martes, 28 de enero de 2014

Alberto Garzón, la gran esperanza, no sólo roja sino de toda España

 Publicado el 10 abril 2013 
 No creo que haya otro en el mundo dotado de esta capacidad de escribir irrebatiblemente. He pasado la mayor parte de mi vida actuando ante los tribunales, en donde el éxito o el fracaso profesional depende de tu capacidad de desmontar siquiera sea ínfimamente parte de los argumentos ajenos. Nunca, en los más de 5.000 asuntos judiciales que tramité ante los juzgados, tuve una experiencia como ésta a la que acabo de enfrentarme: este hombre cuyo conocimiento textual provocó mi alborozo el primer día que lo leí, acaba de pergeñar un texto increíble, al que he sido absolutamente incapaz de poner un simple “pero”, aunque fuera el de una coma mal puesta lo que es casi inevitable cuando se escribe tanto.  Y lo que aún me asombra más es que el tema sobre el que él ha escrito, ha sido ya un par de veces machacado por mí: demostrar la radical, la esencial criminalidad del PP, de todos y cada uno de los miembros de esta criminalísima mafia, en su diario actuar en todos los frentes de la política española.  Por supuesto que yo, creo, que conseguí demostrar que lo que estos criminales natos están haciendo con la inmensa mayoría del pueblo español es un auténtico asesinato, puesto que lo que realizan miles de veces, todos los días, es empujar al suicidio a millones de personas que ven como sus vidas se cierran para siempre sin otro punto de escape que no sea la muerte y esto, a no dudarlo, es un homicidio en modo alguno involuntario sino premeditado y ejecutado con total alevosía lo que, según todas las teorías penales del mundo, convierte sus cotidianas acciones en los más viles de los asesinatos.  Esto es así y nadie que no sea un perfecto hijo de puta, el más canalla de todos los malnacidos lo puede negar, pero se puede decir así, de esta forma abrupta y visceral como yo acabo de hacerlo o con la suprema y exquisita elegancia intelectual y moral con que este muchacho que apenas si tiene 25 años lo ha hecho.  Hay que leer no una sino varias veces, hasta que todas y cada una de sus palabras impregnen para siempre no sólo nuestra inteligencia sino también eso que se halla en la entraña de nuestro corazón y que algunos llamamos alma, este texto absolutamente impecable, perfecto, ejemplar que a mí, que me esforzado en leer todo lo que de grande y hermoso se ha publicado en la historia del hombre, me ha asombrado como ningún otro en mi vida.  Creo que lo mejor que puedo hacer es transcribirlo aquí para que puedan leerlo incluso aquellos que, como yo, no sean muy duchos en el arte de manejar los enlaces. Dice así:
  “Alberto Garzón Espinosa. LOS GRITOS DE LAS VICTIMAS http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2013/04/09/los-gritos-de-las-victimas/579619.html
 Recordaba el filósofo esloveno Zizek que es «mucho más difícil para nosotros torturar a un individuo que permitir desde lejos el lanzamiento de una bomba que puede causar una muerte mucho más dolorosa a miles de personas». Y es que la clave de un acto violento no está tanto en el método con el que se ejerce como en sus efectos, que son los que verdaderamente permiten valorar el daño real causado a la víctima.  Estamos rodeados de actos violentos. No sólo de aquella violencia que vemos a través de imágenes en los telediarios y en las grandes producciones cinematográficas y que se refieren bien a eventos ficticios bien a eventos lejanos para nosotros. También nos rodea la violencia ejercida desde los despachos de los ejecutivos de las grandes empresas y desde las reuniones de los parlamentos nacionales. Esta segunda violencia no es que sea invisible, porque sus efectos son bien evidentes, pero sí que tiene la apariencia de estar desconectada.  A menudo no es fácil percibir que cuando un ejecutivo firma un despido está en realidad desposeyendo a un trabajador del único medio que tiene para sobrevivir y que, en consecuencia, está empujando al susodicho a un abismo del que quizás no pueda salir nunca. Similarmente, cuando los diputados del Partido Popular presionaron el botón verde para aprobar los recortes en sanidad, robando así a los inmigrantes su categoría de ciudadanos, el efecto real fue cerrarles las puertas de los ambulatorios y hospitales a miles de personas. Ejercieron, sin contacto físico, una violencia inigualable.  Es acertado afirmar que estamos padeciendo una estafa, pero no lo es menos añadir que ésta es también de carácter violento. En nuestro país se están saqueando las arcas públicas para salvar los beneficios de los bancos internacionales, y para ello se están dinamitando los derechos sociales y económicos de los trabajadores. Y una de las manifestaciones más claras de todo este proceso ha sido la inacción de un Gobierno que ha permitido que las sagradas leyes del mercado expropiaran sus viviendas a personas que ya no podían seguir pagándolas. El Gobierno ha permitido, de esa forma, que miles de familias sufrieran que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado asaltaran sus viviendas y que con extraordinaria agresividad expulsaran a todos los miembros y solidarios vecinos del interior. Un acto, el del desahucio, que sólo tiene como objetivo transferir la propiedad efectiva de una vivienda a los bancos. Bancos, no lo olvidemos, que son los principales responsables de que nuestro país esté en bancarrota. Bancos, también, rescatados con el dinero fruto del esfuerzo de los trabajadores que pagamos impuestos honradamente y que no somos como los Bárcenas, Urdangarines y Borbones varios, cuyos corazones residen en Suiza.  Según las encuestas en nuestro país el apoyo a los escraches está por encima del 70%. Ese es uno de los rasgos de la solidaridad con las víctimas de los desahucios, y que son aquellos que sólo encuentran esta forma para expresar su desesperación ante la violencia ejercida por sus trajeadas señorías. Algunas de estas señorías disfrutan de varias viviendas y cobran 1.800 euros al mes para hacer frente a gastos de mantenimiento. Que ahora se enojen por escuchar los gritos de las víctimas de sus propias acciones es el colmo de la hipocresía y el cinismo. Que con la paz social dinamitada, con autoría en estas mismas señorías, exijan respeto a las instituciones que ellos mismos rompen e insultan, sólo puede servir para disfrutar del estruendo de una enorme carcajada colectiva. Es posible que a los diputados del PP no les guste expulsar a los trabajadores de sus casas, pero lo cierto es que lo promueven. Y, lo que es más importante, podrían evitarlo y no lo hacen.  No, manifestarse ante los diputados para exigir justicia no es un acto violento ni tampoco ilegítimo. Se trata de la reacción lógica de quienes aún desde el pacifismo responden a sus agresores y a quienes legalmente les arrebatan sus vidas”.

 

viernes, 24 de enero de 2014

"Consumatum est", todo se ha acabado.


 "Consumatum est", todo se ha acabado, el hombre, el único hombre de todos los españoles que se atrevió a plantar cara al amo Real de España, yace en la arena moribundo, no ha podido resistir las lanzadas que le acometían desde todos los ángulos.
 Le decía yo, indirectamente, a ese “socio” del Barça al que yo llamaba por lo menos quintacolumnista, que si creía realmente que todos los barcelonistas somos tontos.
 El tío cara no se cansa de decir que él no va contra el Barça sino contra Rosell. Como si fuera posible ir contra Rosell sin hacerle al propio tiempo la puñeta al Club de fútbol que éste preside. Bien, ya está. Ya ha ganado. El cadáver de su enemigo yace en la sucia arena del circo romano. Y todos los corifeos del emperador bajan hasta allí para escribir sobre su frente un nuevo INRI, que quería decir Iesus Nazareno Rey de los Iudios, aquí dice SRPB, Sandro Rosell Presidente del Barcelona, y, luego, entre parèntesis, el tío que se atrevió a hacerle frente a Florentino Pérez, el nuevo Franco.
 Porque Florentino es el nuevo Franco travestido de acuerdo con la máxima lampedusina. Hoy, día, un Franco auténtico, militar, asesino descarado, fascista irredento, no sería admitido por ese canallesco entorno internacional, de manera que así como Hitler hoy viste de mujer, Franco, hoy, asume el aspecto de un ejecutivo brillante, tan brillante que, como hizo el generalito, ha sepultado en la oscuridad a sus mentores, los March, los hijos de aquel Juan March que fletó el Dragón Rapide, el avión que sirvió para que Franco diera el salto desde Canarias, donde era Capitán General, y comenzara una sublevación contra un gobierno legítimo, que costó, según las crónicas, más de un millón de muertos, pero esto a los March, a Juan March, les dio igual, ellos lo que querían es seguir con sus especialisimos negocios.
 Pero Lampedusa dijo aquello de que es preciso que todo cambie para que todo siga igual. Y esta vez, los March, en lugar de a un general echaron mano de un ingeniero de caminos, pero siguen teniendo un ojo infalible, ha devenido en el hombre absolutamente adecuado para la función. Como el general, no tiene ninguna clase de escrúpulos y piensa, como aquél, que si hay que pasar por encima de un millón de muertos, se pasa, como está demostrando ahora mismo intentando meter millones de millones de metros cúbicos de gas, bajo el subsuelo de nuestro Mediterráneo, a pesar de los miles de terremotos que tal intento ha causado.
 Porque hoy las divisiones acorazadas son las sociedades anónimas y las batallas se ganan sin disparar un solo tiro. Pero estoy absolutamente seguro de que el general no tuvo nunca tanto poder como el que tiene este ingeniero.
 Si alguien se oponía al general, lo más probable es que acabara en el destierro pero la condena de este osado por la prensa nunca era tan unánime.
 Rosell piensa que Neymar es el futbolista esencial de los próximos años y parece que sabe lo que hace porque pensó lo mismo respecto a Ronaldinho, lo trajo y todos sabemos ya lo que ocurrió, por eso cuando supo que el Ser Superior tenía casi en el bolsillo al nuevo astro brasileño, se interpuso y le ganó la partida al amo de España.
 Hay que tener mucho valor para ello porque, como Sandro no sólo no es tonto sino que conoce muy bien con quien se jugaba los cuartos, sabía muy bien cual iba a ser su final.
 Hoy, ya lo sabemos todos y Espartaco yace muerto en medio de la arena del Circo romano, mientras el resto de los presidentes de clubs de fútbol de España gritan estentóreamente “Ave, Caesar imperator, los que no quieren morir te rinden pleitesía”.
 Y un farmacéutico de Olesa, como un nuevo David, vive el mejor de sus días sobre la Tierra porque se ha cargado al gigante.
 Lo peor es que tal vez, al mismo tiempo, ha herido de muerte a ese club del que al menos nominalmente forma parte, contribuyendo decisivamente a ese cambio de ciclo que tanto ansían sus enemigos teóricos, los socios del Madrid, por eso yo, ayer, lo llamaba, con toda la razón del mundo, quintacolumnista y no creo que se querelle por injurias contra mí, porque el citado farmacéutico olesano es, por lo menos, eso.



jueves, 23 de enero de 2014

"J'accuse" o algunas de las cosas por las que los catalanes quieren irse de España

 Como decíamos ayer o antes de ayer, la Justicia oficial, orgánica, estatal es algo que se han sacado de la manga los poderosos para oprimir aún mejor a los débiles.
 Porque yo quiero escribir hoy, si puedo, se me dejan mis escasas fuerzas. de unos delitos que ocupan, o que deberían ocupar, las 1ªs páginas de todos los diarios.
 Se preguntaba Hamlet, en su famoso monólogo ¿qué es mejor para el alma sufrir con paciencia las injurias o adversidades del prójimo o tomando armas contra ellas, acabar con ellas?
 Como todas las citas que hago, ésta también es libérrima.
 Lo que no son tan libres son los comentarios que siguen:
 ¿Qué es peor moralmente prostituir menores o evadir impuestos?
 ¿Qué es peor moralmente mentir en los contratos que se hacen para fichar a un futbolista u obtener de la Aministración pública una concesión administrativa para llenar el subsuelo de una región española con ingentes cantidades de gas para la venta, asumiendo el peligro de provocar continuos terremotos y asegurarse las enormes ganancias con la estipulación de una indemnización increible si la “obra” concedida no llega a realizarse?
 Hablábamos el otro día también del concepto de peligrosidad social y ahora queremos incidir en la obligación que tienen todas las autoridades con poder, y con la obligación, de perseguir los delitos en no hacer distinciones cuando de cumplir con esta obligación se trata.
 Porque no se puede ahora, con un Ministro de Justicia, un Fiscal General del Estado y un Magistrado de la Audiencia Nacional convictos y confesos furibundos madridistas, permanecer impasibles mientras persiguen a muerte a un tipo como Messi,al que cuando les conviene llaman idiota, incapaz siquiera de expresarse, por haber, dicen, defraudado a Hacienda, cosa que por cierto hacemos todos, incluso el ministro del Ramo, todos los días cuando le pagamos al fontanero su trabajo y no le pedimos factura con el Iva correspondiente, no admitiendo de ninguna manera que el argentino no supiera nada del asunto, mientras cuidamos muy mucho de no mencionar siquiera que un delantero del RM ha sido procesado porque alguien en la Administración de Justicia francesa lo ha considerado responsable criminalmente ni más ni menos que de participar en un delito de prostitución a menores, delito que incluso tiene relevancia internacional y admitimos, alborozados que el Fiscal haya pedido su absolución porque el madridista no sabía la edad que tenía la chica a la que estaba jodiendo.
 Decíamos también el otro día que el RM había puesto todo su empeño en configurarse como uno de los poderes fácticos más fuertes del mundo, con la posibilidad de que sus tentáculos lleguen a todas partes, el caso es que la impunidad con la que se desenvuelven todos cuantos funcionan bajo su nombre es patente.
 Así un tal Duarte, jefe de ciertos servicios del RM, o sea parte importante de su organigrama, puede permitirse el lujo de decir, más o menos, que lo que había que hacer es darle al nieto mayor del Rey una bomba y que éste la pusiera en la sede de los sindicatos.
 Pero esto no es delito, como tampoco es tal que El Conseguidor y El Faraón se dediquen a venderse uno a otro el mismo terreno pero eso sí, cuando lo vende el Ayuntamiento vale 4 perras y cuando lo hace el RM miles de millones de euros: esto ¿se parece en algo a lo que dicen que ha hecho Rosell en Brasil?
- Pero ¿qué dice v., hombre, es que no conoce  el principio de universal observancia de la libertad contractual? y no me vaya v. a decir que en este caso se estaba dañando los intereses no sólo de los madrileños sino de todos los ciudadanos del Estado español porque eso es simplemente un disparate.
 Cualquiera que haya ido de putas alguna vez en su vida sabe que los o las mercaderes del sexo lo 1º que ponen en valor es la minoría de edad de sus pupilas, cómo es posible que ahora Benzema creyera que se acostaba con una anciana. ¿esto es que no lo sabe el fiscal francés, un fiscal francés, señores, que habrá estudiado Derecho seguramente subalquilado en una casa de lenocinio y que ahora pide la absolución de Benzema porque dice que éste no sabía que la chica a la que estaba jodiendo era una menor, algo así como lo de Berlusconi? Pero a Berlusconi le ha salido caro el caso, estoy seguro que a Benzema, no. Y Berlusconi no era ni más ni menos que el Jefe del Gobierno italiano.
 Yo, que no soy fiscal ni francés, sí que lo sé, como también sé con toda la certeza del mundo que al fiscal francés como a todos estos fiscales españoles que hacen la vista gorda ante los crímenes más lesivos para la salud de la República, perdón, quise escribir Monarquía, mientras se lanzan como lobos hambrientos contra delitos tales, de tanta peligrosidad social, como manifestarse contra los políticos evidentemente culpables del actual estado de cosas, les han dado las instrucciones pertinentes sus jefes, o sea, los Ministros de Justicia, a través de los correspondientes Fiscales Generales del Estado.
 Y a todo esto la prensa, esa prensa tan activa cuando los sujetos activos del delito son los catalanes, ni una palabra, ni un comentario cuando menos una primera plana que  yo creo que todas estas noticias lo merecen si se ponen en relación con las  catalanes que tanto difunden.
 Y ésta sólo es la punta del iceberg por el que los catalanes quieren irse de España cuanto antes y cuando más lejos mejor.

miércoles, 22 de enero de 2014

Quintacolumnista

Así retrata corazónblanco.com el proyecto del nuevo Camp Nou 
Siempre he sostenido que no se puede ser del Real Madrid, RM, y de izquierdas, como no se puede ser blanco y negro a la vez, porque lo impide ni más ni menos que el principio de contradicción.
Porque la izquierda, no me cansaré tampoco nunca de decirlo, es el servicio incondicional a la verdad y la defensa hasta la muerte de la justicia.
¿Ha servido alguna vez el RM a la verdad? ¿Cuándo, cómo, dónde?
Y en cuanto a la defensa de la justicia, sobra todo lo que yo pueda decier.
No es por casualidad que sea el RM el ente directamente culpable de que el precio de los futbolistas se haya puesto por las nubes porque es el prototipo de negociante liberalcapitalista.
El RM ha trabajado desde su fundación para configurarse como un poder fáctico y lo ha conseguido plenamente, cuanto será su poder que el propio presidente de la Fifa, aterrorizado porque una broma que quiso gastarle a Cristiano Ronaldo no fue bien recibida por el RM, ha montado un escándalo tal que ha arruinado para siempre la credibilidad del organismo que preside, haciéndole un daño irreparable no sólo a este trofeo sino a todos los trofeos futbolísticos del mundo, pero el tal Blatter ha preferido todo este daño al fútbol, todo este escándalo antes que enfrentarse al RM porque sabe 2 cosas: 1) que es uno de los mayores poderes fácticos del mundo y 2) que no perdona nunca.
 Un inciso: si el todopoderoso presidente de la Fifa se caga patas abajo ante el RM porque uno de sus muchachos se ha enfadado por una ingenua broma que él le gastó, ¿qué es lo que sienten todos los árbitros, sobre todo los españoles, cuando tienen que arbitrar sus partidos?
 Diarios de Catalunya tildan de siervo de El Conseguidor a ese socio del Barça que ha tirado contra su club la flecha más envenenada posible.
Él se defiende diciendo que su querella criminal se dirige contra el presidente Rosell y no contra el Barça.
 El tío nos considera imbéciles a todos los que leemos lo que dice puesto que lo que afirma supone que el Barça, persona jurídica, tiene una entidad moral pública distinta de aquellos hombres que lo representan.
 Hace como que no sabe que si su querella prospera, el Barça será tildado para siempre de tramposo y Neymar lo mismo puesto que ha participado activamente en la misma trama.
 O sea que a partir de ese momento, las dos grandes figuras de su querido equipo, una, Messi, será un defraudador a Hacienda, cosa que, por cierto, somos todos los hijos de vecino que todos los días participamos de eso que se llama economía sumergida, pagando en negro los servicios menores que se nos prestan,  y el otro, Neymar, un tramposo contractual, ¿de veras piensa este cínico individuo que somos tan idiotas como para creer que él, el querellante, es un ángel de la guarda que sólo trata de preservar los sagrados intereses de los socios barcelonistas mientras hunde en la miseria para siempre la honra del club del que él forma parte, favoreciendo así, descaradamente el RM?
 Estoy seguro de que él lo sabe pero, si no, yo se lo digo: él no es más que un quintacolumnista, que, según Wikipedia es: la expresión que se usa para designar, en una situación de confrontación bélica, a un sector de la población, generalmente minoritario, que mantiene supuestas lealtades hacia el bando enemigo, debido a motivos religiosos, económicos, ideológicos o étnicos. Tal característica hace que se vea a la quinta columna como un conjunto de personas potencialmente desleales a la comunidad en la que viven, y susceptibles de colaborar de distintas formas con el enemigo. 
 O sea que nosotros no afirmamos que este señor sea uno de los dedos de la larguísima mano de El Conseguidor, pero sí que afirmamos que es un perfecto quintacolumnista.

domingo, 19 de enero de 2014

España, una, grande y libre.


 De modo que era a aquí adonde nos prometieron llegar: “España es una unidad de destino en lo universal”-José Antonio Primo de Rivera, hijo de dictador y padre putativo de otro dictador, de casta le venía al galgo-.
Los designios del capitalismo son enteramente escrutables: en cada momento harán todo y sólo lo que beneficie al capital, porque este asqueroso becerro de oro es lo único que adoran realmente, todo lo demás, eso de Dios y la Iglesia, sólo son la pamemas que esgrimen como un arma más para domesticar a la plebe.
Confieso que estoy especialmente sensibilizado porque últimamente he vivido prácticamente en las salas de espera de los hospitales, en uno de los cuales se me ha muerto mi hermano Rafael con quien tanto quería.
De modo que, a veces, parece como si esta gente hiciera el bien. Mírenlo con lupa y comprobarán que ese bien sólo es aparente, algo que sólo a ellos beneficia y ellos, joder, cómo quieren ustedes que se lo diga, ellos son el mal, el puto, el asqueroso mal, en toda su esencia.
No hay sino oír a la cachorra de Fabra gritar en el Congreso “que se jodan, coño, que se jodan” y se refería, como no, a todos nosotros los hijos de Eva que no formamos parte de su camada de lobos hambrientos. ¿O son hienas? Bueno, es igual, hienas o gaviotas, gente carroñera, que vive a expensas de los cadáveres ajenos.
No hay una sola cosa que ellos hagan que no esté directamente encaminada al mal: si es una obra de pura beneficencia, inaugurar un asilo de ancianos o un hospital, mírenlo bien, repito, porque, en el fondo hallarán ustedes el jodido, el puñetero, el canallesco mal.
Intenté ingresar en el asilo de ancianos desamparados de mi ciudad a mi hermano moribundo para poder asistirle en el momento de su muerte, teniendo su mano desolada entre las mías y no lo logré, mientras que la tía de la secretaria de la alcaldesa me llamaba puntualmente para decirme lo bien que la atendían allí, en los trámites para el ingreso, estuve varias veces en una especie de palacio renacentista lleno de luz y de espacio, con magníficas esculturas conmemorativas de algunas de las figuras más notables de su fe, que ahora ya no es la mía, ¿por qué?-me preguntaba yo-¿esta señora dueña de un piso en la calle más céntrica de la ciudad, con sobrinos enormemente poderosos, con familiares excepcionalmente situados, halló fulminantemente asilo en aquel renacentista palacio y mi hermano, que no tenía literalmente donde caerse muerto, fue rechazado insistentemente y, al final, murió a 200 kms de su puñetera tierra sin nadie que pudiera tener su mano entra las suyas?
 El bien. Un maravilloso asilo de ancianos para viejos desamparados en donde se recibe inmediatamente a la tía carnal del marido de la secretaria de la alcaldesa, de la que depende directamente el asilo, mientras que se deja morir en la distancia a un pobre viejo de 80 años, rechazado, despreciado, agredido, maltratado por su propia mujer y por su hijo de 24 años.
 ¿Dónde está el bien aquí, en la erección de una hermoso palacio, pleno de luz y de comodidades, para albergar a los recomendados del régimen, a fin de que los miembros activos del mismo puedan despreocuparse de su cuidado y dedicar todas sus energías a la realización de sus canallescos propósitos o almacenar, tal como vemos en la fotografía que ilustra este post, como si de muertos en vida se tratara, en una estrecha sala del hospital, porque ya no caben en los pasillos, a todos los enfermos de la ciudad en condiciones indignas, sin la menor privacidad a la hora de morirse?
 Y éste será el señuelo que ellos esgriman precisamente para justificar su privatización, que lo público funciona pésimamente y después, cuando ellos se hagan por 4 jodidas perras con estos magníficos hospitales, hechos con nuestro puñetero dinero, no nos dejarán entrar en ellos si no pagamos el oro y el moro, porque ésta es la España, una, grande y libre que soñaba José Antonio. ¿O no?

sábado, 18 de enero de 2014

Dios es un juez menor

El Tribunal de la Santa Inquisición
 La  ley, creo que lo he escrito ya, por aquí, mil veces, es la norma que promulgan los poderes públicos para acabar de someter al pueblo.
Por que es uno de los poderes públicos, el judicial, el que, constitucionalmente tiene la función de declarar el derecho aplicable a cada caso concreto, juzgado y haciendo cumplir lo juzgado.
De modo que nos hallamos, también, una vez más, en pleno cumplimiento de la máxima de Lampedusa, haciendo todo lo posible, juzgando, para que parezca que todo ha cambiado cuando, en realidad, todo sigue igual, en la Edad Media, los señores feudales tenían todos  los derechos imaginables incluso aquel tan asqueroso de pernada, echarle la pierna encima, estando ambos tendidos en la cama, a las hijas vírgenes de sus siervos, y haciendo cumplir lo juzgado, pero, coño, es que sólo se juzga de verdad a los que carecen en absoluto de cualquier clase de poder. En los demás casos, los juicios sólo son un triste simulacro.
Ahora, ha costado Dios y ayuda llevar a la hija del Rey, que había hecho de su capa un sayo, ante ese juez Castro, que no sabe muy bien lo que ha hecho, ya se enterará, mientras que se ha llevado ante los propios tribunales a un juez, Elpidio Silva, que también se había atrevido a meterse judicialmente con uno de los mejores amigos de Aznar, en realidad, el tipo que lo ha estado surtiendo de dinero, mientras él presidía Caja Madrid, hoy por mal nombre, Bankia.
Veamos lo que la Ley, ni más ni menos, que la más excelsa de todas, la Constitución, establece al efecto:
 Artículo 117 
 1. La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley.
 2. Los Jueces y Magistrados no podrán ser separados, suspendidos, trasladados ni jubilados, sino por alguna de las causas y con las garantías previstas en la ley.
 3. El ejercicio de la potestad jurisdiccional en todo tipo de procesos, juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado, corresponde exclusivamente a los Juzgados y Tribunales determinados por las leyes, según las normas de competencia y procedimiento que las mismas establezcan”.
 De acuerdo con este Ley de leyes, al juez Elpidio no se le podía tocar ni un hilo de la ropa y, como se descuide, sólo Dios sabe cómo, dónde y cuándo va a acabar porque por lo pronto ya lo han echado a patadas de su juzgado y han colocado en su lugar a un juez obediente.
 Pero el tal Elpido, coño, qué nombre, con un nombre como éste está claro que su destino iba a ser extraordinario, no se ha parado en barras y está dando la batalla en todos los frentes pero yo aseguro desde aquí, como lo hice con Garzón, años antes de que se lo cargaran, que lo que hicieron con éste es una de esas novatadas que nos hacíamos unos a otros en los colegios, comparado con lo que le va a ocurrir a Elpidio y él mismo lo presiente cuando habla de que sólo le falta ya sufrir el daño corporal, porque Garzón, que tiene más conchas que un galápago, guardó siempre las formas, es decir, se expresó siempre a través de resoluciones judiciales y no acudió nunca, que y sepa, a la prensa para decir lo que creía que le estaban haciendo.
 Y, así, sobre la marcha, se me ocurre una pregunta que me hago a mi mismo: ¿qué actitud es mejor para preservarse de lo que los juristas llamamos "daño emergente" (señores especialistas en Derecho, es broma, eh), la actitud de Garzón que obligaba a sus hermanos verdugos a emplear sólo los instrumentos puramente jurídicos o la actitud de este Elpidio que ha dicho y hecho tanto que, como él mismo dice, si tuviéramos vergüenza este país, ahora mismo toda España sería un auténtico "gamonal", con toda la gente decente echada a la calle, durmiendo, comiendo, bebiendo, en ella, hasta que todas las instituciones, empezando por la propia judicatura, dimitieran de sus cargos y se fueran a donde sólo Dios sabe el nombre?
 El tal Elpidio tiene los cojones como la copa de un pino. Forzosamente. Porque si bien es verdad que los legisladores han procurado cuidadosamente que a un juez, judicialmente, todo el mal que se le puede hacer, si no ha matado a nadie o robado algo, es declararlo prevaricador y echarlo de la carrera judicial, están también, luego, esos angelitos de la extremísima derecha al lado de los cuales los muchachos del Ku-Klux-Klan son una pandilla de ursulinas. 
 Y es que, ahora lo sabemos, Dios no es más que un juez menor
 Tal vez esto le parezca exagerado a alguien pero es porque no ha conocido de cerca a los jueces españoles, de los que Joseph de Maistre dijo aquello tan acertado de: “no existe nada tan justo, docto e incorruptible como los grandes tribunales españoles, y si a ese carácter general añadimos el del sacerdocio católico, nos convenceremos, sin ninguna necesidad de pruebas, de que no puede  haber en el universo nada más tranquilo, circunspecto y humano por naturaleza que el tribunal de la Inquisición”.
 Hasta hace unos años, hasta que Garzón decidió saltarse a la torera las reglas de oro de la judicatura española, nadie se había atrevido a actuar contra uno de sus propios compañeros y nadie tampoco se revolvió nunca contra el poder, el poder auténtico, el poder único del que ellos frenéticamente quieren formar también parte esencial.
 Por eso, esa institución que tan bien suena, y que aún todavía luce mejor en las panoplias de la democracia, la recusación, es, ¿o era? una institución tan terrible que nunca hasta ahora se había utilizado con tanta frecuencia, porque en el fondo significa, representa, que los jueces no son seres de otro mundo absolutamente inalcanzable y por lo tanto intocables sino si no seres de carne y hueso, dioses de medio pelo, de 2ª clase, diosecillos menores.
Verán ustedes yo he pasado 50 años de mi vida ante los tribunales y  a lo largo de todos esos 50 años sólo he visto una recusación y ¿saben ustedes quién tuvo la osadía de pedirla?, sí, señores, lo han adivinado, yo, porque para plantear la recusación de un juez hay que estar más loco que una cabra porque ello representaba irte de la profesión voluntariamente porque nunca, nunca, nunca volverías a ganar un pleito y eso lo saben, claro que lo saben, todos los posibles clientes y a ver quién es el guapo que le entrega para su defensa un pleito a un abogado que se halla en la lista negra.
Por supuesto que perdí aquel pleito y todos sus sucesivos recursos ante todos los tribunales competentes, nunca, nunca, nunca volví a ganar un pleito porque había quebrantado la 1ª y más sagrada de las leyes jurisdicionales: "ay de aquel que se atreva a rozar a un juez siquiera que un pelo de un ala de un ángel más le valiera atarse una piedra de molino al cuello y arrojarse de cabeza al mar". 
 De modo que yo me até aquella piedra de molino al cuello y ahora estoy aquí ¿enterrado?, en el jodido mar, pero las cosas, en los tribunales, están cambiando mucho ahora, ahora, hay abogados dispuestos a todo por ganar ese pleito que significa la salvación electoral de SU partido porque el partido es el “deus ex maquina”, el Dios de la máquina, si tú salvas al partido, éste te deberá la vida y te la pagará, claro que te la pagará, con una embajada en Londres, en donde tú serás ni más ni menos que España, o con otro premio mejor, mucho mejor.
 A Elpidio lo han recusado no sólo el letrado del señor Blesa sino también el ministerio fiscal que está mucho más interesado que dicho abogado en la desaparición del mapa de este jodido juez que indudablemente está loco, como lo estaba entonces también Garzón porque se tiene que estar loco para inmolarse en un altar en el que nadie va ir nunca a adorarte porque si lo hace acabará como vosotros de modo que sólo seréis por siempre y para siempre santos laicos, simples estatuas de la peor de las maderas porque no habrá dinero ni ganas para más, porque se tiene que estar pero que muy loco para atreverse a intentar meterle mano, judicialmente, a un amigo íntimo de Aznar porque éste es el Dios de la ultraderecha española y ésta es la que manda realmente en España.
 De modo que eso que dice la Constitución, como todo lo que reza en sus artículos, es una asquerosa mentira, los jueces son intocables realmente si es un siervo de la gleba el que los toca, entonces, todos los truenos y los rayos de la judicatura caerán sobre él, pero si lo hace el ministerio fiscal o el letrado defensor de Aznar o de sus cómplices, no sólo no será perseguido sino elevado sobre el arnés de los héroes y paseado en triunfo por todos los rincones de este asqueroso mundo de corruptos.
 Y es que el Derecho, o la Ley, como ustedes prefieran, han sido moldeados, desde el canallesco Lampedusa, para que todo parezca que ha cambiado y que ahora también los poderosos quedan sometidos a los jueces, cuando lo sucedido, en realidad, es que la Ley o el Derecho son un instrumento más de los poderosos para afligir decisivamente a los débiles, que tienen que detenerse ante ese tablacho, ante esa barrera inexpugnable que suponen las sentencias que dictan los jueces obedientemente.
 O sea que Elpidio José Silva será otro juez ¿honrado? que acompañará a Garzón en el infierno porque para un juez la salida de la jurisdicción es la entrada en el puñetero infierno porque un juez, creo que ya lo hemos dicho, es mucho más que un dios porque a un dios se le puede desobedecer impunemente mientras que a un juez, no .
 Pero nos queda hablar un poco de ese otro juez suicida, el tal Castro, coño, qué coincidencia como el cubano aquél del Caribe, que se cree que tiene cogido por los mismisimos ni más ni menos que al Rey, “al Rey vida y hacienda has de dar, pero el honor, el honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios”.
 O sea que este pobre hombre se ha creído realmente su papel. Decíamos de Garzón y de Elpidio que están locos como una cabra pero este tío es tonto de capirote. ¿De veras piensa que a la infanta la van a condenar?
 Tres largos años antes de que a Garzón lo echaran a patadas de la carrera judicial los jueces más democráticos de España, nosotros escribimos un post aquí que titulamos “Réquiem por Garzón”.
 Este y Gómez de Liaño eran íntimos amigos, tanto que todos los días, salían de sus despachos contiguos en la Audiencia Nacional y se iban, primero, a desayunar y, luego, a tomar el aperitivo. Parecía como si supieran ya que algún día uno de nuestros plutarcos escribiría sobre ellos unas nuevas Vidas paralelas, hasta que un mal día, el director de la revista más ultraderechista de España convenció a Gomez de Liaño para que se prestara a cargarse a la plana mayor de la Tv más famosa, sólo porque ésta había presuntamente estafado a todos los que, como yo, habían depositado creo que eran 25.000 ptas. para acceder a ese canal de pago que ahora está en las últimas y luego convirtió la 1ª sociedad en otra distinta, así, por la buenas, de modo que se habría cometido, como ahora según ese socio culé dice que ha hecho Rosell en el Barça, una apropiación indebida de dicha cantidad multiplicada por el número de abonos de dicho canal.
 O sea que Liaño fue el primer eslabón de esa cadena que comienza con él y acaba, por ahora, con el ingenuo Castro, la suerte que tienen,  él, Castro, y el tal Elpidio, es que un hipócrita consumado nacido en Italia, la cuna de la “finezza”, según Julio Andreotti, escribió la máxima que hoy es el santo y seña de la ultraderecha universal y todos lo fascistas que inundan el mundo saben ya que todas las canalladas que hagan ahora tienen que ir bien recubiertas con una pesado manto de  democracia, si no, sólo Dios sabe lo que les habría ocurrido ya a estos dos orates o imbéciles.

jueves, 16 de enero de 2014

Apuntes de Derecho penal: distintos tipos de deliltos y de delincuentes según su peligrosidad social

 Depósito de gas en Vinaroz
Me molesta mucho tener que volver siempre al mismo sitio: Aristóteles: el hombre es un "zoon politikon", un animal político, o sea que “velis nolis”, lo quiera o no, tiene que vivir en sociedad, de tal modo que el hombre que no es social, que no es político, o es un dios o es una bestia. 
 Y para que este animal sociopolítico no se comporte como una auténtica bestia no hubo más remedio que inventar el Derecho, la puñetera ley, algo tan detestable que obligó a los primeros que trataron sobre ella a dictaminar ni más ni menos que “dura lex, sed lex”, la ley es dura, muy dura, pero es la ley.
 Y la ley, la ley penal, que seguramente es la 1ª que se promulgó como tal, no tuvo más remedio que agarrarse, para ello, al concepto de peligrosidad social.
 Pero ¿qué es esto de la peligrosidad social?
 Así, a bote pronto, la capacidad que tiene un individuo de hacer daño a la sociedad.
 Y, en este sentido, no hubo más remedio que establecer una jerarquía entre los valores sociales, distinguiéndose entre aquellos actos que atentaban directamente contra la vida, el bien esencial de que dispone el hombre, y otra serie de ellos entre los que, en el colmo de la finura legislativa, los que dirigen estas asquerosas sociedades llegaron a proteger no sólo la integridad física sino también ¿la espiritual?
 Así que, de pronto, el hombre se encontró con que no sólo tenía que respetar el puro físico de los otros sino también su condenada apariencia.
 Pero las apariencias engañan, dice un refrán. Y lo que más engaña en el mundo son los vestidos, los trajes, hasta el punto de que podría decirse dime como te vistes y te diré quién eres.
 De modo que si yo voy bien vestido merezco mucha más protección que si visto harapos.
 De modo que yo, ahora, aquí, tengo que tener mucho cuidado porque contra quien voy a escribir viste siempre traje oscuro, camisa blanca o azul claro y lleva corbata. Y esto le concede el derecho, penal, desde luego, no ya de querellarse por injurias sino ese otro mucho más terrible que él y sus amigos han promulgado para proteger su ¡¡honor!!, la ley de protección del derecho al honor, a la intimidad personal y a la propia imagen.
 Porque lo que yo quería hacer, aquí y ahora, era tan sólo preguntar: ¿quién evidencia más peligrosidad social, el que atenta contra mi bolsillo o el que lo hace contra mi vida, el que, presuntamente, eh, presuntamente, eh, se lleva 40 millones por las buenas o el que consigue que ese Estado del que él, y algunos otros, son los dueños, ¿amos?, le regale unas enormes cuevas subterráneas para almacenar ingentes cantidades de gas, para cuyo almacenamiento no pueden construirse, en superficie, los contenedores necesarios por lo que, “como somos los dueños del cortijo no sólo a lo ancho y a lo largo sino también “ad inferos”, o sea, a lo profundo, que a mí se me haya acabado ya el terreno para construir todo lo que se me antoje, aunque sea en el propio centro del país, en zonas urbanas que nadie nunca se hubiera atrevido a considerar edificables, tengo que echar mano ahora del puñetero subsuelo para lo que solicito y obtengo la correspondiente concesión administrativa poniendo, además, sumo cuidado en que se establezca una cláusula penal indemnizatoria de millones de euros para el caso de que la concesión que se me hace se rescinda, de manera que me llenen hasta reventar las arcas de mi hacienda”.
 Pero esto, que ha  promovido una serie de importantes terremotos en casi la mitad de España, poniendo en riesgo las vidas y las viviendas de sus habitantes, no es, en modo alguno, importante para los jueces y fiscales del país, lo importante, lo extraordinaria, lo insuperablemente importante es que tres o cuatro entidades deportivas se pongan de acuerdo sobre el traspaso de un jugador, allá en Brasil, en contra de los intereses del mismo señor que ha cogido el subsuelo de nuestro país para hacer el más seguro de todos los negocios del mundo, ya que si conseguía que el suelo no temblara lo suficiente para que el Estado, o sea, él mismo, se vea obligado a rescindir la concesión administrativa para almacenar todo el gas del mundo en nuestro subsuelo, le aseguraba una indemnización de muchos miles de millones de euros.
 Pues, bien, atendiendo al concepto de peligrosidad social, los jueces y fiscales españoles han decidido, por ahora, que es mucho más peligroso ese tipo que se dedica a hacer contratos no lo suficientemente explícitos en Brasil que éste otro que hace lo que quiere en el suelo, la superficie y el subsuelo del país, porque éste, al fin y al cabo, es suyo y él con lo suyo hace lo que le dé la gana, incluso destruirlo porque para él eso de la función social de la propiedad, aunque sea pública, son pamplinas.
 Y así se hizo, de modo que cuando los terremotos en la zona costera de la España mediterránea comenzaron a sucederse con una frecuencia aterradora y una intensidad que iba en peligroso “crescendo” yo le dije a ese Estado que en realidad es sobre todo mío, “mucho cuidado amigos que si me anuláis la concesión para que meta en el subsuelo de nuestro Mediterráneo todo el gas natural del mundo, sentando así las bases para mi enriquecimiento infinito, tendréis que indemnizarme también infinitamente".
 Y es que estos fascistas siguen fieles a aquel viejo concepto de la propiedad prefeudal que la entendía como “ius utendi, fruendi atque abutendi re sua”, o sea el derecho de usar, disfrutar y ABUSAR de su cosa, o sea que, como España es suya, no sólo puede usar y disfrutar de ella sino también abusar lo que implica lógicamente el derecho de destruirla aunque sea pasando por encima de los cadáveres de los millones de ciudadanos que viven en la costa mediterránea.

miércoles, 15 de enero de 2014

La apropiación del suelo y del subsuelo por el PP y los suyos

 No lo sé, y no tengo ya ni fuerzas ni ganas de buscarlo, si siguen vigentes aquellos viejos artículos de la LEY DE REGIMEN LOCAL (LRL), vigente cuando yo estudiaba Derecho, algo así como en la prehistoria,que establecían que tanto los alcaldes como los interventores municipales se llevaban ni más ni menos que el 1X1000 del importe de los presupuestos de obras municipales.
 ¿A que ahora sí que se explican todos ustedes esa ola gigante de obras públicas municipales que nos invade?
 Pero hay algo más, mucho más, esto no es fruto del estudio sino de la intuición: estoy completamente seguro de que todos los alcaldes del Reino son importantes accionistas de las sociedades anónimas que construyen aparcamientos subterráneos debajo de todas nuestras calles mientras los ayuntamientos de las mismas las convierten en peatonales con lo que logran dos cosas: hacer inmensamente ricos a sus alcaldes y empobrecer paralelamente a los vecinos de las mismas que contemplan impotentes como desaparecen por arte de esta mala magia los aparcamientos de sus vehículos de manera que o tienen que venderlos o aparcarlos en estos aparcamientos públicos, propiedad mediante sociedades anónimas interpuestas de sus queridos alcaldes.
 Esta es la causa de esa guerra a muerte que se he entablado entre los vecinos de una calle de Burgos y su regidor municipal, estos vecinos, que Dios los bendiga por haber tenido los reaños suficientes para luchar por sus inalienables derechos, saben que tienen la batalla perdida pero consideran una obligación absolutamente ineludible luchar a muerte contra esa canallesca oligarquía política absolutamente fascista que está convirtiendo a este desdichado país, que adora sus cadenas, en una colonia de esclavos.

AQUI ESTAMOS OTRA VEZ, AL PIE DEL CAÑON




ENHORABUENA A TODOS MIS AMIGOS Y LECTORES/AS, GRACIAS A LOS BUENOS OFICIOS DE UN AMIGO EXPERTO EN ESTOS ASUNTOS DE INTERNET, HEMOS CONSEGUIDO RECUPERAR ESTE BLOG DE TODOS NUESTROS PECADOS QUE YO CREÍ PERDIDO PARA SIEMPRE.

PARA ENTRAR EN EL HAY QUE CLICKAR EN jlpalazon0.bogspot.com. es


ESPERO QUE, UNA VEZ RESUELTO ESTE PROBLEMA, QUE ME HA TENIDO CASI MUDO DOS MESES, TODO VUELVA A LA NORMALIDAD Y ESTE SEA UN LUGAR DE REUNION COMO ERA ANTES.

REPITO, ENHORABUENA A TODOS

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