viernes, 21 de agosto de 2015

Una sociedad monstruosa (II)


Rodrigo Rato en su superyate, con sus guardaespaldas y su novia y Antonio, creo que se llama, el preferentista de la 4, cuyo veraneo vacacional es sentarse bajo un árbol en el jardín que hay frente a su casa en un taburete de lona, al que le timó aquél 34. 000 euros con los que ahora podría evitar, operándose fuera del Seguro, quedarse cojo.
O esa otra señora de Petrel, multada con 800 euros por atreverse a fotografiar a un coche de la policía urbana, ocupando un aparcamiento reservado para minusválidos.
-Dos menudencias, se me dirá, pero lo suficientemente expresivas-“también entre los pucheros anda el Señor”-, decía Santa Teresa, que sabía mucho de la vida.
Como también estotra: el testaferro de Rato, en prisión sin fianza porque existe peligro de fuga según el juez, mientras el mismo Rato aquel, va y viene a Suiza como el que anda por el pasillo de su casa.
Es precisamente en estos pequeños detalles en los que se vislumbra cómo va la cosa.
Como ese otro detalle de Albiol, que dice que a los manteros senegaleses lo que hay que hacer es expulsarlos de una puta vez, porque, para él, no son seres humanos sino detritus que el mar ha arrojado a las playas catalanas.
Todas estas pequeñeces demuestran que vivimos en un universo sencillamente monstruoso porque lo es que el que estafó a los preferentistas indigentes gaste miles de euros en veranear en un yate fastuoso en aguas de Mallorca, fuertemente protegido que no vigilado por unos números de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, mientras su víctima va a quedar cojo para siempre por no poder operarse adecuadamente su pierna, mientras ingresa en prisión sin fianza el testaferro ratiano, para que no se escape a Suiza como sí que puede hacerlo su principal, que, entre otras cosas, es y ha sido amigo y jefe de todos los que ahora mandan algo en España, por ser del PP.
Mientras, la policía multa a una vecina de Petrel por atreverse a fotografiar a su coche, que estaba infinitamente mal aparcado, porque esa Ley Mordaza, que acabará con todos nosotros enjaulados en este inmenso campo de concentración en el que se ha convertido este país, lo permite, en un incidente que ha recorrido sarcásticamente toda la prensa mundial.
-Oiga, ¿y qué, acaso nosotros no somos esencialmente diferentes y en eso reside precisamente nuestro timbre de gloria?
Y hay que decir que sí y admitirlo con todas sus consecuencias.
Pero lo peor de todo es lo de ese hombre, Albiol, que, cumpliendo a rajatabla la máxima de Terencio que ordena que “homo sum, humani nihil a me alienum puto”, soy hombre y considero que nada humano me es ajeno, propugna y practica a rajatabla la táctica de echar de España a patadas a todos los que no sean españoles, como él se encargó de hacer en aquella canallesca campaña que título “limpiando Badalona”.
A propósito de esto, el otro día yo escribí por aquí un post que rotulaba:
“Rajoy, Albiol y Hitler, principios para una demostración matemática”, en el que sin poner ni una sola coma de mi cosecha, me limitaba a copiar una detrás de otra, frases de dichos personajes.
Intenté colgar dicho post de algunos de esos diarios que tanto preconizan la libertad de expresión y todos ellos lo rechazaron, algunos después de haberlo admitido, lo descolgaron luego prestamente.
Por si a alguien le interesa comprobar lo que se decía en dicho post, incluyo aquí su link: http://jlpalazon0.blogspot.com.es/2015/08/rajoy-albiol-hitler-principios-para-un.html.
Lo que no es sino una muestra más de lo monstruoso que es nuestro comportamiento social.

No hay comentarios:

calificacion de las entradas