miércoles, 30 de abril de 2014

Elpidio




No es fácil ser Elpidio José Silva.

Hay que licenciarse en Derecho con premio extraordinario de licenciatura algo que sólo estudiantes muy excepcionales consiguen.
Pero es que, luego, este superdotado obtuvo el nº 1 en las oposiciones de ingreso a la judicatura.

Seguramente hubiera sido el mejor de los jueces españoles en muchos años, pero no lo han dejado.

Los jueces son una casta elitista, cerrada, oligárquica, endogámica, hermética, con leyes todavía más duras que las de la mafia.

Yo he trabajado con ellos durante 50 años o sea que sé muy bien lo que digo.

Lo más parecido que hay en el mundo a Dios es un juez. Nada de aquellos medievales señores feudales, ni hablar. Hay por ahí una anécdota de ese reciente presidente del Tribunal Supremo, TS, y del Consejo General del Poder Judicial, CGPJ, que fue Dívar, al que un diputado del PP le dijo que el hecho de que un documento llevara la firma de un juez no significaba necesariamente que su contenido fuera inatacable, a lo que Divár le replicó: no desprecie tanto la firma de un juez puesto que puede llevarle a la cárcel para toda su vida o arruinarle totalmente.

¿Puede concebirse en un ordenamiento jurídico que no admite la pena de muerte un poder mayor?

El hecho es que un tipo tan inteligente como Elpidio Silva se atrevió a creer en esa propia justicia que él administraba y confiando en ese párrafo de un artículo de esa mierda que es la Constitución española,  CE, que afirma que los jueces son independientes: “Artículo 117: 1.
La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley. 2. Los Jueces y Magistrados no podrán ser separados, suspendidos, trasladados ni jubilados, sino por alguna de las causas y con las garantías previstas en la ley”, va el tío y se atreve a iniciar diligencias penales ni más ni menos que contra ese “alter ego” de Aznar que es Blesa.
Blesa es “el otro yo” de Aznar porque casi son la misma persona. Estudiaron juntos, opositaron a inspectores de Hacienda juntos, aprobaron juntos y fueron destinado juntos a una ciudad de cuyo nombre ahora no me acuerdo, y en la que alquilaron juntos dos pisos contiguos en el mismo edificio, que sortearon dado que no eran exactamente iguales. O sea que son como dos hermanos, o, si lo prefieren, dos hombres y un destino.

Cuando Aznar llegó a la presidencia del Gobierno, no se olvidó ni mucho menos de su “alter ego” y, como a tal, lo hizo presidente de Caja Madrid, con lo que además de enchufar a su querido amigo, casi su hermano, lograba echarle mano ni más ni menos que a todo el pode financiero que dicha Caja representaba antes de que entre ambos la hundieran al hacerla el vivero en el que se enchufaron a todos los miembros del PP que no lograron meter en otro sitio.

O sea que Miguel Blesa era lo que podríamos llamar Aznar 2º y Aznar era, es y será el auténtico rey de España, hasta el extremo de ser uno de los hombres de la máxima confianza del emperador Bush, que incluso le ha honrado para siempre pintando su retrato.

O sea que Elpidio es un tío inteligente pero no tanto. Porque meterse con Blesa es hacerlo con Aznar y meterse con éste es autosentenciarte a muerte y en ésas estamos.

La suerte de Elpidio es el momento histórico en el que vivimos, o sea que el mundo hoy no es sino una aldea global en la que una mariposa bate sus alas en Australia y sus efectos llegan hasta el último rincón de la Tierra. O sea que Elpidio, como Garzón, hoy, no puede aparecer muerto en una cuneta o desparecer como por ensalmo sin que el mundo entero se echara formalmente sobre este asqueroso país.

Pero lo que sí que puede hacerse, hoy, con la más completa de las impunidades es someterle al simulacro más escandaloso de un proceso absolutamente canallesco.

La justicia es un tótem lacerante al que universalmente se sacrifica todo lo que de justo, honrado y decente hay en este mundo.

Es por eso que yo ataco con toda la dureza de que soy capaz al falaz Montesquieu y  su teoría, que ha concluido por imponerse en todo el mundo, de los 3 poderes, legislativo, ejecutivo y judicial.

No hay más que un poder y todo el mundo lo sabe pero somos pocos los que lo proclamamos “urbi et orbi”: el económico.

Marx nos lo enseñó en una fórmula casi tan escueta como la einsteniana: todo es economía. Todo lo demás no son sino superestructuras económicas.

El poder económico, en las “modernas” democracias, establece a sus hombres de paja, mediante elecciones más falsas que Judas porque no pueden ganarlas sino aquellos que gozan del “placet” y la imprescindible ayuda de los plutócratas.

Y ya tenemos un poder, ¿o son dos?: el legislativo, con todos los diputados sentados en sus sillones en la Cámara baja, pero, ojo, también tenemos al ejecutivo, con el presidente del Gobierno que con su infecto dedo señala a todos sus ministros.

Nos queda, pues, un sólo poder montesquiano por designar, el judicial ¿y cómo se hace?

En nuestro país, teóricamente, de una manera muy aséptica. Oposiciones libres entre licenciados en Derecho. No mediante elecciones entre todos los ciudadanos de determinados distritos, como en otros países, sino por oposición entre los hijos de los que pueden permitirse el lujo económico de tener a sus vástagos 3, 4. 5 , o los años que sean, preparando las pertinentes oposiciones. Resultado: el hijo del presidente de la Audiencia provincial de Murcia, donde yo estudié, el tío más burro de los 70 que estudiábamos en mi curso, logró plaza de juez, como estaba mandado.

El caso es que Elpidio es un tío listo y superpreparado que consiguió acceder a la judicatura con el nº 1 de su promoción y llevaba ya veintitantos años ejerciéndola.

Pero....

A pesar de ser tan inteligente llegó a creer que era verdad lo que decían que estaba haciendo: impartir justicia.

La verdad es que yo a partir de este momento dudo mucho de que sea tan inteligente.

Es posible, “hay gente para todo”, como dijo el Guerra, torero, cuando le presentaron a Ortega, como filósofo, que él, Elpidio, en su propio juzgado administrara justicia honesta e imparcialmente, pero, coño, ¿y a su alrededor, es que estaba ciego?

El caso es que,m un día, por el jodido reparto de asuntos, tuvo la mala suerte de que le tocara el pleito de Blesa y a él le dio igual, a lo peor, él creía que Blesa era un tipo como los demás, un hijo de vecino como usted y como yo y comenzó a tratarlo judicialmente de una manera absolutamente normal.

Craso error, Elpidio, Blesa, como aquel otro amigo de Aznar que compartió pupitre con él  en uno de los muchos colegios a los que este hombre ha ido por eso es tan culto, y cuyo nombre ahora mismo no recuerdo, al que hizo ni más ni menos que presidente de una de las 10 mayores empresas del mundo, mi querida y añorada Telefónica, una jodida empresa que tiene en todas y cada una de nuestras casas un  canallesco grifo del que no cesa de manar ni un instante un chorro de oro fino pero constante, de tal modo que ahora mismo, el embalse de oro de la Telefónica española, da para que del mismo modo que antes daba Caja Madrid para enchufar a todo aquel del PP que lo necesitara, ahora, allí, en esa infinita piscina de oro, nadando como gusarapos, se hallan todo aquellos miembros del PP que no tienen otro lugar donde hacerlo, el marido de la vicepresidente Sorayita y ese inefable cara dura, Zaplana, que no se resistió a afirmar que él había entrado en política sólo para forrarse, como todos.

El caso es que Elpidio comenzó a investigar a Blesa normalmente, como a cualquier otro, pero, coño, es que, de pronto, se encontró con que el tío no sólo había utilizado Caja Madrid como si fuera realmente suya, dándolo, por ejemplo, al Madrid todo lo que necesitara para fichar a quien le diera la gana, sin tener, luego, que acreditar ante todos nosotros, que somos los paganos, que el Real le había devuelto el préstamo, no, no, pero, coño, si no hacía ninguna falta, acaso el RM no es patrimonio de todos los españoles, ni más ni menos que la marca España, no sólo le dio todos los millones que le pidió el tal Diaz Ferrán que no era ni más ni menos que el presidente de todos los empresarios españoles y, por tanto, también tenía, como el Madrid, licencia para matar, sino que enchufó en la susodicha Caja a todos, absolutamente a todos los del PP que no tenían todavía un sitio donde cobrar una buena nómina.

De modo que Elpidio, pulsó un botón y comenzaron a aparecer emails de todos los peperos pidiéndole a Blesa millones de euros con el más ínfimo/fútil de los pretextos: para comprarle los cuadros de un amigo de Aznar que no tenía quién se los comprara y que, al no hacerlo, motivó una ferocísima represalia del hijo de éste, que le llamó de todo menos agradecido, pero hubo algo que sobrepasaba cualquier motivo, el tal Blesa, así, por las buenas, compró un Banco de Florida que estaba en la más puta de las ruinas, ¿por qué?, ah, no consta en autos que fuera porque Aznar o su hijo se lo ordenara, pero el gasto era tan absurdo como el de los ya mencionados cuadros del amigo de Aznar.

Y, abierta, la trocha, Elpidio, se encontró también con que el jodido Blesa había ordenado a todos esos peperos que manejaban las sucursales de la famosa Caja que le vendieran a todos los jubilados españoles que pasaran por la puerta de sus sucursales la que es, sin duda, la mayor estafa bancaria que jamás se haya cometido, unas acciones que irrisoriamente han tenido el dinismo de llamar preferenciales, porque el capital no se devuelve nunca y los intereses, ¿ha dicho usted intereses, cómo van a pagar intereses entidades que nacen y permanecen en quiebra?

Ante un delincuente de este tipo, un juez normal como seguramente por aquel entonces era Elpidio, ordenó lo que otro cualquiera hubiera hecho, la prisión preventiva de Blesa, sin fianza para que un tipo así no se fuera a un país que no tenga pactada la extradicción con España, pero el tipo este recurrió y los jueces superiores a Elpidio, ¿como no? Admitieron su recurso y Blesa salió a la calle en menos de 24 horas.¿O es que España no es un perfecto Estado de Derecho enel queno se permiten las arbitrariedades judiciales?

Pero Elpidio no se dio por derrotado y volvió a enchiquerarlo esta vez bajo fianza de no sé cuántos millones de euros que el interfecto reunió en un plis plas.

Pero las fuerzas del orden real ya estaban desatadas. Motivos no faltaban: ¿cómo y por qué un juez de mierda que nadie sabía muy bien de dónde coño había salido se atrevía a meterse ni más ni menos que con el que había sido realmente el auténtico cajero a fondo perdido del PP?

Y la situación se invirtió totalmente, el juez Elpidio, sí, aquel, que, como ya vimos antes, según la mierda de Constitución que tenemos, “los Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley......no podrán ser separados, suspendidos, trasladados ni jubilados, sino por alguna de las causas y con las garantías previstas en la ley”, en un santiamén, fue separado y suspendido de su cargo jurisdiccional por el presunto delito de prevaricación al haberse atrevido a meter en la cárcel a fin de que no tomara las de villadiego o se dedicara a destruir pruebas como seguramente estará haciendo ahora.

Y aquí está la palabra mágica, coño: prevaricación.

Delito que comenten los jueces, cuando a sabiendas, dictan sentencia o  resolución injusta: artículo 446 del Código penal.

¿Es injusto que el juez Elpidio, en pleno proceso judicial contra un presunto delincuente de la categoría y entidad de Blesa, dictase auto de prisión contra él, siendo así que se trata de un señor supermillonario, veanse sus exóticas cacerías que superaban incluso a las del Rey, ante 2 indiscutibles peligros, huida a un país sin extradición con España o que se dedicara a la destrucción de pruebas?

Yo, personalmente, creo que en este caso concurrían los 2 peligros claramente.

¿Dónde está, entonces, la prevaricación? ¿Acaso no es esto lo que está haciendo, por ejemplo, la juez Alaya con algunos de los procesador en el caso de los Eres andaluces?

¿Por qué prevarica Elpidio y Alaya, no? ¿Porque Blesa es un alter ego de Aznar y los andaluces, no?

Vayamos a la esencia del delito de prevaricación.

La sentencia o resolución ha de ser injusta.
¿Qué es lo injusto? Perogrullescamente, lo injusto es aquello que contradice la justicia, pero ¿qué coño es la justicia?

Ulpiano ya lo dijo de una manera absolutamente insuperable: “honeste vivere, alterum no laedere, suum cuique tribuere”, vivir honestamente, no dañar a otro y dar a cada uno lo suyo”.

¿Vivía honestamente Blesa, haciéndose dueño, en toda la extensión de la palabra “dominio”, como el derecho de usar, disfrutar y disponer de una cosa sin más limitaciones que las establecidas en las leyes.

Antes, las definiciones de “dominio”, comprendían también la facultad por parte del dueño de abusar de la cosa de su propiedad: “ius utendi, fruendi atque abutendi re sua”, o sea, el derecho de usar, disfrutar e incluso abusar de la cosa propia.

Ya, no, después de siglos de influencia socializadora, esta ominosa facultad absolutamente absurda ha desaparecido de todos los códigos civilizados mundiales.

Pues, bien, para Blesa, no. Porque él era otra de las personas de Aznar y Aznar había podido impunemente, declarar una guerra contra un país inocente y masacralo hasta un límite humanamente inconcebible.

Al lado de lo que había hecho Aznar, lo que hacía Blesa era un simple juego de niños, manejar el dinero de una manera incorrecta, por favor, no comparen ustedes.

Seguramente, no hay en todo el organigrama de Caja Madrid, hoy la canallesca Bankia, una sola persona que no le deba algo a Blesa, ¿no era lógico, que Elpidio tratara de imposibilitar a Blesa para que no pudiera pedir a sus deudores que hicieran desaparacer documentos y otra clase de pruebas que le incriminaran?

En cualquier caso, lo que no es la resolución de Elpidio es arbitraria, sino solidamente fundamentada en la situación.

Entonces ¿por qué todo el organigrama jurisdiccional madrileño se ha apresurado a machacar a Elpidio, habiendo, como hay, millares y millares de asuntos pendientes desde hace decenas y decenas de años?
Las prisas se deben al carácter decididamente amenazador del caso  Elpidio, visto que lo sucedido en el caso Garzón no ha impedido que la tesitura haya vuelto a repetirse: que un juez quiera cumplir la que es su misión esencial de impartir justicia, con los ojos absolutamente vendados, o sea, sin hacer acepción de personas: si los denunciados, si los querellados, son franquistas, es igual, si el procesado es el alter ego de Aznar, es igual.

Son 2 colosales errores de cálculo que demuestran que ni Garzón, ni Elpidio, han aprendido nada en las decenas de años que han permanecido en la jurisdicción.

En España, se puede hacer justicia en casos absolutamente banales, pero de ninguna manera cuando hay el menor atisbo de interés político económico en el asunto.

Pero cuando yo comencé a escribir sobre esto fue el domingo, después de ver el programa ese de La Sexta del sábado, en el que se trató especialmente el caso Elpidio.

Es absolutamente lamentable que lo más florido y actual de la prensa española diera un espectáculo semejante. Había incluso una señora que no había sido ni más ni menos que la esposa del juez Bermúdez, autora de una serie de artículos y libros sobre temas juridisccionales y no sé qué cargo del Consejo General del Poder Judicial, CGPJ, y era la que con más ferocidad, superior incluso a la de esos dos perros de presa de la ultraderecha española, Maruenda e Inda, atacaba al pobre Elpidio porque, al fin, sí, había sabido utilizar sabiamente los recursos procesales que no tiene más remedio que conocer por sus 22 años de  ejercicio+ y conseguir de una manera auténticamente heroíca que ese canallesco simulacro de juicio se suspendiera.

Porque el juicio a Elpidio, como creo que acabamos de demostrar más arriba, es un canallesco simulacro porque este nuevo mártir de la judicatura que pronto se unirá al santoral junto a Garzón, no sólo no ha cometido prevaricación puesto que toda medida judicial que marque la ley para evitar dejar actuar a sus anchas a un presunto delincuentecomo Blesa no sólo no puede ser injusta sino absolutamente necesaria.

Pues, bien, todo ese monstruoso elencos ¿de periodistas? Excepto el antiguo director de Público, que ahora no recuerdo como se llama, hicieron una insuperable exhibición de su fondo canallesco de reptiles, pidiendo la cabeza de Elpidio en bandeja de plata porque se había defendido como un auténtico león ante un tribunal de pacotilla en el que incluso había una antigua funcionaria de Caja Madrid/Bankia.

Absolutamente bochornoso, plenamente demostrativo del país en que vivimos. Cuanta falta que nos hace un nuevo Cicerón que nos gritara a todos en la propia jeta: “¿Ubinam gentium sumus, in qua urbe vivimus?”, entre qué gentuza estamos y que mierda de país es este en el que vivimos.

lunes, 21 de abril de 2014

El préstamo de bemsalgado sobre el Gabo y Fidel



Casi todos los días, me paso por el blog de bemsalgado buscando noticias y artículos increíbles sobre los temas que a mi más me interesan del mundo. Y, de vez en cuando, como en  esta ocasión, los hallo:

segunda-feira, 21 de Abril de 2014

GABO GADO


Gabriel García Márquez: frases célebres (spark) (© Reuters)

'El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo'.


Gabriel García Márquez: frases célebres (spark) (© Reuters)


'La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada'.


Fotos: http://noticias.es.msn.com/artes/gabriel-garcia-marquez-frases-celebres#image=4

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http://www.granma.cu/cultura/2014-04-17/el-fidel-castro-que-yo-conozco

El Fidel Castro que yo conozco

Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.

Autor: Gabriel García Márquez | internet@granma.cu
17 de abril de 2014

Fidel Castro y Gabriel Garcia Marquez

Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.
Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.
José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.
Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.
Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina… hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.
Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas… pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.
Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.
Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.
Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día. Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.
No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados.
Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.
En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: El lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales, hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.
Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.
Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.
Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.

http://www.granma.cu/cultura/2014-04-17/la-novela-de-sus-recuerdos

La novela de sus recuerdos

Granma reproduce una crónica del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro y otra del escritor Ángel Augier sobre García Márquez; así como dos entrevistas que confirió el Premio Nobel a nuestro diario.

Autor: Fidel Castro Ruz | internet@granma.cu
17 de abril de 2014



Fuente: Granma Internacional. 08/12/02 pag.: 8
Gabo y yo estábamos en la ciudad de Bogotá el triste día 9 de abril de 1948 en que mataron a Gaitán. Teníamos la misma edad: 21 años; fuimos testigos de los mismos acontecimientos, ambos estudiábamos la misma carrera: Derecho. Eso al menos creíamos los dos. Ninguno tenía noticias del otro. No nos conocía nadie, ni siquiera nosotros mismos.
Casi medio siglo después, Gabo y yo conversábamos, en vísperas de un viaje a Birán, el lugar de Oriente, en Cuba, donde nací la madrugada del 13 de agosto de 1926. El encuentro tenía la impronta de las ocasiones íntimas, familiares, donde suelen imponerse el recuento y las efusivas evocaciones, en un ambiente que compartíamos con un grupo de amigos del Gabo y algunos compañeros dirigentes de la Revolución.
Aquella noche de nuestro diálogo, repasaba las imágenes grabadas en la memoria: ¡Mataron a Gaitán!, repetían los gritos del 9 de abril en Bogotá, adonde habíamos viajado un grupo de jóvenes cubanos para organizar un congreso latinoamericano de estudiantes. Mientras permanecía perplejo y detenido, el pueblo arrastraba al asesino por las calles, una multitud incendiaba comercios, oficinas, cines y edificios de inquilinato. Algunos llevaban de uno a otro lado pianos y armarios en andas. Alguien rompía espejos. Otros la emprendían contra los pasquines y las marquesinas. Los de más allá vociferaban su frustración y su dolor desde las bocacalles, las terrazas floridas o las paredes humeantes. Un hombre se desahogaba dándole golpes a una máquina de escribir, y para ahorrarle el esfuerzo descomunal e insólito, la lancé hacia arriba y voló en pedazos al caer contra el piso de cemento. Mientras hablaba, Gabo escuchaba y probablemente confirmaba aquella certeza suya de que en América Latina y el Caribe, los escritores han tenido que inventar muy poco, porque la realidad supera cualquier historia imaginada, y tal vez su problema ha sido el de hacer creíble su realidad. El caso es que, casi concluido el relato, supe que Gabo también estaba allí y percibí reveladora la coincidencia, quizás habíamos recorrido las mismas calles y vivido los sobresaltos, asombros e ímpetus que me llevaron a ser uno más en aquel río súbitamente desbordado de los cerros. Disparé la pregunta con la curiosidad empedernida de siempre. "Y tú, ¿qué hacías durante el Bogotazo?", y él, imperturbable, atrincherado en su imaginación sorprendente, vivaz, díscola y excepcional, respondió rotundo, sonriente, e ingenioso desde la naturalidad de sus metáforas: "Fidel, yo era aquel hombre de la máquina de escribir".
A Gabo lo conozco desde siempre, y la primera vez pudo ser en cualquiera de esos instantes o territorios de la frondosa geografía poética garciamarquiana. Como él mismo confesó, lleva sobre su conciencia el haberme iniciado y mantenerme al día en "la adicción de los best-sellers de consumo rápido, como método de purificación contra los documentos oficiales". A lo que habría que agregar su responsabilidad al convencerme no solo de que en mi próxima reencarnación querría ser escritor, sino que además querría serlo como Gabriel García Márquez, con ese obstinado y persistente detallismo en que apoya como en una piedra filosofal, toda la credibilidad de sus deslumbrantes exageraciones. En una oportunidad llegó a aseverar que me había tomado dieciocho bolas de helado, lo cual, como es de suponer, protesté con la mayor energía posible.
Recordé después en el texto preliminar de Del amor y otros demonios que un hombre se paseaba en su caballo de once meses y sugerí al autor: "Mira, Gabo, añádele dos o tres años más a ese caballo, porque uno de once meses es un potrico". Después, al leer la novela impresa, uno recuerda a Abrenuncio Sa Pereira Cao, a quien Gabo reconoce como el médico más notable y controvertido de la ciudad de Cartagena de Indias, en los tiempos de la narración. En la novela, el hombre llora sentado en una piedra del camino junto a su caballo que en octubre cumple cien años y en una bajada se le reventó el corazón. Gabo, como era de esperarse, convirtió la edad del animal en una prodigiosa circunstancia, en un suceso increíble de inobjetable veracidad.
Su literatura es la prueba fehaciente de su sensibilidad y adhesión irrenunciable a los orígenes, de su inspiración latinoamericana y lealtad a la verdad, de su pensamiento progresista.
Comparto con él una teoría escandalosa, probablemente sacrílega para academias y doctores en letras, sobre la relatividad de las palabras del idioma, y lo hago con la misma intensidad con que siento fascinación por los diccionarios, sobre todo aquel que me obsequiara cuando cumplí 70 años, y es una verdadera joya porque a la definición de las palabras, añade frases célebres de la literatura hispanoamericana, ejemplos de buen uso del vocabulario. También, como hombre público obligado a escribir discursos y narrar hechos, coincido con el ilustre escritor en el deleite por la búsqueda de la palabra exacta, una especie de obsesión compartida e inagotable hasta que la frase nos queda a gusto, fiel al sentimiento o la idea que deseamos expresar y en la fe de que siempre puede mejorarse. Lo admiro sobre todo cuando, al no existir esa palabra exacta, tranquilamente la inventa. ¡Cómo envidio esa licencia suya!
Ahora aparece Gabo por Gabo con la publicación de su autobiografía, es decir, la novela de sus recuerdos, una obra que imagino de nostalgia por el trueno de las cuatro de la tarde, que era el instante de relámpago y magia que su madre Luisa Santiaga Márquez Iguarán echaba de menos lejos de Aracataca, la aldea sin empedrar, de torrenciales aguaceros eternos, hábitos de alquimia y telégrafo y amores turbulentos y sensacionales que poblarían Macondo, el pequeño pueblo de las páginas de cien años solitarios con todo el polvo y el hechizo de Aracataca. De Gabo siempre me han llegado cuartillas aún en preparación, por el gesto generoso y de sencillez con que siempre me envía, al igual que a otros a quienes mucho aprecia, los borradores de sus libros, como prueba de nuestra vieja y entrañable amistad. Esta vez hace una entrega de sí mismo con sinceridad, candor y vehemencia, que le develan como lo que es, un hombre con bondad de niño y talento cósmico, un hombre de mañana, al que agradecemos haber vivido esa vida para contarla.
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http://www.lavozdegalicia.es/noticia/ocioycultura/2014/04/18/gallego-garcia-marquez/0003_201404G18P36994.htm

El gallego García Márquez

Los antepasados originarios de Galicia del escritor y las «cosas increíbles y sobrenaturales» que le contaban influyeron en su extraordinaria forma de narrar

CARLOS G. REIGOSA
18 de abril de 2014  05:00


Sorprende leer las reiteradas afirmaciones de Gabriel García Márquez sobre sus antepasados gallegos, pero ahí están, en artículos o en declaraciones, como las anotadas por su amigo Plinio Apuleyo Mendoza en El olor de la guayaba (1982). «Mis abuelos eran descendientes de gallegos, y muchas de las cosas sobrenaturales que me contaban provenían de Galicia», decía García Márquez. Y, por si quedaba alguna duda, tras recibir el Premio Nobel de Literatura en 1982 confesó que había escrito Cien años de soledad (1967) «usando el mismo método de mi abuela», es decir, el de narrar las historias más extraordinarias, inverosímiles y conmovedoras con la «cara de palo» con que las contaba su «abuela gallega» Tranquilina Iguarán Cotes. Descubrió entonces que ese modo imperturbable de contar y esa riqueza de imágenes era lo que más podía contribuir a la verosimilitud de sus historias.

Cuando hacía estas afirmaciones, el escritor colombiano aún no había estado en Galicia. Pero en 1983, literalmente extenuado por el ajetreo de ganar el Nobel, visitó en La Moncloa a Felipe González, recién elegido presidente del Gobierno, y le confesó su necesidad inaplazable de tomarse un descanso. García Márquez lo contaba luego con las siguientes palabras: «Decidí regalarme en la realidad uno de mis sueños más antiguos: conocer Galicia». Quien le facilitó el viaje fue el joven presidente español, que le encomendó a Domingo García-Sabell, por entonces delegado general del Gobierno en Galicia y presidente de la Real Academia Galega, que recibiese al escritor, que lo guiase y, sobre todo, que lo liberase de toda exposición pública. García-Sabell cumplió a rajatabla. De la visita de García Márquez, que duró 72 horas del mes de mayo de 1983, solo quedaron dos fotos de la Agencia Efe y unas dedicatorias en el único momento en que fue reconocido por un profesor del Instituto Rosalía de Castro, al salir de un restaurante y dirigirse a la plaza del Obradoiro. El resto fue una visita de riguroso incógnito por las calles compostelanas, con epílogo en las Rías Baixas.

Aquella visita fructificó en un artículo revelador e inolvidable del escritor titulado Viendo llover en Galicia, que, contiene una de las más felices y atinadas visiones de Compostela y del ser gallego. «La ciudad -dice el escritor- se impone de inmediato, completa y para siempre, como si se hubiera nacido en ella». García Márquez buscaba literalmente sus raíces ¡y las encontró! Por ello empezó su artículo con una frase inequívoca del Che Guevara: «La nostalgia empieza por la comida». Porque también para él «la nostalgia de Galicia había empezado por la comida, antes de que hubiera conocido la tierra». Es decir, por la comida que hacía su abuela, los panes del viejo horno y los «jamones deliciosos» cuyo sabor se le «quedó grabado para siempre en la memoria del paladar». Un sabor que volvió a encontrar en Galicia. Por ello terminaba preguntándose si no había empezado «a ser víctima de los mismos desvaríos de su abuela. Entre gallegos -ya lo sabemos- nunca se sabe».

Testarudos
Fueron estos reconocimientos los que me llevaron en su día a buscar al escritor e intentar dilucidar su vinculación personal y literaria con Galicia. Los resultados están en el libro La Galicia mágica de García Márquez. Cuando aún lo estaba haciendo, me encontré con él en Los Ángeles (Estados Unidos), me miró fijamente y me dijo: «¿También tú por aquí? Ah, gallego, gallego. ¡Los gallegos somos los seres más testarudos del mundo! Se lo he dicho muchas veces a Fidel Castro, que, como buen gallego, es de una terquedad ilimitada». Entendí perfectamente lo que me quería decir: que ya le habíamos dado bastantes vueltas a la «abuela gallega». Los dos. ¿Dónde está Galicia en su obra? «En la forma de contar». Lo dijo él.
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RAMON CHAO

http://ramonchao.wordpress.com/tag/gabriel-garcia-marquez/
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http://ramonchao.wordpress.com/2013/02/18/el-garcia-marquez-que-conozco/

http://ramonchao.wordpress.com/2012/03/07/conversacion-con-gabo/

"Comentamos la posible semejanza del libro de Torrente Ballester La saga-fuga de JIB y su Cien años de soledad, que para mí no existe Ballester en una entrevista publicada este verano en EL PAÍS.
Para García Márquez tampoco hay nada de esto. Incluso me quiere hacer creer que ambas novelas son contemporáneas. Le aseguro que La saga-fuga es Posterior, y le recuerdo lo que me había dicho sobre su abuela gallega, que le contaba por las noches leyendas de nuestra tierra.
Me explica García Márquez que su abuela le preparaba un jamón curado en sal que nunca volvió a encontrar en Colombia ni en España hasta que un día descubrió el lacón gallego. Por ello deduce que tal vez su abuela fuera gallega o hija de gallegos y, en efecto, le relataba historias maravillosas, leyendas extraordinarias y sobrenaturales.
«Me parece perfectamente normal», dice, «que estando el Caribe lleno de leyendas llevadas por los gallegos se produzca una literatura coincidente, llena de mundos mágicos y paralelos».
Por último, evocamos lo escrito en Diario 16 acerca de una eventual disputa entre Fidel Castro y él a raíz de sus artículos sobre la intervención cubana en Africa.
Sobre esto sólo me dijo García Márquez que ha mandado los recortes de ese tema a sus amigos cubanos, que se van a reír mucho de semejante estupidez.
Y así no pudimos hablar de la nueva versión del Don Juan, de Mozart, montada por Maurice Béjart en Ginebra."
RAMÓN CHAOEL PAÍS / Madrid /16 /01/1981.
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El cineasta gallego Carlos Velo Cobelas con el escritor Gabriel García Márquez.
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Gabo y Fidel, comentario sobre un texto de Rafael Narbona

Lo que yo no voy a hacer, de ningún modo, es aplicarle a Rafael Narbona, RN, el mismo método que él ha usado en la deconstrucción de Gabriel García Marques.
La primera vez que leí a RN, hablé sinceramente de deslumbramiento y sigo creyendo que no exageraba. 
Pero, claro, RN no es ni más ni menos que un hombre y como tal es capaz de escribir artículos como los que motivaron mi deslumbramiento y, luego, cometer ese pecado que apenas ayer cometió criticando acerbamente a uno de los hombres más importantes que ha producido nuestra ideología.
Y digo “nuestra” porque estoy absolutamente convencido de que él y yo creemos lo mismo sobre todas las cuestiones del pensamiento y de la historia.
Me he cansado de leer todos estos días ferocísimas críticas a nuestro Gabo. 
¿Por qué lo han criticado tan duramente toda esa facción de la ultraderecha que anida en todos, menos 2, Público y el plural.com, de la prensa cuasi oficial española?
Simplemente porque, junto al Che Gevara, es uno de los iconos de la izquierda mundial. Es por eso por lo que me ha extrañado tanto la crítica de RN porque lo ha situado a éste junto a lo más pútrido de la intelectualidad pepera.
Por supuesto que Gabo no era un santo, yo, tampoco lo soy, el otro día narraba yo por aquí cómo había intentado meterle mano a 2 de las señoras que vienen a cuidar de mi mujer. “Homo sum et nihil humanum mihi alienum puto”, soy hombre y considero que nada humano me es ajeno.
A lo peor, para él, alguien se ha escandalizado totalmente por esto y me ha descalificado para siempre. Se equivoca, sé también como él, que este intento mío es absolutamente reprobable, pero yo no tengo la culpa sino la naturaleza de seguir manteniendo un líbido muy activa que sigue llenando mi sangre de humores sexuales que se van acumulando en ella hasta que explotan, por ejemplo, en lo que hemos dado en llamar sueños húmedos.
El padre espiritual de todos nosotros, Marx hizo lo mismo, sólo que con más éxito, con una de las criadas que le atendía a la que engendró un hijo.
Volviendo a Gabo, tal vez el error de RN se produce al comparar dos hombres tan radicalmente distintos como eran éste y el Che.
El Che era una especie de Jesucristo cuya pasión existencial era predicar la revolución armada contra toda clase de tiranía. O sea, su vida, su aspiración máxima era llevar la revolución adonde fuera necesaria al precio incluso de su propia vida. Tenía, quería morir en el empeño y lo consiguió. Era el prototípico hombre de acción a pesar de ese asma que tanto le afligía.
Gabo era su contratipo. Había nacido para escribir y fue lo que hizo mientras pudo. También lo hizo hasta el final pues nos dicen que ha dejado una novela inédita.
RN critica al Gabo porque se hizo rico con sus libros y porque le gustaba vivir bien. Yo no me he hecho rico con mis libros pero me gusta muchísimo vivir bien.
Ya he contado por aquí lo que me sucedió hace ya algún tiempo cuando llevé a mi mujer, enferma de alzhéimer, a un hospital de Alicante, único por estas tierras que realiza un diagnóstico electrónico cerebral de cuyo nombre no me acuerdo.
Como sabía que la prueba duraba varias horas, me llevé para ocuparlas el libro ¿Que es la literatura?, de Sartre, que dejé un momento sobre mi asiento para ir al water. Cuando volví una señora estupenda, había cogido el libro y curioseado y me dijo algo muy parecido a lo que ha heho RN con el Gabo: “Oiga, y usted, un comunista, ¿cómo ha traido a su mujer a que la vean aquí, en una clínica para supermultimillonarios?”.
No le contesté, como no lo he hecho estos días contra esas legiones de infames periodistas y críticos literarios que han intentado destrozar al Gabo.
El Gabo es el Gabo como Cervantes es el manco de Lepanto y Shakespeare el cisne de Avon.
¿Es necesario defender a éstos? ¿Por qué va a serlo, entonces, defender al Gabo, de qué, de haber manejado como nadie lo hacía desde hace muchos años nuestro idioma?
Por favor, el Gabo invirtió toda su puñetera vida en prepararse para escribir Cien años de soledad y ya ésta. El mismo día en que terminó su tarea podría haberse retirado a una isla paradisíaca a vivir no de las rentas sino de la nada porque ya no tenía nada que hacer después de haber escrito uno de esos 8 o 10 libros absolutamente universales.
Pero el pobre tuvo que seguir viviendo como un simple mortal, o sea, como v. y como yo, pero no lo era. Buscó frenéticamente algo más que hacer pero no lo encontró, porque no podía hacerlo, sí, es cierto, que, despuès de hacerlo escribió El otoño del patriarca, pero esto ya era otra cosa y él lo comprendió. Tal vez no debió de volver a escribir jamás, pero era su vicio, como el mío es el del jodido y puñetero sexo.
Entonces, comenzó a buscar amigos con los que estar a gusto. Y uno de los que halló no fue ni más ni menos que Fidel Castro. Su amistad ha durado hasta su muerte.
¿Qué más quieren los críticos izquierdistas de este hombre? Se había ganado el derecho a vivir todo lo bien que se pueda vivir en este mundo. Después de escribir los Cien años, ¿qué otra cosa tenía que hacer, mostrar decididamente cuál era su pensamiento político? 
Eligió como amigo a Fidel. Coño, yo a Fidel no lo tengo como amigo sino como mucho más, mi ídolo, mi maestro. Fidel sí que vive pobremente, porque yo lo he visto, hasta un extremo cuasi monacal, pero él no era un escritor sino un político comunista que tenía en sus manos todo el poder de un pueblo y tenía que dar ejemplo y lo dio y lo está dando y lo dará hasta que se muera.
No nos confundamos, no usemos nuestro cerebro como si fuera una perfecta máquina de razonar porque no lo es.
A todos los que sufren esta tentación, yo les recomiendo la lectura de 2 libros indispensables: La derrota del pensamiento y El pensamiento débil.
“La debilidad del pensamiento en relación al mundo y a la sociedad representa un aspecto de impasse en el que el pensamiento ha desembocado después de su aventura metafísica. Lo que importa ahora es volver a considerar el sentido de esa aventura y explorar los caminos que permitan ir más allá. La expresión pensamiento débil no es el emblema de una nueva filosofía: es una manera hablar provisional y quizá contradictoria que señala un camino posible, un camino que se aleja de la razón-dominio, aunque con la imposibilidad de abandonarlo definitivamente”.

domingo, 13 de abril de 2014

Aprendices de brujo

Le salió bien en Libia, mucho mejor aún en Egipto, donde quitó de en medio, el gran demócrata, a un presidente salido de las urnas, frenó a Irán en seco y ha llenado el mundo, España también es ese mundo, de escudos antimisiles, pero el gran cínico, que va sembrando la guerra y el horror por todas partes con el premio Nobel de la paz cogido con una grapa de hierro sobre su espalda, cree que tienen derecho a todo y se acercó demasiado con sus traidoras faenas al oso ruso, seguramente envalentonado por el recuerdo de la caída del Muro de Berlín y de su victoria en la Guerra fría.
Esta gentuza parece que ha olvidado que para todo hay límites, sí, aunque no lo parezca, y que hay gente de base en Ucrania que no está conforme con lo que sus teóricos dirigentes pactan en las alturas y que lo están pasando tan mal que piensan que no pueden empeorar de ninguna manera, pase lo que pase y entonces, coño, van y asaltan todas aquellas instituciones que no sólo no les ayudan sino que tratan de esclavizarlos aún más.
Y la jodida Rusia que se anexionó Crimea por las buenas ahora no puede decirles que no a los que se hallan en la misma situación aunque el territorio que ocupan no sea tan goloso y no hayan en él bases rusas que defender de la avaricia inagotable de los Usa.
El caso es que las cosas se están poniendo feas por allí, tan feas que comienzan a parecerse demasiado a las que originaron el comienzo de la 2ª guerra mundial, sólo que ahora, si se iniciara otra guerra sería la del fin del mundo porque los proyectiles balísticos de Rusia dotados de ojivas nucleares no se detendrían ante ninguna clase de escudos.
Eso es lo que frena al premio Nobel de la paz que en otros casos recientes ha visto como su predecesor no se ha andado con tantos remilgos a la hora de invadir Irak y Afganistán y asentar en estos tristes pueblos un baño de sangre no sólo impune para sus autores sino también permanente porque no puede haber ya nunca paz por donde estos criminales históricos han pasado alguna vez en su requisa del petróleo.
De modo que a impulsos de la geoestrategia usaniana se mueve todo quisqui en este asqueroso y repugnante mundo.
Pero ahora es Rusia la que no tiene más cojones que pararles los pies no por nada sino por razón de su propia supervivencia porque, si se descuida, no le dejan un sitio por el que siquiera poderse asomar a ese mar que otrora fue mediterráneo y ahora no es sino un jodido y apestoso lago de aguas pútridas mezcladas con el petróleo que echan de mala manera los cientos de naves de guerra de los usanianos y sus memelucos de aliados.
Pero a no dudarlo, pronto serán los chinos los que sigan el ejemplo ruso porque a ellos también les están cerrando su salida a los mares estos jodidos norteamericanos que aprovechan una paz convulsa para ir minándole el terreno a los que sabe que, más tarde o temprano, serán sus enemigos porque no tendrán otro remedio si quieren seguir teniendo el aire suficiente para respirar.
Pero ellos se proclaman, todos los días, los pacificadores y protectores de Occidente mientras aprietan con sus botas, antaño claveteadas, a todos los que no somos ELLOS y exigen que besemos sus sucias suelas.
Yo no quiero ser esclavo de una gente así, prefiero reventar antes de cualquier manera. Y morirme de asco en cualquier sitio pero lejos de ellos y no teniendo que aguantar su prepotencia y su descaro.
Es por eso que no comprendo, no he comprendido nunca, a todo este servil y asqueroso mundo que admira profundamente todo lo que viene de allí, su cine, su teatro, sus novelas, porque pienso que todo ello está tan podrido como ellos mismos.
En fin, hay gente que ha nacido para ser esclavo y esto es lo que desea sobre todas las cosas.
Ya lo decía a gritos el ínclito Felipe González, que prefería morir de una puñalada en el Metro de Nueva York que de hambre en Moscú.

viernes, 4 de abril de 2014

"Excusatio non petita, accusatio manifesta".

El Real Madrid, RM, no puede con un Barça afligido por la desgracia más contumaz: se le enferman los miembros más importantes de su plantilla, el mejor de sus defensas y el más alto, el entrenador, ambos con esa enfermedad tan terrible que hemos dado en llamar cáncer, su nuevo entrenador, para congraciarse con la plantilla actual, dice que no necesita refuerzos y se opone a que se fichen elementos imprescindibles, una mano NEGRA le dice a la Fifa que el increíble nivel de juego demostrado por el Barça no puede ser natural y el equipo odiado a muerte en la capital recibe a los vampiros un día sí y el otro, también, mientras al RM, equipo del que sí que obra en autos un recibo de honorarios pagado religiosamente del famoso doctor Eufemiano Fuentes, no le toca nadie porque si lo toca corre peligro de muerte y esto no es una exageración sino que lo dijo el anterior presidente del RM y uno de sus entrenadores anteriores, cuando de la Morena en su programa le preguntó: ¿tiene v. miedo a represalias y hasta qué punto cree que pueden llegar éstas?, contestó: sí, y creo que no hay límite de hasta dónde pueden llegar.
Desde el enemigo implacable del Barça, B, se comienza pensar que éste es un equipo realmente invencible, en las largas carreras, porque no sólo tiene, ahora mismo los mejores jugadores del mundo, Messi, Iniesta, Xavi, sino porque, además, ha montado una fábrica que parece inexorable de echar grandes futbolistas por un tubo.
Entonces, ¿qué se puede hacer desde el RM para resolver esta situación?
Sus expertos jurídicos, los mejores y más espléndidamente pagados el mundo, no en balde se dispone del Erario público español para todo lo que haga falta, se ponen en marcha: se trata de acosar al Barça por todos lados, absolutamente, de modo que el acoso le impida sobrevivir.
Son estrategas curtidos en millones del batallas que han llevado a su presidente a hacerse con el mercado mundial de la construcción y, a partir de ahí, con todo lo que se le antoja, sea lo que fuere, aunque se trate de un proyecto de almacenamiento subterráneo de gas que ponga en peligro la vida y la seguridad de millones de personas que viven en la zona elegida, en la que las primeras pruebas desataron una serie ininterrumpida de terremotos de una intensidad intolerable que obligó a parar las obras.
¿Fracaso de El Conseguidor? Nada de eso, si éste no logra llevar a cabo ese ingente proyecto, muera quien muera, será indemnizado por el Estado español, o sea, por todos nosotros, con una cantidad superior a la que hubiera ganado con su mortal proyecto.
¿Qué es lo que sucede este país? ¿Por qué este hombre consigue que se le otorgue una concesión administrativa de una gran parte del subsuelo español para un negocio particular que sólo a él beneficiaría, por lo menos teóricamente, véase la foto de él y del Rey, en el famoso palco del Bernabéu, riéndose ¿de quién, de todos nosotros? y que tiene como inevitable contrapartida ni más ni menos que la muerte y el pánico de una zona bastante extensa del territorio nacional.
Esto es tan inconcebible que si no lo estuviéramos comprobando en nuestras propias carnes no nos lo creeríamos.
Si este hombre puede hacer esto en una asunto que afecta a la salud y al orden público de una extensísima parte del territorio nacional, imaginense ustedes lo que puede hacer cuando sólo se trate de manejar un simple juego, como es el fútbol.
En este caso, no es que hace todo lo que quiere y escapa al azar sino que ha conseguido manejar todos los hilos que mueven el teatrillo, cosa para él tan fácil como un juego de niños.
Se trata de ir situando a sus hombres y mujeres en todos los órganos de decisión de manera que no se mueva ni una brizna de hierba sin su consentimiento.
Y así vemos cómo, no ya sólo en el terreno exclusivo del fútbol, que no es ni más ni menos, en esencia, que un juego, sino en todos los órdenes de la vida, poder legislativo, ej. la famosa Ley Florentino, poder ejecutivo, ese caso del almacén subterráneo de gas, del que acabamos de hablar, poder judicial, todos esos casos judiciales que se le están abriendo al Barça por todos los lados: caso neymar, caso Masía, etc. cuyo afloramiento se va produciendo escalonadamente a medida que sea más conveniente para los intereses el RM. 
-Bueno, se me dirá, todo eso no es más que pura teoría, demuestre con pruebas evidentes que todo es como u. lo expone.
¿Teoría que una cascada de hechos, hechos, eh, absolutamente incontestables se produzcan siempre, siempre, a favor del presidente del RM, que todos, absolutamente todos los miembros del organigrama de la Federación Española de Fútbol sean antiguos jugadores o entrenadores del RM, que lo mismo suceda con los miembros de todas las comisiones arbitrales y jurídicas que entienden de los conflictos que se producen en dicho ámbito, que ahora descubramos que uno de los miembros de uno de los organismos de la Fifa, decisivo en la imposición de la sanción de la Fifa al Barça que lo dejará absolutamente indefenso ante el RM, al impedirle fichar a jugadores absolutamente imprescindibles para que pueda seguir ocupando su actual posición hegemónica en el fútbol mundial, aparte del enorme desprestigio que los casos Neymar y éste de ahora de los menores de  La Masía, le habrán infligido al honor y a la buena fama que había adquirido en los últimos años y que le habían situado por encima del RM, sea ni más ni menos que vicepresidente del RM, ingeniero de caminos, como Floren, y miembro también de sus empresas mercantiles?
Cuántas casualidades se dan en este puñetero mundo, eh.
Y, por si fuera poco, llega el susodicho y dice: eh, señores, que sí, que yo soy vicepresidente del RM y miembro de otras muchas empresas de Florentino, pero ni yo ni el Madrid tenemos nada que ver con esto que ahora, hemos tenido dormido aquí, en la Fifa par que estalle ahora, en el momento más oportuno a los intereses del RM.
Hay un aforismo que se cita muchísimo en las contiendas judiciales: “excusatio non petita, accusatio manifesta”, excusa no pedida, acusación manifiesta, que en mi jodido pueblo traducen: el que se pica, ajos come.
O sea que el Barça todavía no ha acusado al Real Madrid de nada, pero éste se defiende vigorosamente a través de todas sus terminales mediáticas. Lo dicho: el que se pica, ajos come.
Pero hay algo más decisivo aún. en la entrevista que le hicieron a Floren en Salvados, el tío, espontáneamente, va y suelta esta 1ª noticia, absolutamente exclusiva mundial: "No es seguro que Víctor Valdes se vaya del Barcelona. Yo creo que no se va a ir".
¿Por qué? Porque Florentino sabe ya, porque se lo ha dicho su alter ego en la Comisión  que va a empaquetar,  al Barça que a éste se le va a prohibir hacer fichajes durante 2 años y piensa que sería una canallada que VV se fuera del equipo que lo ha hecho  lo que es, en estas condiciones, estando como está sin portero.
¿Por qué dice esto, sabiendo, como sabe que le puede incriminar en la cuestión? 
Porque su soberbia le pide poner su firma al pie de la faena y como buen torero no puede resistirse a ello.
Juzguen ustedes mismos.

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