miércoles, 25 de marzo de 2015

Un partido sin vergüenza y el juez Ruz






Vergüenza: “1. f. Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena”. (RAE).

Normalmente, en todos los foros, me rechazan los posts en los que aparece esta expresión “sin vergüenza” y no creo que haya razón para ello, porque decir de una persona o institución que no tiene vergüenza es exactamente igual que decir que no tiene número de identificación fiscal, ¿o no?

Creo que es porque consideran que esta expresión es una locución insultante, y no lo es, sólo es absolutamente descriptiva y representa únicamente lo que expresa su significado, que el sujeto de la oración gramatical carece de la facultad de sentir rubor cuando realiza actos que no son correctos. Nada más.

Entonces ¿por qué esta proscripción de una locución enteramente correcta y cuyo significado es que la persona, natural o jurídica, de la que se habla carece de la capacidad de avergonzarse cuando realiza determinados actos?

Es evidente, con toda la evidencia del mundo, que el PP ha estado recibiendo no donaciones, como se afirma erróneamente porque no son desinteresadas sino esencialmente todo lo contrario, absolutamente finalistas puesto que se pretende que tales aportaciones se remuneren luego mediante las pertinentes concesiones administrativas de servicios y obras públicos, o sea aportaciones interesadas de parte de empresas de la construcción, que no son precisamente entidades de beneficencia, o, dicho en un lenguaje más usual, que se han realizado con la única finalidad de obtener una contraprestación, convirtiéndose por ello en un negocio jurídico bilateral y oneroso.

Este hecho no sólo parece delictivo sino que lo es y se halla recogido en los articulos del Código penal que tratan del cohecho. 

Así las cosas, no vale que vengan luego los arcángeles y nos digan que las constructoras son entidades sin ánimo de lucro cuya generosidad les lleva a arruinarse, como algunas lo han hecho, haciendo generosas donaciones a algo tan irreal como es una persona jurídica que, como todo el mundo sabe no tienen entidad personal real sino que son producto de una ficción jurídica para facilitar el tráfico de esta clase.

De modo que nos hallamos ante una entidad jurídica, el PP, que se estructura en una organización jerárquica tan exigente que no permite siquiera la menor desviación en el terreno ideológico y que mira y remira escrupulosamente cómo funcionan desde el punto de vista económicofinanciero todas las otras entidades       que compiten con ella en el terreno de la política nacional, llegando incluso a realizar respecto a las mismas una labor de control absolutamente inquisitorial que no se detiene ante ninguna consideración de tipo no ya jurídico sino incluso ético, llegando a rastrear hasta la última posibilidad de las economías ajenas, por lo que resulta de todo punto inadmisible que en la administración o la gestión de sus intereses partidistas se permita la total laxitud que supone dejar que los tesoreros y gerentes de sus finanzas se autocontrolen sabiendo como saben por su propia experiencia personal que la pasión por el dinero es las más grande de todas las humanas.

Así que no pueden venir ahora a decirnos que ellos, que no viven para otra cosa que no sea el dinero, dejaban absolutamente sin control a los que se ocupan directamente de las finanzas de su partido.

Esto desde el punto de vista práctico, pero es que, en el jurídico, el  Código Civil, que recoge lo que se denomina derecho común, o sea, el derecho que abarca, en lo que no se encuentra específicamente regulado en las demás materias jurídicas, el derecho supletorio que podríamos llamar universal, al regular las obligaciones que nacen de la culpa o negligencia, artículos 1.902 y siguientes, establece que el que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado, 1.902; la obligación que impone el artículo anterior es exigible no sólo por los actos u omisiones propios, sino por los de aquellas personas de quienes se debe responder....Lo son igualmente los dueños o directores de un establecimiento o empresa respecto de los perjuicios causados por sus dependientes en el servicio de los ramos en que los tuvieren empleados, o con ocasión de sus funciones....La responsabilidad de que trata este artículo cesará cuando las personas en él mencionadas prueben que emplearon toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir el daño, 1.903.          , 

Este último artículo que, como decimos, constituye el derecho supletorio en todo en lo que no se encuentre específicamente regulado en la materia propia del asunto de que se trate, es absolutamente definitivo para resolver la cuestión relativa a si Rajoy puede alegar falta de responsabilidad por lo que sucedía en la gerencia y tesorería del PP.

Siendo especialmente significativo el párrafo que cierra el artículo: “La responsabilidad de que se trata en este artículo cesará cuando las personas en él mencionadas prueben que emplearon toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir el daño” ya que carga la obligación de probar que se hizo todo lo posible para evitar las malas actuaciones de sus gerente y tesorero sobre Rajoy, por lo que el juez Ruz puede imputarlo por todos los delitos cometidos por Bárcenas, al que él nombró personalmente.

Pero el tan denostado, por el propio PP y por sus corifeos como el tal Marhuenda, juez Ruz no se ha atrevido a hacerlo, por pura y puñetera cobardía, mientras sí que imputaba por ejemplo a Bernabéu, presidente del Barça y al propio Barça como persona jurídica por el delito fiscal de omisión del pago del impuesto correspondiente al capital que supone la cantidad no declarada como sueldo de Neymar  durante los años 2.013 y 2.014, sin más  fundamento jurídico que el que acabamos de exponer.

Pero Rajoy es Rajoy y el Barça es el Barça y con estas tautologías lo que pretendemos decir es que no es lo mismo imputar al presidente del gobierno que al del Barça y al propio Barça, con lo que el juez se está granjeando las simpatías de todos esos nacionalistas españoles, tan nefastos por lo menos como los nacionalistas catalanes, que no son más que 7.518.903, frente a los 47 millones de toda España.

4 comentarios:

bemsalgado dijo...

Buenos días, José

Un club-partido y un club partido
http://www.elcorreogallego.es/opinion/ecg/bieito-iglesias-clasicos-populares/idEdicion-2015-03-26/idNoticia-923118/

BIEITO IGLESIAS
Clásicos populares

A nova da morte do garda-redes do Real Madrid ye-ye Betancort transportoume á idade dos cromos e aos arrabaldes do desarrollismo.
Naqueles barrios meus sobrevivimos ás enchentes do río, aos andazos de polio ou tifo e ás vitorias sempiternas de Betancort, Calpe, De Felipe, Sanchís, Pirri, Zoco, Serena, Amancio, Grosso, Velázquez e Gento. Ben duros somos! Entón non había máis equipo que o merengue, unha especie de exército simbólico do Réxime, cemento da unidade de España e (cando non o derrotaba cun gol de taco o xenial Best, figura irlandesa do Manchester United) tamén paladino da unidad de destino en lo universal coas seis copas que nos resarcían do Imperio Solar perdido nas páxinas da Enciclopedia Álvarez.

Certo que amais contabamos coa patria chica, no noso caso co Ourense de Pataco, Seara e Carballeda. Agora o clube do Couto faliu, xa murchou e esplendor na herba do estadio ourensán, pero continúa a hexemonía da Casa Branca amplificada polos chiringuitos madridistas televisivos nos que se pinan e rinchan briosos rocinantes. Esta semana extremaron a trécola porque o domingo venceu o Barcelona e levaron un nabo. Co resultado do clásico aparecéuseme a seña doutro finado (faltou antes que Bentancort), o crego, historiador e provocador nato Francisco Carballo, que entraba nos bares atestados de siareiros brancos berrando visca el Barça!

Hanme desculpar que fale dos choques balompédicos no canto de analisar as eleccións andaluzas. Acontece que na política sempre ganan eles mentres que no fútbol, en moi raras ocasións, ganamos nós. Algo temos mellorado, xa non se ven árbitros do estilo de Guruceta que piten penalidades un metro fóra da área. Por outra banda os xogadores son millonarios e de ningún modo aceptarían nomeadas pobretas como a do meu ídolo Pataco.

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Es un clamor, pero resulta absolutamente inútil, es más, si articulos como éste llegaran hasta los ojos de Flo y sus secuaces lo único que harían sería que se refocilasen más, diciendo lo de la cría de Fabra: "que se jodan, coño, que se jodan", que es precisamente lo mismo creo que gritaba el nuevo amo de España, que hace todo lo que le sale de sus partes.

Abrazos,

Fernando Mora dijo...

Hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad. Y con el régimen
"lampeadusado", aquellas viejas
prácticas, tampoco del todo abandonadas, mas siempre con nostalgia recordadas, tornan a cosas con menos correaje.
Hoy los penaltis a más de un metro, los pitan en la Audiencia, siempre Nacional, y es que, como dijo aquél, la Justicia no es ciega, es tuerta, y ve muy bien por un ojo, para el caso que me ocupa, el blanco. También eso sí, el más diestro.
Con la Iglesia hemos topado. Y el dios Euro, ese que se birla del fisco a la ciudadanía alienada, lo justifica todo, siempre y cuando, claro, sea la pérfida blaugrana la que lo despista, como muy
bien se encarga en recordarnos las
divisiones entintadas y digitalizadas de
la Eterna y Grande.

bemsalgado dijo...

Un pequeño error, de sólo 3 letras, en tu artículo, José, lapsus involuntario de tu parte:
"mientras sí que imputaba por ejemplo a Bernabéu, presidente del Barça"

Ni que volviese a nacer, lo correcto es Bertomeu.

Menor fue el cometido, voluntariamente claro, por MiToro, una "genial ocurrencia" propia de él.

Confesándose asombrado ante los suyos de hasta que punto todos ellos son unos CAROTAS, tuvo una feliz ocurrencia: por qué no decir que somos CÁRITAS.

Y añadió, cambiar sólo una letra y añadir una tilde, no es perjurio, sólo es pecado venial.

Un abrazo José, Fernando.

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