miércoles, 10 de junio de 2015

Sobre unos ciudadanos poco cívicos


No tengo reparo alguno en admitirlo, los tíos de la ingeniería financiera del Ibex 35 son unos genios, salve, pero sólo los saludo reverencialmente en el aspecto técnico, en el moral, mejor, ético, también he de reconocerlo, son unos perfectos canallas.

Resulta que Ciudadanos, C's, acaba de publicar “urbi et orbi” que ha firmado un acuerdo con el Psoe para que Susana Díaz gobierne en la Comunidad andaluza, al propio tiempo que yo le he oído decir al tal Rivera que el acuerdo con la Comunidad madrileña es inminente.

O sea que, tal y como predecíamos, este descarado individuo, que no  tuvo inconveniente alguno en posar desnudo para atraerse la atención, cuando empezaba, se ha acostumbrado a la desnudez y en pelotas anda.

Pues no otra cosa es que encienda una vela a Dios y otra al Diablo, si es que alguien está tan loco para pensar que PP y Psoe son cosas distintas y no las dos caras de la misma moneda, el bipartidismo.

Cuando Podemos inició su andadura, hubo tipos, como esa fuerza salvaje que era Botín, que expresaron con toda la violencia de que eran capaces su extraordinaria alarma, de tal manera que a algunos de nosotros, los que nos asomamos cotidianamente al balcón de la actualidad, llegamos a pensar que al rey Emilio, lo mató la preocupación de que el muchacho de la coleta les desmontara el chiringuito a todos ellos, los del Ibex 35.

Pero dentro de esta facción facciosa, si se me permite la redundancia malsonante, los hay de todos los pelajes e inteligencias, y entre éstos últimos están los catalanes, que dijeron no ganamos nada con asustarnos, lo que hay que hacer, como siempre, es trabajar, para que pareciendo que todo ha cambiado, todo, absolutamente todo siga igual.

Y se pusieron inmediatamente, como buenos fenicios que son, a la ardua tarea.

Se trataba de encontrar un político vacuna, o sea, un tipo lo más parecido posible a la infección que los amenazaba, para que convenientemente inoculada en la circulación sanguínea de este pueblo de idiotas, neutralizara la propagación de aquel virus que traía el recuerdo de aquellos gloriosos tiempos de la Revolución, porque yo creo que ellos, honestamente, piensan que una revolución ahora, con lo que ha caído, con lo que está cayendo y con lo que, si Dios no lo remedia, va a caer, es lo peor que puede sucederle a la humanidad porque representaría, otra vez, y yo creo que ellos incluso lo piensan así realmente, una tragedia finisecular.

Y lo tenían allí, precisamente, allí, al alcance de sus inocentes manitas, era un chico simpático, sonriente, servicial, que no quería amargarle la fiesta a nadie sino únicamente que lo dejaran a él jugar un poco también.

El sujeto, además, era lo suficientemente inteligente para saber ponerse siempre del lado del que va a ganar.

Por eso se apuntó inmediatamente al grupo de los españolistas, entre los cuales, claro, se hallaban precisamente ellos, los que siempre habían manejado el puñetero capital.

Perfecto, sólo se trataba de averiguar si estaba dispuesto a hacer lo que siempre han hecho los auténticos sofistas: defender tanto una tesis como la contraria sin que ello le produjera ninguna clase de rubor y la prueba dio unos resultados espléndidos, el tipo no sólo estaba dispuesto a cubrir su pasajera desnudez con el traje liberalcapitalista, sino que, si se consideraba necesario, no le hacía ninguna clase de ascos a la socialdemocracia.

De modo que parecía ser perfectamente capaz de meterse en la misma cama y a la vez no sólo con el PP sino también con el Psoe, por este mismo orden o a la inversa, de manera que ahora mismo hemos visto cómo sale de la cama de la muy encinta Susana Díaz para introducirse sin ninguna clase de ascos con esa vieja prematura que es la hitleriana Cristina Cifuentes, ese ángel que envía a su gestapo particular a oprimir con sus rodillas contra el suelo a los más inocentes de los manifestantes.

Al tal Alberto le da igual porque la cabeza de un manifestante le inspira mucho menos empatía que la del adoquín contra el que los jenízaros de esta furia rubia oprimen las testas de los que se atreven a manifestarse contra lo que ella sostiene.

O sea que al hombre del Ibex 35 le da todo igual, siempre que, al final de mes, sus amos ricos le paguen.

Y, encima, si las coas le salen bien, que no le saldrán porque no se puede jugar a dos cosas opuestas en la misma partida, incluso este joven casi imberbe y de tan pocos prejuicios podría llegar a gobernarnos lo que convertiría al ínclito Rajoy en un angelito.




1 comentario:

Fernando Mora dijo...

El FMI le hace campaña a Rajoy

http://blogs.publico.es/rosa-espinas/2015/06/10/el-fmi-le-hace-campana-a-rajoy/

calificacion de las entradas