viernes, 7 de agosto de 2015

Golpe de Estado blando, golpe de Estado duro.





Ayer, el gran eddie, nos traía por aquí un twit de  @JavierLezaola, que magistralmente dice:

“Nunca olviden q en España hay elecciones por la sencilla razón de q todavía las ganan ellos (y con "ellos" no me refiero a ningun partido)10:59 - 5 ago 2015".

Ayer, también, cuando me bañaba con mi hija y su marido y le comentaba este twit, me dijeron: “pero eso no sólo pasa en España sino en todo el mundo”.

Es la consecuencia ineludible de la máxima de Lampedusa: “es preciso que todo cambie para que todo siga igual”.

Todo siga igual.

¿Se puede exponer más contundentemente el ideario conservador?

Hay un testigo indiscutible de que todo sigue igual en un país, en una región internacional, en un Imperio: la ausencia de golpes de Estado.

Los golpes de Estado, promovidos por las más altas jerarquías del Imperio, sólo se producen cuando todo no sigue igual, cuando algún hecho provoca una reacción del pueblo llano que elige, en ese simulacro que son las elecciones generales, a un auténtico caudillo popular: Hugo Chávez, por ejemplo.

Lo que sucede es que todos los fenómenos históricos se producen con una lentitud, a un ritmo, que produce una distorsión de nuestra percepción.

El Imperio comenzó a trabajar contra el régimen Chavista hace ya mucho tiempo, al día siguiente de que Chávez alcanzara el poder, pero es ahora cuando dicha conspiración derogadora de la voluntad popular comienza a mostrarse en toda su plenitud y mucho me temo que la llamada revolución bolivariana tenga ya los días contados, porque es imposible ganarle la batalla a todo el universo usaniano.

Pero yo quería escribir, hoy, sobre lo que están haciendo en España los poderes reales, los llamados poderes fácticos.

Hace ya mucho tiempo que Curzio Malaparte escribió su Técnica del golpe de Estado. Ha llovido mucho desde entonces, quizá demasiado. 

“Malaparte sostiene, y no sin falta de razón, que un golpe de estado solo requiere la participación de “mil técnicos” que actúan bloqueando todas las capacidades del estado al que se golpea y difundiendo noticias no siempre veraces que mantienen en la neutralidad a la mayoría de la población o las hacen aceptar pacíficamente la nueva situación surgida del golpe de estado resultando de este modo que el hecho relevante que la historia marca como el momento cumbre del golpe de estado como fue la disolución de la Asamblea Nacional por Napoleón el 18 de Brumario o la toma del palacio de la Táuride por el Ejercito Rojo durante la Revolución Rusa no fueron nada más que simples concesiones a la estética permitidas por Napoleón y Trosky respectivamente”.  Publicado por El Chouan Ibérico, el 23 de Abril de 2.008. 

Pero la estética es mucho más efectiva que la ética, de manera que los que nos mandan han decidido que lo que ocurra en el mundo debe de ser no sólo efectivo sino también aparente.

Y aquí es donde interviene la prensa: lo que sucede realmente no es la simple sucesión de los hechos históricos de fondo sino su narración.

Si 100 diarios con la suficiente difusión afirman que lo que está haciendo Rajoy no es cumplir la tarea que le han encomendado los que realmente mandan sino trabajar arduamente para el bien común de los pueblos de España, esta mentira será precisamente la que prevalecerá.

Y, luego, llega el CIS, o sea, el Centro de Investigaciones sociológicas, y nos dice que Podemos ha perdido diez puntos porcentuales en intención de voto y, si no es verdad, ahora, en este mismo instante,  pronto lo será, porque el ser humano tiene un instinto gregario, absolutamente  borreguil y le gusta seguir la sendas ya trazadas por otros, en lugar de abrir las suyas propias.

O sea que pintan bastos.

O sea que mucho tienen que cambiar las cosas, si es que pueden hacerlo, para que el bipartidismo rampante que nos aflige, desaparezca de nuestras vidas.

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