domingo, 19 de abril de 2015

Hacia una fenomenología de la política. La izquierda siempre fue romántica, por definición.




Julio Anguita acaba de proponer, como no podía ser menos, la unión de toda la izquierda y mi amigo bemsalgado nos decía hace poco que ésta es seguramente imposible y citaba como argumento de autoridad el de un profesor de política y derecho gallego que vive en Cataluña.

Si uno se acerca a la política sin un buen bagaje filosófico y literario se vuelve loco porque contempla cómo un político de raza, al que quizá idolatré excesivamente, Julio Anguita, para vengarse del íncubo González no se le ocurre otra cosa que aliarse con dos tipejos como Pedro J. y Aznar.

Visto así, a la distancia de todo este tiempo, uno tiende a considerarlo imposible pero no lo fue.

González sentía por Anguita ese odio insaciable que el ángel malo, Lucifer, siente por el ángel bueno que ahora no recuerdo cómo se llama, y durante un par de legislaturas se dedicó a meterle el dedo en el ojo a Anguita como un mourinho cualquiera.

Que Anguita es un ángel no le cabe la menor duda a todo el que haya seguido su vida de cerca.

Pero, como nos dijo Rilke, todo ángel es terrible. Y no cito a Rilke así, por las buenas, el autor de los Sonetos a Orfeo y de las Elegías de Duino, tenía, como yo, un concepto misterioso de la vida.

Yo no sé bien si soy creyente o no.

Si creo ciertamente lo hago de un modo muy distinto al de los demás.

Porque no creo con la fe del carbonero de mi madre ni con la muy escéptica de mi padre que se iba a misa desde la cama en la que había pasado la noche con su querida.

Creo que la vida es un fluido misterioso que nos arrastra contra nuestra voluntad hacia sitios a los que la mayor parte de las veces no queremos ir.

De modo que Anguita nunca quiso ir a una alianza con Pedro J. y Aznar, pero fue, como arrastrado por esa fuerza incontenible que era su odio correspondido a González.

Probablemente Anguita es mucho más increyente que yo, tal vez hubiera debido escribir incrédulo, pero estoy seguro de que desde que un proyectil se llevó por delante a su hijo Julio Anguita Parrado, cuando iba encamado en un tanque usaniano adonde lo había mandado Pedro J. como corresponsal de guerra en pago a Julio Anguita senior por los servicios prestados, estoy seguro que comenzó a creer en algo, en la mala suerte o yo qué sé.

Es por eso por lo que en el título hablo de lo fenomenológico como todo lo contrario a lo sistemático.

De pronto, en nuestro universo cartesiano irrumpe lo ilógico, el misterio y es imposible no preguntarse por qué, y claro que nos lo preguntamos.

Julio sabe que si él una vez no hubiera traicionado a su pensamiento, a su ideología, su hijo no hubiera sido nunca acogido por Pedro J. en la redacción de su periódico y nunca hubiera ido al frente de guerra como corresponsal y un proyectil no hubiera hecho con él lo que otro hiciera con Couso.

Y es que, como también dijo Rilke, toda vida es vivida, toda existencia tiene su secreto, su misterio y ese deje de inmensa tristeza que ahora siempre se desprende de Anguita se basa precisamente en esto, en la certeza que tiene y conlleva de haber vendido la vida de su hijo por un plato de lentejas.

Y,ahora, el viejo león de la izquierda viene y nos dice que toda ésta debe de unirse frente a las legiones unificadas de la derecha, él, que, por un lapso brevísimo se apartó de ella, mientras que bemsalgado nos cuenta cómo su conciudadano profesor afirma categóricamente que dicha unión nunca será posible alrededor de Podemos. Ojalá este sabio gallego no tenga razón, porque serían no ya sólo tristes sino tal vez insoportables otros 4 años bajo el yugo de esta ignominia que incluso se extiende a ese juego de niños que parece el fútbol, donde contemplamos cómo el Barça no sólo lucha contra ese formidable bastión del más representativo baluarte de capitalismo ultraliberal que es el Madrid sino también contra esa legión invencible de los hombres de negro que en este caso son los árbitros, que ayer le pitaron todo en contra al equipo catalán y todo a favor al madrileño.


3 comentarios:

Fernando Mora dijo...

Off topic:


La información internacional también es multipolar

http://www.eldiario.es/zonacritica/informacion-internacional-multipolar_6_378372178.html

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Muy interesante, Fernando.

Gracias, como siempre.

Un abrazo,

amics de miquel dijo...

Amigo Pepe, por esta vez no sólo discrepo de tí, sino que el post me parece infumable por las cábalas y asertos que apostillas sobre Julio Anguita. La idea de que Anguita se alió con Pedro Jeta y Aznar apartándose de su ideología y en pago el primero le dió trabajo a su hijo, me parece puro delirio vomitivo imperdonable, siendo que es un aserto absolutamente indocumentado y subjetivo y lesivo para la honorabilidad de una persona de bien, de los pocos que hay en las Españas; indigna, amigo y perdóname, de un marxista comprometido con la verdad, como yo te supongo. La literatura, a veces, justifica pintarrajear la realidad,pero no todo vale, amigo. Irte a lo fácil del mensaje de la pinza que tan hábil y machaconamente vendió el PSOE y el grupo PRISA coadyuvante con el sistema, resulta, cuando menos, indigno de una persona inteligente y brillante como te supongo.
Lo que te digo, infumable e impropio de ti.
Saludos.
Joan Martí

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