domingo, 4 de enero de 2015

La izquierda y la derecha y Podemos

Yo no sé el concepto de izquierda que utiliza Pablo Iglesias cuando dice que su movimiento no se basa en esa anticuada concepción de la izquierda y la derecha que, como todo el mundo sabe ya, se refería inicialmente a los sitios que ocupaban unos y otros representantes de las facciones en lucha en la Asamblea Constituyente en aquellos años de gracia de la Revolución francesa, jacobinos y girondinos, siendo éstos últimos los conservadores que pretendían la restauración del “statu quo” inicial y los primeros los que pretendían que todo, absolutamente todo, saltara definitivamente por los aires y la nación se organizara de un modo plenamente revolucionario, bajo los lemas sacrosantos de libertad, igualdad y fraternidad.
Si su concepto fuera como el mío, que yo creo que sí que lo es, cuando trata de desmarcar la revolución que propone, porque se trata de una revolución, de una revolución izquierdista, lo que pretende, y está muy bien que lo intente, es no asustar a toda esa gente que es por herencia y sangre conservadora, o sea, los que suelen ellos mismos llamarse de derechas de toda la vida, y ponérsela inicialmente en contra, lo que sería tácticamente un error.
O sea que, a mi, me parece muy bien, porque yo también, como él, quiero que sea esa revolución interclasista que él tan sabiamente propone la que llegue al poder políticosocial en esta triste España que estamos ahora sufriendo.
Pero tal vez esa apertura de miras tan generosa para los que con su masivo voto nos han llevado hasta a aquí, donde ahora desgraciadamente nos hallamos, pueda ser considerada un insulto para los que, como yo, sentimos una alergia total a ese término maldito de la derecha y sus derivados, centro derecha y ultraderecha.
Porque, contra la opinión tradicional, la derecha no es sólo el espacio que ocupan todos aquellos que son conservadores en lo politico social sino también de aquellos otros que les parece siempre poco ese afán conservador de lo establecido en cualquier momento y exigen siempre más, mucho más escoramiento del barco hacia la derecha.
Modestamente, para un viejísimo luchador como yo, que ha visto pasar junto a él, izquierdas y derechas de muchas clases, los conceptos de ambas posiciones se basan en la postura que adoptan en los casos conflictivos que diariamente se producen en la vida socio política de los entes en los que como sujetos participamos.
La izquierda y la derecha españolas no son tales por la ubicación de sus asientos en el Congreso o en el Senado, sino por su actitud ante los problemas que se plantean en nuestra sociedad nacional.
Si uno es partidario, siempre, en todo caso, de que en el conflicto se imponga, en primer lugar, la verdad, y de que se defienda en la resolución del mismo, la justicia, uno es de izquierdas, y si enmascara la verdad y no hace todo lo que esté en su manos para que la justicia impere en todos los conflictos, uno es de derechas.
Desde esta nueva óptica que   yo propongo, me viene a la memoria por eso de la asociación de ideas, la famosa consigna de Deng Xiaoping, Gato blanco, gato negro, es igual, lo importante es que cace ratones.
O sea que yo le voy a perdonar a Pablo Iglesias su pragmatismo actual siempre y cuando le permita ganar por lo menos en las elecciones generales que se avecinan.
Pero, si no, seré con él tan crítico como lo vengo siendo con el 15M y la DRY y precisamente por todo lo contrario, el 15M y la DRY jugaron en aquel entonces a intentar aglutinar al mayor número de seguidores utilizando trampas falsas para cazar ratones y así nos fue.
Que la neutralidad, la imparcialidad y la equidistancia que, dicho entre paréntesis, no existen porque no pueden existir, permitió al grupo más numeroso de nuestro país, la derecha que agrupa el PP, y que era precisamente la opción que representaban mantener aquel estado de cosas que suponía la crisis contra la cual 15M y DRY protestaban, irse de rositas con una de las mayorías absolutas más importantes de nuestra historia política.
Decía yo el otro día por aquí que ya entonces, estos profesores de políticas de la universidad  estaban en el ajo puesto que no sólo fueron vistos sino también fotografiados en aquella histórica protesta celebrada ante la sede del PP el día antes de las elecciones siguientes al 11M de los criminales atentados de Atocha, indirectamente provocados pero provocados al fin, por el ínclito Aznar que, luego, consciente de su motivación no descansó un momento en aquellas horas llamando personalmente, uno por uno, a todos los directores de los mass media, para tratarles de inducir para que publicarán en sus órganos de difusión que los culpables del atentado eran los de Eta.
O sea que no se trata como ahora dice Hernando, el nuevo portavoz del PP, de unos profesores mediocres que, además, improvisan, sino que vienen desde hace tiempo preparándose para esta ocasión, y que han ido poco a poco afinando sus armas para dar ahora el golpe definitivo, lo que no va a ser nada fácil porque tienen a todos, absolutamente todos, los medios creadores de opinión menos a Público en su contra, porque la postura favorable de La Sexta no es real, atiéndase, si no, al reportaje retrospectivo de anoche, cuando la tv en cuestión mostró el producto de sus investigaciones en el pasado de los protagonistas de Podemos, con sus expresiones a favor de Chávez y de otros que, de popularizarse y mantenerse en antena, acabarían por dañar seriamente el porvenir de Podemos.
Veremos.

6 comentarios:

Futbolín dijo...

2015, UN AÑO CRUCIAL

Rosa María Artal
05/01/2015 (Avance de eldiario.es)

Los ciudadanos holandeses han despertado al año 2015 con una nueva ley que, bajo algún eufemístico título, supone un tajo mortal al Estado del Bienestar. El cuidado de ancianos y dependientes, incluso niños discapacitados, pasa a ser una obligación en exclusiva de “familiares, amigos y vecinos”. El nuevo monarca ya había sido encargado por el gobierno -en su toma de posesión en 2013- de anunciar que los Países Bajos pasaban a ser “una sociedad participativa”. Es decir, un “compóntelas como puedas”. Es un hecho trascendental. Si esto ocurre en Holanda, todas las barbas del continente han de ponerse a remojar.

Cuesta entender cómo un país que durante décadas representaba el paraíso, el paradigma de un Estado que se estructuraba en función de las necesidades de la ciudadanía -donde la sanidad pública costeaba hasta gafas y dentista-, acepte tan radicales mermas. La condena o absolución en virtud del dios del dinero. Mark Rutte, el primer “liberal”, conservador y democristiano, que llegaba al gobierno desde 1918, algo tiene que ver en el cambio. Con la complicidad -de nuevo- de un partido socialdemócrata y haciendo guiños xenófobos a la ultraderecha en sus ideas “anti-inmigración”.

En la vecina Suecia, recortes similares y privatizaciones le costaron el gobierno a los conservadores. Los socialdemócratas aún buscan asentar su estabilidad precaria, atacada precisamente por la ultraderecha. Y, mientras, tres mezquitas han sido incendiadas en los últimos días. Así empezaron las SS. Francia se apresta con fruición a recortar y reprimir, abriendo de par en par la puerta al neofascismo que representa en la práctica el partido de los Le Pen. Y, sin tapujo alguno, Merkel, su UE -algo más prudente- y su Troika, a dirigir la coacción, incluso las amenazas, a los griegos para que sigan tragando la austeridad que les ha llevado a la miseria. Es casi jocoso cuando arguyen que a Portugal les ha ido bien con esas políticas. O a España. Con esos PIB que “repuntan” en dardo ahogando a las personas.

Vivimos en un cóctel explosivo. Y se libra una durísima batalla, con demasiadas reminiscencias amargas. Hasta voces reputadas como la de Paul Krugman empiezan a ver el fantasma que asoló Europa y el mundo en los años 30 del siglo XX porque se dan casi idénticas circunstancias. No es tremendismo. Hace ya tiempo que el macabro manual se está cumpliendo. Frente a un sector de la sociedad empecinado en cerrar los ojos. En seguir alentando, con su silencio y sus votos, la crónica de una muerte anunciada.

Tras rescatar a los bancos con millones de euros arrancados de nuestro bienestar, tienen el cuajo de colar que la causa de la crisis es que “vivimos por encima de nuestras posibilidades”. Durante décadas se costeó sin problemas el Estado del Bienestar –precisamente desde el final de la atroz última guerra-, lo único que ahora ha cambiado es la codicia de los beneficiarios del capitalismo y los destrozos que se causaron a sí mismos con sus malas prácticas. El origen de la crisis fue ése, no otro. Lo pasmoso es que nos lo han hecho pagar a los ciudadanos. Y que, al gozar de tan disciplinada aceptación, han perdido el miedo y se han lanzado a aumentar aún más sus beneficios sin reparar en daños.

Futbolín dijo...

Pero nos señalan otro culpable, alguien a quien agredir: la inmigración. Es lo que está funcionando ya en Europa jaleado por la ultraderecha. En España cuenta con entusiastas compinches. La portada de La Razón del sábado, llevando a asociar a un loco (sin explosivos) que hablaba solo en un tren con el yihadismo, es claro ejemplo. O la insistencia de RTVE, a través del individuo que dirige y presenta los telediarios del fin de semana, de fijar como responsable de la lamentable muerte de un policía en acto de servicio a “un emigrante”. ¿Qué emigrante? ¿Cristiano Ronaldo? ¿Leo Messi? Quizás sean los miles de españoles que el partido para el que trabaja ha expulsado de España. Esos que, en la precariedad general, empiezan a ser maltratados y pronto expulsados. Es la guerra.

La que van ganando los malos. Los mismos que durante siglos saquearon a sus semejantes para vivir como reyes y llevaron a la hoguera el progreso. Los que mataron Alan Turing y su cerebro hace cuatro días, en el siglo XX. Es altamente recomendable ver su odisea, en Imitation game, con ojos lúcidos. No se fueron, nunca se han ido.

A estas alturas de la historia el que no quiere enterarse de que con la excusa de la crisis nos han estafado como a pardillos es que ya tiene poco remedio como ser racional. La técnica es tan burda, tan visible, que ni el timo de la estampita. Los presuntos atenuantes, dudas y justificaciones quedan para el espectáculo comercial de los debates que entretiene los días y las noches de muchos. Las coartadas que numerosos ciudadanos se presentan a sí mismos para esconderse se suman a la vieja bolsa de la infamia española (hoy abrazada por otras sociedades) con aquel espeluznante rótulo: “Vivan las caenas”. Con mayor o menos responsabilidad, son los auténticos culpables de cuanto nos sucede. Y deben ser conscientes de ello.

¿A alguien le extraña que las víctimas de la primera línea de fuego busquen salidas distintas en Grecia o en España? Va a ser apasionante ver el pulso en tan desigual batalla.

“Feliz 2014… si podemos. Podríamos”, concluía mi artículo de hace justo un año. No sabíamos entonces aún que la clave era creer que podemos, que tenemos en nuestras manos instrumentos de cambio. La cadena de desgracias que nos asolaban ha aumentado. La desfachatez de quienes las perpetran, de forma exponencial. La estulticia de los cómplices se multiplica para servir los intereses del mando. Y en el principio, se hizo la luz en la oscuridad y “a llí donde había crisis, hay recuperación” y revolotean las mariposas de colores. Pero algo más está pasando: ha despertado un poder ciudadano que permanece bastante sólido aún en el fragor de la batalla. Pese a sus descalificaciones, los políticos tradicionales modifican sus discursos. Se han tambaleado sus estrategias.

2015 puede ser el año en el que nuestra tragedia empiece a aliviarse. Hay varias convocatorias electorales. Llega un momento en el que la sociedad, maltrecha por golpes continuos, madura y es capaz de saltar del Tictanic. Ese momento es ahora, cuando no lo había sido antes ni quizás después: puede no haber otra oportunidad.

Algo ha cambiado ya. Se nota. De nosotros depende que no lo sepulten. Que logremos alimentarlo para que crezca sano y fértil. 2015 puede ser un buen año, si nos dejan. O, con más precisión, si queremos.

Futbolín dijo...

Rajoy: cuarto año y nunca jamás

http://iniciativadebate.org/2015/01/05/rajoy-cuarto-ano-y-nunca-jamas/

Futbolín dijo...

EL AÑO DEL HOMBRE DEL SACO
Ruth Toledano

Ahora se llevan las manos a la cabeza. Y, si pudieran, las llevarían al cuello de todos aquellos que suponen una alternativa a ellos. Son los políticos y voceros del bipartidismo. El espectáculo que están ofreciendo en los medios es bochornoso, repugna a la madurez democrática. Como niños malcriados que no quieren irse a la cama cuando ya es hora, y patalean. Como hombres celosos que no admiten que los dejes, y acosan y amenazan. Como jefes explotadores que cuando exiges tus derechos te advierten de que es eso o nada.

Da pena verlos, pena política. No les interesa la cosa pública, sino la cosa suya. No quieren irse, no quieren perder sus privilegios. El privilegio del mal poder. Como no quieren ceder el sitio, dicen y harían cualquier cosa para impedir que otra persona ocupe su lugar, aunque les jurasen en la bandera que acaso pudiera traer algo bueno para España. No les interesa España.

Los bipatidistas se apoyan en un argumento débil: pidiendo respeto para todos aquellos que algún día los votaron. Simultáneamente, y de manera inconsecuente, desprecian que el tiempo pase y que quienes ahora los rechazan también han votado o tienen intención de votar. Solo que a otros. Si caen en la cuenta, en esa cuenta que no los contabiliza a ellos, comienzan entonces con el desprestigio público: puede basarse en un peinado, en una vieja foto, en lo que hiciste hace veinte años o en lo que hacía tu padre. Y suele acabar en la descalificación, en el grito, en la bajeza. Para entonces, todo lo que podía ser política se ha esfumado para dar paso a una situación paradójica: quienes acusaban, por ejemplo, de populismo, se lanzan a la recolección de un aplauso rápido y ciego.

Lo que les pasa a los bipartidistas es que no son capaces de digerir la posibilidad de que se les acabe esa media de más del 65% de los votos a la que se han acostumbrado desde la Transición: una suerte de estado de bienestar electoral. Pero sucede que, si los ciudadanos hemos perdido el bienestar social y económico, ellos no pueden pretender que siga esa alternancia, cómoda para sus partidos e insoportable para los votantes. Pretenderlo es egoísta y es soberbio. No es propio de un servidor público. Es la antipolítica.

Cuando los bipartidistas tratan de desprestigiar a las formaciones políticas que vienen a intentar acabar con ellos porque ellos, sus dos partidos, son los que nos han llevado a esta desesperada situación, en realidad están insultando a la inteligencia política de los ciudadanos. Pues lo que estamos diciendo los ciudadanos es que ya no sale políticamente gratis que en España haya más de 2.000 imputados por corrupción. Lo que estamos diciendo los ciudadanos es que no sale políticamente gratis que los políticos nos roben y nos engañen, que sea desastrosa su gestión de la educación, de la sanidad, de nuestros impuestos, de nuestro trabajo. Es bien sencillo de entender. ¿Qué tiene de sorprendente? ¿O acaso pensaban que ellos seguirían abusando eternamente y aquí no pasaría nada?

Futbolín dijo...

Visto lo visto, lo lógico es no votar al bipartidismo. Es lo racional, lo responsable, lo consecuente, lo inteligente, lo maduro. Lo natural es la tentativa, el cambio. Y lo de ellos, lo de los bipartidistas, un totalitarismo a pachas, un populismo sistémico: el de la demagogia del miedo, el de la tergiversación de la crítica, el de la miseria ideológica, el del constante oportunismo de la invariabilidad.

Lo que queda por ver es si no somos un pueblo de cobardes. Si realmente no consentimos más la tomadura de pelo, empezando por esta que consiste en que los políticos y voceros bipartidistas nos asusten con la llegada del hombre del saco. Si lo que queremos es, precisamente, echar al hombre del saco, a los hombres del saco que nos tienen secuestradas las cuentas y la política, que nos hipotecaron el futuro y nos desahucian el presente. He dicho echar. No merecen menos, si en su saco están la Gürtel y Nóos y Bankia y Bárcenas y la Púnica y los EREs y una Enredadera y las tarjetas black. Echarlos en las urnas. Lo raro sería que no. Lo enfermizo, lo idiota, lo pusilánime sería tener miedo a encarar a ese hombre del saco bicéfalo que pretende engañarnos una vez más.

eddie dijo...

1) http://tenacarlos.wordpress.com/2015/01/05/john-cantlie-de-rehen-a-corresponsal-de-lujo-del-ejercito-islamico/

2) http://periodismo-alternativo.com/2015/01/05/biometria-del-futuro-tuits-o-estados-de-facebook-hablaran-por-nosotros-en-el-mundo-real/

3) Tablero mundial

http://www.voltairenet.org/article186376.html

4) http://insurgente.org/index.php/template/politica/item/14947-las-rebajas-de-enero-o-cómo-la-izquierda-recorta-ideología-por-culpa-de-los-votos-y-la-derecha-no

5) Sobre tribus post-modernas leales al sistema

http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=4442

6) http://www.telesurtv.net/news/Maduro-Hay-que-acelerar-la-transicion-economica-al-socialismo-20150104-0023.html

calificacion de las entradas