lunes, 23 de marzo de 2015

Juegos electorales. La gran pantomima.

Acabo de ver en la tv unas imágenes que me han reafirmado en mi vieja idea de esa prostitución en la que consisten las fiestas electorales: la madre de todas las corrupciones, la corrupción con patas, Aguirre, o sea la mismísima Cólera de Dios, visitando ni más ni menos que al inefable padre de Monedero, en el bar de su propiedad.
¿Comprenden?
En la Telefónica me tuvieron 10 años, 10, sin dejarme ir a las oposiciones para jefes porque era comunista y en los juzgados, todos los años, en las comidas de Navidad, los funcionarios judiciales, más de mil, me otorgaban, por unanimidad, el premio limón.
Lo crean ustedes o no, son las únicas distinciones de que me ufano un poco de entre todas las que me han otorgado, porque ambas  ponen de manifiesto mi profunda, mi esencial rebeldía contra todos, contra todo.
Y la Telefónica es una de las instituciones más democráticas en las que he trabajado y los juzgados, ya lo saben todos ustedes, son los templos de la justicia.
Y lo peor, lo mejor para mi, es que en ambos sitios, ellos tenían razón.
El comunismo o no es nada o no es más que la afirmación más categórica y absolutamente radical de que todos somos iguales sobre esta inmensa madre Tierra. Y si los “misters”, la Telefónica en aquellos tiempos estaba, todavía, dirigida por los usanianos de la ITT, “International Telegraph and Telephon”, odian algo, y si no que se lo pregunten a todos aquellos grandes genios perseguidos por Mccarthy y su durísima caza de brujas que estremeció al mundo entero, cuando éste todavía era capaz de estremecerse por algo, es el comunismo, porque éste es todo lo contrario de lo que ellos adoran, el capitalismo ultraliberal mafioso y fascita, que desde hace ya mucho impera sobre toda la Tierra.
De modo que a mi, en la Telefónica, se me acusaba de lo peor, de un pecado que ni siquiera me perdonaba entonces mi madre, asustada como estaba por aquellas escenas que ella contempló con sus propios ojos, unos salvajes descamisados echando unas cuerdas a las santas imágenes de la iglesia de San Miguel, en la que no sólo me bautizaron sino que también fui monaguillo, y estrellándolas contra el suelo.
Y en los juzgados todavía fue mucho peor porque yo me empeñaba en pedir justicia.
Pero estábamos escribiendo de la Cólera de Dios y de su visita al padre de Monedero en su propio bar.
Aguirre no da puntada sin hilo y una zorra astuta como ella ha comprendido en seguida que mostrarle a toda España el hecho de que ni siquiera el padre del hombre más representativo de Podemos del que dicen que llegó a tener despacho contiguo a Chávez en el Palacio de Miraflores, está  de acuerdo con lo que propugna su hijo, podía ser el golpe definitivo, casi tan definitico como aquel otro, el llamado "Tamallazo", de comprar a los socialistas Tamayo y Sáez, en aquellas elecciones en las que ella se aupó por 1ª vez a la Presidencia de la Comunidad Autónoma de Madrid, desde la que tanto daño ha hecho no sólo ya a Madrid sino a toda España.
Aguirre es nuestra Thatcher y nuestra Ayn Rand, salvadas las siderales distancias, si acaso un poco peor que ellas si es que esto es siquiera posible, para ella no hay nada decente, nada honrado, nada que no se pueda tocar si se trata de ganar unas elecciones, que es el modo de la ultraderecha no de ganar el Poder sino de ejercerlo.
Y estamos entrando ya en el quid del asunto.
Las dos grandes frases, los axiomas, los principios que han configurado nuestro mundo son aquélla de “proletarios de todos los países, uníos”, y esa otra que suena mucho más suave, “es preciso que todo cambie para que todo siga igual”.
Y una no es sino la consecuencia ineluctable de la otra.
El canallesco mundo de la ultraderecha liberal capitalista no podía resignarse a que aquella esplendorosa idea de que todos los desharapados de Tierra, esa inmensa y universal legión de hambrientos embistiera contra los muros de todas las Bastillas de mundo y las echara abajo para siempre, imponiendo un sistema de justicia e igualdad, sin las cuales una verdadera libertad es absolutamente imposible, de modo que llamó a filas a todos los opresores del mundo y les dijo “eh, señores, nos han descubierto la trampa, han demostrado que el sistema con el que gobernamos el mundo es radicalmente injusto porque se basa en el robo de las plusvalías que el trabajo de nuestros esclavos añade a nuestro capital  en las materias primas, de modo que tenemos que cambiar radicalmente nuestras maneras de actuar, nuestro “modus operandi”, de tal modo que a partir de ahora es preciso que hagamos como si todo estuviera cambiando para que realmente todo siga igual.
Y así lo han hecho.
Y su “modus operandi” no es otro que éste de las malditas elecciones.
“Si nosotros los convencemos de que las elecciones son un procedimiento no sólo legal sino también justo de gobernar a las naciones habremos conseguido plenamente nuestro propòsito.
Si nosotros los convencemos de que nuestra prensa, nuestra radio, nuestra tv, nuestras escuelas, nuestros institutos, nuestras universidades son instrumentos absolutamente imparciales de conformar sus precarias mentes y cada cierto tiempo los llamamos a las urnas para que nos ratifiquen en nuestros puestos, habremos conseguido que ellos mismos crean esa inmensa mentira que tan aviesamente hemos construido: que son ellos mismos los que se autogobiernan a través de nosotros.
Y lo llamaremos democracia, que quiere decir el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. 
Y esta estúpida cantinela tan absurda e increíble se la creerán.
Dará igual que a las urnas acudan los fanáticos del Barça o del Real Madrid, los habitantes del barrio de Vallecas o del de Salamanca, ellos votarán lo que nuestros medios de comunicación sufragados por nuestros capitales quieran y estos incultos ganapanes serán incapaces de descubrir que, ahora mismo, los votos que ha perdido el PP en las elecciones andaluces son exactamente los mismos que ha ganado Ciudadanos que son los mimos tipos que los de aquél sólo que vestidos de otra forma, o sea los mismos perros sólo que con distintos collares y que los de Podemos son, 15 escaños, casi los mismos que ha perdido izquierda unida más unos pocos más del Psoe, o sea que si bien se mira cualquier espectador inteligente comprobará que nuestra máxima se ha cumplido a rajatabla: es preciso que todo cambie para que todos siga igual”.
¿Anarquismo? No, que va. Solo un poco de comunismo aderezado con algunas gotas de lógica.
Y, mientras tanto, a un pobre imbécil, que da la casualidad de que uno de sus espermatozoides fecundó a un determinado óvulo engendrando así a un ser humano que ahora responde por Juan Carlos Monedero, se le cae la baba a raudales porque la marquesa, condesa o duquesa de no sé qué, también conocida por Aguirre o la Cólera de Dios, ha ido a verle para hacer así la más indigna de la propagandas contra el ideario de su propio hijo, y él, el padre, que se ha pasado toda su puñetera vida detrás de un jodido y sucio mostrador de taberna, en un barrio de los más bajos de Madrid,  no la ha echado a la calle a patadas.

1 comentario:

eddie dijo...

1) http://insurgente.org/index.php/template/politica/item/16097-meditación-de-una-paradoja-por-antonio-álvarez-solís

2) Ciudadanismo como cortafuegos

http://manueldelgadoruiz.blogspot.com.es/2013/11/ciudadania-politica-y-espacio-publico.html

3) Venezuela

http://jmalvarezblog.blogspot.com.es/2015/03/eeuu-prepara-guerra-prolongada-contra.html

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=196796

4) http://kaosenlared.net/si-se-puede-o-no/

5) https://falsasbanderas.wordpress.com/2015/03/23/el-atentado-de-tunez-es-otra-falsa-bandera-asesinando-para-el-nuevo-orden-mundial/

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