martes, 30 de junio de 2015

La insoportable tragedia griega




Algo debemos de estar haciendo mal cuando dos de las más grandes civilizaciones del mundo, la griega y la árabe, se han revuelto contra nosotros.

Ahora que tanto se habla de patria. Grecia es la patria de todos. Porque fue ella la que nos enseñó a hablar y escribir que es lo que realmente nos diferencia del resto de los animales.

Pero esta gentuza neoliberal capitalista se ha empeñado en que nos olvidemos de todo. De lo que fuimos, de lo que somos y de lo que deberíamos de ser.

Los enemigos de la igualdad, sin la cual es imposible la libertad, porque una de las dos partes contratantes, la dominante, le impondrá a la otra sus canallescas condiciones, como decía el inefable Warren Beatty, están ganando la partida, gracias al dominio de los medios de comunicación, mass media, porque la única salida a este diabólico laberinto que sería la rebelión de las masas es imposible mientras éstas se hallen totalmente enajenadas con el fútbol, los programas basura de las teles y otros embelecos.

Y, por si fuera poco, la clase dominante está ejerciendo a fondo su tarea de embrutecer a las masas, dominando por completo los programas de educación pública y apartando con un descarado manotazo a las clases populares de la universidad.

Y si la cosa no es peor aún es porque dicha clase dominante precisa de una mano de obra cualificada que, si no, el desastre del embrutecimiento colectivo sería realmente insoportable.

Pero de cualquier manera, no está mal, que la mayoría de la gente se preocupe únicamente de que al Real Madrid y Belén Estaban les vaya bien, mientras ellos se sumergen, cada vez más, en un pozo insondable de precariedad moral.

Porque, a poco que se preocuparan de lo que realmente les interesa, ocurriría en todos los ámbitos lo que acaba de suceder en las recientes elecciones, en las que el triunfo de las clases populares ha arrebatado a los neofascistas liberales capitalistas una gran parte de sus poder municipal y regional.

Y esto se ha conseguido sin apenas esfuerzo, sólo con que una parte de las clases populares se haya apenas concienciado de lo que realmente ocurre.

Pero la reacción de los fascismos neoliberales está siendo furibunda como demuestra la terrible reacción de la troika contra el pueblo griego al que está tratando de masacrar por haber dado el triunfo en las recientes elecciones a Syriza.

Yerran los que piensan que la argolla del capitalismo financiero se va a aflojar en el cuello del pueblo griego, todo lo contrario, como ocurrió con la España de 1.936, el yugo insoportable crecerá cada día más y barrerá todo rastro de resistencia en su víctima a fin de que cualesquiera otros pueblos de la famosa Brics, sobre todo el español y Podemos, aprendan en cabeza ajena la insoportable lección: no hay otra vida posible que la que imponen ellos.





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