martes, 30 de septiembre de 2014

España es una merienda de negros.



-Lo que más me fastidia no es que tú, cuando a ti se te antoja, vengas a casa y jodas a mi mujer sino que, luego, te limpies el pijo con las cortinas del dormitorio. O sea que sigas ejerciendo tu derecho de pernada sólo porque te lo atribuyen las leyes, unas leyes tan injustas que su existencia clama al cielo.

“Summun ius, summa iniuria”: el derecho supremo es el supremo insulto, porque Roma ya no está en Roma, el Tribunal Supremo ya no es el  tribunal supremo, sino el guardián de las esencias de la patria, el Tribunal Constitucional. 

El más canalla de los hombres que conozco ha dicho:

-Eh, señores, calma, yo tengo derecho a todo incluso a condenar al hambre, a la extrema miseria, al desahucio y a la muerte, o sea, al suicidio, a todo un pueblo porque obtuve la mayoría absoluta en unas elecciones y éstas son sagradas porque expresan la voluntad del pueblo. Pero, ojo, señores, que esto es así cuando se trata de mi, porque yo soy el hijo de la polla azul: la voluntad del pueblo, lease catalán, no vale nada si se dirige contra mi. ¿Está claro?

Y tocó la cormeta y el TC se puso firmes y sólo tardó un minuto, porque no podía ser menos, en cumplir sus órdenes.

El canallesco juego de las palabras: ¿legalidad o legitimidad?, olvida aqulla sabía máxima del derecho romano, “summum ius, summa iniuria”, porque, sí, la insuperable prisa del TC ha demostrado paladinamente que todo este andamiaje de la Constitución no es sino la peor de todas las trampas, la que culmina el penoso, el doloroso edficio en el que se recogen todas nuestras ofensas.

Pero también existe otra cita, ésta ciertamente infame: “dura lex, sed lex”. Porque, junto a Ulpiano, había otros jurisconsultos en la vieja Roma, que, como ahora, luchaban porque reinara la injusticia, una injusticia tal que permitía la esclavitud, en realidad, la lucha es todavía la misma.

Porque ahora se ha demostrado, negro sobre blanco, que el Constitucional no es más que el prostíbulo donde Rajoy guarda sus útlimos recursos para acabar de esclavizarnos más si es que esto es posible aún, haciendo el uso más torticero posible de una legalidad que no es sino el colmo de la injusticia porque injusticia es que se sofoque el ansia de libertad de un pueblo amparándose en el infame deseo de otros pueblos que quieren seguir oprimiéndolo.

Es o se tiñe rubia y se llama de apellido Silva y es hija de aquel infame ministro de Franco que encarnó una de sus más grandes mentiras: la liberalización de su canallesco régimen, Federico Silva Muñoz.

Fue ¿o es todavía? jefa de los servicios jurídicos ni más ni menos que  del Real Madrid, RM, la más expresiva de sus señas de identidad, y pieza clave en esa formidable campaña jurídica desatada contre el eterno enemigo, ahora victorioso futbolísticamente.

Es por todo esto, porque son siempre los mismos, los que están por todas partes, abusando, reprimiendo, sojuzgando salvajemente al pueblo por lo que a mi me entra una rabia imponente cuando oigo a uno de esos vendidos intelectuales intentando separar al fútbol de la política, despreciando al más sabio de todos los hombres que en el mundo han sido, cuando dijo que el hombre es un “zoon politikon”, o sea, un animal político y que, por lo tanto, “todo hombre que no es político o es un dios o una bestia”.

Pero, volviendo al tema, la justicia es el fin y el derecho, o sea, la legalidad son los medios para realizarla, de modo y manera que la legitimidad es la justicia o sea el fin, y los medios sólo se justifican, o sea, son legítimos cuando la realizan, o dicho de otro modo, la legalidad no sólo puede ser injusta, o sea, no legítima sino que casi siempre lo es.

Como en este caso de la consulta de Catalunya sobre su propia independencia.

domingo, 28 de septiembre de 2014

La Constitución, el cinturón de castidad de la política española (II). Desentrañando una asociación de ideas.


    Francisco Pérez de los Cobos, presidente del Constitucional.
MARÍA FABRA Madrid
El magistrado Francisco Pérez de los Cobos figura en la lista de donantes y afiliados del Partido Popular, cuando la ley prohíbe a los jueces pertenecer a ningún partido

El presidente del Constitucional asesoró al PP desde 1992

MARÍA FABRA Madrid
El magistrado 'escondió' al Senado trabajos de asesoría. El País. El País. Domingo, 28 de Septiembre 2014
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Siguiendo a Derrida, uno de mis maestros filosóficos, iba a escribir “deconstruyendo una asociación de ideas” pero he preferido “desentrañando” porque me ha parecido que así se profundizaba más.
El otro día, cuando escribía mi post, automáticamente me vino a la memoria el cinturón de castidad cuando trataba de encontrar, en esa milésima de segundo, durante la cual el cerebro actúa tratando de encontrar la mejor posibilidad de expresión de una idea.
Hoy, pasados unos día, después de oír ayer a Mas decir que espera que el TC no se venda, más o menos, me planteo, otra vez, trasladar a mis lectores la impresión que tengo yo de qué es y cómo funcional dicho Tribunal Constitucional, ante el que yo he actuado 2 veces en mi vida profesional y al que también he visitado otras 2, en toda mi vida, para hablar largo y tendido con uno de sus magistrados.
El cinturón de castidad de cuya existencia real se duda muy fundadamente, primero, porque sería totalmente inútil, una mujer puede satisfacer el furor sexual de un hombre sin necesidad de utilizar la vagina,  segundo, porque su utilización hubiera provocado en las víctimas un cúmulo de enfermedades alguna de las cuales le hubiera llevado a la muerte, y, tercero, porque siempre ha habido, hay y habrá cerrajeros capaces de abrir los más alambicados cerrojos.
De modo que dicha expresión no es sino una acertadísima metáfora tan buena que cuando mi cerebro se planteó hallar la más tremenda de las expresiones sobre lo que, en realidad, supone el TC para el funcionamiento normal de un país, mi cerebro soltó esa terrible expresión: cinturón, algo que aprieta, que oprime, y la castidad, o su contrario, uno de los instintos más naturales del hombre.
En efecto.
En una de esas habituales charlas en las que Franco trataba de concienciar a Fraga sobre la absoluta necesidad de montar un mecanismo que hiciera imposible la, ahora, sí, deconstrucción de su diab́ólico régimen, el hombre al que, según Felipe González, le cabía todo el Estado en su apepinada cabeza, le contestó al tirano:
-No se preocupe, Excelencia, que todo lo tengo ya pensado. Se trata de atornillar un poco más a los jueces. Puede usted dormir tranquilo que todo está atado y bien atado. 
O sea, el cinturón de castidad.
-El pueblo español, o sea, la más lujuriosa de las hembras, podrá tener todas las tentaciones que quiera respecto a intentar vivir en libertad que no lo conseguirá nunca porque no se lo permitirán los jueces.
Estos días estoy sintiendo el más asqueroso de los empachos de oír decir tantas veces eso de que la democracia   y la libertad no residen o consisten sino en cumplir las leyes.
No hace mucho que yo escribía por aquí que sin el Derecho, sin un marco juridicolegal, la vida civilizada sería imposible. Claro que sí. Sin el derecho, mejor, sin la justicia, la vida humana no sería sino la peor de las junglas salvajes. 
Pero es que son cosas esencialmente distintas e incluso contradictorias el Derecho positivo y la Justicia.
Cada vez me asombra más la profunda sencillez con la que el padre de todos nosotros, Ulpiano, se aproximó a las definiciones esenciales del Derecho: la justicia es vivir honestamente, no dañar a otro y dar a cada uno lo suyo: honeste vivere, alterum non laedere y suum cuique tribuere.
Puede parecer simple, incluso vulgar, pero es sencillamente insuperable.
Para ser justo, uno ha de vivir honestamente, no dañar a otro y dar a cada uno lo suyo.
No se puede ser justo si uno no vive honestamente. Si causa daño a otro o no da a cada uno lo suyo.
Si uno no vive honestamente su deshonestidad se basa en el abuso de los otros, por lo tanto, los daña y no les da lo que por derecho natural les pertenece.
Claro que sí parece incluso vulgar, una verdad de perogrullo pero es que así son todas las verdades.
Rajoy y su gente no viven honestamente. Todos ellos son multimillonarios. En su gobierno se concentran fortunas personales fabulosas y, como decía Ellacuría, mártir de la justicia social, nadie tiene derecho, sí, derecho, a lo superfluo mientras haya alguien que carezca de lo absolutamente imprescindible.
Y entonces, vendrá el Inda de turno, apostillado por el Marhuenda y algún desharrapado venido a más y dirá, eso es, claro, Castro y Chávez, es otra vez el jodido, el inhumano comunismo que enseña otra vez la patita por debajo de la puerta.
Y la inmensa mayoría de todos nosotros dirá:
-Va de retro, Satanás, que yo sí que tengo 2 bicicletas.
O sea que por una bicicleta de más entró todo el pecado en el mundo.
Es el temor a no tener todo lo que necesitamos, y más, la casa de invierno, la de verano, frigorifico, congelador, lavadora, lavaplatos y todo lo demás por lo que todos somos en esencia comunistas o, por lo menos, tremendamente solidarios mientras no tengamos que prescindir de esa bicicleta que se nos ha enrobinado porque hace ya demasiado tiempo que no la usamos.
Y Fraga le dijo a Franco:
-Es muy sencillo, Señor, y no hay siquiera que inventar nada.  Convocamos unas Cortes constituyentes y promulgamos una Carta Magna que, como es lógico, habremos redactado íntegramente nosotros de tal manera que todo,tal como su Excelencia quiere, quede para siempre atado y bien atado. Llenaremos el texto de declaraciones altisonantes que sean, al propio tiempo, absolutamente inútiles o sea que nunca se puedan llevar a efecto y, por si algún sitio se cuela alguna cosa progresista, estableceremos un Tribunal que determine sin ninguna clase de recurso qué es y que no es constitucional, o sea, Señor que 8 o 10 hombres, todo lo más, tendrán las llaves del sepulcro del apóstol. Porque con nuestro sistema, todos los jueces, absolutamente todos, sin excepción, serán profunda, esencialmente conservadores, como debe de ser, porque ésa es la función de un juez, la conservación de todo lo que existe, el mantenimiento del más intocable statu quo. Y para ser miembro del TC se elegirán forzosamente a los más conservadores de todos ellos, o sea que dicho tribunal será como esa losa que cerrará su tumba en el Valle de los Caídos, nunca nadie podrá moverla ni un solo milímetro.
O sea que la asociación de ideas que obligó a mi cerebro a escribir cinturón de castidad era un acierto: porque no habrá nunca un deseo natural, un ansia de libertad que pueda atravesar ese cinturón de hierro que es y será el Tribunal Constitucional. 

jueves, 25 de septiembre de 2014

La Constitución no es sino el cinturón de castidad de la política española

   Tribunal Constitucional

Me he cansado de escribir por aquí que Fraga es el padre de todo lo que nos pasa.

Fraga, como Gallardón y Rajoy sólo quería medrar, hacer del Estado un organismo para mejorar su situación personal y todo lo que hizo estuvo guiado por esa deshonesta finalidad.
Dígaseme, si no, por qué todo lo que hizo siempre tuvo por objeto el medro económico tanto de él como de su numerosa familia y de sus discípulos y amigos, dicen que si se miran bien todas las plantillas de los organismos pùblicos que estuvieron alguna vez bajo su férula, allí están todos ellos.
En este mundo lleno de connivencias, ellos han convenido en llamar a las cosas todo lo contrario de lo que realmente son, así se llama política que no es sino la adecuada gestión de la polis, del Estado, de la sociedad, a montar y mantener un tinglado que no tiene otro fin que alcanzar y mantener el mayor medro personal.
Así, la obra cumbre de este hombre, la famosa y perniciosa Constitución, ahora ya tenemos la mayor constancia de que todos sus preceptos no tienen otro objeto que limitar, de alguna manera, los derechos de los ciudadanos, no tiene otra función que, bajo la capa de garantizarlos, hacerlos prácticamente de imposible realización.
Tomemos por ejemplo el asunto que tenemos más a mano, la consulta catalana al pueblo sobre la independencia, si la Constitución fuera lo que debiera de ser, en lugar de obstaculizarla, la facilitaría: pero he aquí lo que dice tal Ley: articulo 149:
“El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias:....32.ª Autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum....El derecho estatal será, en todo caso, supletorio....”.
Pero el Ordenamiento jurídico, encabezado por la Constitución, permite teóricamente que el ius, la justicia, el Derecho positivo consignen expresamente en su peculiar normativa que los órganos territoriales de la Administración pública española desarrollen un texto que, por su concisión, tiene que ser forzosamente programático, y así, el último Estatuto que rige como norma suprema el funcionamiento de la Generalitat de Catalunya establece:
“ARTICLE 122. CONSULTES POPULARS
Correspon a la Generalitat la competència exclusiva per a l'establiment del règim jurídic, les modalitats, el procediment, l'acompliment i la convocatòria per la mateixa Generalitat o pels ens locals, en l'àmbit de llurs competències, d'enquestes, audiències públiques, fòrums de participació i qualsevol altre instrument de consulta popular, salvant el que disposa l'article 149.1.32 de la Constitució”.
O sea, que, ahora, en esta tesitura en  que el pueblo catalán se halla, tratando de realizar una consulta sobre la voluntad general de acceder a la independencia, tal como acaba de hacerse en Escocia, dicha Generalitat no ha tenido más remedio que confeccionar y promulgar un texto que pueda habilitar la misma, pero se encuentra conque no puede hacerlo porque esa Constitución que nosotros hemos denominado tantas veces “trampa para cazar elefantes” no se lo permite:
1º) porque a un pueblo con su propia lengua, caracteres y costumbres propias que, en cualquier otro lugar del mundo verdaderamente civilizado, no tendría inconveniente legal alguno para formular un referendo respecto a su conversión en Estado independiente, se lo encierra en un texto legal, la referida Constitución, que lo somete inexorablemente al imperio del pueblo que lo sojuzga mediante:
A) la obligación inexcusable de formular un texto legal escrito que regule no sólo su realización formal sino también su fundamentación juridica que previamente Fraga y los suyos hicieron imposible puesto que las condiciones que establecieron para ello son un auténtico círculo vicioso ya que:
a) tal referendo no se puede realizar sin un procedimiento no sólo legal sino también escrito,
b) para su validación como tal precepto legal ha de coincidir esencialmente con los textos constitucionales,
c) de modo que, si no es así, el Gobierno puede impugnarlo mediante el pertinente recurso de inconstitucionalidad,  
d) recurso que inmediatamente provoca la suspensión del referendo.
 ¿Por qué el referendum independentista de Escocia se ha podido llevar a cabo y el de Catalunya no podrá hacerse nunca?
Porque la Constitución que rige en el Reino Unido, cuna de la democracia, es un texto no escrito, como también lo es la de los Usa, no son  corsés que constriñen la voluntad de sus pueblos sino textos programáticos esencialmente liberalizadores de tal modo que cuando un pueblo de los que constituyen su Estado trata de saber si la mayoría de sus ciudadanos quiere seguir dentro del statu quo político  actual en lugar de encontrar trabas para ese proceso esencialmente libertario lo que halla es todo lo contrario: alas que lo impulsen decisivamente.

Y, a lo peor, hay quienes dicen pero es que todo esto lo tiene que decidir un tribunal, ni más ni menos que el Constitucional.

Precisamente. Fraga y sus muchachos sabían mejor que nadie que un tribunal es absolutamente manejable.

Sobre todo si se piensa que los jueces son , por su propia naturaleza, los hombres más conservadores del mundo y que además la propia Constitución se encargaba de que sus miembros se eligieran precisamente entre los más conservadores de este retrógrado estamento: el TC actual está compuesto y siempre lo estará por hombres absolutamente conservadores, como el que hoy es su presidente, un afiliado al PP con carnet y que pagaba todavía sus cuotas cuando se incorporó al tribunal.

Y, como todo recurso del Gobierno al TC, lleva aparejada la suspensión inmediata del acto que se recurre, jamás adquirirá vigencia  una resolución que el Gobierno no  quiera que se proponga.


Una última cuestión: ¿por qué un razonamiento ten elemental como éste no ha sido formulado, que yo sepa, por ningún jurista de ámbito nacional?
Ya lo dijo hace mucho tiempo Julien Benda en su libro La traición de los intelectuales.
Porque éstos se hayan todos abducidos por este condenado Sistema.

martes, 23 de septiembre de 2014

Corroborando a Suso de Toro (II)




David contra Goliat y ganó David o sea que es posible, muy difícil pero no imposible que David vuelva a ganar porque Podemos lucha, está luchando y luchará contra TODA la prensa nacional o sea contra el instrumento más poderoso del SISTEMA.

Porque si el PP gana, y la última vez con tan enorme mayoría absoluta, es porque todos los propietarios de todos los medios de comunicación, lo que yo llamo, para simplificar, “prensa canallesca”, infectan las mentes rudimentarias de la mayoría del censo electoral.

El otro día expresaba yo por aquí mi admiración por ese maravilloso artículo del diario.es en el que Suso de Toro hacía una síntesis absolutamente lúcida de la situación política actual.

Después de exponer con una claridad y brevedad realmente insuperables todos los componentes de la situación política, Suso se mostraba convencido de que todo iba a irnos bien gracias a la existencia de Podemos. 

Y yo le decía, con todo el respeto del mundo, que no estaba de acuerdo con su resolución final optimista porque Podemos, además de tener toda la suerte del mundo, precisaba ser absolutamente infalible en todas las decisiones que adoptara porque esa Hidra de las mil cabezas que es el electorado se lanzaría sobre ellos al menor error.

Porque la puñetera Hidra cree todo lo que la prensa da por sentado, sin entrar en el análisis real de los datos en que se basan sus conclusiones y, así, si la prensa dice que Podemos es una sucursal de Corea del Norte, Cuba y Venezuela, la cosa va a ser así por muchas vueltas que le dé Podemos.

O sea que la partida se presenta alucinante. Podemos ha de jugar sus cartas, todas sus cartas, de manera absolutamente magistral porque, si no, los Inda, Rojo, Marhuenda “et alteri”, acabarán con ellos definitivamente.

Efectivamente, Podemos está formado, en su élite directiva, por gentes procedentes de las cátedras universitarias, que ha llegado hasta allí a base de esfuerzo, estudio y absoluta dedicación. 

Son, por lo tanto, la gente mejor preparada que yo he visto en política, en mis 86 años.

Esto los ha hecho, hasta ahora, infalibles pero el camino que les espera es uno de los más largos y difíciles de la Historia, no sé por qué me viene a la memoria la gran marcha de Mao Tse Tung.

Y que la buena surte y el acierto les siguen protegiendo lo demuestra lo que anoche le oí a Iñigo Errejón en la Ser: han decidido no concurrir a las elecciones municipales porque piensan que cualquier error en las elección de los miles de candidatos sería utilizado inmediatamente por los medios de comunicación para machacarlos, siguiendo las estrictas órdenes de sus mandamases, que así creerían interpretar al pie de la letra el testamento no escrito por el monarca Emilio Botín, cuando dijo aquello de que estaba muy inquieto por el auge de Podemos y la situación de Catalunya.

Y como lo dijo “urbi et orbi”, y ante un notario universal, y cuando   ya iba camino de su lecho de muerte no cabe duda alguna de que era su testamento.

lunes, 22 de septiembre de 2014


ATENCION, ATENCION, ATENCION:

POR ENESIMA VEZ COMUNICO QUE LA ENTRADA A MI BLOG DE 


WORDPRESS HA CAMBIADO POR CAUSAS AJENAS A MI VOLUNTAD 


Y ES: 
http://josemiguellopezpalazon.wordpress.com/

PERDONEN LAS MOLESTIAS

Lo que parecía imposible: dos monarquías simultáneas


En España, había dos monarquías y esto sólo es una contradicción aparente.

Porque siempre se ha pensado que Monarquía es una concentración absoluta y casi definitiva del poder.

“E puor si mouve”.

Si el estagirita viviera hoy estaría rozagante como un caballo en un prado de alfalfa porque todo lo que predijo se está cumpliendo a rajatabla. Pero está claro que un solo hombre no tiene tiempo para abarcarlo todo, nuestra vida es todavía excesivamente limitada en el tiempo. Hoy, acabo de leer que en el 2.050, los ricos no se morirán nunca, tal como soñaba el canallesco Walt Disney.

Aristóteles también, como Foucault, pensaba que políticamente todo se articula alrededor del poder, pero no tuvo tiempo, como éste, de descender a los detalles por eso no escribió nada sobre el panóptico, las cárceles ni los manicomios, precisamente los sitios en los que éste se manifiesta más ostensiblemente.

Porque el panóptico nos asimila a Dios, y las cárceles y los manicomios no son más que representaciones del infierno.

Pero yo quería, hoy, volver a escribir sobre Botín porque es un tema realmente apasionante.

Botín sí que es un monarca legendario.

Monarca, de monos, uno, arjein, poder, el poder de uno, de uno solo.

Otra de las cualidades que Foucault atribuye al poder auténtico es su tendencia a ser aparentemente ignorado.

Es por eso que Botín jugaba siempre a ser una especie de payaso. Por eso eligió para que lo representara el más escandaloso de los colores, tirantes rojos, cinturón rojo, sólo prescindió de la bolita roja de la nariz, pero no lo vean nunca así porque así no era.

Botín ha sido el más duro de todos los monarcas. Su mano fue realmente de hierro y apartó con ella con los más crueles manotazos a todos los que encontró por el camino: Conde, Amusátegui, Corcóstegui y aquel inefable patriarca de la Banca que presumía de haber entrado en la carrera como simple botones, cuyo nombre, ahora mismo no recuerdo. Sí, ya, Alfonso Escámez.

Por devorar, yo creo que ha devorado incluso a sus hermanos, en esto de los hermanos su historia, también tiene cierto parecido  con la de su monarca nominal.

Pero ¿qué es lo que ha hecho única la historia de este auténtico monarca?

Su entendimiento del poder como esencialmente económico, o sea que Botín es el más marxista de todos los monarcas.

Como buen monarca, era también esencialmente salvaje porque no tenía tiempo, y él parecía intuirlo, para andarse con muchas contemplaciones.

Lo arrasó todo, apartó de un despectivo manotazo todo lo que se le puso por delante ya fuera banqueros rivales, que los tuvo, hasta que todos comprendieron que luchar u oponerse a él era la muerte, o incluso los mismos órganos del Estado como la Hacienda o la magistratura judicial que acabaron asumiendo su ya indiscutible imperio.

En esta pugna a muerte por el auténtico poder hubo un momento crucial, aquel en el que la judicatura se atrevió a enfrentársele.

Lo procesaron no sólo por reírse de la Hacienda pública, todos somos el Fisco, sino lo que es mucho peor, hacer ostentación de ello, para hundir a la competencia, cosa que siempre consiguió, no se le ocurrió otra cosa que hacer ostentación de un producto bancario que prometía la total opacidad fiscal.

Efectivamente, esto era demasiado: proclamar “urbi et orbi” venid a mi que yo os prometo que negociando conmigo nunca, nunca, nunca pagaréis impuestos.

Todavía no comprendo cómo se atrevieron a procesarlo a él, el auténtico monarca de España, que era por lo tanto esencialmente inimputable, pero él lo resolvió como procedía, dio un golpe en la mesa y dijo “pero oigan ustedes, señores magistrados, ¿es que se les ha olvidado a ustedes quién paga no sólo sus nóminas sino también todos  esos otros caprichos suyos?”.

Así fue cómo el más supremo de todos nuestros tribunales cambió radicalmente para siempre su doctrina al respecto: la acción popular, la acción ejercitada por el pueblo y en su nombre no valía absolutamente para nada, de manera que cuando se quedaba en soledad entre los querellantes, los querellados, automáticamente, eran absueltos. Esta es desde entonces, la doctrina Botín.

Y si esto lo hacían los jueces ¿qué podían hacer los propietarios de los medios de comunicación?

Al Rey, vida y hacienda haz de dar, pero el honor, el honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios. Esta última doctrina ha pasado lógicamente a mejor vida.

Ni uno solo de los medios de comunicación españoles se habría atrevido nunca a disgustar al que realmente, todos los meses, pagaba todas sus nóminas.


De modo que el dios con minúscula ya ha comparecido ante el Dios, con mayúscula, y aunque el más sabio de todos los humanos acaba de afirmar ayer que Dios no existe y que él es rigurosamente ateo, yo, que anhelo, sobre todo, el cumplimiento, como sea, de la justicia, no sólo creo sino que exijo que exista Dios porque, si no, hace ya mucho tiempo que me habría pegado un tiro, porque no valdría la pena nunca vivir.



domingo, 21 de septiembre de 2014

Tragedia en el Olimpo. El ocaso de los dioses. (II).


Ahora, resulta que los dioses son también mortales y ellos fingían ignorarlo, lo que, entre otras cosas, demuestra que no creen en nada.

Y, si los propios dioses no creen, ¿cómo vamos a creer nosotros?

Estos días, al socaire de la muerte de estos dos dioses, Botín, Santander, y Alvárez, El Corte inglés, he leído por ahí, Raúl del Pozo, que este último se consideraba a sí mismo un tendero, que estaba célibe y que vivía con su madre en un piso abarrotado de libros, los había en los sitios más insospechados, debajo de la cama, junto al orinal, y que el otro, el dios de dioses, esa especie de Júpiter cecijunto, coyundó con Paloma O’Shea no ya sólo por satisfacer sus naturales impulsos sino porque quería que sus múltiples hijos fuera todos muy cultos. ¿Para qué, si sólo se trata de apalear millones y, como mucho, acumularlos en uno de esos Bancos de verdad que sólo quedan ya en la pacífica Suiza.

El caso es que los dos más famosos empresarios de España han acabado por morirse como cualquier hijo de vecino de manera que bien podíamos acabar este leve comentario con el famoso “sic transit gloria mundi” pero es que ni siquiera esto es verdad en este tan asqueroso  mundo.

Alvárez había comenzado a fracasar incluso como tendero y su negocio no vendía ya tanto como antes nunca sabremos por qué, ya que el verdadero misterio es que esta tienda fuera una de las que más vendían de Europa siendo así que indudablemente era la más cara.

El caso es que El Corte inglés veía cómo sus colosales cimientos habían comenzado a temblar y el tendero célibe de los libros junto a los orinales había empezado a ponerse nervioso de modo que llamó a Pizarro, aquel otro abogado del Estado que entregó en bandeja  Endesa a los italianos y le encargó que se sacara un truco semejante de la otra manga.

Pero no ha dado tiempo siquiera a atisbar cómo va a funcionar este ensayo porque el dios soltero y lector, quizá fuera aquello por esto, se nos ha muerto, como del rayo, sin que, que nosotros sepamos, lo quisiera ardiente y realmente nadie.

Ahora, sí, ahora sí que tal vez podamos escribir eso de que así pasa la gloria de este mundo, porque ya de este hombre sólo se van a acordar sus empleados pero para maldecirle.

Pero ¿y el otro? El otro sí que parecía un verdadero dios porque fornicaba casi tanto como Júpiter y no se lo decía a nadie, pero de poco le ha servido por mor de Pablo Iglesias y esos jodidos tipos, los catalanes.

Botín era como Felipe II, en sus dominios nunca se ponía el sol, pero ahora un tipo con coleta y con camisas de Alcampo, pero ¿será posible?, se había empeñado, en tocarle, mal, los puñeteros atributos. Había demostrado, en las últimas elecciones europeas, que el nuevo muro de Berlín no era tan sólido como parecía.

Y Botín era un tío listo si no lo suficientemente genial para atisbar que así comenzaron su caída todos los imperios que en el mundo han sido, primero, una pequeña grieta y, luego, el desastre.

Y esto le disgustó de tal modo que abandonó la Italia de su amigo Berlusconi y vino a morir a Madrid, donde medio pueblo ya era suyo.

Pero, ay, que el gran miguel dejó escrito que la muerte está ella toda llena de agujeros, y de cuernos de su mismo desenlace, por eso sobre esta piel de toro pisa y pace un luminoso prado de toreros, ¿o es que Botín no era tan calvo y barbado como un auténtico picador, si bien su pica sólo fuera de carne?

De modo que entre los catalanes y el Iglesias le hicieron reventar el corazón y no le sirvió de mucho que la O’Shea interpretara la Patética como un verdadero ángel.

De modo que no hubo más remedio que enterrarlo en esa inmensa finca familiar en donde estaba construyéndose una pista para aterrizaje de aviones supersónicos.





Los dos habrán llegado casi al propio tiempo a la puerta del Olimpo y la cuestión estriba ahora en saber a quién habrán dejado entrar primero.

Tragedia en el Olimpo. El ocaso de los dioses.


Ahora, resulta que los dioses son también mortales y ellos fingían ignorarlo, lo que, entre otras cosas, demuestra que no creen en nada.

Y, si los propios dioses no creen, ¿cómo vamos a creer nosotros?

Estos días, al socaire de la muerte de estos dos dioses, Botín, Santander, y Alvárez, El Corte inglés, he leído por ahí, Raúl del Pozo, que este último se consideraba a sí mismo un tendero, que estaba célibe y que vivía con su madre en un piso abarrotado de libros, los había en los sitios más insospechados, debajo de la cama, junto al orinal, y que el otro, el dios de dioses, esa especie de Júpiter cecijunto, jodía con Paloma O’Sea no ya sólo por satisfacer sus naturales impulsos de gran follador sino porque quería que sus múltiples hijos fuera todos muy cultos. Joder. ¿Para qué, si sólo se trata de apalear millones y, como mucho, acumularlos en uno de esos Bancos de verdad que sólo quedan ya en la pacífica Suiza.

El caso es que los dos más famosos empresarios de España han acabado por morirse como cualquier hijo de vecino de manera que bien podíamos acabar este leve comentario con el famoso “sic transit gloria mundi” pero es que ni siquiera esto es verdad en este tan asqueroso como jodido mundo.

Alvárez había comenzado a fracasar incluso como tendero y su negocio no vendía ya tanto como antes nunca sabremos por qué, ya que el verdadero misterio es que esta tienda fuera una de las que más vendían de Europa siendo así que indudablemente era la más cara.

El caso es que El Corte inglés veía cómo sus colosales cimientos habían comenzado a temblar y el tendero célibe de los libros junto a los orinales había empezado a ponerse nervioso de modo que llamó a Pizarro, aquel otro abogado del Estado que entregó en bandeja  Endesa a los italianos y le encargó que se sacara un truco semejante de la otra manga.

Pero no ha dado tiempo siquiera a atisbar cómo va a funcionar este ensayo porque el dios soltero y lector, quizá fuera aquello por esto, se nos ha muerto, como del rayo, sin que, que nosotros sepamos, lo quisiera ardiente y realmente nadie.

Ahora, sí, ahora sí que tal vez podamos escribir eso de que así pasa la gloria de este mundo, porque ya de este hombre sólo se van a acordar sus empleados pero para maldecirle.

Pero ¿y el otro? El otro sí que parecía un verdadero dios porque jodía casi tanto como Júpiter y no se lo decía a nadie, pero de poco le ha servido por mor de Pablo Iglesias y esos jodidos tipos, los catalanes.

Botín era como Felipe II, en sus jodidos dominios nunca se ponía el sol, pero ahora un tipo con coleta y con camisas de Alcampo, joder, pero ¿será posible?, se había empeñado, coño, en tocarle, mal, los puñeteros cojones. Había demostrado en las últimas elecciones europeas que el nuevo muro de Berlín no era tan sólido como parecía.

Y Botín era un tío listo si no lo suficientemente genial para atisbar que así comenzaron su caída todos los imperios que en el mundo han sido, primero, una pequeña grieta y, luego, el desastre.

Y esto lo disgustó de tal modo que abandonó la Italia de su amigo Berlusconi y vino a morir a Madrid, donde medio pueblo ya era suyo.

Pero, ay, que el gran miguel dejó escrito que la muerte está ella toda llena de agujeros, y de cuernos de su mismo desenlace, por eso sobre esta piel de todo pisa y pace un luminoso prado de toreros, ¿o es que Botín no era tan calvo y barbado como un auténtico picador, si bien su pica sólo fuera de carne?

De modo que entre los catalanes y el Iglesias le hicieron reventar el corazón y no le sirvió de mucho que la O’shea interpretara la Patética como un verdadero ángel.

De modo que no hubo más remedio que enterrarlo en esa inmensa finca familiar en donde estaba construyéndose una pista para aterrizaje de aviones supersónicos.

Los dos habrán llegado casi al propio tiempo a la jodida puerta del Olimpo y la cuestión estriba ahora en saber a quién habrán dejado entrar primero.


viernes, 19 de septiembre de 2014

ATENCION:

LA NUEVA DIRECCIÓN DE  MI OTRO BLOG DE WORDPRESS ES: http://jmlpalazon.wordpress.com

Corroborando a Suso de Toro

Suso de Toro  en el diario.es
17/09/2014 - 21:05h
"Se trata de un país donde acaba de dimitir de la jefatura del Estado un rey dejando a un sucesor caído del cielo, quien carga con los poderes del Estado pero sin otra autoridad moral que ser hijo y sin que la ciudadanía lo haya reconocido de modo alguno.
Un país con un presidente de Gobierno que mintió en sede parlamentaria acerca de las finanzas de su partido y las propias, dejando así al Congreso anulado para el resto de la legislatura: no se puede reconocer, negociar ni pactar con un Gobierno sostenido sobre la mentira. Un Gobierno sobre esas bases degrada a la sociedad. Un país en el que el jefe de gabinete del presidente, siendo conocedor de posibles delitos de la familia Pujol, en lugar de informar a la justicia lo utilizó en beneficio político propio, instigando y maniobrando para que fuese conocido en el momento que le era más útil al Gobierno. Los SMS publicados en este diario prueban esa perversa y probablemente delictiva conducta política, se trata del "alguacil alguacilado". Es una conducta política realmente inconcebible en países democráticos, haría caer a un Gobierno, sin embargo se trata de un país donde la oposición no reclama responsabilidades por esas actuaciones.
Un país donde tanto la presidenta como el secretario general de un partido, el PSOE, no se han enfrentado a las urnas y carecen por ahora del aval de la sociedad. Se trata de un partido que fue realmente el constructor de los consensos sobre los que ha descansado el sistema político español, y que ahora reacciona agobiado por conservar un lugar, ser el principal partido de la oposición.
En ese país el anterior monarca vaga en su desprestigio y cuanto más se sabe de él más perjudica al reinante y los anteriores presidentes del Gobierno vivos "quemados", por distintos motivos, para la sociedad. Un país así es, en suma, una sociedad descabezada, sin referencias morales ni políticas. En ese país alrededor de un millón de ciudadanos, la mayor concentración política de Europa, ocupa organizada y pacíficamente las calles de una ciudad por tercera vez para reclamar un referéndum que el Gobierno les niega. Y es entonces cuando en un mismo día fallece el primer banquero del Reino, ingresa en el hospital otro por caída de caballo y también es hospitalizado el presidente de los grandes almacenes símbolo del consumo español, quien fallece cuatro días después. Parece que se acumulan los ingredientes para una "tormenta perfecta".
Tras años de políticas antisociales y divisoras nacionalmente, con capas sociales destruidas y sin esperanza, lo que preocupaba al banquero fallecido, verdadero tutor intelectual de la política económica, eran dos temas: los catalanes y Podemos. Tiene lógica política; desde su punto de vista, claro. Pues eso supone que no importa toda esa basura, corrupción, incapacidad y destrucción social mientras la máquina siga rodando, mientras el Estado no sea cuestionado. La corrupción, el secuestro de la política por parte de los poderes financieros, es la base de este sistema político económico, lo único que lamentan los poderes que se benefician de este sistema es que eso que estaba oculto ahora se muestra al público. Pues eso está creando el rechazo de muchas personas al sistema político.
Tenía toda la razón el banquero: el sistema es cuestionado por dos disensos, por un lado un partido que se nutre de denunciar el sistema político y económico y, por otro lado, la voluntad a la que fueron llegando los catalanes de decidir su destino. Ni el Estado ni el sistema político tienen en este momento autoridad moral para afrontar los retos políticos que los cuestionan democráticamente. Se trata de una verdadera crisis de Estado.
Quienes se reían de la "España plural" y oponían todo tipo de objecciones, ahora la invocan, cuando el daño ya está hecho. Y ante la gravedad de la situación aparecen reacciones nerviosas por parte de quienes temen cargar las culpas por haber conducido las cosas hasta aquí, procuran trasladar sus culpas al contrario o a un chivo expiatorio. Como la aparición en el diario El País de José Bono señalando a Pasqual Maragall como el culpable de un "engaño" separatista. No fue Aznar quien azuzó el españolismo contra el catalanismo, no fue el PP de Rajoy quien recogió firmas contra Catalunya y su pretensión de un nuevo estatuto, no fueron quienes llevaron el Estatut al Constitucional, no fueron quienes le "pasaron el cepillo", no fue el Constitucional… El culpable fue Maragall. Fue el Parlamento catalán, fue la ciudadanía que los votó… Fueron los catalanes. Y si no fue Maragall, fue Pujol como demostraron los "investigadores privados" Moragas, Rajoy y Alicia.
El Ministerio de Margallo ha demostrado ante Holanda y las sociedades democráticas lo que son capaces de hacer, si directamente censuran un libro, y en un país extranjero, porque están en desacuerdo con el relato histórico los españoles deberían preguntarse qué clase de información les llega de este Gobierno y los medios de comunicación que lo sostienen. Pero más grave aún que censurar un libro es lo que demostró ese incidente: la administración del Estado español actúa contra la administración de la Generalitat catalana, un enfrentamiento nacional interno expuesto a los ojos del mundo. Son dos administraciones con intereses contrarios y en conflicto abierto, es natural que Margallo reitere amenazas anteriores de su partido y su Gobierno de emplear la fuerza del Estado contra el Parlamento catalán.
La pretensión de suspender la autonomía catalana plantearía una situación de dimensión histórica nuevamente. La Generalitat tiene un sustento en sí misma y una continuidad no sólo política sino administrativa, no nace de la Constitución que se limitó a reconocerla, sino del Govern en el exilio. Tarradellas ya era presidente antes de volver del exilio. Si el Gobierno suspendiese la autonomía se podría repetir la situación de que un Govern se exiliase. La irresponsabilidad y la incapacidad de resolver las cuestiones democráticamente han conducido a una situación impensable hace diez años.
Una situación donde tiene más responsabilidad quien más fuerza tiene, quien tiene el Estado. A esto ha conducido el nacionalismo español encastillado en las instituciones del Estado, conducido por la derecha oligárquica pero acompañada por sectores del PSOE y nuevos elementos políticos surgidos en los últimos tiempos. El día a día de los grandes medios de comunicación madrileños, absolutamente parciales.
El Estado español y España como proyecto colectivo posible han llegado a un punto de no retorno, de un modo u otro se desencadenará una crisis en los próximos meses. Con Rajoy, Margallo, Wert, Gallardón, Mato, etc, es imposible que esa grave crisis se conduzca en términos democráticos que abran diálogo, así pues prepárense porque habrá turbulencias".
Maravilloso artículo de Suso de Toro, sólo puedo ponerle un reparo.
Su construcción es inatacable desde el punto de vista lógico sistemático pero.....
Una cosa es la lógica sistemática y otra la realidad.
En su Historia de las Revoluciones científicas, Thomas S. Khum excluye de las auténticas ciencias, que, para él, son, por ejemplo, las naturales, la física y la química, las que, él también llama “materias sociales”, no se atreve a llamar ciencias y por ello las excluye: la psicología, la sociología, la política, etc.
En estas últimas, no se puede proponer como verdades esa tan paradigmática de 2+2=4 y otras semejantes.
Pero volvamos al maravilloso artículo de Suso.
Ojalá tuviera él toda la razón.
Que yo creo que no.
Porque para que la tuviera, la sociología y la política tendrían que dejar de ser esas ciencias así mal llamadas y ser plenamente científicas que nunca lo serán.
Y esto no sólo lo apunta Khun en su obra antes citada sino que lo puso mucho antes de manifiesto la escuela marxista de Franfort en su crítica al marxismo precisamente por haber olvidado a ese otro genio inconmensurable que fue Sigmund Freud.
Todo lo que se refiere al hombre, todo lo humano, “homo sum et nihil humanum mihi alienum puto”, no puede en modo alguno ser ajeno al hombre porque entonces deja, por definición de ser humano, entonces, teniendo, en el fondo, toda la razón del mundo, Suso comete el error metodológico de olvidarse de Freud: como muy acertadamente apuntaba Emilio Botín, ese otro genio también sólo que en este caso, maléfico, la clave de todo está en Podemos, por eso lo asustaba tanto que le provocó el infarto mortal, esa tempestad perfecta que Suso quiere ver, necesita que Pablo y los suyos tengan, además de una suerte endiablada, una inteligencia sobrehumana, porque si ellos se equivocan solamente en el movimiento de uno de sus peones, si, por ejemplo dicen que son legítimos admiradores de Marx, Castro y Chávez, perderán inevitablemente la partida porque el alma colectiva de este pueblo inane ha identificado a estos tres arcángeles con Lucifer y los otros ángeles retrógrados.
O sea que la partida que sí, es posible ganarla, ha de ser jugada con una inteligencia absolutamente divina o diabólica porque un sólo fallo los puede arrojar por el precipicio de la derrota.

Ese inmenso campo de batalla





Las bases de la pugna se hallan claramente establecidas: Podemos y  la independencia de Catalunya, Botín, el auténtico ideólogo, que no Arriola, que sólo es el instrumento táctico, "dixit".

¿Por qué?

Porque Podemos ha demostrado que se puede abrir brecha en el muro, este nuevo muro de Berlín, mucho más canallesco y trapacero que aquél.

Y porque Catalunya, pero qué jodida paradoja, la 1ª comunidad que se cargó los centros de salud y los quirófanos, se ha convertido en el adalid de los progresistas.

Hay que joderse, coño, ¿qué es lo que está dispuesto a hacer Mas si gana la batalla, meterá en la cárcel a los médicos que receten lo que sea y cerrará de una vez las puñeteras farmacias?

Pero decía que una de las cosas que asustó a Botín, hasta el punto de provocarle el infarto, fue la intentona separatista de Catalunya.

Si España se desintegrara, otra vez, en una serie de reinos de Taifas,  habría que abrir ahora nuevas sucursales bancarias que apenas si se acababan de cerrar. De locos. ¿Qué se puede hacer seriamente, pensó el cántabro, con un país así?

Y, lógicamente, fue y se murió. No tenía otro remedio.

Pero el problema, los problemas, se han quedado ahí y Ana Patricia no tendrá más huevos que resolverlos. ¿Cómo?

¿Quién lo sabe? Yo, por lo menos, no.

El caso es que, como decíamos, el campo de batalla ha quedado así: de una parte, un tipo que todo lo que sabe lo aprendió en los libros, tiene cojones, ¿cómo está seguro el tío de que la cosa va a funcionar?

Y, de otra, una comunidad, según ellos mismos, un jodido país, que estando siendo aplastado por un líder tan canallesco que no dudó un instante en prenderle fuego a la mecha que ha provocado el incendio, se apresta ahora a una lucha dirigida por ese mismo canallesco individuo, ¿es o no de locos, pero de locos de atar?

O sea que, ante un problema como éste, lo de morirse a toda prisa, como ha hecho Botín, es uno de los actos más inteligentes que pueden realizase.

A ver quién es el guapo que viene ahora y nos dice qué debemos hacer, había escito “podemos” pero lo he borrado por la cacofonía.

La situación, como vemos, es desesperada, absolutamente.

Si no intentamos, como sea, quitarnos de encima a estos ladrones que son al propio tiempo nuestros asesinos, no tenemos derecho a considerarnos siquiera seres humanos pero esto sólo fuera de Catalunya, en dicha tierra de garbanzos sí que se puede, coño, apoyar lo que pretende el peor de todos ellos, ¿qué clase de puta lógica es ésta?

Como se ve, no se trata de dos problemas sino del mismo y jodido cáncer el que nos invade por todas partes.

Para quitarnos el tumor de encima, hemos de recurrir a unos médicos que ya han demostrado muchas veces: primero, que no saben medicina y, segundo, que si la supieran, si alguna vez la aprenden, jamás tendrían la decencia suficiente para aplicarla.

La situación es tan absolutamente desesperada que les juro que me ha saltado hasta el teclado esa aberración que dice que, a lo peor, la única solución que hay, pero será posible, coño, que yo escriba algo semejante, es la el supercanallesco cirujano de hierro.

Y dejo inmediatamente de escribir no sea que se me ocurra, así, espontáneamente, otro disparate aún mayor, si es posible.

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