jueves, 4 de junio de 2015

Ana Colau, Pablo Iglesisas y la desobediencia civil



                                                                              Juicios de Nuremberg

Decía yo no hace mucho por aquí que el problema de los que se deciden a opinar sobre las cuestiones jurídicas es que la mayor parte de las veces no saben lo que dicen porque desconocen una premisa fundamental: la diferencia esencial entre del Derecho y la justicia.

El Derecho es una construcción estatal mientras que la justicia es un  estado natural.

Mientras que la justicia es real e inatacable, intangible en abstracto e indefectible, el derecho es una simple construcción humana más y, por lo tanto, esencialmente vulnerable, que no sólo se puede atacar si es injusto sino que también debe de atacarse.

De esta manera, tan simple, hemos desmontado todos esos miles de razonamientos que se han levantado al unísono contra la afirmación de Anda Colau que, luego, ha ratificado Pablo Iglesias.

En realidad, las argumentaciones en contra de la derogación fáctica de las leyes injustas se basan, siempre, o en la deshonestidad o en la ignorancia.

Cuando un Parlamento promulga una ley injusta, sea consciente o no de su injusticia, no puede propugnar que lo que hay que hacer es intentar su derogación por otra ley votada en ese mismo Parlamento cuando el poder legislativo sea ocupado pacíficamente por los vencedores en unas nuevas elecciones legislativas.

Esto no significa otra cosa que defender, consciente o inconscientemente, la injusticia y ésta no tiene defensa posible en pura democracia.

Ya hemos apuntado antes que lo injusto es, por su propia naturaleza, inviable, es decir que ética, filosóficamente, no sólo no existe sino que tampoco debe de existir y el deber ser es el máximo imperativo categórico.

Cuando algo no debe siquiera de existir, desde el punto de vista de la justicia, no existe y esto es lo que los juristas sensatos dicen de todo aquello que es nulo de pleno derecho.

O sea que una ley injusta es, desde el punto de vista de la justicia, nula de pleno derecho, es decir, no existe realmente y, por lo tanto, no es que se deba de derogar es que no se puede derogar porque no existe.

“Ergo”, cuando Ada Colau dice que va a desobedecer las leyes injustas no comete un error jurídico sino tan sólo nominal, léxico, gramatical, lo que ella quiere decir es que no va a tolerar que, en su competencia funcional, actúen leyes tan injustas como aquéllas que lanzan de sus casas a sus justos habitantes.

Porque, como ella sabe muy bien por su propia experiencia personal ya que ha  sido sacada a rastras, por las que deberíamos llamar fuerzas del desorden, de viviendas contra las que recaía orden judicial de lanzamiento, toda ley por muy bien que se halle promulgada desde el punto de vista técnicojurídico por cualquier parlamento constituido vaya usted a saber cómo, es nula de pleno derecho si no sólo se opone a la Constitución de ese país, que puede ser, como la nuestra es, esencialmente injusta, que prescribe el derecho de todos los ciudadanos españoles a una vivienda digna, de la que disfruta con pleno derecho ya que se halla en la que debería de ser plena y pacífica posesión en virtud de un título justo que no puede ser invalidado por una ley injusta como es aquélla que hace valer el derecho formal del  prestamista frente al derecho natural de los seres humanos a la vivienda.

Todo eso de que las afirmaciones de Colau e Iglesias son radicalmente antidemócráticas no es más que una falacia sostenida por expertos sofistas en defender lo indefendible.

Porque están ahí, para el conocimiento de todos, no sólo Gandhi sino también Vitoria y Suarez, que no sólo eran juristas sino también sacerdotes, y ya se sabe lo que de Maistre dijo que ocurre cuando se juntan la condición de juristas y sacerdotes españoles,  y, en cuanto a la jurisprudencia, Nuremberg.

Porque, señores juristas, de lo que se trata, siempre, siempre, siempre, es de que se cumpla la justicia y no las leyes, el Derecho positivo, porque si éste lo promulgan Parlamentos franquistas, fascistas o nazis, por supuesto que podía, y de hecho lo fue muchas veces, ser  injusto. Como es esencialmente injusta esa canallesca ley que hemos dado en llamar “Mordaza”.

Una ley injusta genera lógicamente injusticia en su aplicación, pero quizá los más injustos de los que se relacionan con ella no sean los que la promulgan sino los que la cumplen.

-Sí-dicen los puristas-pero es que el incumplimiento de las leyes nos llevaría directamente al desorden.

El desorden existe desde que una ley injusta se promulga tal como nos enseña la vieja definición de la ley: “ordinatio rationis ad bonum communem, ab eo qui cura communitatis habet promulgata”: ordenación de la razón dirigida al bien común, promulgada por aquel que tiene el cuidado de la comunidad.

La definición, se me dirá, es vieja, muy vieja y yo responderé que, como los vinos viejos, por eso mismo es tan buena.

¿Qué jurista, bien formado, claro, puede propugnar que se cumpla una ley como la ley mordaza que sólo trata de reprimir legalmente los derechos de expresión y de manifestación del pueblo?

Y que no nos venga nadie a decirnos que sí, que claro que hay que cumplirla, porque es una ley y ya se sabe "dura lex, sed lex", la ley podrá ser muy dura pero es la ley, qué quieren ustedes que les  diga,

La desobediencia civil ha sido defendida a lo largo de la historia por personajes tan señeros y relevantes como Thoreau, Gandhi, los padres Vitoria y Suarez y consagrada jurisprudencialmente por tribunales tan respetados históricamente como el de Nuremberg.

2 comentarios:

eddie dijo...

Sobre la barbarie mundial
https://tenacarlos.wordpress.com/2015/06/04/que-quiere-putin-por-rostislav-ishchenko-analista-politico-ucraniano/

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=199580

http://insurgente.org/index.php/2012-04-11-10-03-53/imperio/item/16923-cómo-occidente-apoya-a-al-qaeda-en-siria

http://www.mundodesconocido.es/esta-occidente-armando-al-isis.html

eddie dijo...

http://www.eldiario.es/politica/Pinto-identifica-comisario-Villarejo-apunalo_0_394761586.html

calificacion de las entradas