sábado, 8 de noviembre de 2014

¿Podremos? ¿Podremos superar un 18 de Brumario? (II)

Son las 5 de la mañana. Me he desvelado y, por lo tanto, me levanto y sitúo ante el ordenador. Voy a intentar continuar el razonamiento en donde lo dejé el día anterior.
Decíamos que Podemos va a ganar porque no hay otro remedio, tal como decían Javier Traité y Futbolín, estos tíos han agotado la capacidad de aguantar de la hermosa gente y la ira no ha tenido más remedio que arrojar sus frutos: ya no pueden más y les da lo mismo ocho que ochenta, de modo que si no fuera Podemos sería otra cualquiera formación que ahora surgiera.
Hay unas matemáticas humanas, una lógica aristotélica que gobierna el mundo.
Hemos escrito por aquí que Marx falló porque planteó sus pronósticos en la más rigurosas de las abstracciones.
Y hay un factor importantísimo en estas cuestiones que afectan a la Humanidad, claro que sí, el factor humano.
El hombre es el ser más complejo del mundo. Está dotado de una inteligencia prodigiosa pero también de un enorme entramado de nervios, arterias, nervios y músculos.
Estamos hablando de un animal capaz de los más grandes sacrificios, a veces, pero también de las más grandes canalladas, durante la mayor parte de su existencia.
Es por ello por lo que siempre, hasta ahora, han fracasado estrepitosamente todos los intentos del marxismo porque el hombre, sí, otra vez hay que repetirlo, no sólo es un lobo para el hombre, un individuo absolutamente desfalleciente, hecho del peor de los barros y se comporta la mayor parte de las veces como lo que realmente es, una puñetera mierda.
O sea que durante una parte de su existencia es capaz de moverse sólo por los motivos más altruistas pero, luego, con los años, este ejercicio tan exigente lo cansa, lo derrota.
Es por eso que se inventó el Estado, si éste no existiera, la vida, como nos dijo una vez el cisne de Avon, no sería,no es, sino una historia llena de ruido y de furia, narrada por un idiota.
El Estado nació para que los fuertes no abusaran continuamente de los débiles por eso los canallescos poderosos lo aborrecen: “el Estado no es la solución sino precisamente el problema”, Thatcher y Reagan, y su revolución conservadora, pero cínicamente lo utilizan a fondo cuando lo necesitan, por ejemplo, ahora, para que los salve de su bancarrota, expoliando a los débiles hasta casi llevarlos al exterminio para que los plutócratas ganen más dinero que nunca en la Historia, pero nos dicen que esto es absolutamente necesario porque la Banca es la base del mundo y de la vida.
Lo han comparado con Robespierre y la semejanza es acertada.
Pablo Iglesias es una especie de la razón con patas.
Ha estudiado a fondo no sólo la vida sino también la Historia en la que aquélla se concreta.
Y ha visto que hemos llegado al punto de fusión. No se cansa de repetirlo: ahora o nunca.
Ahora o nunca, y, con suprema inteligencia está nadando entre dos aguas ya que tiene que empoderar a unos sin asustar tanto a los otros que se le opongan.
Es por eso que grita a los cuatro vientos que él no es de izquierdas ni de derechas, que éstos son conceptos superados, que ahora sólo hay arriba y abajo y que a esto hay que darle la vuelta, como sea, dicho de otro modo: hay que hacer otra revolución, pero esta vez no va a ser conservadora.
Y, como profesor universitario, ha estudiado cuidadosamente la situación, a fondo, con fichas y con datos, con estadísticas, como si se tratara de una tesis doctoral y ha visto que no podrá ganar nunca sólo con la gente de izquierda porque estadísticamente quizá son  menos que la de derechas, once millones de votos obtuvo Rajoy en las últimas elecciones, sino que, además, está toda esa nebulosa que flota en el ambiente, los indecisos,los ignorantes, esos que sólo se preocupan de Cristiano Ronaldo y de Belán Esteban y que si no comen, pasan frío y hambre y los estafan primero y después los desahucian de sus casas, les da igual porque ellos no son más que una especie de muertos vivientes que no sienten ni piensan, zombis. Esta es la gran baza de la ultraderecha.
O sea que no se puede asustar a nadie, que son necesarios todos, todos los que sufren esta injusta ignominia, claro, entre ellos esos millones de zombis completamene abducidos por eso increíbles cínicos que nos gobiernan.
Y la opresión, la represión, la explotación, el exterminio son ya tan grandes que, según las últimas estadísticas, a Podemos lo ha votado un 7% de la derecha rajoyana, los que, unidos, a todos los que, decepcionados profundamente, han dejado de votarles y flotan por ahí  en el limbo abstencionista, consituyen esa herida que ha llevado al PP a perder la mitad de sus votantes.
Y, aquí, siento la tentación de concluir mi análisis porque no estoy muy seguro de si es conveniente llegar hasta las últimas conclusiones.
Volviendo a mis mejores maestros, Aristóteles y Marx, concluyo que lo dificil, ahora, si se sigue actuando con tan exquisita prudencia, no es ganar, lo difícil es evitar el curso inexorable de la Historia.
Pablo Iglesias quiere ganar para hacer la revolución desde donde ahora sólo es posible, desde arriba.
Desde el poder tendrá que darle la vuelta a la situación en el peor de los escenarios imaginables:
1) con la hostilidad de todos, absolutamente todo, los poderes fácticos:
A) la Banca y el empresariado, Botín sufrió el infarto, viendo las perspectivas,  la economía, la base de todo poder según Marx, 
B) todo ese puñetero establishment, que tan bien se halla en ese momento, él, sí, viviendo por encima de sus posibilidades,
C) la Iglesia, un poder tan enorme en nuestro país que no se puede hacer nada en su contra, 
D) la prensa, los famosos “mass media”, los medios de comunicación que no sólo están ahora mismo en manos de la plutocracia sino que siempre lo estarán porque para hacerse con uno de ellos son necearios miles de millones de euros o dólares,  
E) la inercia del hombre, su tendencia a mantener el “statu quo”, cuando le va bien, medio bien o incluso mal si es, por lo menos, soportable su estado, si puede ver un poco de televisión y disfrutar con su actual “panem et circensas”, ya lo hemos dicho, Cristiano y Belén, aunque cada vez sea con menos pan.
Y hemos llegado hasta donde pacientemente nos espera Aristóteles.
Aristóteles es, seguramente, la cabeza más clara que ha dado la Humanidad. Si lo será que hace ya casi tres mil años se preocupó, como ahora hacemos nosotros, entre otros miles de cosas, de cómo y por qué funcionaban así la vida de los hombres.
Y comprobó, yo no sé cómo, pero lo hizo, que las formas de gobierno  seguían inexorablemente una deriva inevitable y así, junto a las formas puras, monarquía, aristocracia y democracia, se producían las impuras o mixtas, tiranía, oligarquía y demagogia.
¿En qué forma de gobierno nos hallamos ahora?
Formalmente parece que estamos en una monarquía pero no es así, nuestra monarquía absolutamente inoperante no es sino un disfraz que la oligarquía, ésta sí realmente efectiva, adopta para ampararse detrás de ella, un motivo más para suprimirla y desenmascarar a los que realmente mandan.
A dicha oligarquía, siguiendo el orden evolutivo, la sustituiría la auténtica democracia, o sea, Podemos, pero ésta, por sí misma en una forma esencialmente inestable porque la igualdad y la justicia parece que son algo intolerable para este carnívoro animal que es el hombre.
De modo que Podemos va a tener que bailar con la más fea, tal como apuntábamos ayer.
Si hace realmente la revolución, tendrá todos esos problemas que estamos viendo en Venezuela porque a los poderes fácticos antes citados se unirá uno nuevo y no menos peligroso, el afán de recuperación de las clases medias, unas clases medias que se han acomodado a un bienestar que sólo puede lograrse a expensas de la clase trabajadora, de manera que casi sin darnos cuenta estaremos de nuevo en plena oligarquía y si ésta no consigue imponerse como ahora ocurre allí, llegará el desorden y el caos, haciendose necesario el famoso golpe de Estado, una especie de monarquía espuria, que llega siempre de la manos del Ejército, que implanta una tiranía que allí, en Venezuela será de izquierdas porque allí el Ejército tiene esa tendencia, pero que, aquí, en España, sería de derechas, porque esa es la tendencia de nuestro Ejército, fiel seguidor de la estela franquista.
Estos son, más o menos, los retos que acechan a Podemos, por eso, ayer nosotros titulábamos: “¿Podremos? ¿Podremos superar un 18 de Brumario?”, que fue el golpe de Estado que acabó con la Revolución francesa.
Aristóles, el viejo maestro, nos dijo que no, que la evolución de las formas de gobierno es imparable.

4 comentarios:

Futbolín dijo...

EL FIN DE LA TRANSICIÓN, EL FIN DE LA SEGUNDA RESTAURACIÓN
http://blogs.publico.es/otrasmiradas/2936/el-fin-de-la-transicion-el-fin-de-la-segunda-restauracion/
Rubén Fernández-Avilés
Historiador. Miembro de Podemos

eddie dijo...

En Caspaña todos los días son de los Inocentes

http://jmalvarezblog.blogspot.com.es/2014/11/rajoy-comparecera-en-el-congreso-para.html

http://tenacarlos.wordpress.com/2014/11/08/la-real-academia-espanola-de-la-lengua-racista/

http://www.eldiario.es/politica/Fiscalia-investiga-locales-publicos-delito_0_322317989.html

eddie dijo...

Democracia y dominio mundial: James Petras

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=191769

eddie dijo...

1) Grande Carlos Tena
http://tenacarlos.wordpress.com/2014/11/09/25-anos-de-la-caida-del-muro-de-berlin-pero-y-los-otros/

2) Ferreres
https://twitter.com/maihaviaditque/status/531351912596389888

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