miércoles, 31 de diciembre de 2014

La confirmación de la buena nueva

Todo es marxismo puro.
Toda esta gentuza que nos ilustra ahora sobre política y sociedad, todos estos sesudos intelectuales, cátedros de excelentes universidades, escribiendo sesudos ensayos en los que demuestran que la historia se ha acabado ya, cuando siquiera apenas se ha iniciado porque la gente, desde el punto de vista filosófico apenas si ha aprendido a leer.
Esto ya nos lo dijeron, de alguna manera, Hegel y el mejor, quizá, de sus discípulos, Marx. Es la jodida, la puñetera, la asquerosa, pero también la bendita dialéctica que no es una cosa meramente cerebral como pensaba el primero sino algo total que va implícito en la misma naturaleza de las cosas, quizá sea, no lo sé, ese impulso vital que mueve al mundo, “l’elan vital”, de Bergson y Ralph Waldo Emerson. Yo lo llamo dialéctica histórica, siguiendo al muy jodido Marx: “...en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia". Karl Marx, Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859).
¿Qué les parece, cómo se les ha quedado el cuerpo? 
Porque todos estos charlatanes de feria tratan de vendernos su burra coja diciéndonos que todo se ha acabado porque los EE.UU. tienen ya sus jodidas bases no sólo en todos los confines de la Tierra sino también en la luna y ahora lo están intentando en Marte.
¿Y qué?
¿Tienen también sus bases en el corazón de todos los hombres, en nuestro jodido, puñetero corazón?
Por lo pronto, en el mío, no.
Yo no creo en nada de lo que ellos dicen y aborrezco a muerte todo lo que hacen. Porque se han hecho ya con el dominio, o sea, la puñetera propiedad del mundo entero y todavía quieren más.
Pero ¿es que hay más? Y, si lo hay, ¿qué es?
Yo os lo diré, nuestro jodido, puñetero corazón.
Saben que los tememos, no que los respetamos, por lo menos, yo. Y  yo también sé que no se van a detener en el umbral de mi casa porque eso les parece poco, que van a penetrar hasta el fondo, o sea, hasta el retrete y se van a quedar allí para saber qué coño meamos y qué es lo que cagamos.
Y sacarán sus conclusiones. Sabrán ya que el papel higiénico que usamos no lo fabrican ellos y que la puñetera estufa que he comprado en Carrefour, POR 17 EUROS, albricias, no la han fabricado ellos.
O sea que ya no son los dueños de todo. Alegrémosnos todos, alegrémosnos porque les acaba de salir un grano en el culo y ésa es una de las cosas más molestas del mundo, si lo sabré yo.
Resulta que los chinos han fabricado una estufa con por lo menos medio metro de metales cruzados por unas resistencias que se encienden y dan mucho más calor del que daban las jodidas que fabricaba, como es lógico, ya no las fabrica, la Westinghouse, o sea que, cuando se descuiden los usanianos, no fabricarán ya jamás una puñetera estufa porque no pueden competir con esos jodidos demonios amarillos que Dios confunda.
Y es que, amigos, yo sé que no les va a gustar a ustedes nada que yo les recuerde que todo es o todo no es más que jodida, puñetera economía, como dijo aquel jodido judío alemán que se pasó toda su vida estudiando en las bibliotecas. Y que lo aprendió todo.
Y esto lo saben hasta esos encopetados cátedros de las universidades usanianas por eso están de los nervios porque ellos, sí, ellos, que también han estudiado lo suyo, saben que tienen la batalla decisiva perdida, que podrán ganar todavía alguna batallita, pero que la esencial hace ya mucho que la perdieron y que todo este follón que han montado por ahí, por Ukrania, Irak, Afganistán, etc. no son ya más que los coletazos de un animal herido decisivamente, que el tigre asiático los ha desplazado de la escena suavemente como ellos hacen todas las cosas, pero que el dictado final ya lo escribió Carlitos hace ya muchos años: todo no es sino puñetera economía y todo lo demás, superestructuras económicas.
De modo que quien mande en la economía universal mandará en este puñetero mundo. Amén.



martes, 30 de diciembre de 2014

El Estado


El Estado es ese aparato gigantesco que te apalea salvajemente cuando te manifiestas pidiendo más pan y más techo y que te niega las medicinas que necesitas urgentemente para salvar tu vida amenazada de muerte por la hepatitis C.
El mismo organismo detestable que promulga leyes con su mayoría absoluta para que toda la riqueza del país se emplee en salvar a los Bancos de los resultados catastróficos de su mala práctica, que les impulsó a dar créditos hipotecarios a mansalva por pisos que no valían lo que en las escrituras figuraba a gente que no podría pagar nunca el importe del préstamo.
El mismo que controla toda la prensa, en sentido amplio, del país para que le tape todas sus vergüenzas, para que diga que lo está haciendo muy bien cuando la realidad es que sus medidas están hundiendo al país no se sabe si irremisiblemente, para que no comente adecuadamente, todos los días, hasta que esta gente ya no se atreva a salir a la calle, que la gente hambrienta, muriéndose literalmente de hambre, va a los comedores sociales a comer porque sus mujeres son unas inútiles que no saben cocinar, que los niños pobres, la inmensa mayoría ya de los españoles, no están flacos por su inanición sino gordos como cerdos por su supernutrición, que sus padres se dejan desahuciar porque no quieren pagar los plazos de las hipotecas precisamente por eso, para hundir a los pobres Bancos, si serán canallas, y los suicidas se matan o por pura cobardía porque no tienen cojones para trabajar o por la desvergonzada prisa que tienen por llegar cuanto antes al jodido Paraíso.
Pero todavía hay más, en el colmo de la indecencia embustera, esta gente dice que este Estado que manejan con todo el descaro del mundo no es la solución sino el problema y que, por lo tanto, hay que maniatarlo, reducirlo, si es posible hasta su desaparición no sea que, de pronto se convierta a la nefasta beneficencia y dicte y tome medidas canallescamente protectoras de la incapacidad y de la vagancia como las de establecer subsidios y medidas sanitarias y educativas para una población que ni las necesita ni se las merece.
Porque ya nos lo dijeron claramente esos dos genios de la economía y de la política que fueron la Thatcher y el Reagan, que mamaron estas teorías de los más grandes sabios que en el mundo han sido, Popper, Hayek "et alteri": El estado, ese maldito Leviatán, no es la solución sino precisamente el problema.
Bien, pero de todo esto no tienen ellos solos la culpa.
Están, también, por ahí, hasta ahora convenientemente escondidos bajo una propaganda mentirosa, los fervientes seguidores del 15M y la DRY, sí, aquellas masas enfervorecidas que ocuparon festivamente las plazas de todos nuestros pueblos y ciudades propalando la buena nueva de que todo aquel desastre de aquella tristísima España se debía, sobre todo, a la gestión de aquella vergonzante izquierda que entonces se decía que nos gobernaba cuando en realidad quien ya lo hacía eran precisamente los mismos tíos y tías que lo hacen ahora, los delegados de la terrible Frau Merkel,la temible ejecutora del Cuarto Reich.
Y ¿qué hicieron los alegres muchachos y muchachas de aquellas acampadas bajo la luna?
Yo continúo creyendo todavía, hoy, cuando Podemos asoma toda la pujanza de su juventud por todas las esquinas del Estado, que quien puso al PP, la bota claveteada de la peor de las derechas de todos los tiempos ahí, donde ahora está, aplastándonos con las leyes y medidas más injustas de la historia de la humanidad, fueron los alegres muchachos y muchachas del 15M y de la DRY, que propalaron a los 4 vientos que ellos eran esencialmente apoliticos o sea, ni de izquierdas ni de derechas, y que venían simplemente a protestar contra aquel estado de cosas sin entrar muy conscientemente a valorar de quién era realmente la culpa de lo que pasaba, porque ellos eran NEUTRALES, EQUIDISTANTES E IMPARCIALES, como si estas entelequias fueran posibles en esa lucha històrica del bien contra el mal, de los canallescos poderosos contra los imbèciles dèbiles, en lugar de decir como ahora hacen aquellos mismos individuos, como ellos mismos dicen que son, que la culpa de todo lo que está ocurriendo en el mundo es precisamente de aquéllos a los que ellos favorecieron con su NEUTRALIDAD, EQUIDISTANCIA E IMPARCIALIDAD, ahora, sí, lo dicen, pero, entonces, no, y la superderecha nazifascista mafiosa que ahora nos gobierna accedió fácilmente al poder con una mayorìa que nunca se había visto antes.
Y yo pregunto: Podemos ¿son aquella misma gente tan joven entonces, tan inocente, entonces, tan poco informada, entonces, a la que le daba igual quién ganara aquellas inminentes elecciones que se perfilaban, entonces, en el horizonte inmediato, que con su pasiva complicidad ayudó al PP a obtener la mayor victoria electoral de todos los tiempos?
Si es así, entonces, Podemos nos debe en justicia todo eso que dice que va a hacer y mucho más: nos debe también toda esta miseria, toda esta calamidad que tanto nos aflige, tanta hambre, tanta enfermedad sin la medicación adecuada, tanto desahucio, tanto suicidio tanto MAL como desde entonces, nos está afligiendo, porque para actuar políticamente no basta con unos alegres días y noches de vino y de rosas, sino que también es necesario eso que parece que sí que han hecho desde entonces: el estudio necesario sobre las auténticas causas del MAL que nos aflige y no sumirse en el maravilloso refugio de la NEUTRALIDAD, LA EQUIDISTANCIA Y LA IMPARCIALIDAD, porque estas falsas entelequias no existen y los puñeteros estudiantes que pobablan entonces las aulas universitarias lo sabían porque incluso algunos de ellos son los mismos de entonces.

domingo, 28 de diciembre de 2014

El odio

Lo primero que hay que hacer si se quiere ganar una buena pelea es saber cuales son los puntos fuertes, no los débiles, del enemigo.
Y a mí me parece que esta gente sabe muy bien lo que hace porque ha logrado prostituir a los más inteligentes del bando contrario.
Cuando yo transitaba por el blog de Saco, comprobé que todos ellos, pretendidos izquierdistas, se despedían siempre, en sus comentarios, con la misma muletilla: “salud y más escuelas”.
¿Salud y más escuelas y por qué no también más catequesis?
Me estoy poniendo pesado con esta manía de hablar continuamente de mi, pero es que yo no sé realmente otra cosa que lo que me ha sucedido en mi propia existencia.
Quizá sea una auténtica barbaridad pero creo que mientras yo no hice más que ir a la escuela primaria no fui otra cosa que carne de cañón, porque lo que leía, aquello a lo que mi afán de leer me llevaba no era más que basura. Si uno no sabe más que apenas leer lo más probable es que acabe leyendo el Marca.
Y esto, lo juro por todos mis muertos, a los que tanto quiero y echo de menos, es lo peor que puede sucederle a alguien.
Marca=fútbol=Real Madrid=Florentino Pérez=Ser Superior=El Conseguidor=El Castor=a todos los españoles pagándole a Florentino una parte alícuota del recibo del gas durante toda la vida. 
La opinión inteligente se halla profundamente dividida entre qué es peor, el fútbol, o la Tele, la famosa Caja Tonta.
Humildemente, yo creo que es el fútbol. Porque atañe a algo de lo más primitivo que conservaremos siempre, el atavismo tribal.
Desde que el hombre es hombre no ha hecho otra cosa que pertenecer a una tribu, o sea, a una familia, a un pueblo, a una provincia, a una nación, o sea a un Estado más o menos totalitario.
Y estos entes, más o menos teóricos, tienen como finalidad esencial adscribir al hombre a unos grupos sociales perfectamente diferenciados desde el punto de vista intelectual. ¿O es más acertado  mental?
El caso es que esta pertenencia a un grupo perfectamente diferenciado dicen que fomenta la solidaridad social, en tanto en cuanto crea conciencia de clase.
¿Es así?
Yo creo que lo que sucede realmente es todo lo contrario.
Si uno pertenece a los Ultrasur o a los Boixos Nois no es precisamente por impulsos de generosidad social sino precisamente por todo lo contrario: es por un odio esencial a todo los que no son como nosotros y este odio, por su característica esencial, es absolutamente ciego no necesita conocer siquiera la auténtica identidad de los otros.
Este odio deportivo lo hemos definido como esencial porque es un odio radical a todo lo que no sea nosotros.
Y yerra esencialmente también quien piense que este odio tribal es demasiado primitivo para ser peligroso.
Los nazifascistas lo comprendieron en seguida, puede ser el arma más poderosa del mundo, capaz de justificar una guerra de todos contra todos, la extraordinaria percepción de Hobbes, bellum onmium versus onmes.
Y cuando se llega a estos niveles de irracionalidad, todo está permitido, todo está perdido.
A lo peor ustedes piensan que exagero, que la cosa no es ni mucho menos tan grave, todo se reduce a esperar pacientemente a que la economía cambie otra vez de ciclo.
Se equivocan. Los ultrasur y los boixos nois no surgieron por generación espontánea. Sino que son el genuino producto de una educación que se basa en el fomento del odio al otro.
Si tú inculcas en el alma de un niño que su enemigo natural es ese otro, yo que sé cuál y por qué es el otro, el alma de ese niño, salvo el milagro de una auténtica revelación no religiosa sino intelectual, estará ya marcada para siempre por ese odio primigenio. Y entonces lo que hay que hacer en las escuelas es precisamente lo que hicieron conmigo, que primero, al entrar rezábamos un padrenuestro y, luego, al acabar cantábamos el Caralsol, el himno de la Falange.
O sea que si no acababas siendo católico y falangista era por ser naturalmente un jodido rebelde y entonces, como fuera, te apartaban del rebaño para que no pervirtieras a los demás.
Y, luego, el cura párroco y el cabo de la Guardia Civil no certificarían nunca que tú eras una buena persona y sin esos certificados era absolutamente imposible vivir.
Aparentemente, pues, estamos progresando mucho, ¿hacía dónde? 
Juro otra vez por todos mis muertos que yo no lo sé, y estoy ya al final de mi vida, 86 años.
He hecho todo lo posible, he leído todo lo que me han dejado leer, he luchado como un jabato en todos los frentes y ahora sé que siempre he sido derrotado.
Si ahora, al final de mi vida, tengo un techo, bajo el que cobijarme, y una pensión y una renta que me permiten sobrevivir, sé también ciertamente que mis hijos y mis nietos no los van a tener. Porque de los 3 sólo una trabaja y los otros, con ya más de 50 años, no volverán a hacerlo nunca.
O sea que de progreso, ni hablar.
Los que nos obligaban a rezar por la mañana y cantar el caralsol al mediodía sabían muy bien lo que hacían. Aquellos y sus hijos, hoy, mucho más fuertes que entonces, porque se han apoderado de todo y la propiedad es el principio y el fin de todo, no sólo gobiernan nuestros cuerpos sino también nuestras almas, de tal manera que yo, ahora, no soy sino un elemento más de mi tribu que odia a muerte a los de la tribu contraria.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Un paso más hacia el cinismo total

Cospedal acaba de decir que la gente acude a los comedores sociales porque no sabe cocinar y el ínclito presidente de la comunidad de Madrid que el problema no son los niños famélicos muertos de pura hambre sino los niños obesos.
Esto es lo que más miedo me da de ellos, el cinismo, la absoluta desvergüenza con la que son capaces de hablar, todo lo que se pueda decir contra ellos va a ser devuelto contra nosotros como un auténtico boomerang.
Porque, como ya he dicho alguna vez antes, el lenguaje es el más falaz de los instrumentos humanos.
Fue creado precisamente para esto, para engañar a los otros y, si no es posible engañarlos, para defenderse canallescamente, cínicamente de las acusaciones bien fundamentadas de los otros.
Hubo un tiempo, cuando yo todavía creía en la posibilidad de inventar, de hallar algo nuevo que decirle a la gente, que intenté imaginar aquel primer instante, aquellos primeros instantes en los cuales en aquellas cavernas de la prehistoria, aquellos machos alfa que imponían su criterio por la simple fuerza bruta, sintieron todos ellos la absoluta necesidad de lograr el asentimiento de los otros a sus forzadas imposiciones y trataron de convencerles con sus guturales sonidos.
O sea que, para mi, no fue el ansia de explicarle a los otros su amor, su solidaridad, su complicidad o su discrepancia lo que impulsó a los hombres primitivos a encontrar un modo de expresión de sus pensamientos sino precisamente todo lo contrario, perfeccionar aún más sus estrategias de dominio.
Fue exactamente igual que ahora, Cospedal, Floriano y Rajoy, no utilizan las palabras para transmitir amor, solidaridad, compasión o cualquier otro sentimiento generoso sino precisamente lo contrario, no es ya el rastrero propósito de engañar, porque en la situación actual esto es absolutamente imposible, y ellos lo saben mejor que nadie, no, lo que tratan de lograr con esas palabras, con esas frases tan carentes de realidad es decirles a los que sufren estas situaciones  “no sólo os estamos pisoteando hasta en lo más profundo de vuestros sentimientos sino que, además, os restregamos por vuestros rostros ensangrentados por nuestros canallescos golpes la ignominia de la burla más cínica, por eso os decimos que vosotros no os estáis muriendo de hambre mientras nosotros vivimos en un continuo festín, no os están echando a la calle de vuestras casas, mientras nosotros ya no sabemos que hacer en las nuestras porque con las escobillas de oro de los waters hemos agotado las posibilidades, no os estáis suicidando por pura desesperación sino por vuestras prisas de llegar cuanto antes al Paraíso, porque sois de tan baja estofa, de tan asquerosa extracción social, que no sabéis vivir sino en la peor de las podredumbres. Es por salvar algo de vuestra propia dignidad por lo que os decimos esto de que coméis en los auxilios sociales, dormís en sus abigarrados dormitorios, no porque tengáis la absoluta necesidad de hacerlo, todo lo contrario, es porque queréis libraros del arduo trabajo de cocinar y de hacer las camas. Es lo mismo que sucede con  vuestros hijos, no están todos delgados por pasar tanto hambre sino que muchos de ellos sufren de esa enfermedad de moda, la obesidad. Y que conste que sabemos muy bien que todo esto que decimos es mentira pero lo decimos para hundiros un poco más en la ira, porque nosotros haremos siempre, incluso lo más cínico y canallesco, para incrementar vuestra indignación”.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Pronóstico negativo

No lo puedo remediar, y mira que lo intento, soy un tipo absolutamene visceral, que siente antipatías y odios inexplicables e inextinguibles y que no aprende de las enormes equivocaciones a las que esta manera de ser le lleva.
Recuerdo, en este aspecto, la profunda antipatía, casi la repulsión, que me producía el extinto Carlos Mendo, cuando le oía despotricar contra la izquierda, en la tertulia de Hora 25. Como si fuera ayer, vuelvo a oír la inmensa ironía con la que comentó la retirada de nuestras tropas de Irak por Zapatero, apenas llegado al poder, dijo:
-Muy bien, ya veremos lo que hace cuando vaya tomando asiento.
Y lo que hizo el inefable Bambi entonces fue llamar de prisa y corriendo a Rajoy, que estaba en la oposición, y proponerle la modificacion del art. 135 de la Constitución para que la atención del deficit fuera intocable en nuestro Derecho.
Increíble, ¿no? 
Pasar de tocarle las narices al emperador a atropellarse en verano, de noche, y con toda la alevosía del mundo, a cumplir la orden del tirano, que le llegó, por el conducto reglamentario, a través de ese organigrama que ha montado Merkel para gestionar adecuadamente el Cuarto Reich.
Y esto me viene a la cabeza a propòsito de Podemos.
Ojalá gane las próximas elecciones generales, creo que es la única y tal vez última posibilidad que tenemos de volver a ser personas normales con nuestros propios corazones y nuestras dignidades personales.
Pero ¿podrán hacelo?
Hoy, mi querido amigo bemsalgado me he enviado un link en el que mi último ídolo político, Hugo Chávez, se dedica a jugar con las palabras, con un amigo, sobre todo lo que está ocurriendo en el país que él mismo gobierna.
Ya, entonces, año 2006 o 2007, ya entreveían él y su amigo que la cosa se iba a poner difícil porque todas las fuerzas vivas del país, todas menos una, la suya o sea el pueblo, estaban ya claramente en su contra, ni que decir tiene la actitud de la Iglesia.
Un país, un pueblo, sólo se puede sojuzgar si en lugar de corazón en el pecho tienes un puñado de tripas, es decir si eres capaz de digerir la comisión de las mayores canalladas contra dicho pueblo.
Dicho de otro modo, a un pueblo sólo lo puedes avasallar si eres un perfecto cabrón con pintas, o sea si te da exactamente igual que todos los días se mueran de hambre, se suiciden, los desahucien o maltraten de la peor de las maneras a la inmensa mayoría de tus compatriotas.
Y lo peor es que la mayoría de los gobernantes y eso que ahora llaman, yo no sé por qué, élites extractivas, son unos perfectos hijos de puta de mucho cuidado.
Me hierve la sangre de indignación cuando en las tertulias veo como los representantes de la ultraderecha que nos gobierna, llegan los tìos y defienden, sin que se les caiga la cara de vergüenza, que éste no sólo es un país normal, gobernado por los mejores en todos los sentidos, sino que, como consecuencia de ese buen gobierno, España es el mejor de los países de su entorno. Coño, hay que tener valor, todo el valor y la desvergüenza del mundo para llegar allí y decirlo ante las cámaras de la Tv, que van a llevar sus rostros putrefactos ante los asombrados ciudadanos, que son sus víctimas.
¿Cómo es posible tal derroche de cinismo?
O sea que Hugo Chávez, en su optimismo antropológico, no fue capaz de imaginar cómo sería ahora la situación de su país, acosado por todas las esquinas del mundo, con problemas enormes de desabastecimiento de articulos de primera necesidad, con las calles ocupadas por toda esa gente que puede perder su tiempo sin perjudicarse en sus intereses diarios vitales, haciendo una huelga política tras otra, con atentados salvajes a las instituciones, con el linchamiento de los indefensos, con un golpe de Estado permante, en fin, sin que ahora esté al frente del Estado, él, un genio político que había nacido para eso.
Y esto sucede porque no es verdad que el pueblo unido jamás será vencido porque el pueblo sólo se une muy esporádicamente y ante ataques tan descomunales como imprevistos.
Un pueblo, que ha perdido ya a su líder natural, por causas aún no lo suficientemente claras,  lo que lo ha dejado sumido en la más terrible de las indefensiones.
Yo no quiero ser agorero, pero pienso que cómo va a poder gobernar Podemos, si llega el caso, con la absoluta enemistad de todas las fuerzas nacionales, menos el pueblo, pero el fervor del pueblo es esencialmente volátil, y no resiste los embates de las fuerzas reaccionarias no sólo muy bien organizadas sino también ferozmente agresivas.
De modo que Podemos no sólo se enfrentará a una durísima contienda electoral con todos los elementos de prensa y propaganda nazifascitas en contra, sino que, después, si gana, tendrá que soportar un ataque mucho más feroz aún, mucho más encarnizado y fuerte, el de todas las fuerzas e instituciones esencialmente reaccionarias que llevan ya tanto tiempo dominando en España.

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