viernes, 23 de enero de 2015

No se ha hecho el hombre para el sábado sino el sábado para el hombre.



Decía, el otro día, Lesmes, y Lesmes es ni más ni menos que el puto amo, el puto jefe de todos los jueces puesto que es el presidente del TS y del CGPJ, que la ley de enjuiciamiento criminal vigente, la que regula el procedimiento penal, está hecha y pensada para procesar a los robagallinas pero no para los delincuentes de cuello blanco, o así.

Es por todo esto que la excarcelación de Barcenas, ayer, a mi, no sé por qué, me recordó esos famosos cuadros que recogen la resurrección de Cristo, con los rayos de los flashes de las cámaras y los truenos de los locutores en sus micrófonos, es más, a mi me pareció que la aparición del preso ante los medios fue más esplendorosa todavía que la de Cristo ante los asombrados ojos de los apóstoles y de los soldados.

Tuve el presentimiento, no, la seguridad, de que allí se nos estaba anunciando una buena nueva: He cumplido a rajatabla mi parte del pacto, he sido todo lo fuerte que se tenía que ser, ahora les toca a ellos cumplir su parte, parte que también se ha empezado a cumplir porque, pese a esos miles de escrupulosos periodistas que gritan por todos sitios que es de justicia y de razón que se le saque de la cárcel porque su prisión sólo es preventiva, lo cierto y verdad es que, ahora, Bárcenas, si quiere puede irse a donde le dé la gana a disfrutrar de su dinero tan honradamente conseguido, como en su día hizo Roldán, que si volvió fue porque quiso, porque no pudo soportar la nostalgia, pero a mi me late que Bárcenas no es Roldán, que va, no se pueden ni comparar.

Y es que estamos cayendo en la trampa que ellos siempre nos tienden, la ley, el Derecho, los jueces....

Pero la sabiduría hebrea nos lo tiene dicho para siempre: no se hizo el hombre para el sábado sino el sábado para el hombre.

La ley, el Derecho y los jueces no se hicieron para eso, para que los hábiles letrados se rían de todos nosotros, sino para que se cumpla la Justicia, ¿o no?

La suerte, la inmensa suerte que tiene el PP es que Bárcenas no puede hundirlos sin hundirse él también porque si dice y demuestra con algunos de esos medios de prueba que hay en Derecho, entre los que se hallan las presunciones, que las “donaciones” de los plutócratas al partido claro que sí que eran finalistas, claro que sí que tenían la causa cierta y probada de las consiguientes adjudicaciones de obras y servicios de las administraciones públicas en las que gobernaba el PP y esto es tan fácil de probar como que yo tengo que comer todos los días.

Pero estaba diciendo que la aparición de Bárcenas, ayer, ante los medios, fue radiante, cuidadosamente preparada por él que incluso se afeitó unos minutos antes de aparecer ante ellos.

Porque su mensaje tenía que ser lo suficientemente expreso pero no  explicito. Tenía que decir "consumatum est", todo se ha consumado, todo se ha acabado, ya no me van ustedes a ver por aquí más.

Porque él tiene ya no sólo escrito sino también firmado por los que pueden hacerlo, que su proceso, que la causa criminal que se le sigue va a ser declarada nula de pleno derecho por falta de algún requisito insubsanable, exactamente igual a lo que sucedió con su preclaro antecesor el inefable Naseiro, el tesorero de confianza de Fraga, o es que ahora va a resultar que todo no estaba atado y bien atado.

Así que dese usted por jodido, inocentísimo pueblo español, que espera que se haga justicia en el caso Bárcenas, en contra de lo que piensa el que teóricamente más sabe de esto ni más ni menos que Lesmes, presidente no sólo del Tribunal Supremo, el tribunal más alto de España, o sea, el que más sabe, y del CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, el órgano de gobierno de todos los jueces, que afirma categóricamente que las leyes procesales de este país están hechas para machacar a los robagallinas hambrientos pero en modo alguno para los llamados delincuentes de cuello blanco. 

Ah, se me olvidaba, pero qué cabeza que tengo, Lesmes dijo también, otro día, a los jueces se les gobierna como a los burros, como a los asnos, con el palo y con la zanahoria. Para que los jueces hagan carrera, y hacer carrera es menos trabajo y más sueldos y honores, han de ser muy obedientes a lo que él diga, y entonces, tendrán zanahoria, y, si no, palo y tentetieso, como ahora le pasará a Ruz, que tendrá que dejar la capital de España, donde seguramente vive, para irse a un jodido pueblo.

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