martes, 26 de mayo de 2015

¿Es posible un nuevo tamayazo?



Yo de las bestias pardas no me creo nada, ni siquiera cuando las oigo mugir, dolidas, ante las cámaras de televisión.

Son 29, creo, los concejales para la mayoría absoluta en el Ayuntamiento de Madrid, de modo que, esta vez, a Esperanza le hacen falta 8 para la mayoría absoluta necesaria para gobernar, pero esta tía es capaz de todo y anda por ahi esa nueva especie de derecha canalla que se llama Ciudadanos y que es mucho más hipócrita aún que la derecha descarada del PP.

Porque me he quedado de piedra cuando he oído decir al tal Rivera que sólo les va exigir a los del PP que le prometan que en el futuro harán primarias, para ayudarles a gobernar.

Una promesa de futuro y del pasado, ¿qué, qué hay de este pasado inmediato, en el que la corrupción nos ha salido a todos por encima del pelo?

Este mismo Rivera que le ha impedido a la más votada en Andalucía formar gobierno porque tiene a ese mendaz de Chaves sentado en un escaño del Congreso, se apresta ahora a dar  apoyo a su padre genético con gente no ya sentada en un escaño sino disfrutando del seguro confort de alguna cárcel.

A mi no me ha engañado nunca este aprendiz de travesti, capaz de desnudarse en público por cualquier cosa, porque creo que la propia dignidad se halla por encima de todo.

O sea que creo firmemente que Ciudadanos no es sino una creación del Ibex 35 como solución de complemento o de recambio para el PP, de manera que es una suprema estupidez pensar que pueden hacer algo que realmente perjudique al partido rajoyano.

O sea que todavía hay mucha tela que cortar en esta sastrería, porque esta gente es capaz de todo para no perder eso que la propia Esperanza llama mamandurrias, por ejemplo: ¿por qué el escrutinio de las mesas de Madrid se atrasó de tal manera? ¿Qué se intentó con ello?

O sea que a Esperanza ahora, como entonces, cuando llegó por 1ª vez a hacerse con la presidencia de la Comunidad madrileña sólo le faltan 2 concejales que, unidos a los 6 de Ciudadanos, son precisamente los 8 que le  darían la mayoría absoluta.

Ojo, que por eso se retrasó tanto el escrutinio de las mesas madrileñas.

3 comentarios:

Futbolín dijo...

El truco del Tamayuchi esta vez no le saldrá bien porque ya está muy visto y en Ciudadanos son fachas pero menos tontos de lo que parece, no se quemarán por Esperanza a la que en el fondo es a Rajoyin/Sorayita/Cinicafuentes/Cozpedala/etc etc, la que menos les preocupa que halla perdido, se han quitado de encima una mosca cojonera y pepera.

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Creo que tienes razón, si Ciudadanos se atreviera a apoyar en este caso a la Aguirre, a lo peor significaba su propio hundimiento como partido, pero, chico, esta gente es capaz de todo porque lo de aquel tamayazo fue el más grande de los escandalos y no paso nada más.

Gracias y un fuerte abrazo, como siempre, amigo,

Futbolín dijo...

¡¡ESTO VA A MISA¡¡El fascio Pepero vino por causa de lo mal que lo hicieron los suciatas, ahora habrá que ir con ellos pero cuidadín que todo lo que tocan lo enmierdan y el abrazo del oso es peligroso.

COLAU, PODEMOS Y EL MODELO GRENOBLE
Rafael Poch | 25 mayo, 2015
Romper con la falsa izquierda, condición del cambio en Europa
Una clave de la victoria de la izquierda es romper sin complejos con esa socialdemocracia degenerada que practica, desde hace décadas, el programa neoliberal de la gran desigualdad en Europa. No hay nada electoralmente más desmovilizador y tóxico que ser el compañero de viaje de esa izquierda que no se diferencia en nada esencial de la derecha.
Syriza ganó porque rompió con ellos. Podemos, como seudónimo de una variopinta regeneración política ibérica, sube, y podría ganar unas generales por seguir esa misma pauta, pero es en Francia donde el cambio de actitud hacia los “socialistas” es más importante y complicado.
Importante porque a diferencia de Grecia, un país pequeño, y de España, un país grande pero periférico en el concierto europeo, Francia es una potencia central. Un cambio en sentido popular de la política francesa, unido a lo que ya está ocurriendo en Grecia y España, y lo que pueda pasar en Irlanda y Portugal, rompería la espina dorsal del regresivo curso de Bruselas y Berlín que lleva a la Unión Europea contra las rocas.
Difícil, porque ni la corrupción ni el desprestigio de las instituciones son tan acusados en Francia como en Grecia o España. En la cultura política de la “gauche” hay una inercia fatal de falso “frente popular” entendido como la suma del Partido Socialista con el espectro de la izquierda real, en la que ésta queda siempre condenada, en el mejor de los casos, al papel de comparsa. Por eso el “modelo Grenoble” merece tanta atención.
Hace poco más de un año una coalición de ecologistas y la izquierda presentó a su candidato, Éric Piolle, al frente de la candidatura “Grenoble, une Ville pour Tous” y le arrebató la alcaldía de esa gran ciudad de más de 150.000 habitantes a un alcalde socialista. Se demostró a escala local que con un buen líder y un programa que apele a los intereses de la mayoría social, se puede introducir otra manera de funcionar.
Éric Piolle es un católico-humanista muy introducido en el mundo asociativo que trabajaba como ejecutivo de la multinacional Hewlett-Packard y que fue despedido por negarse a aplicar un plan de deslocalización. Como Tsipras y los personajes que están surgiendo en España, Piolle supo unir en una misma apuesta al partido verde EELV -normalmente en la órbita del PS- la izquierda anticapitalista, los alternativos, diversas asociaciones ciudadanas y al Parti de gauche.
Jean-Luc Mélenchon, que está obsesionado por el modelo Podemos, es decir apelar a los intereses de la mayoría social rompiendo sin complejos con los socialistas, contempla el caso de Grenoble con gran interés. El problema es que los verdes de EELV a nivel nacional y algunos comunistas, siguen fascinados por la posibilidad de regresar al gobierno u obsesionados por “hacer el juego a la derecha” si se rompe con el hollandismo, respectivamente.
Lo que pueda haber de sano en el PS/ PSOE/Pasok, si es que aún queda algo, siempre puede recuperarse desde una posición de fuerza de la nueva izquierda, como la que ahora hay en Atenas, Madrid o Barcelona, pero nunca siendo comparsa de políticas neoliberales disfrazadas de puño y rosa. Esa es, parece ser, la lección que indica el lento proceso de despertar europeo.
http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/?p=109

calificacion de las entradas