lunes, 22 de septiembre de 2014

Lo que parecía imposible: dos monarquías simultáneas


En España, había dos monarquías y esto sólo es una contradicción aparente.

Porque siempre se ha pensado que Monarquía es una concentración absoluta y casi definitiva del poder.

“E puor si mouve”.

Si el estagirita viviera hoy estaría rozagante como un caballo en un prado de alfalfa porque todo lo que predijo se está cumpliendo a rajatabla. Pero está claro que un solo hombre no tiene tiempo para abarcarlo todo, nuestra vida es todavía excesivamente limitada en el tiempo. Hoy, acabo de leer que en el 2.050, los ricos no se morirán nunca, tal como soñaba el canallesco Walt Disney.

Aristóteles también, como Foucault, pensaba que políticamente todo se articula alrededor del poder, pero no tuvo tiempo, como éste, de descender a los detalles por eso no escribió nada sobre el panóptico, las cárceles ni los manicomios, precisamente los sitios en los que éste se manifiesta más ostensiblemente.

Porque el panóptico nos asimila a Dios, y las cárceles y los manicomios no son más que representaciones del infierno.

Pero yo quería, hoy, volver a escribir sobre Botín porque es un tema realmente apasionante.

Botín sí que es un monarca legendario.

Monarca, de monos, uno, arjein, poder, el poder de uno, de uno solo.

Otra de las cualidades que Foucault atribuye al poder auténtico es su tendencia a ser aparentemente ignorado.

Es por eso que Botín jugaba siempre a ser una especie de payaso. Por eso eligió para que lo representara el más escandaloso de los colores, tirantes rojos, cinturón rojo, sólo prescindió de la bolita roja de la nariz, pero no lo vean nunca así porque así no era.

Botín ha sido el más duro de todos los monarcas. Su mano fue realmente de hierro y apartó con ella con los más crueles manotazos a todos los que encontró por el camino: Conde, Amusátegui, Corcóstegui y aquel inefable patriarca de la Banca que presumía de haber entrado en la carrera como simple botones, cuyo nombre, ahora mismo no recuerdo. Sí, ya, Alfonso Escámez.

Por devorar, yo creo que ha devorado incluso a sus hermanos, en esto de los hermanos su historia, también tiene cierto parecido  con la de su monarca nominal.

Pero ¿qué es lo que ha hecho única la historia de este auténtico monarca?

Su entendimiento del poder como esencialmente económico, o sea que Botín es el más marxista de todos los monarcas.

Como buen monarca, era también esencialmente salvaje porque no tenía tiempo, y él parecía intuirlo, para andarse con muchas contemplaciones.

Lo arrasó todo, apartó de un despectivo manotazo todo lo que se le puso por delante ya fuera banqueros rivales, que los tuvo, hasta que todos comprendieron que luchar u oponerse a él era la muerte, o incluso los mismos órganos del Estado como la Hacienda o la magistratura judicial que acabaron asumiendo su ya indiscutible imperio.

En esta pugna a muerte por el auténtico poder hubo un momento crucial, aquel en el que la judicatura se atrevió a enfrentársele.

Lo procesaron no sólo por reírse de la Hacienda pública, todos somos el Fisco, sino lo que es mucho peor, hacer ostentación de ello, para hundir a la competencia, cosa que siempre consiguió, no se le ocurrió otra cosa que hacer ostentación de un producto bancario que prometía la total opacidad fiscal.

Efectivamente, esto era demasiado: proclamar “urbi et orbi” venid a mi que yo os prometo que negociando conmigo nunca, nunca, nunca pagaréis impuestos.

Todavía no comprendo cómo se atrevieron a procesarlo a él, el auténtico monarca de España, que era por lo tanto esencialmente inimputable, pero él lo resolvió como procedía, dio un golpe en la mesa y dijo “pero oigan ustedes, señores magistrados, ¿es que se les ha olvidado a ustedes quién paga no sólo sus nóminas sino también todos  esos otros caprichos suyos?”.

Así fue cómo el más supremo de todos nuestros tribunales cambió radicalmente para siempre su doctrina al respecto: la acción popular, la acción ejercitada por el pueblo y en su nombre no valía absolutamente para nada, de manera que cuando se quedaba en soledad entre los querellantes, los querellados, automáticamente, eran absueltos. Esta es desde entonces, la doctrina Botín.

Y si esto lo hacían los jueces ¿qué podían hacer los propietarios de los medios de comunicación?

Al Rey, vida y hacienda haz de dar, pero el honor, el honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios. Esta última doctrina ha pasado lógicamente a mejor vida.

Ni uno solo de los medios de comunicación españoles se habría atrevido nunca a disgustar al que realmente, todos los meses, pagaba todas sus nóminas.


De modo que el dios con minúscula ya ha comparecido ante el Dios, con mayúscula, y aunque el más sabio de todos los humanos acaba de afirmar ayer que Dios no existe y que él es rigurosamente ateo, yo, que anhelo, sobre todo, el cumplimiento, como sea, de la justicia, no sólo creo sino que exijo que exista Dios porque, si no, hace ya mucho tiempo que me habría pegado un tiro, porque no valdría la pena nunca vivir.



2 comentarios:

Futbolín dijo...

No es así exactamente:
http://josemiguelopezpalazon.wordprees.com/


Es:
http://josemiguelopezpalazon.wordpress.com/

O sea faltaba una s y sobraba una e

Futbolín dijo...

Dios no existe , solo existe Satanás y Botín ya está con él en estos momentos se de buena tinta que le está friendo los "güevos" con un lanzallamas made in USA, regalo de Obama Bin Barack premio Nobel de la paz de los cementerios.

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