martes, 23 de junio de 2015

Los dioses (III)




-Pero ¿quién coño manda en los jueces?-le decía Sócrates a Platón, dos de los filósofos más grandes de la historia de la filosofía.  Porque lo crean ustedes o no ésta es la pregunta más decisiva de la historia.

Y Lesmes, sentado en su trono del CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, les contestó cínicamente: En los jueces mando yo y a los jueces se les maneja con el palo y la zanahoria.

No ha sido fácil llegar al estado actual de la función jurisdiccional en las modernas sociedades sedicentemente democráticas. 

La historia jurisdiccional está llena de bandazos.

Y algunos todavía muy recientes.

El otro día, contaba yo por aquí la historia del juez PR, que, durante el franquismo, llegó, el pobre, a creerse eso de que todos los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado son policía judicial.

Y se lo creyó de tal manera que, un día, yendo en su coche por una carretera española se encontró de repente con un accidente circulación acabado de producir, se bajó de su automóvil y con un espíritu de servicio que le honraba, se puso a actuar como previene la ley para estos casos, de tal modo que cuando pasó por el lugar la célebre, entonces, pareja de la Guardia Civil, la detuvo y comenzó a darle las órdenes oportunas al respecto.

Y los dos números de la GC le obedecieron, al principio, pero, luego, en un determinado momento, llamaron a su jefe de departamento, un sargento que a lo peor era chusquero y le contaron lo que ocurría, y éste seguramente llamó a su inmediato superior que se sería un teniente y éste les diría que bueno, que todo estaba bien, pero que él quería sobre la mesa de su despacho un informe de los dos guardias y de su sargento sobre el asunto, inmediatamente.

Total, que el juez PR acabó desterrado en el juzgado de Puerto Cabras, hoy, Puerto del Rosario, en la isla de Fuerteventura, a la que Unamuno, que estuvo allí desterrado, como yo, llamó "el culo de el mundo".

Ayer, en Cádiz, el Alcalde recientemente electo, intentó suspender un desahucio con todas sus fuerzas, de tal manera que puso a 4 de sus concejales a tratar de impedirlo, mientras él intentaba diversas instancias, cerca del juzgado que conocía del asunto y de la dueña del piso que tenían alquilado los desahuciados.

El alcalde fracasó y lo hizo ante las cámaras de TV que trasladaron su fracaso en directo al mundo entero.

Y toda la prensa española, presente en plenas tertulias, ante dicha TV, estuvieron ejemplarmente de acuerdo. El CUERPO NACIONAL DE POLICIA, CNP, como rezaba en el anverso de los gorros de los miembros de la misma que cumplió a rajatabla, como aquel otro sargento de la GC que actuó contra el juez PR y que dio con él en el juzgado de Puerto Cabras, de Fuerteventura, con lo que había dispuesto el juez, que seguramente sería uno de los pocos españoles que no vio la extraordinaria, por bien hecha, actuación de la Policía Nacional.

Perfecto, ¿no?

Pues, no, para mi no fue una actuación perfecta, como sí que lo fue para MM, en Las mañanas de la Cuatro,el viejo y famoso mundialista, al que El Mundo echó de mala manera, seguramente por aquello de que Roma no paga traidores, que sí que los paga, no faltaba más.

Para MM, todo era correcto porque en el juicio de desahucio por falta de pago de los alquileres en cuestión, había también una arrendadora que precisaba, dijo él, el importe del alquiler para atender sus propias necesidades.

MM es un ultraderechista y tiene que serlo y lo será toda su vida porque tiene que justificar ante sí mismo todo lo que ha hecho en su labor profesional. Nunca cambiará porque, si lo hiciera, se negaría a sí mismo de tan mala manera que a lo peor tendría que pegarse un tiro.

No creo que nadie bien nacido, ante el espectáculo de esta pobre gente expulsada de mala manera de su casa, sea incapaz de no llorar,viéndoles lo que son y como son, con lo más imprescindible para ellos, andando desolados por la calle, abrazados a su inconsolable alcalde.

A veces, la vida, la jodida y puñetera vida nos pone en esta disyuntiva atroz, de tener que elegir entre dos grandes desgracias, si es que es verdad lo que dice MM, que yo lo dudo mucho por tratarse de quién es.

Pero la vida, la jodida, la puñetera vida nos obliga a cada instante a elegir y nosotros, todos nosotros no tenemos más remedio que hacerlo, en este caso entre  la Ley, así, en abstracto, y la humanidad, la compasión, la más humana de las misericordias.

Por supuesto que yo, en la Facultad de Derecho, tuve que leer más de una vez, eso de que "dura lex, sed lex", pero también aquella otra de "summum ius, summa iniuria", o sea que la ley será todo lo dura que sea pero es la ley y como tal hay que cumplirla, pero también que el derecho sumo, extremo, es la extrema injusticia.

Y es que desde el viejo y venerable Derecho romano a éste de ahora, mucho menos viejo y venerable, las cosas en su esencia han cambiado muy poco, pero para empeorar, antes, los jueces tenían mucho más facultades no regladas para llegar a la Justicia pasando por encima del Derecho.

Es por eso que el Kichi, o sea, el alcalde de Cádiz, no consiguió convencer al juez del caso para que llamara al cuartelillo de la Policía Nacional que ayer actuaba allí, en dicho desahucio, y le dijera al jefe de la misma que dejaba sin efecto su orden de lanzamiento, que así es como se llama el Auto judicial que lo autoriza.

Y el juez no lo hizo porque no podía hacerlo. Estoy seguro de que en todas las Comunidades españolas se han organizado reuniones en las que, bajo la presidencia de un enviado de Lesmes, Presidente del Consejo Genera de los jueces, una de las manos derechas de Rajoy, se ha advertido a los jueces de que no se consentirá un sólo caso de suspensión del lanzamiento en los desahucios y que si alguno de ellos se atreviera a hacerlo no es que sería desterrado a Fuerteventura sino mucho más allá, a esa región desangelada y tan fría en la que yacen ya mal amortajados e insepultos los cadáveres de Garzón y de Elpidio, para ejemplo de todos ellos.



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