viernes, 29 de mayo de 2015

El 15M y Podemos




“Vivo sin vivir en mi”, aparte mis sagrados deberes conyugales, cuidar a mi mujer, cumpliendo a rajatabla el contrato que pacté con ella, no vivo más que para la política, es decir, pongo todos los días toda mi alma en lo que escribo, por eso empleo todo mi tiempo libre en leer la prensa, la que yo busco por mí mismo y la que me proporcionan mis queridos amigos futbolín y eddie, pues, bien, con todo lo que leo no he visto nunca a nadie que, como yo, piense que el 15M es el principio de todas las calamidades que nos afligen, o sea, todo lo contrario de lo que universalmente se admite.

Fue por eso que, entonces, por aquellos tiempos, yo pensé que tras de todo aquel follón estaba necesariamente o Rubalcaba o Arriola,  que todo aquello no habia germinado espontáneamente sino por la acción inicial de estos dos genios de la política que habían puesto a sus agentes secretos a trabajar denodadamente.

Aún, hoy día, lo sigo pensando, es más, creo que fue Arriola porque ya no puede caber la menor duda de que fue él quien ganó la partida y una partida así sólo se emprende, se inicia para ganarla como él la ganó puesto que consiguió que en las inmediatas elecciones todo el mapa de España se tiñera de azul gaviota.

Y, si aplicamos el inveterado principio que reza “qui prodest”, a quien aprovecha, necesariamente hemos de llegar a esta inevitable conclusión.

Y es que los análisis que se hacen de aquel acontecimiento son esencialmente simplistas.

Ahora, incluso politólogos profesionales como los de Podemos, sostienen que aquello fue una reacción espontánea del pueblo contra los causantes de la tragedia que ya entonces nos afligía tan duramente, pero ¿cómo pueden casar esto con los directos resultados del acontecimiento sin darse cuenta que cometen una “contradictio in  terminis”?

Porque si así fuera el movimiento no hubiera provocado la mayor victoria de la historia del PP, que no era sino el directo representante
de lo que ahora hemos dado en llamar “austericidio”, sino que, descartando también seguramente al Psoe, que era el que gobernaba, entonces, la gente, la hermosa gente que se aglomeraba en aquellas divinas plazas y calles, hubiera votado al que era precisamente el único representante que se oponía ferozmente a los factores que provocaban aquella situación: Izquierda Unida o semejantes.

Pero no sólo no fue así sino que, como acabamos de decir, proporcionó al PP una tan enorme como inconcebible victoria que nos llevó adonde estamos ahora, una situación que hubiera incluso podido ser irremediable.

Porque toda, o por lo menos, la mayoría de aquellas benditas gentes agitaba, como consignas que alguien les había proporcionado muy gentilmente, las nefastas y mentirosas palabras de la neutralidad, la imparcialidad y la equidistancia, actitudes que, como todo bien nacido sabe son absoluta y humanamente imposibles.

O sea que Arriola arrimó perfectamente el ascua a su sardina y el PP se salió en las elecciones, porque había que votar contra quien gobernaba entonces. ¿O no?

¿Dónde coño está el fallo de este razonamiento?

Es por eso que la táctica de Podemos, que se apoya casi  exclusivamente en aquel 15M, para mi, en virtud del razonamiento que acabo de exponer, me resulta absolutamente inexplicable, porque, para mí, repito, fue un movimiento absolutamente espurio.

2 comentarios:

bemsalgado dijo...

Otra opinión sobre los efectos del 15-M

https://lucasleonsimon.wordpress.com/2015/05/25/un-analisis-electoral-cogido-a-la-escoba-y-al-zotal/

Un abrazo, José

eddie dijo...

1) http://canarias-semanal.org/not/16221/vivan-las-caenas-/

2) http://www.elplural.com/2015/05/29/ana-palacio-pone-a-pablo-iglesias-y-colau-al-mismo-nivel-que-a-los-terroristas-de-isis/

3) http://blogs.publico.es/davidtorres/2015/05/29/donde-esta-eta-cuando-se-la-necesita/

4) Tremendo
http://www.voltairenet.org/article187733.html

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