sábado, 21 de febrero de 2015

Hay que dimitirlos. La prostitución o la perversión de la política.

-Sé fuerte, Luis, hacemos lo que podemos-Rajoy,
-Si todos hiciéramos lo que Monedero, de qué íbamos a pagar los sueldos de los funcionarios, las pensiones de los jubilados, las camas de los hospitales y los pupitres de los colegios-Soraya.
-Lo que tienen que hacer los actores de cine es pagar sus impuestos, lo que tiene que hacer el sr. Monedero es pagar lo que le debe a Hacienda y no ir por ahí creando sociedades para no pagar-Montoro.
En cualquier país del mundo, no ya en una de esas repúblicas bananeras sino incluso en Zambia o Uganda, cualquier ministro que hubiera hecho o dicho esto hubiera sido obligado a dimitir fulminantemente, aquí, no. ¿Por qué?
Ministro viene de “minister”, que significa servidor.
¿Qué clase de servidores son éstos?
¿Es prostitución o perversión lo que hacen nuestros ministros?
Prostitución es cuando se vende algo personal no fungible por dinero, perversión es cuando alguien se echa a perder irremisiblemente.
Estos tíos ¿se están vendiendo de mala manera sólo por dinero o es que son malos, por naturaleza y gracia, y no pueden por lo tanto obrar de otra manera?
El caso es que, en Inglaterra, ha habido ministros dimitiendo por una levísima equivocación en la administración de sus cuentas. Y, en los Usa, Nixon se tuvo que ir porque unos espías pusieron sus micrófonos en los despachos del partido contrario y en no recuerdo cuál de los países del Norte de Europa, una ministra o similar se ha tenido que ir por equivocarse de tarjeta de crédito al sacar dinero de un cajero automático.
Mientras, aquí, tenemos incluso ya la evidencia judicial, admitida por un juez ciertamente timorato, de que el presidente del gobierno recibía periódicamente unos sobre marrones fuertemente provisionados a fin de compensar lo que había dejado de ganar, que no lo había hecho, al abandonar temporalmente su muy lucrativa profesión.
Y, ahí, lo tienen ustedes tan digno y tan lejano, tan apartado de la plebe que a veces comparece ante ella a través de una pantalla de plasma para evitar cualquier posibilidad de contaminación, mientras  su vicepresidenta para todo, al transmitir a la prensa lo tratado en los consejos de ministros, acto rigurosamente oficial, se permite toda suerte de comentarios más o menos banales sobre los acontecimientos de la más rastrera política. Y su ministro de Hacienda aprovecha cualquier comparecencia pública para intentar amedrentar a sus adversarios políticos con nada veladas amenazas sobre lo que les va a ocurrir si no son lo suficientemente sumisos y siguen molestando a su partido.
Y todo esto sucede en vano. Aquí, en este desdichado país del que el Fénix de los ingenios españoles dijo aquello de que pues lo paga el vulgo es justo hablarle en necio para darle gusto.
De modo que no tenemos más remedio que, como ellos no se quieren ir, no dimiten por mucho más de lo que hacen sus colegas en otras latitudes, dimitirlos nosotros, si es que este verbo se puede utilizar así.
Y la ocasión la pintan calva, como se dice. Se avecinan elecciones en todas las circunscripciones electorales. Es, por tanto, una ocasión pintiparada para quitarnos de encima a estos vampiros que son, además, los más perfectos sinvergüenzas.

1 comentario:

eddie dijo...

1) http://periodismo-alternativo.com/2015/02/21/snowden-revela-espionaje-mundial-de-telefonos-moviles-por-parte-de-ee-uu-y-reino-unido/

2) http://jmalvarezblog.blogspot.com.es/2015/02/no-conoces-aun-el-perfil-del-martir.html

3)http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article81726

4) http://insurgente.org/index.php/2012-04-11-10-03-53/europa/item/15664-la-dictadura-europea-enseña-a-syriza-que-no-hay-lugar-para-la-izquierda-dentro-del-marco-de-la-unión-europea

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