miércoles, 12 de noviembre de 2014

Elegía por todos los pastores de cabras.

Sin el Derecho, no seríamos nada o seguramente no seríamos, es el Derecho lo que nos permite vivir, de manera que podría decirse que el Derecho lo es todo.
Esta idea no es mía sino de Kelsen, que fue un jurista de tendencias idealistas, que ensalzó, sobre todo, al Estado, el padre putativo de todos nosotros.
Y ha habido, hay y habrá una pléyade de hombres que dedican, han dedicado y dedicarán toda su vida a estudiar el Derecho.
A ellos se debe la densa teoría del hecho, el acto y el negocio jurídico.
El hecho juridico es aquel acontecimiento, humano o no, que se origina de una manera ajena a la voluntad del sujeto pero que produce, en él, consecuencias jurídicas.
El acto es el acontecimiento humano plenamente voluntario pero cuyas consecuencias jurídicas se producen independientemente de la voluntad del sujeto que lo realiza.
Y el negocio jurídico es todo acto humano cuyas consecuencias jurídicas son precisamente aquéllas que el sujeto se propone cuando lo realiza.
Ayer, decíamos que no nacemos, no ya como negocio sino siquiera como acto jurídico sino que nos nacen. Es, evidentemente, un hecho totalmente ajeno a nuestra voluntad, que nos encadena para siempre a la vida, que nos condena a seguir viviendo.
Pero es un hecho tan importante para la sociedad, para el Estado, para la polis, que estos entes sociopolíticos se han encargado de protegerlo hasta el exceso, regulando una serie de delitos que lo protegen, leyes contra el aborto y el parricidio.
Pero desde la óptica del “nasciturus”, el que va a nacer, y todavía más desde la del nacido no cabe la menor duda de que es un hecho esencialmente trágico, “qué delito cometí contra los cielos naciendo”, dijo el clásico, pero el contemporáneo lo glosó mucho mejor con esa fábula colosal que es “Blade runner”, que narra la epopeya, ríanse ustedes del Ulises de Homero, de unos “replicantes”, hombres creados ya por el propio hombre, que no sólo se rebelan contra su creador sino que van a buscarlo para hacerle pagar precisamente eso, el crimen de engendrarlos y que acaba con el más perfecto de estos replicantes estrujando la cabeza de su Dios entre sus manos.
Sencillamente, maravilloso. Yo, ahora mismo, no soy más que un desecho, un saco de dolores e incapacidades, que se arrastra por los pasillos de su casa, cuidando de una mujer, el amor de su vida, que ya no sabe no sólo quién es ella sino tampoco ninguna de las personas que la rodean, alzhéimer.
La situación es tan terrible que yo no sé qué haría, si pudiera, con el culpable de ella.
Porque nací y, desde entonces, he estado condenado a vivir sin que nadie, fuera de mi familia, estuviera obligado a ayudarme para hacerlo, todo lo contrario, desde fuera, se me han impuesto una serie de normas de convivencia muy difíciles, casi imposibles, de cumplir: ganarme la vida luchando fieramene no sólo contra los que detentan la riqueza de las naciones sino contra esos mismos tipos que, como   yo, luchan fieramente, cada día, para sobrevivir, la libre competencia laboral, que se llama, 6 millones de parados en las listas del INEM.
Nada de esto es lógico, ni siquiera natural, si el Estado, ese Moloch insaciable, me obliga a vivir de una determinado manera lo lógico sería que me pertrechara adecuadamente de los medios necesarios para hacerlo. Pero, no.
En lugar de promulgar unas leyes inexorables que establecieran la igualdad de todos los nacidos sobre la Tierra, recogiendolos de sus hogares y situándolos en condiciones de igualdad en el seno de establecimientos públicos, donde todos tuvieran absolutamente las mismas oportunidades, permite que cada familia críe y eduque a sus hijos de manera plenamente independiente, originando así la fuente de todas las desiguldades.
Oigo claramente el clamor que se levanta desde todos los hogares plutocráticos: yo no me maté a trabajar para eso, yo no he esquilmado a todos mis trabajadores para eso, yo no me he aprovechado de unas leyes esencialmente injustas, yo no he vendido mi alma al diablo de los codiciosos, de los avarientos, para eso.
¿Tienen razón?
Yo, que, particularmente, he trabajado toda mi vida, desde los 7 años para conformar un hogar familiar en el que se permite que mi mujer y dos de mis hijos, enfermos gravísimos e incurables, puedan subsistir con un mínimo de decencia, digo que no.
Porque lo mío es fruto de la casualidad, además de mi esfuerzo, que me hizo tener que trabajar en 5 sitios a la vez.
Todo el mundo no tiene la misma suerte que yo, que se lopregunten, si no, a los 6 millones de parados, a esos 20 millones de semejantes nuestros que viven ya, según las organizaciones internacionales, bajo el nivel de la pobreza, a esos miles de personas que desahucian todos los días, a todos esos que se sucidan y que no se contabilizan, mientras Amancio Ortega, Botín y Juan Roig no se cansan de apalear millones, millones que no son suyos sino de todos los desheredados de la Tierra.
Porque ellos, cuando nacieron, cuando los nacieron, no eran diferentes de los demás, las diferencias se originaron después, cuando tuvieron la oportunidad familiar y social, de iniciar sus criminales negocios porque todos ellos han crecido a expensas de las enormes y canallescas plusvalías que hacían que cada peseta, cada euro, cada dolar, que invertían, gracias a la explotación de los demás, se multiplicaran exponencialmente.
O sea que el hecho jurídico, ajeno por completo a la voluntad del sujeto y que, por tanto, no puede justificar de ninguna manera su monstruoso enriquecimiento, de haber nacido y crecido en un determinado ambiente familiar y social, es la causa de su diversidad económica, o sea de que, en lugar de situarlos en las colas del INEM, encabecen ahora la lista de los más ricos del mundo que, cada año, elabora Forbes.
Yo no quiero que el mundo sea así, yo no quiero que funcione de esta manera, por eso soy comunista.
Porque Miguel Hernández, ese excelso pastor de cabras de Orihuela, estuvo a punto de no serlo si no hubiera tropezado con un tal Ramón Sijé. Yo no quiero que este mundo absurdo sea regido por el azar y la necesidad, tal como nos dijera Jacques Monod.

6 comentarios:

Futbolín dijo...

DEBATE ENTRE GREGORIO MORÁN Y JUAN CARLOS MONEDERO
Gregorio Morán (periodista) y Juan Carlos Monedero (Podemos) debaten sobre cultura, censura y la crisis del régimen del 78 en la sala Mirador
El encuentro fue organizado por la Fundación Centro de Nuevos Creadores y moderado por Juan Diego Botto
http://www.eldiario.es/politica/Debate-Gregorio-Moran-Carlos-Monedero_0_323717824.html


¿Estamos perdiendo el miedo?
http://blogs.publico.es/juan-tortosa/2014/11/12/estamos-perdiendo-el-miedo/



https://www.youtube.com/watch?v=LkjIegcxv74#t=50

Futbolín dijo...

ME GUSTAN LOS JÓVENES PORQUE DEBEN DE SER LOS PRIMEROS INTERESADOS EN QUE ESTA MIERDA DE PAÍS CAMBIE:
Como decía D. Albert Einstein no se puede hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes, o sea que parafraseando a D. Alberto no se puede seguir votando siempre a los mismos vividores y esperar que por arte de magia dejen de robarnos y de tomarnos por imbéciles, que además incluso me atrevería a decir que por hacerlo siempre, seguir votando a corruptos por miedo a la aventura de lo desconocido, los hemos legitimado, y hasta cierto punto el votante caspañol ha sido cómplice,o sea que de alguna manera es normal que nos chuleen ya que no nos hacemos respetar.
Por tanto en esta ocasión electoral que se avecina lo prioritario para que escarmienten y comiencen a respetarnos es que votemos a cualquiera que no sean PP ni PPSOE y PODEMOS no tienen mal aspecto, son jóvenes no parecen ambiciosos de dinero y están suficientemente preparados, son de una generación que creo que son los primeros que hasta hace poco en Caspaña no han pasado privaciones, son biznietos de los abuelos de la guerra civil que les queda ya muy lejos han paseado por Europa ….. yo que he trabajado con mucha gente de la que hoy anda entre los 30 y los 45 años me gustan mas que los de mi generación, son menos retorcidos menos inhibidos están mejor follados y hasta hace 4 días eran mas demócratas, menos frustrados y menos políticos de partido, son buenos ingredientes y yo quiero probar antes de palmarla otro guiso que tenga un sabor diferente de este rancho de sopa de chorizo que me tiene al borde del vómito.

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Estás hecho un jabato, futbolín.

Gracias y un abrazo.

Tengos ganas de verte.

Fernando Mora dijo...

Soberbio post,

bemsalgado dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
bemsalgado dijo...



"Yo no quiero que el mundo sea así, yo no quiero que funcione de esta manera, por eso soy comunista."

Amigo, José:

Otro comunista como tú, y si hacemos caso a su nieto, comunista por la gracia de dios, cuyo testimonio vital, sus palabras, traje a tu blog en más de una ocasión, lo recordarás fácilmente, nos ha dicho adiós hace escasos días. Anteayer lo he sabido por su sobrino, Rioderradeiro.

Él, como tú, tampoco quería, tampoco quiere, "que el mundo sea así", y ha vivido, y dado vida a sus hijos, para eso mismo.

Siento que hay gentes que deberían permanecer siempre a nuestro lado, al menos, mientras uno viva.
Manuel da Roura, es uno de ellos.


" ¡Cómo no querer lo mio!,
¡cómo no querer lo nuestro!,
si lo que el pueblo me dio,
es lo que tengo de bueno.

"¡COMPANEROS DEL ALMA!, ¡COMPAÑEROS!"
(Manuel da Roura)
Nota: El último verso se lo pedí prestado a Miguel Hernández. Yo lo pongo en mayúsculas. "


Ahora lo traigo, José, en el recuerdo un nieto suyo:

"Yo lo recordaré siempre como creo que él quiere que lo recuerden. Un muchacho de un pueblo de la costa de Galicia que correteaba feliz y orgulloso por sus playas. Un muchacho de un pueblo pesquero que sin embargo se dejó embrujar y prefirió las letras. Allí están sus poemas para atestiguarlo.
Un muchacho rebelde que estudió en convento franciscano, para salir comunista y ateo."

http://elespinitosilva.blogspot.com.es/2014/10/para-recordar-un-abuelo-por-domingo.html

Y en las de Rioderradeiro, su sobrino:

"En verso limpio, ligero,
vuela el poeta tan alto,
que se diría, de un salto,
se ha transmutado en lucero.

Se ha transmutado en lucero,
luz perenne en peregrino;
va tapizando el camino
con siembra de su granero.

Con siembra de su granero,
contumaz por campesino,
lleva enrumbado el destino
brújula de marinero.

Brújula de marinero,
velas, jarcias, equipaje...;
nada le falta; ¡buen viaje!;
se lo forjó; gran guerrero.

(Rioderradeiro)
31 de octubre de 2014, 5:44 "

http://elespinitosilva.blogspot.com.es/2014/10/soledades-por-manuel-silva-fernandez.html

Textos ambos, publicados en el blog de sus hijos Antonio y Manuel.


Un fuerte abrazo.

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