martes, 28 de julio de 2015

Pablo Casado, la gran esperanza del PP


Han hecho superportavoz al más cínico de todos ellos.

Cínico viene del griego kyon, que significa perro.

Y este tío es un auténtico perro.

Como Aguirre, su madrina, es superliberal, lo que quiere decir que, para él, como decían los ínclitos Margaret Thatcher y Ronald Reagan, el Estado no es que sea la solución sino que es precisamente el problema, pero no ha tenido ningún inconveniente en vivir a costa del maléfico Estado toda su puñetera vida, incluso cuando sólo era el hombre de confianza de Aznar, su padrino, ante el denostado Gadafi, con el que había contratado una comisión de cien mil euros anuales para la construcción de unas desaladoras.

Pero se tiene que ser muy perro para reírse con grandes carcajadas y aspavientos de toda esa pobre gente que quiere encontrar y enterrar debidamente a sus padres, vilmente asesinados por el franquismo al borde de las carreteras españolas: toda esta gente son unos carcas porque se pasan toda la vida hablando de la guerra del abuelo y buscando a sus padres enterrados de mala manera al borde de las carreteras, dijo el tal Casado.  Más o menos.

Si será cínico el tío que, ayer, va, sale por las teles diciendo que se siente abochornado, avergonzado, porque la Guardia Civil, convenientemente autorizada por el juez Velasco, en los autos de la Púnica, ha grabado una serie de conversaciones entre sus compañeros y amigos del PP, en las que se dicen cosas como éstas:

-Oye, que yo estoy aquí tocándome los huevos, que, para eso, me hice diputado.

-Mándame la pasta, ya cabroncete, que mañana quiero irme de vacaciones.

-Esto siempre se ha hecho así y nunca ha pasado nada-se refiere a todas esas corrupciones que se están produciendo en los feudos del PP.

Y lo dice el número dos del PP de la Comunidad de Madrid, el que era, hasta su defenestración, la mano derecha de Ignacio González, presidente de la misma, el tipo que seguiría siendo la misma mano de Cristina Cifuentes si no se hubiera opuesto Ciudadanos.

Dice el ínclito Pablo Casado que está abochornado, avergonzado, de oír lo que se dicen por teléfono, unos a otros, sus egregios compañeros del PP, como si él no hubiera hecho y dicho lo mismo o cosas mucho peores aún.

De modo que, como decía Cicerón, en el senado de aquella Roma imperial, antes de que lo asesinaran, por decirlo:

-¿Ubinam gentium sumus, in qua urbe vivimos?, que traucido al jodido lenguaje de mi pueblo quiere decir: ¿entre qué gentuza estamos y qué asqueroso Estado es éste en el que vivimos?

Pero, lo juro por todos mis muertos, aquella Roma imperial, que avasallaba el mundo, es un puñetero juego de niños al lado de la España de Rajoy y de su ultimísimo portavoz, Pablo Casado.

Porque el tal Rajoy hace lo que le sale del culo, que dicen las malas lenguas que es su auténtico y dilecto órgano sexual: promulga leyes que prohíben a la gente salir a la calle en legítima protesta contra sus insuperables desafueros, adelanta en un año sus presupuestos,  hace rebajas fiscales y nuevas leyes electorales en víspera de elecciones generales, suprime la vacaciones de los diputados para que aprueben sus sinvergonzonerías mientras tiene esa mayoría absoluta que un pueblo absolutamente aborregado le otorgó, en fin, todo un catálogo de lo que no sólo no se puede sino que tampoco debería de hacer alguien que no fuera el más perfecto de los sinvergüenzas, como sucede en su caso.

Y, mientras tanto, este pueblo de borregos esperando ansiosamente a ver qué es lo que hacen los del Real Madrid o con quién coño se acuesta Belén Esteban.

No tenemos sino lo que nos merecemos por hacerle caso a la más canallesca de las prensas del mundo.

sábado, 25 de julio de 2015

El concepto de izquierda y derecha de Pablo Iglesias

Pablo Iglesias, PI, no se cansa de decir que su proyecto político no abarca socialmente sólo a la izquierda sino que es un proyecto total que se refiere a todos los que se hayan disconformes con la actual situación política. Más o menos.
 
Creo que comete un error de concepto, como trataremos de demostrar.
 
La Rae dice que izquierda es “11. f. Conjunto de personas que profesan ideas reformistas o, en general, no conservadoras”.
 
Éste, creo yo, es el sentido que PI le atribuye al término izquierdas.
 
O sea que tanto la Rae como Pablo están de acuerdo en que la izquierda es todo aquello que es reformista, por contraposición a conservador.
 
Es, pues, un concepto tradicional, rancio, eminentemente conservador, o sea, de derechas, según su propia concepción.
 
Pero nosotros discrepamos totalmente de él.
 
Tenemos que volver al diccionario de la Rae: “conservador: 2. adj. Dicho de una persona, de un partido, de un gobierno, etc.: Especialmente favorables a la continuidad en las formas de vida colectiva y adversas a los cambios bruscos o radicales. U. t. c. s”.
 
De manera que la izquierda es aquella sección de la sociedad que se manifiesta como reformista, por contraposición a conservadora, al no ser especialmente favorable a la continuidad en las formas de vida colectiva y que, al propio tiempo, es partidaria de los cambios sociales.
 
A otros les gusta más fundamentar el concepto sobre la antinomia
progreso y regresión: “2. m. Avance, adelanto, perfeccionamiento. 1. f. Retrocesión o acción de volver hacia atrás”.
 
Pero parece que nos estamos perdiendo en este bosque lexicográfico.
Yo creo que deberíamos centrarnos en lo que se considera como finalidad de la política, la consecución del bien común.
 
Bien común, por definición, significa aquella situación benéfica para la comunidad.
 
Y la comunidad sería sinónimo de república, de la cosa pública.
 
De modo que la izquierda sería aquella sección de la política que persigue el mayor bien posible para la comunidad. Y se contrapondría a la derecha como la sección política que persigue el mayor bien posible para los ciudadanos individuales. O sea, contraposición entre individuo y sociedad, entre intereses individuales o colectivos.
 
PI parte de la consideración de que su movimiento o partido no actúa ni actuará en función de su pensamiento político en orden a la prioridad del individuo sobre la sociedad o viceversa sino tan sólo en cuanto a la ocupación o no del poder político, presuponiendo que los actuales ocupantes de dicho poder están haciendo un mal uso del mismo.
 
Con ello, evidentemente, consigue un mayor seguimiento de la población al englobar entre sus seguidores a gentes que creen que la sociedad política debe de organizarse con criterios simplemente finalistas, haciendo abstracción de su previa ideología sobre la estructuración de dicha sociedad en torno a un criterio de fundamentación del bien sociopolítico como eminentemente colectivo o individual.
 
Nosotros pensamos que es un error de principio. El progreso de la humanidad y de las entidades en las que se organiza no reside tanto en los criterios sociológicos de su estructuración sino en su adaptación a las finalidades que se persiguen.
 
La idea de progreso coincide milimétricamente con la de la verdad.
No se puede avanzar socialmente si no es sobre la base de que lo que se propugna coincide con la verdad moral, o sea, con lo que significa y representa en cada momento histórico la idea del bien común y consiguientemente no se puede actuar legítimamente en política sino  procurando, sobre todo, el imperio de la justicia, en el sentido ulpianiano de la misma, como aquella actividad humana que pretende dar a cada uno lo suyo.
 
Ésta es nuestra concepción del pensamiento de izquierda actual: buscar siempre la verdad y luchar hasta el límite por la implantación de la justicia que de aquella verdad se derive.
 
O sea que PI no debe de instrumentalizar la verdad ni la justicia, debe de servirlas sin ninguna clase de interpretación tacticista.
 
Debe de hacer objeto de su actividad de cambio la lucha por la imposición de la verdad sociopolítica y, consecuentemente, la derogación de todo lo que suponga cualquier clase de injusticia social y la implantación de lo que nosotros llamamos el imperativo categórico marxista: dale a la sociedad todo lo que seas capaz de hacer y pídele a ella en cambio únicamente lo que sea imprescindible para tu subsistencia y la de los tuyos.
 
El problema son todos esos cientos de miles de peperos que parece que existen ¿pueden creer sinceramente que lo que ellos piensan es la verdad y que lo que ellos hacen es lo justo?
 
Decía ese perfecto sinvergüenza que es Pablo Casado que todos los jóvenes españoles son del PP pero que no lo saben, porque el PP encarna todas las aspiraciones de la juventud, dice él, que piensa, o por lo menos, eso dice, que todos esos parientes de los asesinados por Franco que yacen en las cunetas de las carreteras españolas son unos carcas porque se pasan la vida luchando por encontrar los restos de sus parientes para darles una sepultura decente y, mientras tanto no hacen sino pedir que se les permita hacerlo, aunque este nivel que parece insuperable de canallería es fácilmente batido por su superior en la portavocía del PP, Hernando, cuando afirma que si los parientes de los asesinados por Franco buscan los restos de sus deudos no es por amor a ellos sino porque les han prometido una recompensa crematística.
 
Nosotros podríamos afirmar algo semejante a lo de Casado, por lo menos, en la forma: si alguien en la derecha piensa realmente que lo que sostiene es la verdad y lucha bravamente porque la justicia se realice es porque es de izquierdas pero no lo sabe.
 
Es por eso que este concepto de la izquierda y derecha es más genuino porque, sí, efectivamente, también sirve para englobar bajo su rúbrica a los que son o no son conservadores o progresistas, pero ésta no es su característica esencial puesto que se puede ser conservador de todas esas estructuras de relevancia social que se han conquistado a través de la historia gracias a la lucha continua de las mareas socializantes.
 
 
Progresivo puesto que representa un avance respecto a lo existente con anterioridad es, por ejmplo, el descubrimiento de un nuevo farmaco contra la hepatisis que prácticamente la erradica, pero esta avance en sí mismo se transforma en regresivo en tanto en cuanto la empresa famacéutica lo utiliza para explotar de una manera absoluta a los enfermos que pagan todo lo que pueden por salvarse de una muerte cierta.
 
Lo relevante en orden a este nuevo concepto de la izquierda es que se admita que los descubrimientos esenciales para la curación de una enfermedad mortal no pueden dejarse en manos de una propiedad particular que condene al sufrimiento y a la muerte a miles de millones de personas por mor del respeto a una fantasmagórica propiedad intelectual so pretexto que, si esto no se hace así, se acaba con las ansias de investigación de todos los científicos del mundo lo que supondría un evidente regreso.
 
La nueva izquierda será izquierda y será nueva:
 
1º) si promueve la investigación científica con plena independencia de los resultados crematísticos que de ella se deriven;
 
2º) si una vez hallados los descubrimientos de sustancias decisivas en cuanto a la curación de las enfermedades, toda la actuación política se centra, no en el mayor enriquecimiento posible de la empresas farmacéuticas, sino precisamente en todo lo contrario, la mayor proliferación de su aplicación a la ciudadanía;
 
3º) esto, en cuanto al tratamiento de la cuestión puramente científica, ya que, en lo político, la actuación debe centrarse en luchar con todos los medios al alcance del Estado para que no puedan producirse situaciones en las que se supedite la vida y la salud de la ciudadanía al enriquecimiento exponencial de las empresas.
 
Lo ocurrido en torno a los enfermos españoles de hepatitis y la utilización al respecto de ese nuevo fármaco que cura totalmente la enfermedad es esencialmente paradigmática.
 
La derecha está constituida por quienes sostienen que la `propiedad intelectual del medicamento tiene preferencia absoluta sobre la salud de la ciudadanía, falsedad insostenible desde cualquier punto de vista que no sea el de la preponderancia de los intereses económicos de las grandes empresas farmacéuticas, he aquí la absoluta falsedad filosófica sobre la finalidad de un Estado, cuya prioridad absoluta es el bien común y no la defensa de los intereses minoritarios de los grandes dirigentes y de los accionistas de las grandes compañías.
 
Y, en cuanto, al segundo colorario de nuestro definición no es menos cierto ni evidente: una vez llegado a esta conclusión absolutamente irrefutable, todo el esfuerzo, toda la capacidad del Estado debe de emplearse para lograr que tal situación de abuso tan criminal como insostenible desde el punto de vita humanitario, se subvierta definitivamente, estableciendo las medidas jurídicas e institucionales para que el acceso de los enfermos a las medicinas sea plenamente libre, sin ninguna clase de criminales cortapisas, falsamente apoyadas en criterios de espurios intereses de mercado.
 
Es por eso que la posición de PI respecto a las nociones o conceptos de izquierda y derecha es esencialmente errónea, su pretensión de agrupar bajo su dirección política a todos cuantos estén dispuestos a luchar hasta la muerte por la verdad esencial de que los intereses de la ciudadanía están por encima de los empresariales, no es que sea ajena a los conceptos de izquierda y derecha sino que representan precisamente esta nueva concepción de las mismas: izquierda es todo lo que defiende la verdad y propugna la realización a ultranza de la justicia.
 

jueves, 23 de julio de 2015

El triunfo de la revolución conservadora


    Naomi Klein


Escribíamos el otro día por aquí sobre los problemas que tenemos para conocer y difundir la verdad.

Porque ¿dónde está la verdad, en Camino de servidumbre, de Hayek, La sociedad abierta y sus enemigos, de Popper, Capitalismo y libertad, de Milton Friedman o en  La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, de Naomi Klein?

"El irlandés Times describe los argumentos de Klein como "de peso" junto a los informes del Dr. Tom Clonan: "sistemáticamente y con calma se muestra al lector" la forma en que las ideas de los neoconservadores estaban íntimamente ligadas a los eventos sísmicos que "dieron lugar a la pérdida de millones de vidas". Cerca del final de la revisión del Dr. Clonan, ofrece una síntesis de que el argumento central de Klein es que en el proyecto neoconservador no se trata de "la implantación de la democracia", sino una receta represiva por la maximización del beneficio global para una pequeña élite. "Los neoconservadores ven como ideal la proporción de super-ricos/pobres permanentemente ligada a una súper clase de oligarcas empresariales y sus compinches políticos que son el 20%". El 80% restante sería la población del mundo, los pobres "desechables", que subsisten en la "miseria planificada", que no pueden pagar una vivienda adecuada, la educación o la asistencia sanitaria privatizada.

The Independent calificó al libro de "un relato convincente de la forma en que las grandes empresas y la política se sirvieron de desastres globales para sus propios fines", mientras que Stephen Amidon del New York Observer lo llama un "estudio de peso del corazón oscuro del capitalismo contemporáneo."

Shashi Tharoor en el Washington Post señala que La doctrina del shock contiene la crítica de Klein al capitalismo, aunque también indica que la autora "es demasiado lista para ver conspiraciones donde otros puedan discernir poco más que el modelo todo-demasiado-humano del caos y la confusión, las buenas intenciones y la codicia". Wikipedia.

Lo único que podemos hacer nosotros, para resolver la antinomia, es mirar, todo lo atentamente que podamos a nuestro alrededor y si lo hacemos, comprobamos que:

1º) efectivamente, un 20% de la sociedad nada en la opulencia mientras el otro 80% restante oscila entre la más absoluta pobreza y un poco de pan para hoy y hambre para mañana porque el circulo de la represión económica se estrecha cada día más alrededor del cuello de los que apenas si sobrevivimos ya, porque la avaricia de los plutócratas no tiene fin, por su propia naturaleza;

2º) esta situación se debe al triunfo absoluto desde el punto de vista de la doctrina económica y política de aquellos autores, Hayek, Popper y Friedman, que citábamos al principio, 

Ergo, si la organización sociopolítica del mundo tiene por objeto, según su propia definición, el bien común, es evidente que dichas teorías son falsas, visto el resultado de su total aplicación.

Entonces ¿qué es lo que debemos de hacer?

Aceptar con paciencia nuestro destino o, siguiendo al príncipe de Dinamarca, tomar armas, en el sentido figurado, contra la actual situación, luchar contra ella y acabar con ella.

Pero esto se dice muy fácil si además tu, te llamas William Shkespeare y tienes una facilidad extraordinaria para escribir y fabular pero se trata de ser prácticos en este mundo tan difícil en el que nos ha tocado vivir.

Porque no es fácil luchar contra un establishment a cuyo final se halla los EE.UU. y su gigantesco arsenal miliar, con el poder atómico incluido.

O sea que no hay más remedio que avanzar mediante pequeñas e insignificantes revoluciones que no alarmen demasiado al gigente usanaiano.

Y nos hallamos, otra vez, con esta condenada palabra, revolución, revoluciones, que significa alterar el orden polítocosocial establecido mediante procedimientos extraordinarios ya sean armados o pacíficos.

Acabamos de decir que hoy, día, con el Tío Sam en el horizonte, armado con su garrote atómico, es absolutamente imposible una revolución armada, sólo nos queda ese triste instrumento que son las elecciones falsamente llamadas democráticas porque no puede haber democracia, poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo cuando a éste se le tiene absolutamente intoxicado mediante la prensa y propaganda de los asquerosos regímenes que lo oprimen.

Triste y dura salida pero es la única que existe. No se sabe muy bien cómo pero, de vez en cuando, suena la flauta, por casualidad y el pueblo gana unas elecciones, ahí tenemos a Grecia, por ejemplo, lo natural, dado el estado de la situación internacional, es que esto no te sirva para nada como le está ocurriendo al pueblo griego, pero al menos se consigue un pírrico triunfo moral.

O sea que es muy posible que el japonés usaniano, Fukuyama, tenga toda la razón y hayamos llegado ya al fin de la historia y no nos quede otra esperanza que la más terrible de todas, que a los Usa los ciegue de tal modo su omnipotencia que vayan más allá de lo que Rusia y China consideren tolerable y comience una guerra atómica que acabe con todo rastro de vida en este planeta, de manera que todo tenga que comenzar otra vez y que el “homo sapiens” sea capaz entonces de reescribir la historia pero de otra manera.

martes, 21 de julio de 2015



La verdad y los sofistas. La desvergüenza y el cinismo. (II)

La verdad es que tanto esta gente, como sus corifeos, los periodistas, no engañan a nadie:

-Que se jodan, coño, que se jodan-Andrea Fabra, diputada, en plena sesión del Congreso.

-La verdad es que a todos estos hijos, hermanos, nietos y demás familiares de los desaparecidos de la Guerra Civil sólo les han entrado las prisas por encontrarlos cuando se les ha dicho que les van a indemnizar-Rafael Hernando, portavoz del PP en el Congreso.

-Están todo el día hablando de la Guerra Civil, de sus padres y de sus abuelos, de las fosas de no sé quién, son unos carcas-Pablo Casado.

-"Qué dice esta puta barata podemita", para añadir: "Lo que pasa es que llevabais cuatro años sin robar y sin colocar a dedo a todos los lamepollas del PSOE"-, en comentarios posteriores, acusa a la página de noticias de "ser peor que el ébola" y dice que "los rojos que comentan" en ella "son peor que la lepra". "Pero he llegado a la conclusión de que no me callo porque no me apetece", el alcalde de la localidad conquense de Villares del Saz, José Luis Valladolid Lucas.

-Maroto, sobre Bárcenas: «A mí este tío me da un asco que no puedo verlo».

En fin, yo no sé muy bien cuánto asco le dan al tal Maroto sus compañeros de cita, pero motivos tiene suficientes. Incluso es posible que él mismo se diera bastante asco si se mirara con la necesaria perspectiva.

Pero, a lo que íbamos:

Bárcenas no es tan tonto como a primera vista parece. Todavía no se ha atrevido a decir la verdad: esa inmensa fortuna que atesora en Suiza la consiguió aplicando a los ingresos que a cuenta de concesiones de obras y servicios públicos le llevaban algunos de los grandes empresarios españoles, una comisión libre de impuestos del 15% por lo que, por una regla de 3 simple y directa, si a 100 le corresponden 15 euros, a 50.000.000 de euros, le corresponderán x, o sea, que por las manos del ínclito Bárcenas pasaron por lo menos 750 millones de euros en concepto de cohecho, de parte del empresariado español.

¿Es esto lo que tanto asco le da al impoluto Maroto? ¿O acaso son esos miles de euros que, todos los meses, le llevaba a ese jefe suyo que ahora lo aupado a la cumbre de la portavocía, Rajoy, el inefable Alvaro Lapuerta, metidos en una caja de puros de esos que tanto le gustan al gallego? 

No sería para menos tanto asco si pensara que este tipo de regalos mensuales se estuvo haciendo muchos años, tantos que, luego, motivaron la forzosa exhortación al silencio que su jefe le hiciera a su  espléndido tesorero: “sé fuerte, Luis, estamos haciendo todo lo que podemos”.

Como decimos, el asco estaría suficientemente motivado por eso ya que, en cualquier otro país del mundo, que no fuera éste tan pervertido y desmoralizado por casi cien años del más asqueroso franquismo, ese mensaje, al hacerse público, hubiera supuesto la dimisión inmediata de su autor, o sea, del jefe que lo ha hecho portavoz.

Pero según anuncia el propio Bárcenas, mensajes como el mencionado tiene por lo menos otro par de ellos que, oportunamente, saldrán a la  luz, seguramente cuando falte poco para que el pueblo llano acuda a las urnas.

lunes, 20 de julio de 2015

La verdad y los sofistas. La desvergüenza y el cinismo.



La verdad, pero ¿qué es la verdad y quién tiene el privilegio de decirla?

A estas alturas de la película, todos sabemos ya qué es la verdad, porque nos lo ha dicho la filosofía: “adequatio rei et intellectus”, la adecuación del intelecto, de la razón, a la cosa, o sea que la verdad no es ni más ni menos que la concordancia entre lo que es o cómo es la cosa y la percepción que nosotros tenemos de ella, pero, con esto no hemos hecho sino trasladar el problema a ese puñetero “nosotros”, ¿quiénes son o somos los que tenemos el privilegio de decir la verdad, los filósofos, los científicos, o podemos también llegar a ella fácilmente todos los demás, la gente corriente?

Yo creo que sí, que todos somos capaces de llegar a la verdad, lo que ocurre es que la mayor parte de las veces no queremos hacerlo, lo que es terrible porque lo que admitamos como verdad es el patrón que debe de guiar nuestra conducta.

Y aquí es donde intervienen los sofistas, que en principio fueron aquellos sinvergüenzas que acudían al ágora griego y se alquilaban al mejor postor para defender tanto una postura como la contraria.

Magnífico oficio que ha proliferado hasta la saciedad: hoy es realmente imposible que nadie admita unánimemente la verdad porque esto significa otorgar la victoria social y política al contrario y esto es demasiado importante para que la decencia, la vergüenza, permita hacerlo.

Es, sin duda, el mayor problema al que nos enfrentamos.

La mentira, o sea, lo contrario de la verdad ha establecido universalmente su reino.

Por supuesto que frente a cada mentira, el contrario, el enemigo, el adversario, más o menos dialéctico, viene y nos dice, incluso nos grita, su verdad pero quién ¿hace de juez en la controversia que, a partir de ese momento, se establece?

Si acudimos al formidable refranero español, hallamos el “calumnia que algo queda”, lo que Goebbels elevó al rango de superdoctrina dialéctica: una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad.

Y ¿entonces?

Lo que tenemos: el mundo se divide en dos mitades: los que gritan sus mentiras a los cuatro vientos y los que decimos la verdad donde nos dejan, en estos blogs que no lee casi nadie, o sea, sólo aquellos que piensan como nosotros y que no nos necesitan para saber lo que realmente está sucediendo.

¿Qué es entonces lo que se puede, lo que debemos hacer?

A veces, siento la tentación de dejar caer los brazos y dedicarme a leer esos miles de libros que he ido coleccionando a lo largo de mi vida y que esperan mi visita en sus estanterías.

Pero algo, en mi interior, lo impide.

Creo que seguiré escribiendo todo esto que se me ocurre mientras pueda teclear en este maldito invento.

Y a la biblioteca que le den morcilla.

Mientras, me seguiré preguntando por qué una emisora de Tv como la Sexta ha permitido y permite que vayan a allí, los proscritos sociales, o sea, los tíos de izquierda a decir sus verdades, frente a esa jauría de perros de presa ultraderechistas que gritan sus mentiras ferozmente tal como les ordenó el gran genocida.

¿Por  qué, un medio de comunicación, sufragado por unos miembros de la plutocracia, que debía de hacer lo mismo que los otros, propagar sus mentiras sin ningún tipo de controversia, ha permitido y permite que acudan a sus tertulias miembros de la “gauche divine” a exponer su durísima crítica al establishment?

¿Es por mero afán mercantil, porque así tienen un espacio que puede ser record de audiencia en el ranking televisivo?




miércoles, 15 de julio de 2015

Odyseus Tsipras



Zeus estaba insuperablemente enfadado, pero el dueño del dinero le dijo:

-Ellos no se irán nunca y nosotros no podemos hacer lo imposible.

En la puerta del recinto había visto a un obrero alemán con su pancarta:

-Yo no quiero seguir trabajando hasta los 67 años para mantener a un vago que se jubiló a los 50.

-Ese hombre tiene razón y se la vamos a dar. Los griegos, a partir de ahora, también se jubilarán a los 67 años....

-Pero nunca habrán trabajado como lo han hecho los obreros alemanes.

-Eso no tiene remedio, está fuera de nuestras posibilidades. Tenemos que ser realistas.

-Si lo queremos todo, nos exponemos a perderlo todo-dijo Penélope Lagarde.

-Además, no podemos exponernos a que el mundo entero nos tome por lo que no somos, unos auténticos criminales-apostilló Homero Hollande.

-Todo eso ya lo sé, no soy tan estúpido-y el rostro del viejo inválido Zeus reflejó todo el odio del mundo.

-Además-dijo Penélope Lagarde-aún les quedan cosas importantes por privatizar.

Mientras Odyseus Tsipras iba de grupo en grupo absolutamente desolado, nunca lo había tenido peor.

Cómo sería su aspecto que Juncker fue y le besó en la mejilla, lo que, por cierto acabo de hundirle, ya que significaba que todo estaba ya absolutamente perdido.

-“Timeo danaos et dona ferentes”, temo a los griegos incluso cuando te ofrecen regalos. No sé, me parece muy pasiva la actitud de Tsipras.

-Sabe que ya no tiene nada que hacer que no sea volver a Grecia y suicidarse.

-No creo que lo haga, no es uno de esos hombres.

-En cualquier caso, todo lo tiene merecido. Nunca debió atreverse, en su inmensa debilidad, a desafiarnos.

Y se fueron todos a cenar, como si tal cosa.

martes, 14 de julio de 2015

Atado y bien atado




Tribunal Supremo


                                                                        Tribunal Constitucional

-Si pudrimos a los jueces y al propio tiempo imponemos el dogma de que son ellos los que establecen la verdad filosófica no cabrá duda alguna de que lo hemos dejado todo atado y bien atado.

Y el gallego, Fraga, miró a los ojos al otro gallego y dijo:

-Esté tranquilo, Su Excelencia, que ya me encargo yo de todo ello.

Y así se montó todo este tinglado en el que los delincuentes de cuello blanco campan por sus respetos con la absoluta seguridad de que allá, en el fondo, pase lo que pase, esperan el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, de modo que a Botín se le inventará una nueva doctrina jurisprudencial que impedirá que se le condene por haber creado y vendido como rosquillas un producto financiero que quebrantaba directamente la legislación fiscal.

Como es lógico, la llamaron la doctrina Botín y establece que la condena al encausado no puede prosperar nunca si la única acusación que persiste en juicio es la popular, diga lo que quiera ese panfleto constitucional que afirma que en España la justicia emana del pueblo, palabra ésta de la que se deriva el adjetivo “popular”.

Irrisorio, ¿no?

Pues, ahora, presencie usted una de esas tertulias de la Tv en la que se sustenta el dogma infalible de que la verdad no existe si no la santifica inapelablemente un tribunal, mientras que allá, en el fondo, esperan pacientemente que llegue hasta ellos la causa, el TS y el TC.

Pero da la casualidad de que el TS lo preside un tal Lesmes, que, al propio tiempo encabeza igualmente el CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, CGPJ, que qué casualidad, otra vez, no es ni más ni menos que el tipo que ha elegido el poder legislativo, que no es sino el poder ejecutivo que gana las elecciones generales y ocupa la mayoría del Congreso de los diputados, de manera que aquella ensoñación de Montesquieu de la división de poderes ha devenido en el Régimen español en una total identificación de los mismos.

Pero es que, además, todos los jueces de España son “manejados” con el palo y la zanahoria, como él mismo dijo, por el tal Lesmes, de tal manera que premia a los obedientes y expulsa a las tinieblas exteriores a aquellos que no cumplen con lo que él les ordena.

De modo que el poder ejecutivo a través de su plasmación legislativa en el Congreso, designa a los componentes del CGPJ, que, a su vez, nombra y designa, premia o castiga, a todos, absolutamente todos los jueces de España, de manera que tanto el TS como el TC, máximos órganos jurisdiccionales del país, ante los que acaban definitivamente, en última instancia, todos los juicios que se producen en el mismo, no son sino una delegación del poder ejecutivo, o sea, del inefable Rajoy por eso él  afirmaba categóricamente que nunca se delcararía judicialmente que los miembros del PP no son inocentes. Y ahí están, todos los días, las sentencias judiciales para confirmarlo.

“Ergo” es el poder ejecutivo, o sea, el inefable Rajoy, por cierto hijo del presidente del tribunal que juzgó el caso del aceite de Redondela, el que hace y deshace en todos los asuntos litigiosos de España, de manera que, ahora, como se admite como dogma de fe en todos los foros periodísticos y en todas las tertulias radiofónicas y televisivas del país, la verdad filosófica, la verdad verdadera es y será la que Rajoy determine que sea.

¿Cómo se les queda a ustedes el cuerpo?

De modo que ya pueden cantar misa todos los grandes comentaristas del mundo, ya puedan coger con las manos en la masa a todos esos ladrones que nos roban todos los días, contando en los taxis y por las esquinas los cuantiosos productos de sus robos, que todo quedará en agua de borrajas, porque aun cuando haya por ahí algún juez despistado que todavía no se haya enterado de qué va la cosa que, con todas las precauciones del mundo, y cogiéndosela con papel de fumar,  haya establecido que el PP sólo es responsable a título lucrativo que de ninguna manera penal de los latrocinios realizados por todos sus miembros, allí, en la 2ª instancia o, si no, en los TS y TC esperan tranquilos los hombres designados directamente por Rajoy para afirmar tajantemente que el PP es el partido más limpio del mundo, de manera que todos los tertulianos y todos los periodistas no tendrán más remedio que admitir que no hay ninguna prueba judicial de que el PP haya hecho nunca el menor chanchullo.

Que es lo que se trataba de demostrar, tal como aquel gallego insigne, Franco, le encargó a otro que no lo es menos, Fraga.

Porque todo está, por siempre y para siempre, atado y bien atado.




lunes, 13 de julio de 2015

Los nombres innombrables



Stavros Niarchos y Aris Onassis, In memoriam

Balada por una Grecia triste

¿Qué es lo que quieren hacer con Grecia? Porque a veces pienso que ni siquiera ellos lo saben, es como si uno escuchara, una y otra otra vez, la “Pavana para un infanta difunta”, de Ravel.

Esta vez, no habrá juicio de Nuremberg, y, sin embargo, los crímenes son mucho peores porque se masacra a la gente de un modo mucho más lento que aumenta su sufrimiento.

En La tierra devastada, Eliot hablaba de las tetillas de Tiresias, nosotros, hoy, lo hacemos de las flácidas mamas de la Merkel, pero no es igual, es mucho peor porque en el poema de Elliot, la devastación sólo era territorial y, ahora, es, sobre todo, moral.

Himmler es ahora  un  Schäuble discapacitado que abrasa al mundo desde un silla de ruedas, poseído de la locura mas insana porque quiere vengarse de lo que nadie le ha hecho, por lo que su fría ira es absolutamente insaciable.

Que Dios nos libre de los idus de agosto, si es que llegamos a dicho mes, sin que Grecia salte por los aires, que poco le queda.

Porque la pavana sigue girando una y otra vez en el salón de baile sin que se sepa muy bien qué es lo que pretenden los que dirigen la orquesta ya que la pobreza, la miseria, el hambre y la desesperación del pueblo griego parece no serles suficiente a esa pareja de baile terrible que forman Merkel y Schäuble.

Pero lo cierto es que nadie habla de los superpetroleros ni de los supermillonarios, como tampoco lo hacen de los dioses de la guerra,  que guardan un ominoso silencio.

La culpa parece que sólo es de esa pobre mujer desesperada, de la ilustración de ayer, con los ojos desencajados y la boca torcida no sabemos ciertamente si por un ictus o simplemente por la desesperación, porque a ella es a quien masacran continuamente la pareja diabólica sin ninguna clase de compasión.

Lo crean ustedes o no, todo esto no es sino la demostración de la suerte que tiene Rajoy, al que le disminuyen los enanos.

Rajoy no sólo estaba muerto sino también enterrado y él lo sabía.

Y, de pronto, allá, en las lejanas tierras griegas se ha producido el milagro.

El milagro se llama Tsipras y Syriza, que son algo así como el primer ensayo de lo que aquí serían Pablo Iglesias y Podemos.

Seguramente ustedes me considerarán demasiado simplista pero todo lo que está sucediendo en el mundo, ahora mismo, no tiene otro objetivo que salvar al soldado Ryan, quiero decir Rajoy.

Grecia ha sido, como verán hablo ya en pretérito, un experimento terrible que a punto ha estado de mandar a la Unión Europea al carajo.

Si Tsipras y Syriza hubieran triunfado, si ambos hubieran demostrado que otra manera de hacer las cosas era posible, la suerte, toda la suerte del neocapitalismo ultraliberal, mafioso y nazi, hubiera peligrado seriamente, por eso la batalla a muerte de Schäuble y Merkel contra la pobre y desdichada Grecia ha sido tan terrible, asumiendo una concesión tras otra de los desesperado griegos como el mar recoge la gotas de lluvia.

Por eso mismo, precisamente, ahora, la secuencia natural de Tsipras y Syriza, los españoles Pablo iglesias y Podemos, van a ser combatidos a muerte y todas las organizaciones de predicción del mundo, dominadas precisamente por ellos, no se cansarán de repetir hasta la más obscena saciedad que España es, gracias a Rajoy, la locomotora del crecimiento mundial.

Si tendrá suerte el baboso.

Nota biográfica de Wolfgang Schäuble, según Wikipedia:

Bajo el canciller Helmut Kohl fue ministro federal de Asuntos Especiales y jefe de la Cancillería Federal (1989-1991), y luego ministro federal del Interior (1989-1991). El 12 de octubre de 1990 fue víctima de un atentado cometido por un trastornado mental; desde entonces usa silla de ruedas. Colaborador estrecho de Helmut Kohl, en 1991 fue nombrado portavoz del grupo parlamentario CDU/CSU. Después de la derrota del gobierno de Kohl en las elecciones federales de 1998, Schäuble fue elegido presidente federal de la CDU en noviembre de 1998.
A causa del escándalo de financiación ilegal de la CDU, Schäuble tuvo que dimitir en 2000 de sus dos cargos como portavoz del grupo y como presidente del partido, sucediéndole Angela Merkel, que antes había sido secretaria general de la CDU. En 2004, Schäuble fue uno de los candidatos barajados a ser propuesto como Presidente Federal, pero su partido se decantó luego por Horst Köhler. Finalmente, después de la apretada victoria de la CDU-CSU en las elecciones federales de 2005 y la formación de la gran coalición entre cristianodemócratas y socialdemócratas (SPD), Schäuble fue nombrado nuevamente ministro federal del Interior en el gabinete de Angela Merkel.
Tras las elecciones federales de 2009, la Canciller Angela Merkel formó un nuevo gobierno de coalición, esta vez soportado por la CDU, la CSU y el FDP. En el nuevo ejecutivo, a Schäuble le fue asignada la estratégica cartera de Hacienda, ministerio desde el cual se gestionan los fondos y presupuestos federales de la hacienda pública alemana. Esta posición de peso se ha visto notablemente incrementada en el contexto de la actual implosión económica, especialmente tras el estallido de la crisis griega.

Posiciones políticas[editar]

Desde hace varios años, Schäuble destaca por pronunciarse a favor de más medidas de seguridad para la lucha contra el terrorismo y la criminalidad. Con este objetivo, defiende, entre otras cosas, el empleo de las Fuerzas Armadas alemanas (Bundeswehr) en el interior del país (prohibido por la Constitución alemana y rechazado por todos los demás partidos con representación parlamentaria), el uso de informaciones obtenidas por servicios secretos extranjeros a través de la tortura de sospechosos (rechazado también por políticos de todos los partidos, incluidos algunos de la propia CDU-CSU) y el rastreo secreto a través de Internet de ordenadores de personas sospechosas (propuesta con posibilidades de avanzar).
Además, causó una polémica al sugerir, en una entrevista con una revista alemana en julio de2007, la ejecución selectiva de terroristas, además de internar de forma preventiva o prohibir el uso de teléfonos móviles y de Internet a sospechosos de terrorismo contra los que no se puedan tomar otras medidas. Estas propuestas fueron rechazadas casi unánimemente por la opinión pública alemana, además de por el comisario de Justicia y de Interior de la Unión EuropeaFranco Frattini.
Por lo que respecta a la política europea, sus posiciones suelen asociarse a una línea o corriente próxima al federalismo continental.
Por otra parte, Schäuble organiza, desde 2006, la Cumbre de Integración entre el gobierno alemán y las asociaciones de inmigrantes, con el objetivo de acordar un plan conjunto para facilitar la integración de los inmigrantes en Alemania.

Escándalo de donaciones a la CDU[editar]

Logo de la CDU.
El 2 de diciembre de 1999, Schäuble, en una reunión delBundestag alemán recibió abucheos de diputados comoHans-Christian Stroebele3 por sus contactos con el traficante de armas Karlheinz Schreiber.4 5 Wolfgang Schaeuble, dijo en audiencia pública ante el Bundestag alemán, que tuvo "en algún momento a finales del verano o principios del otoño de 1994", "una tarde de charla en un hotel en Bonn [...] en la que conocí a un señor que suponía que dirigía una empresa. Más tarde me enteré que este señor era Schreiber. [...] En todo caso, me encontré con el Sr. Schreiber. Eso fue todo".
El 10 de enero de 2000, Schäuble admitió que fue aceptada una donación de 100.000 marcos alemanes a la CDU hecha por el condenado por evasión de impuestos traficante de armas Karlheinz Schreiber en 1994. El 31 de enero de 2000, tuvo otra reunión con Schreiber en 1995. El tesorero de la CDU había registrado la cantidad como "otros ingresos".6
Schäuble declaró que había recibido personalmente el dinero en un sobre de Schreiber en su oficina de Bonn. Esta donación se había pasado "cerrada y sin alteraciones" a Brigitte Baumeister. Más tarde se enteró de que la donación no fue "tratada adecuadamente". El extesorero de la CDU, Brigitte Baumeister, contradijo esta versión de Schäuble.
A partir de septiembre de 2000, se pidió a Schäuble en el Bundestag que justificara "que se incumplieron las leyes bajo la responsabilidad de la CDU". Por otra parte, también pidió "disculpas sinceras" en diciembre de 1999, por la parte de verdad que él había ocultado de su contacto con el traficante de armas Karlheinz Schreiber.
El dinero, en cualquier caso, no apareció en ningún informe anual de la CDU. Se inició una investigación en contra de Schäuble por falsedad en las declaraciones relativas a la donación, así como de investigación de Brigitte Baumeister. Según los datos en el momento del procesamiento, es de suponer que se donaron 100.000 marcos alemanes una sola vez. La sospecha era, de hecho, sobre la cuestión de si existía probablemente otra de de 100.000 marcos: la primera vez como una donación "inocua" para la campaña de la CDU, y posteriormente como soborno "bajo la mesa" para un proyecto de defensa. Tampoco está claro si son especulaciones y si es así cómo Schäuble utilizó sus conexiones con la Cancillería Federal (lo que Schäuble siempre ha negado). La cuestión sigue siendo, dónde están los 100.000 marcos que se dejaron en ella.



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