domingo, 7 de abril de 2013

Lo que, a propósito de Bárcenas, sostiene Raúl del Pozo.



 Este Raúl del Pozo es un tío al que respeto, antes, lo respetaba mucho más pero qué le vamos a hacer si así es la vida y uno también tiene que comer, ¿o no?
De pronto, alguien, probablemente del propio PP, ha pensado que es un buen peón para preparar un jaque mate.
Sí, pero jaque mate ¿a quién? En esta jodida partida sólo hay un Rey, Rajoy, por lo tanto sólo es a él al que se puede dar un jaque mate. Y el jodido y sibilino gitano lo ha dejado caer como el que no quiere la cosa que sí que la quiere, la maldita caja de puros ni más ni menos que Montecrito, ¿hay quién de màs?
¿Quién es el fumador más famoso de España, a quién dibuja, ese genio maléfico de Peridis, siempre con el puro en la boca?
Un periodista tan hábil y curtido como Raúl del Pozo, que trabaja a las ordenes de Pedro J. y que ocupa por cooptación la vacante que, en su día, dejó Paco Umbral, sabe demasiado bien como decir las cosas sin decirlas, es decir, sin que nadie le pueda acusar de haberlas dicho, habiéndolas dicho.
Como también dice sin decirlo que lo que Rajoy debería de haber hecho ya, lo que debería de hacer inmediatamente, es dimitir porque ha sido acusado y él no ha salido, no saldrá nunca a decir ni que sí ni que no, de cobrar un extraordinario sobre sueldo en negro.
Y, para que el mensaje, el sibilino mensaje, no cojee de ninguna pata el tío va y dice que hay una serie de tipos que han cobrado en negro de tal entidad y categoría que si se supiera el mundo entero temblaría, o algo así, que ya saben ustedes que mi memoria no es muy fiel, cosas de la edad y de la enfermedad, para las citas.
Y todo esto dicho y mostrado, y uno no lleva encima todos los días papeles así, en el Coliseum de todas las infamias de España, ante dos tortillas de patatas, una con cebolla y otra, sin ella.
O sea que parece que había una cita previa parecida a aquellas que los dos reporteros del Washington Post llevaban a cabo son su famoso “garganta profunda”.
Pero un periodista de raza no puede nunca mencionar explícitamente a sus fuentes, lo más que puede hacer es insinuarlas, y eso es lo que Raúl del Pozo hace con todo el oficio del mundo. Yo me acuerdo de él  cuando era reportero de Pueblo, de Emilio Romero, y todavía era comunista.
Comunista es algo que no se puede dejar de ser si uno ha llegado a serlo de verdad, y Raúl creo que lo fue porque dijo que lo era cuando serlo incluso entrañaba mucho riesgo. 
Después, para escalar peldaños en ese escalafón del periodismo, en el que ahora ocupa la cúpula, ni más ni menos que junto el rey, ha hecho todo lo posible para que se olvide su origen marxista, porque por estos lares no es una cosa que vista mucho.
 Pero el marxismo es, como la lógica, algo que enseña a uno a pensar y que, además, marca para siempre nuestro pensamiento, te halles en el lugar en que te encuentres ahora, por eso ha escrito sobre la base económica del principal partido español, como no podría hacerse de otro modo por un marxista, de un modo tan aséptico como científico.
 Que su “garganta profunda” era un hombre de la confianza de Bárcenas, qué duda cabe. No hay sino aplicar aquella maravillosa máxima romana “¿qui prodest?” y no cabe la menor duda de que el único provecho que resulta de esta afortunada incursión de Raúl por estos vericuetos se produce a favor de Bárcenas puesto que vuelve a recordarle a Rajoy, que manda mucho más de lo que parece, no hay que olvidar que el tío es tan gallego como Franco e incluso como Fraga, que su poder respecto a él es inmenso, tanto que quizá sea el único personaje del país que podría apartarle a él de un manotazo, por eso el registrador de la propiedad más importante de España no sólo no lo menciona nunca sino que ha dado órdenes perentorias para que, dentro del partido, no lo haga nadie. O sea, que el tipo es otro "innombrable", como lo era yo en el blog de Manolo Saco. 
Pero esas órdenes no valen para dos personajes tan importantes como el propio Raúl del Pozo, y, menos todavía aún, para Pedro J., para los cuales, a estas alturas de la película, sólo valen ya las que ellos mismos se dan, que son muy pocas y muy bien pensadas.

4 comentarios:

bemsalgado dijo...

En cuanto a Rajoy, pertenece a la estirpe de aquéllos que, llevados a una situación extrema, sólo recuerdan si había o no nieve donde estuvieron, pero que nunca confesarán, para no cometer sacrilegio, si han tenido o no que pagar los remontes para alcanzarla.

De Raúl del Pozo, qué quieres que te diga que tú no lo sepas, por lo que aquí te he leído.

Como que hace tiempo que se ha caído en lo más profundo del mismo, buscando, no pan, sino, como dejó dicho Orson Welles, agua para su piscina.

Sí sé, en cambio, que él sí es capaz de confesar sin que le obliguen, no ante un cura, sino ante toda una audiencia televisiva, que Paco Rabal, tu paisano, en vida, pecaba contra el sexto mandamiento de forma tal que contravenía más de un mandamiento de los que no caben en el decálogo sacramental.

Porque podía hacer, como hizo, cosas tales como llamarlo a él, Raúl Pecero, a altas horas de la madrugada, para marcharse ambos en vuelo charter a Roma para someterse a una felación de Butas papales.

¿Qué más puedo decirte? Pues que nada me interesa lo que pueda decir quien ejerce de sustituto por "cooptación", como tu dices, del "rojo de todo rojerío", Paquiño do Zaguán, que acabó sus días especializado en escribir elegías del matrimonio chulapo, y de todos los Zaplanes de pensiones que hubo habido.

Por muy bien dicho que Raúl lo diga, nada comparable al sustituído, capaz de sobrevolar el Manzanares a caballo de Troya.

Más ya no sé.

Louvados sexam Deus e os porquiños do leite.

Un abrazo, José.

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Estamos escribiendo, ben, ni más ni menos que de dos de las plumas más laureadas de España, el del Zaguán y del Pecero, pero en verdad en verdad te digo que poco o nada tienes tú que envidiarle a tales artistas, en cambio, estoy seguro de que ellos, a ti, en el plano moral, nunca, nunca, nunca, podrían situarse a tu nivel, por lo que no podrían nunca tampoco plantearse las cosas que tú, a veces, me has planteado a mí por aquí, porque poeta uno nace o no pero jamás se hace y tú naciste así por los siglos de los siglos.

Y ¿cómo es eso que tú has escrito un par de veces por aquí? "Louvados sexam Deus e os porquiños do leite".

Un abrazo, ben, y tú sabes bien que una de las visitas que más me alegra recibir en este mundo es la tuya.

bemsalgado dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
bemsalgado dijo...

No pongo en duda que lo sean, José.

Por esa razón estamos hablando de ambos, y en cambio, quien fue pecero, no sabe de nosotros ni le importa.

Y por parecidas razones, nos ocupamos de ponerlo en su sitio, puesto que, yo al menos, ya estoy ubicado donde me corresponde en justicia, o sea en el más absoluto anonimato, bajo la capa pluvial de bemsalgado.

Un abrazo, y con este son tres veces.

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