lunes, 17 de noviembre de 2014

La gran coartada. Por qué la justicia es absolutamente imposible. Brecht y El círculo de tiza caucasiano.

Desahucios en 2014: 26.549 familias perdieron su vivienda en el primer trimestre. (Huffington Post,  17-11-14).

Hace ya mucho que Sócrates le preguntaba a Platón ¿y quién vigilará a los jueces? 
Hace poco que yo, como letrado, he perdido un jucio que jurídicamente no se podía perder. Lo he contado ya por aquí. El Ayuntamiento de Cartagena me impuso  18 multas por aparcamiento indebido de mi coche en la puerta de mi casa, donde tengo derecho a aparcar por haber contratado con él,  el derecho de estacionamiento en la zona de residentes.Este juicio lo ha tramitado y decidido un juzgado de lo contencioso-administrativo absolutamente incompetente para conocer del mismo porque el contrato entre el Ayuntamiento y yo es de naturaleza civil y no administrativa y esto no sólo lo dice la razón sino también su Ley reguladora, que excluye del ámbito de  la misma, Artículo 4. 1. b) “Las relaciones jurídicas consistentes en la prestación de un servicio público cuya utilización por los usuarios requiera el abono de una tarifa, tasa o precio público de aplicación general”. Es así que el contrato de estacionamiento de mi vehículo entre el Aytº y yo, ampara mi derecho a aparcar en la zona correspondiente, previo pago de una tasa de 25 euros anuales, luego mi relación jurídica con él no es administrativa sino civil y debe regirse por las leyes de esta naturaleza, Código civl y Ley en enjuiciamiento civil. Pero el juez de lo contencioso-administrativo de Cartagena dijo que no y así ha sido, yo he tenido que pagar 18 multas por 80 euros ni más ni menos que 1.440 euros. el importe de mi pensión mensual de jubilación.
“Pecata minuta”, claro, si se compara con lo que sucede en el caso de esa familia a la que desahucian de su vivienda por falta de pago de los plazos de la hipoteca que tiene contratada con el Banco.
Verán ustedes, mis queridos lectores, según el principio de jerarquía normativa vigente en España, la primera ley, le ley de leyes, en las que todas las demás han de fundamentarse para ser válidas, es la Constitución española, de Fraga “et alteri”, que dice, en su artículo 47:
“Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos”.
Según este artículo, fundamental en orden a la actuación jurídica de todas las instituciones españolas, especialmente de todos los tribunales de justicia, todo ciudadano español que se halle en el uso originariamente legítimo de una vivienda no podría ser privado de su derecho a ocuparla cuando los motivos que se aleguen para hacerlo no puedan ser subsumidos en dicha norma, o sea que para que el desahucio de una vivienda por falta de pago del préstamo hipotecario que pese sobre ella se produzca es evidente que no puede concurrir en el caso un estado de evidente necesidad, circunstancia, por cierto, considerada como eximente absoluta en el caso de comisión de delitos según nuestro Código penal, artículo 20. 5º.
Pero este precepto constitucional no es sino una de las trampas fraguianas. Fraga sabía mejor que nadie cómo son y cómo funcionan los jueces españoles. Cuando en el caso de uno de estos desahucios, el defensor del desahuciado alegue el precepto constituional en defensa del desahuciado, el juez le sentenciará en contra porque no hay ley expresa y taxativa que ampare la excepción que supone el contenido de la primera parte del artículo de la Constitución y ya se sabe que en virtud del principio de derecho que establece que lo particular debe de prevalecer sobre lo general, toda la legislación hipotecaria que tan bien domina el ínclito Rajoy, prevalecerá sobre el principio constitucional, en lugar de hacerlo la máxima jurídica esencialmente justa de atender a la mayor de las necesidades en lugar de a la avaricia.
Pero, claro, es que para que triunfara la justicia ínsita en la Constitucion, si bien de modo evidentemente embrionario, se precisaría que los jueces fueran todos como aquel Azdak de El círculo de tiza caucasiano y brechtiano que, mediante una sabia artimaña, entregó el niño en disputa a la mujer que más había demostrado quererlo.
Aquí, ha sucedido todo lo contrario. 
Promulgada una ley antidesahucios por la Comunidad andaluza, el tribunal Constitucional, como siempre, ha dado la razón, a su amo, el PP, y la ha dejado sin efecto, en una decisión títpicamente antibrechtiana que lo invalida para siempre como decisor de las controversias sobre la esencia de la justicia y la defensa esencial de todos los derechos humanos.
Y es que, como ya hemos dicho tantas veces, los jueces españoles aplicarán siempre el principio de conveniencia política frente a la razón de justicia, todo lo contrario a lo que hizo el juez Azdak en El círculo de tiza caucasiano, que otorgó al niño en litigio no a la madre legal sino a la que había demostrado, con su amor, ser realmente la madre de hecho.
Por eso la obra de Brecht concluye con estos versos de signo radicalmente marxista:
“Lo que existe debe pertenecer a aquellos
que para eso valen.
Los niños para que florezcan
las madrecitas.
Los coches a los buenos cocheros,
para viajar bien”.

2 comentarios:

Futbolín dijo...

SÍ A LA REESTRUCTURACIÓN DE LA DEUDA
Juan Laborda (Fragmento)
El estado de ánimo en los cuarteles generales de los dos grandes partidos políticos de nuestro país se encuentra profundamente decaído. Muy mal deben estar sus encuestas internas para que sus voceros y columnistas mediáticos se lancen en tromba a criticar sin piedad a la fuerza política emergente. Nos amenazan con las siete plagas y medias, nos tratan como niños, y siguen faltando a la verdad. Aún no se han dado cuenta de que los jóvenes, los parados, los desahuciados, los trabajadores sin cualificación de este país ya no tienen nada que perder.
Hace tiempo que sobre todos ellos cayeron las siete plagas y media. Y los únicos culpables fueron aquellos gobiernos que generaron una burbuja inmobiliaria -¿se acuerdan del “España va bien”?; y aquellos otros ejecutivos que la inflaron y no tuvieron agallas de pincharla -¿para qué pincharla si España estaba jugando en “la Champions League”? No había casi nada detrás de ese crecimiento económico, todo era una gran mentira, una inmensa burbuja inmobiliaria, la mayor de la historia, según los datos de Thomas Pykketti.
http://vozpopuli.com/blogs/5118-juan-laborda-si-a-la-reestructuracion-de-la-deuda

eddie dijo...





1) http://rosamariaartal.com/2014/11/17/como-inversor-con-todos-estos-conflictos-regionales-en-el-mundo-eso-no-puede-ser-malo/

2) Corrupción estructural (incluida la Justicia como cómplice necesaria) Jaime Richart

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=192086

3) Ni aún así , la deuda sigue creciendo

http://jmalvarezblog.blogspot.com.es/2014/11/ni-con-putas-ni-con-drogas.html

4)

http://manueldelgadoruiz.blogspot.com.es/2014/11/el-desprecio-liberal-las-masas-apuntes.html

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