domingo, 16 de agosto de 2015

Toda la verdad sobre la visita de Rato a Interior

         Esquivias, ex sacerdote del Opus, con su actual familia.
En mi post de ayer esa preocupación lógico matemática que me obsesiona en orden a la pureza que pretendo irrefutable del razonamiento, me hizo apartarme de lo que es, quizá, el hilo humano de la historia con lo que, al desdibujar al personaje, pierde el motivo principal de credibilidad la propia narración.
El personaje central de post de ayer es uno de los más siniestros de nuestra moderna historia y no sólo porque haya sido el principal impulsor de esa horrenda ley que hemos dado en denominar mordaza, sino porque, impulsado por ese malsano espíritu que mueve a la mayor parte de los miembros del Opus Dei, actúa plenamente convencido de que todo está bien hecho cuando el motivo que promueve la acción es el servicio de Dios.
Es el mismo motivo que movía a la Santa Inquisición que ha pasado a la  historia como una de las más terribles instituciones que el ser humano ha sido capaz de crear.  Institución que en la actualidad sólo ha sido capaz de promover un juicio favorable del que Ciorán nos muestra como el mayor representante del pensamiento reaccionario, Joseph de Maistre, en su famoso ensayo sobre esta materia, cuando escribe aquello de que “si a la condición de juez justo unimos la del sacerdote católico obtenemos a los mejores jueces de la historia, los que formaron parte de los tribunales de la Inquisición”.
Este es el espíritu que subyace en el fondo de todas las actuaciones del actual ministro del Interior: el servicio a Dios, Dios debe de hallarse en el fondo de toda actividad humana, que Escrivá de Balaguer, el fundador del Opus, consideró, con una ideología profundamente marxista, que siempre es esencialmente económica, de tal manera que todo opusdeísta está dispuesto a vender su alma al Diablo a cambio del puñetero poder,  económico, por supuesto.
Después de este “introito ad altare Dei”, me aproximo al altar de Dios, “ad Deum qui laetificat juventutem meam”, al Dios que alegra mi juventud, sólo me resta detallar, apresuradamente, desde luego, cómo entiende el Opus que debe de realizarse esa lucha que él ha emprendido contra el mismo demonio.
Y la decisión de Escrivá, a lo largo de todo su Camino, fue afirmar que contra el Diablo sólo se puede ganar empleando sus mismas armas diabólicas, porque, si no, se lucha en inferioridad de condiciones.
De modo que si se ha de intervenir en una lucha a muerte entre los peores comisarios de policía españoles, el ministro se decide a favor del peor de todos porque es, sin ningún género de dudas, el que mejor lo servirá a él, y a Dios, porque será capaz de hacerlo todo por ello.
Esto también es de una lógica matemática, entre dos contendientes, tiene más posibilidades de ganar el que menos normas respeta en la pelea, el que es capaz de todo por ganar.
Axiomático.  Y esto es tanto más obligatorio cuando el objeto de la lucha es el servició a Dios, que, según el propio Dios, debe ser el objeto de nuestra juventud, “ad Deum qui laetificat juventutem meam”.
Esto es lo que hace al ministro de Interior tan peligroso, tanto que si no pierden las próximas elecciones, el pueblo entero se hallará absolutamente maniatado por una ley que, ayer mismo, sancionó con una multa de 800 euros a una señora que se atrevió a fotografiar, y a mostrar, ante todos, a un coche policial aparcado en un lugar reservado para los minusválidos.
Todo esto ratifica lo que decíamos ayer en nuestro post.
Todos nosotros, los hijos de Eva, que, por suerte, ahora lo sabemos que era así, hemos disfrutado de un duro puesto de trabajo con mucha subordinación a nuestros jefes, aprendimos que no ya si queríamos prosperar en el escalafón sino tan siquiera sobrevivir agarrados al mismo, habíamos de tener el mayor de los cuidados no sólo en no molestar al jefe sino tan siquiera a sus amigos.
Esta es la motivación que impele a Rato a visitar uno por uno a todos sus amigos que ocupan altos cargos en la Administración: avisar a todos los que en este país ejercen las funciones de investigación policial, bajo la aparente vigilancia de los jueces, que han de tener sumo cuidado con lo que le investigan a él, porque de lo que hallen depende el porvenir no sólo de ellos mismos sino también de toda su descendencia.
No era humo de pajas lo que impulsó a Rato a solicitar una entrevista con el ministro en su despacho oficial, sino el inteligentísimo propósito de que la misma convenientemente publicitada con luz y taquígrafos como el propio ministro no se cansó de afirmar, sirviera de seria advertencia del peligro que para todos sus subordinados representa la posibilidad de encontrar y denunciar algunos detalles de dicha investigación policial que perjudiquen el porvenir de Rato ante los tribunales.
Esta es la verdad y así se la hemos contado.
Nota ilustrativa:
ESPAÑA Un ex sacerdote reclama los 27 años en los que no se cotizó por él
El limbo laboral del Opus Dei
La Prelatura no dio de alta a una parte de sus sacerdotes hasta 2007
Un portavoz de la Obra afirma que antes no existía el cauce jurídico para hacerlo
 Antonio Esquivias y su familia, en la foto que han colgado en la... Antonio Esquivias y su familia, en la foto que han colgado en la plataforma 'Change.org'
SANTIAGO SAIZMadrid Actualizado: 12/08/2014 18:02 horas
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Antonio Esquivias es ingeniero agrónomo, doctor en Derecho y habla cinco idiomas. Lleva cuatro décadas trabajando, pero el informe de su vida laboral sólo refleja los últimos 12 años. En julio inició una campaña en la plataforma de Internet change.org para reclamar "una pensión y una indemnización" al Opus Dei por los 27 años que le dedicó a tiempo completo, como seglar y luego como sacerdote, con puestos de responsabilidad en España y en Roma.
A su salida en 2001 debido a discrepancias sobre la dirección espiritual, y tras solicitar la dispensa del sacerdocio, Esquivias descubrió que la Obra nunca había cotizado por él a la Seguridad Social. "Me encontré con una mano delante y otra detrás, no tenía dinero y no podía acreditar mi currículum profesional", asegura. Tras pedir sin éxito una compensación por todos esos años, Antonio recoge firmas contra "la injusticia, la indefensión y la incertidumbre".
Manuel Garrido, portavoz del Opus Dei en España, ofrece una versión diferente. "Él dejó libremente la Prelatura del Opus Dei para reorientar, voluntariamente, de forma distinta su vida". Según su testimonio, "durante tres años recibió una transferencia mensual para ayudarle en su nueva etapa".
El portavoz del Opus Dei señala que "ha garantizado de palabra y por escrito el compromiso de compensar a Antonio Esquivias la posible merma de su jubilación por el tiempo en el que siendo sacerdote no pudo cotizar", aunque no precisa sobre sus años como seglar. (El Mundo, 12-08-2.014)

1 comentario:

eddie dijo...

1) http://www.cuartopoder.es/tribuna/2015/08/16/fin-de-la-democracia-en-grecia/7428

2) https://tenacarlos.wordpress.com/2015/08/16/john-kerry-lo-mejor-para-cuba-seria-una-buena-democracia/

3) http://www.mundodesconocido.es/nuevas-explosiones-y-misterios-en-el-puerto-de-tianjin.html

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