, la asquerosa humanidad, de modo que la Historia, esa gran prostituta, ha ido registrando periódicamente una serie de grandilocuentes declaraciones a favor de los llamados, cómo no, Derechos humanos, el 1º de los cuales es sin duda la igualdad, porque dejando aparte las falsas enunciaciones de los jodidos sofistas, ¿dónde coño estaba mi libertad si tenía que trabajar en 5 sitios a la vez para poder medio alimentar a mi familia?
 Ah, sí, ya, en esa maravillosa facultad de votar cada 4 años en una elecciones tan libres e igualitarias que todo el que vote a los comunistas, que es lo que yo soy, estará, el muy gilipollas, echando su voto a la basura porque con la ley electoral, que el buen Fraga y sus compinches, siguiendo al pie de la letra la taimada consigna de Lampedusa, propiciaron, el voto comunista se pierde en el aire porque vales 5 veces menos que los del PP y el Psoe.
 De modo, amigos míos, que todo está atado y bien atado porque para que las elecciones se produjeran en igualdad, ojo con esta palabra, como luego veremos, de condiciones entre todos los ciudadanos españoles, habría que reformar esa canallesca Constitución, en el sentido de que todos los votos fueran iguales,  para lo que 1º habría que hacer que ésta consagrara la igualdad del valor de todos los votos, o sea, coño, la jodida pescadillas que se muerde la cola. 
 Pero ¿cómo van a consentir tamaño desafuero los tipos que encabeza alguien cuya ideología sobre la igualdad afirma cosas tales como éstas?
 IGUALDAD HUMANA Y MODELOS DE SOCIEDAD
 Mariano Rajoy Brey (*)
(Diputado de AP. en el Parlamento gallego)
 Uno de los tópicos más en boga en el momento actual en que el modelo socialista ha sido votado mayoritariamente en nuestra patria es el que predica la igualdad humana. En nombre de la igualdad humana se aprueban cualesquiera normas y sobre las más diversas materias: incompatibilidades, fijación de horarios rígidos, impuestos –cada vez mayores y más progresivos- igualdad de retribuciones…En ellas no se atiende a criterios de eficacia, responsabilidad, capacidad, conocimientos, méritos, iniciativa o habilidad: sólo importa la igualdad. La igualdad humana es el salvoconducto que todo lo permite hacer; es el fin al que se subordinan todos los medios.
 Recientemente, Luis Moure Mariño ha publicado un excelente libro sobre la igualdad humana que paradójicamente lleva por título “La desigualdad humana”. Y tal vez por ser un libro “desigual” y no sumarse al coro general, no ha tenido en lo que ahora llaman “medios intelectuales” el eco que merece. Creo que estamos ante uno de los libros más importantes que se han escrito en España en los últimos años. Constituye una prueba irrefutable de la falsedad de la afirmación de que todos los hombres son iguales, de las doctrinas basadas en la misma y por ende de las normas que son consecuencia de ellas.
 Ya en épocas remotas –existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente –era un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe”, superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia: desde que Mendel formulara sus famosas “Leyes” nadie pone ya en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual, no sólo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación. Cuando en la fecundación se funde el espermatozoide masculino y el óvulo femenino, cada uno de ellos aporta al huevo fecundado –punto de arranque de un nuevo ser humano- sus veinticuatro cromosomas que posteriormente, cuando se producen las biparticiones celulares, se dividen en forma matemática de suerte que las células hijas reciben  exactamente los mismos cromosomas que tenía la madre: por cada par de cromosomas  contenido en las células del cuerpo, uno solo pasará a la célula generatriz, el paterno o el materno, de ahí el mayor o menor parecido del hijo al padre o a la madre. El hombre, después, en cierta manera nace predestinado para lo que habrá de ser. La desigualdad natural del hombre viene escrita en el código genético, en donde se halla la raíz de todas las desigualdades humanas: en él se nos han transmitido todas nuestras condiciones, desde las físicas: salud, color de los ojos, pelo, corpulencia…hasta las llamadas psíquicas, como la inteligencia, predisposición para el arte, el estudio o los negocios. Y buena prueba de esa desigualdad originaria es que salvo el supuesto excepcional de los gemelos univitelinos, nunca ha habido dos personas iguales, ni siquiera dos seres que tuviesen la misma figura o la misma voz.
 Esta búsqueda de la desigualdad, tiene múltiples manifestaciones: en la afirmación de la propia personalidad, en la forma de vestir, en el ansia de ganar –es ciertamente revelador en este sentido la referencia que Moure Mariño al afán del hombre por vencer en una Olimpiada, por batir marcas, récords…-, en la lucha por el poder, en la disputa por la obtención de premios, honores, condecoraciones, títulos nobiliarios desprovistos de cualquier contrapartida económica…Todo ello constituye demostración matemática de que el hombre no se conforma con su realidad, de que aspira a más, de que busca un mayor bienestar y además un mejor bien ser, de que, en definitiva, lucha por desigualarse.
 Por eso, todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de riquezas –porque como con tanta razón apunta Moure Mariño, la de inteligencia, carácter o la física no se pueden “Decretar” y establecen para ello normas como las más arriba citadas, cuya filosofía última, aunque se les quiera dar otro revestimento, es la de la imposición de la igualdad, son radicalmente contrarios a la esencia misma del hombre, a su ser peculiar, a su afán de superación y progreso y por ello, aunque se llamen asimismos “modelos progresistas” constituyen un claro atentado al progreso, porque contrarían y suprimen el natural instinto del hombre a desigualarse, que es el que ha enriquecido al mundo y elevado el nivel de vida de los pueblos, que la imposición de esa igualdad relajaría a cotas mínimas al privar a los más hábiles, a los más capaces, a los más emprendedores…de esa iniciativa más provechosa para todos que la igualdad en la miseria, que es la única que hasta la fecha de hoy han logrado imponer.
 FARO DE VIGO, 4 de marzo de 1983
 LA ENVIDIA IGUALITARIA
 Mariano Rajoy Brey
 Presidente de la Diputación de Pontevedra
 Hace algunos meses “FARO DE VIGO” tuvo la gentiliza de acceder a la publicación de un artículo en el que comentábamos un libro a nuestro juicio apasionante. “”La desigualdad humana” de Luís Moure-Mariño. Hoy pretendemos descubrir otro libro no menos magistral que analiza con profusión de detalles y argumentos aquella afirmación y el consiguiente problema de la igualdad-desigualdad humana, pero que añade a este estudio el de otro tema no menos importante e íntimamente unido al primero, cual es el de la envidia, uno de los más graves y perniciosos de los pecados capitales. El libro lleva por título “La envidia igualitaria”. Su autor Gonzalo Fernández de la Mora. De entre sus pocas más de doscientas páginas, cuya lectura recomendamos a todos aquellos que quieran ampliar sus conocimientos sobre el hombre, destacaremos tres aspectos concretos y por encima de todo un mensaje general.
 La primera parte de “La envidia igualitaria” tiene como objetivo básico, ampliamente logrado por cierto, el recopilar los escritos históricos sobre la envida. En ella se sintetizan los diversos estudios y opiniones que a lo largo de los tiempos ha provocado el pecado de la envidia. Desde los griegos hasta los contemporáneos pasando por los latinos, Sagrada Escritura, la patriótica, los medievales, los renacentistas, barrocos y modernos, todos los grandes pensadores han denunciado la malignidad de ese sentimiento.
 En el segundo apartado del libro, Gonzalo Fernández de la Mora analiza de manera exhaustiva y profunda el problema de la envida –a la que define como “malestar que se siente ante una felicidad ajena, deseada, inalcanzable e inasimilable”-, de su utilización política (vaguedades como “la eliminación de las desigualdades excesivas”, “supresión de privilegios”, “redistribución”, “que paguen los que tienen más…” son utilizadas frecuentemente por los demagogos para así conseguir sus objetivos políticos), las defensas ante la misma (la huida, la simulación y la cortesía son medios de que tiene que valerse el “envidiado” para evitar el provocar el sentimiento), y la manera de superarla que es la autoperfección y la emulación.
 Por último, el autor dedica unas brillantes páginas a demostrar el error en que incurren quienes a veces conscientemente y utilizando el sentimiento de la envida y otras sin valorar el alcance de sus aseveraciones, sostienen la opinión de que todos los hombres son iguales y en consecuencia tratan de suprimir las desigualdades: El hombre es desigual biológicamente, nadie duda hoy que se heredan los caracteres físicos como la estatura, color de la piel… y también el cociente intelectual. La igualdad biológica no es pues posible. Pero tampoco lo es la igualdad social: no es posible la igualdad del poder político (“no hay sociedad sin jerarquía”), tampoco la de la autoridad (¿sería posible equiparar la autoridad de todos los miembros de un mismo gremio, por ejemplo, de todos los pintores o los cirujanos?), o la de la actividad (es difícil imaginar un ejército en el que todos fueran generales; o una universidad en la que todos fueran rectores), o la del premio, o la de oportunidades (las circunstancias, temporales, geográficas y familiares colocan inevitablemente a los individuos en situaciones más o menos favorables, nadie tiene la misma oportunidad mental, ni histórica, ni nacional: no es igual nacer en EE.UU. que en U.R.S.); ni siquiera la económica: “allí donde se ha implantado una cierta igualdad pecuniaria –mediante la nacionalización de los medios de producción, la abolición de la herencia, la supresión de las rentas del capital y la equiparación de casi todos los salarios- se han radicalizado las inevitables desigualdades de poder, creadores de desigualdades económicas quizá no monetarias, pero espectaculares. Aunque la cuenta corriente de Stalin no fuera superior a la del más mísero music, nadie podría afirmar la igualdad económica de ambos. Para imponer tal igualdad habría que eliminar el poder político, lo que es imposible”.
 Pero si importantes son todas y cada una de estas ideas, individualmente consideradas, a todas ellas trasciende el mensaje, o la pretensión final del autor sobre la que entiendo todos los ciudadanos y particularmente los que asumen mayores responsabilidades en la sociedad, debemos reflexionar. Demostrada de forma indiscutible que la naturaleza, que es jerárquica, engendra a todos los hombres desiguales, no tratemos de explotar la envidia y el resentimiento para asentar sobre tan negativas pulsiones la dictadura igualitaria. La experiencia ha demostrado de modo irrefragable que la gestión estatal es menos eficaz que la privada. ¿Qué sentido tienen pues las nacionalizaciones? Principalmente el de desposeer –vid. RUMASA-, o sea, el de satisfacer la envidia igualitaria. También es un hecho que la inversión particular es mucho más rentable no subsidiaria. Entonces ¿Por qué se insiste en incrementar la participación estatal en la economía? En gran medida, para despersonalizar la propiedad, o sea, para satisfacer la envidia igualitaria. Es evidente que la mayor parte del gasto  público no crea capital social, sino que se destina al consumo. ¿Por qué, entonces, arrebatar con una fiscalidad creciente a la inversión privada fracciones cada vez mayores de sus ahorros? También para que no haya ricos para satisfacer la envidia igualitaria. Lo justo es cada ciudadano tribute en proporción a sus rentas. Esto supuesto, ¿por qué, mediante la imposición progresiva, se hace pagar a unos hasta un porcentaje diez veces superior al de otros por la misma cantidad de ingresos? Para penalizar la superior capacidad, o sea, para satisfacer la envidia igualitaria. Lo equitativo es que las remuneraciones sean proporcionales a los rendimientos. En tal caso ¿por qué se insiste en aproximar los salarios? Para que nadie gane más que otro y, de este modo, satisfacer la envidia igualitaria. El supremo incentivo para estimular la productividad son las primas de producción. ¿Por qué, entonces, se exige que los incrementos salariales sean lineales? Para castigar al más laborioso y preparado, con lo que se satisface la envidia igualitaria. Y así sucesivamente. Juan Ramón Jiménez lo denunció en su verso famoso “Lo quería matar porque era distinto”; y el poeta romántico Young dio en la diana cuando afirmó “todos nacemos originales y casi todos morimos copias”. Al revés de lo que propugnaban Rousseau y Marx la gran tarea del humanismo moderno es lograr que la persona sea libre por ella misma y que el Estado no la obligue a ser un plagio. Y no es bueno cultivar el odio sino el respeto al mejor, no el rebajamiento de los superiores, sino la autorrealización propia. La igualdad implica siempre despotismo y la desigualdad es el fruto de la libertad. La aprobación por nuestras Cortes Generales de algunas leyes como la última de la Función Pública constituye un claro ejemplo de igualdad impuesta pues pretende equiparar a quien por capacidad, trabajo y méritos son claramente desiguales y sólo va a servir para satisfacer ese gran mal que constituye la envidia igualitaria. Frente a ella sólo es posible la emulación jerárquica: hagamos caso de la sentencia de Saint-Exupery “Si difiero de ti, en lugar de lesionarte te aumento”.
 FARO DE VIGO, 24 de julio de 1984
 A este tipo es al que han dado los españoles toda la capacidad del mundo para hundirnos en la peor de las miserias y no sólo económica sino también moral.

8 comentarios:

Futbolín dijo...

BÁRCENAS SUPO CON TRES MESES DE ANTELACIÓN QUE LA JUSTICIA HABÍA ENCONTRADO SU CUENTA EN SUIZA
Ignacio Escolar

El extesorero del PP supo mucho antes de que estallase el escándalo, hace unos tres meses, que la justicia española había localizado esa cuenta corriente en Suiza donde llegó a esconder 22 millones de euros. Fue el propio banco, el Dresdner Bank de Ginebra, quién avisó a su cliente de que había llegado una comisión rogatoria preguntando por la cuenta y que las autoridades suizas la habían aprobado.
Tras recibir esa información del banco, Luis Bárcenas alertó a varios dirigentes del Partido Popular del escándalo que se avecinaba.
La cuenta corriente de Bárcenas en Suiza fue localizada gracias a una curiosa carambola diplomática que pasa por Francia y que también explica por qué el extesorero del PP fue alertado por el Dresdner Bank de Ginebra.
El 1 de enero de 2010, Suiza rompió parte de los sellos de su rentable secreto bancario. Ese día entró en vigor un acuerdo bilateral con Francia por el que Suiza flexibilizaba el acceso de la administración gala a los datos bancarios. Suiza cumplía así los criterios de la OCDE, tras las presiones de Nicolas Sarkozy en la cumbre del G20 de Londres de 2009, y dejaba de ser técnicamente un paraíso fiscal. Lo sigue siendo en la práctica: Suiza no colabora igual que otros países en caso de evasión fiscal; para Suiza, evadir impuestos no es un delito que permita romper el secreto bancario. Pero sí es ahora más transparente que antes en casos de corrupción, terrorismo, blanqueo de capitales o narcotráfico.
Una de la novedades del acuerdo con Francia es que Suiza también ha empezado a pasar información sobre quiénes son las personas con poder para operar dentro de una determinada cuenta corriente, no solo sobre los titulares de esas cuentas. El matiz es muy importante porque en el caso de Bárcenas, por ejemplo, el titular de la cuenta era un testaferro, la fundación Sinequanon de Panamá, mientras que el extesorero aparecía solo como la persona autorizada para mover el dinero. Éste es el subterfugio que durante años ha blindado muchas cuentas en Suiza, pero que ahora se ha roto.
Hasta 2010, para destapar un dinero escondido en Suiza hacía falta conocer antes el nombre real del titular y también el número de cuenta. Si una comisión rogatoria llegaba con menos datos, Suiza rechazaba la solicitud al considerarla una "fishing expedition". Es decir, una pesca a ciegas e indiscriminada. Ahora ya no es así.
España también se ha beneficiado del nuevo acuerdo entre Suiza y Francia porque nuestro convenio de intercambio de datos bancarios con Suiza tiene una cláusula: la de "nación más favorecida". Con ella, España se beneficia automáticamente de todas las ventajas en materia de transparencia bancaria que Suiza pacte con cualquier otro país. De ese modo, desde el 1 de enero de 2010, la justicia española ha podido acceder con mayor facilidad a las cuentas corrientes de españoles en este paraíso fiscal con las mismas prerrogativas de las que disfruta Francia.

Futbolín dijo...

Suiza, sin embargo, mantiene muchas garantías para los clientes de su lucrativo secreto bancario, que ha sido durante décadas la mayor fuente de riqueza de este país alpino. Entre otras cosas, unos plazos exasperadamente lentos en sus respuestas, que permiten la prescripción de parte de los delitos. La comisión rogatoria sobre la cuenta en Suiza de Luis Bárcenas se envió hace ya más de tres años.
También han cambiado los datos necesarios para solicitar más información bancaria: aunque ya no es necesario conocer el nombre del testaferro que aparece como titular, sí es imprescindible saber el número de cuenta; en el caso de Bárcenas, es probable que saliese de pinchazos telefónicos o de la documentación incautada a la trama Gürtel. Y además –y por eso Bárcenas sabía que habían encontrado su cuenta– Suiza permite que sus clientes investigados conozcan antes que la justicia que les persigue los datos que van a escapar de su secreto bancario.
El Dresdner Bank de Ginebra no cometió irregularidad alguna al avisar al extesorero del PP de que la justicia española había encontrado el rastro de sus millones en Suiza. Solo cumplía con el reglamento.
fuente: eldiario.es

Futbolín dijo...

QUIEREN LIQUIDAR A WYOMING
MARCELLO
Los políticos son insaciables, no solo se atiborran de corrupción sino que además pretenden que se apague la luz de la información para que nadie cuente todo lo que está pasando, que no es poco. Y en esas estábamos cuando Marcello se entera de que el Gobierno de Rajoy quiere cargarse el programa satírico-humorístico “El Intermedio” de La Sexta que dirige y presenta el Gran Wyoming y está presionando a José Manuel Lara (Planeta), el nuevo propietario de la cadena. El que al parecer empieza a admitir semejante intromisión política para liquidar el programa en dos tiempos: primero cambiando los guionistas actuales, a los que consideran “rojos del infierno” por otros de color “azul cielo”, para que se reduzcan las críticas y las parodias sobre Rajoy, el Gobierno, el PP, el Rey y la Iglesia Católica.
Pero ¿cómo se atreven? Pero, ¡hombre de Dios! si Wyoming es un santo y un inocente que no cuenta de la misa ni la mitad. Si es un angelito en pelota picada como los de Murillo, o los negritos de Machín que se van al cielo del tirón y con una sonrisa imborrable mientras agitan, como colibríes, sus pequeñas alas de querubín. Muy mal deben estar las cosas en los palacios de Moncloa y Zarzuela para que las amazonas de la guardia pretoriana de Mariano -la Carmen ‘castrista’ de la Secretaría de Estado y la vicepresidenta “Sorayita tiene un ratón chiquitín”- estén preparando un decreto en el que se diga: “prohibido sonreír”.
Pero cómo no nos vamos a reír del Duque Empalmado de Iñaki Urdangarín (¿que se podía esperar de uno que metía los goles con la mano?). O de la falsa princesa Corinna, que decía al New York Times, que el Rey “es un tesoro”, “mi tesoro” debió añadir como Gollum ante el anillo de Frodo. O ¿qué se puede esperar de “Luis el cabrón”, alias ‘Luis Bárcenas el de los famosos 22 millones de euros opacos’ y aquella presunta trama ‘sobrecogedora’ del PP?
Pero si la realidad, a palo seco, es mucho más dura que la crítica o la sátira del Gran Wyoming quien, dicho con todo cariño, es un pardillo, un blandito al que se le escapan los caracoles del gran lío político nacional, como la Infanta Cristina de Aizoon se le escapa entre las manos a nuestro fiscal Torres Dulce ‘de Membrillo’. Como cual pitufos endemoniados se escapan por la gatera catalana de Azrael la familia de los Pujol, mientras Duran i Lleida, otro santo católico confesional, se da golpes de pecho para no dimitir, porque en esta España no dimite, ni abdica, nadie, ni Dios ni el Rey. Ni el director de El País, José Luis Moreno y sus muñecos, después de la publicación de la falsa foto de Hugo Chávez moribundo y entubado.

Futbolín dijo...

En fin, la caza de Wyoming, no la vamos a consentir, y además, en caso de urgencia siempre nos quedará Internet y aquí, en estas páginas, siempre tendrá W. una tribuna libre y abierta si las cosas se le ponen mal. Aunque nosotros no pagamos los artículos a 3.000 euros la pieza, como la Fundación Ideas (perversas) del PSOE se los pagaba a la misteriosa Amy Martin, la articulista que nunca existió.
¡Vaya por Dios! Precisamente ahora que El Gato (pardo, de la camisa parda) de Intereconomía se nos viene abajo por falta de pago, y porque este pretendido Séptimo de la Caballería del PP se había quedado sin los indios de Zapatero (ahora en la reserva de Rubalcaba), y sin discurso de contrapoder. Ahora que la caverna audiovisual de la derecha se está refugiando en 13TV, la cadena televisiva del cardenal Rouco que hace tronar su trompetería del fin del mundo al anochecer. Precisamente ahora, se le ocurre al Gobierno cargarse a Wyoming.
Lo que demuestra que está claro que en el palacio de la Moncloa no saben que a los españoles ya no les impresionan los medios de comunicación o la propaganda oficial, porque los problemas de España los tienen los ciudadanos en su casa, en su trabajo o en el paro, en sus familias, o entre sus hijos y sus abuelos. Y ya pueden controlar todas las televisiones de España -que las controla este Gobierno- y poner a un Somoano de turno al frente de cada canal, porque de nada les va a servir. Y además tampoco saben que el Gran Wyoming es inmortal, y no se le puede matar porque la sonrisa es un mecanismo incontrolable y una señal de libertad (como bien decía el franciscano Guillermo de Baskerville, en el excepcional relato de Umberto Eco, de ‘El nombre de la rosa’), y porque ‘matar a un ruiseñor’ que canta las cuarenta, o las verdades a su manera y con humor, es un acto criminal.
http://www.republica.com/2013/01/29/quieren-liquidar-a-wyoming_607181/

Futbolín dijo...

FELIPE EL INOCENTE

Mira que me resulta difícil en los últimos tiempos ponerme de acuerdo con alguien del PP. Y menos si ondea en sus blasones la enseña de portavoz. Pues hete aquí. La portavoz del PP en Castilla-La Mancha, Carmen Riolobos, acaba de decir en una entrevista que el rey debería abdicar. La pregunta del periódico, encastillalamancha.es, tenía un poco de truco consevadurista, eso sí.
-¿Debería abdicar el rey en el príncipe?
-Pues se lo debería ir pensando, sí.
Aquella tontería que se decía en mis tiempos mozos, de que España no es monárquica, sino juancarlista, se desmonta día a día ya hasta por la derecha. España nunca fue juancarlista. Jamás he escuchado a nadie de la calle, y yo soy muy callejero, decirme que era juancarlista. Ni monárquico. Sí lo he escuchado en los medios de comunicación, que en la España democrática hemos sido con esto más papanatas que el pueblo, y así nos fue. En los periódicos, en las teles y en las radios sí que he escuchado infinidad de veces frases de este jaez:
-Como todo el mundo sabe, la mayoría de los españoles son juancarlistas, quieren y respetan a su rey, y bla, bla, bla.
Pues no, compañeros periodistas. Ese tipo de generalidades se pueden aventurar solo después de celebrado un referéndum, por ejemplo. Un referéndum sobre la monarquía nunca, que yo recuerde, ha sido exigido desde los editoriales de alguno de los grandes periódicos. Sin referéndum, no sabemos lo que piensa “la mayoría de los españoles”. Y hacerle caso al CIS es tan inocente como creerse las predicciones de las echadoras del tarot en teles nocturnas. O dar crédito a tu madre cuando te dice guapo. Un referéndum nos daría a los españoles la oportunidad de votar y de botar (RAE: Arrojar, tirar, echar fuera a alguien o algo).
Carmen Riolobos, aprovechando la prudencia pudorosa de un periodista, ha contestado sin tapujos una pregunta que ya debe de pasar de las entrevistas a las urnas. El rey debe abdicar. ¿Sí o no? ¿En el príncipe o en el pueblo?
Es el momento. Porque la institución ya no solo es anacrónica, contraria a la declaración universal de derechos humanos, paleofranquista y ñoña. Ahora, además, hay gente que tiene la percepción de que nuestra casa real es corrupta. No es solo el caso Urdangarín. Desde hace años, el caso JC, el caso de los más de 100 millones de pesetas esfumados de KIO que contó Jesús Cacho, el caso monarquía en general, no es ya visto con la ligereza simpática de antaño. Ahora la gente, como pasa hambre y no tiene para pagar su futura sanidad privada, ya no conserva la misma energía para reírse de las campechanías, y lo de la corrupción y la chupefacción lo tragan menos que nunca.
Cuando Carmen Riolobos, tan pizpireta, le dice al rey que debería pensar en abdicar, no le sale la España revolucionaria e incendiaria por la boca de dragón, sino la España normal, corriente, parada, asqueada y detenida. Una España que es menos tonta de lo que Rafael Spottorno se cree, y a la que no le basta que bajen a Urdangarín de la foto oficial para limpiar la imagen de la monarquía. Porque eso de que el rey no sabía que su yerno era corrupto, es como lo de la madre del yonqui que pensaba que los pinchacitos en las venas de su hijo eran porque le picaban las abejas al robar miel en los colmenares.
Ahora la derecha quiere que JC abdique en Felipe. A quien llamaremos Felipe El Inocente. Para darle también apodo de posteridad. Es cierto que este chaval, a la tierna edad de 45 años, en su dulce infancia, tampoco ha tenido tiempo de enterarse de nada. A los 45 años, todo el mundo lo sabe, un chaval aun no es consciente de las cosas de los padres. Y este chico, quizá tutelado por algún mayor de edad durante un par de décadas, sí podría regenerar nuestra monarquía. No me extraña que nos suban la edad de jubilación. Felipe de Borbón, casi en la cincuentena, aun se cree que los padres son los reyes. Magos. O eso es lo que nos quieren hacer creer a nosotros. Como el pueblo no se entera.
http://blogs.publico.es/rosa-espinas/2013/01/30/felipe-el-inocente/

Lisistrata dijo...

QUE ABDIQUE SÍ, PERO NO EN SU HIJO

30 de enero de 2013
Isaac Rosa *

Sabíamos que el rey estaba tocado, pero no tanto: oyendo estos días cómo monárquicos de toda la vida y juancarlistas leales se lanzan al debate sobre la abdicación, cualquiera pensaría que el declive del Borbón es ya caída libre. Pero no nos engañemos, ni nos engañen: el debate sobre la abdicación es una manera de salvar la monarquía de su propia autodestrucción, y una forma de desviar la atención del fondo del asunto.

En el ajedrez es habitual el sacrificio de una pieza como movimiento táctico, para mejorar la posición de otras piezas, preparar un jaque, evitar una derrota o ganar tiempo. Algo así pretenden quienes desde filas monárquicas proponen la abdicación: sacrificar una pieza para salvar la partida. Sí, en este caso la pieza tumbada es la más importante del tablero. Pero el movimiento es posible porque la monarquía es un ajedrez tramposo donde, una vez caído el rey, se permite coger la dama o un alfil, coronarlo y seguir jugando.

De eso se trata ahora: de continuar la partida, seguir jugando al mismo juego y con las mismas reglas ventajistas con que llevan moviendo las piezas casi cuarenta años. A la vista del deterioro galopante del rey, la operación consiste en adelantar el relevo, sentar al príncipe en el trono para consolidarlo antes de que la corona se descomponga más.

En caso de abdicación, el príncipe tiene mucho a su favor: por contraste con su desgastado padre, transmite una imagen de modernidad y sencillez, y desde hace años los medios monárquicos le vienen construyendo un perfil de buen profesional, bien formado y a la altura del cargo. Además ha sido hábil en marcar distancia con los elementos más podridos de la familia, y se ha cuidado de cometer las torpezas cinegéticas y amorosas de su padre. Por último, no menos importante, ha ido preparando su propia corte mediante lazos con el poder económico, como cuenta el mensual La marea en su último número.

Con habilidad, y teniendo de su lado a los dos principales partidos políticos, a la mayoría de grandes medios y al poder económico, Felipe de Borbón podría asentarse como rey en poco tiempo. Y aunque el sentimiento republicano es hoy mayor que nunca, la resistencia ciudadana está demasiado ocupada en hacer frente al saqueo, los recortes y contrarreformas como para abrir un nuevo frente con la fuerza necesaria para oponerse al relevo.

Así que estemos atentos al runrún sobre la abdicación, no sea que cualquier día nos despertemos con la sorpresa, nos pillen con el pie cambiado, y cuando queramos reaccionar ya tenemos a Felipe VI dando el mensaje de navidad.

Pese a la insistencia de ese runrún abdicante, todavía hay un obstáculo importante para que se produzca el relevo: el propio rey Juan Carlos. Él sabe mejor que nadie que si cede la corona pierde la inviolabilidad que le reconoce el artículo 56 de la Constitución, que pasaría a su hijo como nuevo rey. Renunciar a la inviolabilidad penal significa arriesgarse a ser investigado, denunciado y hasta condenado. Y a la vista de lo que vamos sabiendo, no creo que esté dispuesto, salvo que le garanticen una inviolabilidad vitalicia.

Y es que ahí, en la inviolabilidad y demás privilegios vinculados a la corona, está la madre del cordero: en la propia sustancia de la institución monárquica, que ha permitido un rey inviolable, blindado, intocable, que se ha sentido impune para vivir a su antojo sin rendir cuentas a nadie. Una impunidad que se extendió a otros miembros de la familia....

http://www.cuartopoder.es/tribuna/que-abdique-pero-no-en-su-hijo/3877

Lisistrata dijo...

Últimamente no se como tomarme el hecho de que haya tanta gente dispuesta a ayudar en ONG,s, asociaciones para la caridad que sin duda consiguen que la gente coma hoy y ayune mañana pero que hacen sobre todo un gran favor al poder que, junto con la I. Católica, tienen en esa virtud, la catarsis que les redime de sus sospechosas conciencias. Y me pregunto si además de dar de comer no deberían educar a la gente para exigir la justicia a la que tienen derecho y que haga innecesaria tanta generosidad.

Esta gente de la derecha con sus estudios y sus masters en primorosas universidades extranjeras confunden el culo con las témporas cuando hablan de igualdad/desigualdad, y de otros muchos temas. Auténticos analfabetos sociales además de políticos incapaces e inútiles.

“No puede negarse: el único hecho de importancia ética universal en el mundo actual es el reconocimiento, cada vez mayor y difusamente omnipresente, de que así no se puede continuar.” P. Sloterdijk

Futbolín dijo...

Ignacio Ramonet : LA AGENDA OCULTA

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=VDyijKFeBRk

calificacion de las entradas