lunes, 22 de junio de 2015

Los dioses (II)



Habíamos quedado, en el post anterior, en que los jueces son una especie de dioses, sólo que más omnipotentes que aquellos.

Tomemos por ejemplo a Baltasar Garzón, era el titular del Juzgado nº 5 de la Audiencia Nacional, cuando a Bono no se le ocurrió otra cosa que presentárselo a Felipe González y éste lo llevó ni más ni menos que como número 2 por Madrid, en las inmediatas elecciones generales.


Pero cuando salió elegido, González no le nombró ministro deJusticia, ni siquiera Fiscal General, sino, creo que recuerdo que fue Director General de la lucha contra el narcotráfico. 

Aquello fue una terrible decepción par a el juez estrella de manera que volvió a su juzgado y sacó de un cajón la instrucción que llevaba cuando se metió en política contra los Gal, total que el Ministro de Interior, Barrionuevo, y su Secretario de Estado, Rafael Vera, acabaron en la puñetera cárcel y FG anduvo así, así, le faltó un pelo, de cualquier modo acabó siendo el terrible señor X en aquella formidable instrucción de Garzón.

¿Tienen o no, los jueces, el poder más formidable de este mundo, que puede mandar a la cárcel a ministros y a subsecretarios en pleno ejercicio y poner en un durísimo trance al presidente del gobierno?

Esto lo saben muy bien los del PP, por eso, bajo la batuta de Federico Trillo, han hecho siempre lo necesario, por ejemplo, tener al Constitucional prácticamente desmontado el tiempo necesario para que casi todos sus jueces sean furibundamente peperos.

Es por eso que los jerifaltes del PP repiten incansablemente su supremo mantra: nada es verdad en España mientras no aparezca escrito en una sentencia judicial.

Y como dominan absolutamente la judicatura, la verdad, toda la verdad les pertenece y pueden dedicarse a trincar y a robar a diestro y siniestro porque, al fin, aparecerán los jueces afirmando en una sentencia que son unos ángeles absolutamente impolutos.

De eso se trata ahora, de que la pusilánime instrucción de Ruz, que apenas si se ha atrevido a afirmar que el PP sólo es responsable a título lucrativo de los robos de la Gúrtel, sea revocada por sentencia de la correspondiente Sección de la Audencia Nacional que, como es lógico, está compuesta por 3 miembros subrepticios del PP.

En cualquier otro país decente, dichos 3 magistrados se abstendrían, abstenerse, no inhibirse como se dice continuamente por una prensa nacional tan ignara que resulta incapaz de escribir con mediana precisión cuando se trata de casos judiciales.

La LEY ORGANICA DEL PODER JUDICIAL, LOPJ, vetusto texto de 1985, como vimos el otro día, recoge entre las causas motivadoras de las mismas, artículo 219, la amistad íntima o enemistad manifiesta, 8ª, tener interés directo o indirecto en el pleito o causa, 9ª y ser una de las partes subordinada del Juez que deba resolver la contienda litigiosa.

Como se puede apreciar, incluso no siendo técnico en la materia, el artículo fue redactada maquiavélicamente por los legisladores, de un modo tan artero que puede permitir a sus intérpretes hacer lo que quieran, estimarlas o desestimarlas, porque los conceptos esgrimidos son tan volátiles como los de amistad o enemistad, interés o desinterés y subordinación.

Fue por eso que la actuación del juez Garzón en el caso de Barrionuevo y Vera, soportó como si tal cosa que los defensores de éstos intentaran cargarse su instrucción por estos ya mencionados motivos que resultaban absolutamente evidentes para su estimación.

Como es lógico los jueces españoles inmediatamente superiores que conocieron de aquel asunto en España todavía se están riendo de la ingenuidad de dichos defensores, que no tuvieron en cuenta aquella primera máxima no escrita que `prohíbe tocar a un juez con la pluma más ligera del ala de un ángel, pero el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo sí que la estimó:

"El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo, ha estimado la demanda que interpuso el ex secretario de Estado de Seguridad Rafael Vera contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por su "parcialidad" en el proceso por el secuestro de Segundo Marey. El alto tribunal europeo entiende que se vulneró el derecho de Vera a un proceso imparcial y que aún hoy debe seguir imperando para él la "presunción de inocencia". La sentencia no es vinculante, si bien supone un varapalo para Garzón y el Tribunal Supremo español.

El Supremo condenó a Vera a 10 años de cárcel por el secuestro de Segundo Marey. También fueron condenados en este proceso el ex ministro del Interior José Barrionuevo, así como los ex policías José Amedo y Míchel Domínguez. El caso Marey fue considerado como la primera acción de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL).

Vera acudió a Estrasburgo alegando que había sido condenado por la Sala Penal del Supremo tras una instrucción del juez Garzón "parcial" y fruto de una "manifiesta enemistad" entre ambos durante la etapa en que coincidieron en el Ministerio del Interior. La sentencia indica que "la imparcialidad del juez de Instrucción nº 5 (de la Audiencia Nacional española) podría estar en entredicho" por las "relaciones personales conflictivas" y la "enemistad manifiesta" entre el demandante y el magistrado.

Vera y Garzón coincidieron en el Gobierno de Felipe González que salió de las urnas el 6 de junio de 1993 como secretario de Estado de Seguridad y delegado del Gobierno para el Plan Nacional contra la Droga, respectivamente".

O sea que el TDH de Estrasburgo acoge los recursos que se le interpongan por falta de imparcialidad objetiva, basándose en que los jueces, al fallar, no sólo deben ser realmente imparciales sino incluso parecerlo.

Esta es la única esperanza que nos cabe cuando esa Sala de la Audiencia Nacional, que no se habrá abstenido espontáneamente y cuya recusación no será estimada, por mor del famoso principio de la intangibilidad de los jueces, al conocer del juicio oral del de la Gürtel, falle que no hay caso, que toda la instrucción ha sido un sinsentido jurídico.

2 comentarios:

Futbolín dijo...

ANA Y LOS LOBOS (Leer artículo completo, vale la pena¡¡)
Ana y los lobos es una película del mítico director Carlos Saura. Pero este post es algo más que una alegoría de dicha película. Se trata de la entrevista realizada por Ana Pastor a Manuela Carmena el pasado domingo. Esta es todo un síntoma de un fenómeno que pasa desapercibido a la gran mayoría de los ciudadanos televidentes / internautas, debido al estado de saturación en la que se encuentran por efecto de la multiplicación de fragmentos audiovisuales que se abaten sobre los mismos incesantemente. Dicha entrevista se inscribe en un contexto definido por la intensificación de la descalificación de las candidaturas municipales articuladas en torno a Podemos, alcanzando un umbral que puede ser definido como una persecución política. El linchamiento mediático puede ser el prólogo de un proceso de exclusión de facto del sistema político.


http://www.juanirigoyen.es/2015/06/ana-y-los-lobos.html

Anónimo dijo...

Gracias Futbolín! Eres inagotable.

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